El Evangelio de los Doce

Traducido y publicado por primera vez por

El Rev. Gideon Jasper Richard Ouseley

1902

PAGINA DE INICIO 

El evangelio "Esta es Mi Palabra, alfa y omega" (El Evangelio de Jesús. La manifestación de Cristo que el mundo no conoce.) Este es el nuevo evangelio  que tomando como base  “El Evangelio de los Doce” es rectificado ampliado y profundizado por revelación profética a través de la profetisa alemana Gabriele. Si “El Evangelio de los Doce” es todo un reclamo de la verdad ocultada, “Esta es Mi Palabra” es un llamamiento a  formar una nueva humanidad donde el hombre viva en armonía y en paz con los diferentes reinos, mineral, vegetal y animal. La obra actual más importante que será la de más proyección del futuro.

El Evangelio de los Doce:

Este evangelio también es llamado "El evangelio del Santo Doce ó El evangelio de la vida perfecta” Fue editado por primera vez en el año 1902 por el reverendo G.J.R. Ouseley. En su prólogo expone: "Este evangelio de inspiración crística es uno de los documentos de los primeros cristianos más antiguo y completo, y está conservado en un monasterio budista del Tibet, donde fue escondido por unos miembros de la comunidad de los Eseos para preservarlo de las manos de los falsificadores" G. J. Ouseley  demanda  haber descubierto y traducido el evangelio original de el cual los actuales cuatro evangelios fueron derivados, y , también dice, "que es la primera vez que han sido traducidos del arameo."  "los padres cristianos tempranos mandaron  destruir las fuentes y los expedientes de los cuales recopilaron la información y los datos que pusieron  ellos en la Biblia.  Pero no pudieron destruirla toda.  Algunos escapados, y como es descubierto aquí y allí por los investigadores pacientes, es asombroso ver cómo el mundo ha sido engañado por los padres cristianos…

“El evangelio original, representa las enseñanzas de Cristo, el señor del amor y la compasión a todos los seres vivos, incluyendo animales y seres humanos.  Por razones sobre indicado, los sacerdotes romanos en Nicea opusieron estas doctrinas y las eliminaron del Evangelio, que cambiaron radicalmente para ser aceptables a Constantino el Grande, que amó las carnes rojas y el vino que fluye de sus banquetes nocturnos demasiado para aceptar una religión que prohibió estos placeres, que eran una razón principal por la que él persiguió tan amargamente a cristianos tempranos que abogaron estas doctrinas.  Por esta razón los padres de la iglesia cambiaron el evangelio de una manera tal que el amor y la compasión fueron limitados solamente a los seres humanos pero todos los  animales de la vida fueron excluidos de recibir estas ventajas”.

 

Presentación de José Fuentes: El motivo principal para presentar este evangelio apócrifo es de que llegue al conocimiento del mayor número posible de personas que puedan leer y comprobar por sí mismos cómo nos han ocultado episodios evangélicos donde Jesucristo se nos muestra con un gran amor y protección hacia todos los animales.

¿JESUCRISTO ERA VEGETARIANO/VEGANO? ¿DEFENDIÓ EL AMOR Y EL RESPETO HACIA TODOS LOS ANIMALES? ¿TUVO ALGÚN ENCUENTRO CON PERSONAS QUE A SU PASO MALTRATARAN ANIMALES?

Muchas son las opiniones y controversias sobre este tema. Si sentamos como base que las Iglesias Cristianas ninguna son vegetarianas , y en sus doctrinas no hay ni una frase en  defensa de la vida y derechos de los animales, es de suponer por  el ejemplo de aquellos que se llaman "ministros y pastores" que tienen una dieta alimenticia omnívora, que Jesucristo también lo era. Pero la realidad es otra muy diferente. Este evangelio demuestra que era vegetariano/vegano, y con un amor infinito hacia todos los animales. .

La mayoría de nuestra sociedad actual que ya superamos  el medio siglo fuimos   instruidos y educados en una época donde reinaba la fuerza eclesiástica y por lo tanto en una alimentación también omnívora. Siempre partíamos como seguro, como base de nuestra enseñanza religiosa recibida, que matar animales para nuestra dieta alimenticia no era pecado y  que no era necesario sentirse culpables y por lo tanto  menos  de confesión, pues Dios los había creado para la alimentación de todos  los hombres.

¿Pero cómo  en una sociedad de hombres, de una cultura multidisciplinar  tan elevada y durante siglos, a ninguno le diera por pensar de cómo era posible que en la vida de Jesucristo en sus cuatro evangelios, Mateo, Lucas, Marcos y Juan no hubiera ni un solo versículo donde  se reflejara alguna vivencia relacionada con  la crueldad y el mal trato con los animales y que advirtiera a sus discípulos que matar animales para los sacrificios y para la alimentación eran contrarios a la ley divina?.

 

La respuesta es bien sencilla. La Iglesia se preocupó en diferentes épocas de su historia de quitar de los textos antiguos que hoy forman la Biblia  todo lo relacionado con los temas que más le implicaban, como era matar y comer carne. Con sus equipos llamados correctores  se preocuparon no  solo de corregir sino hacer desaparecer todo vestigio de textos antiguos. Pues hoy no se encuentran prácticamente ningún texto de los cuatro evangelios.

¿Cómo se puede demostrar que esta teoría tiene algo de verdad? ¿Podría Dios permitir que la manipulación histórica del pasado quedara sellada en el silencio?

Lean ustedes el evangelio apócrifo más importante preservado y encuentren la verdad por sí mismos.

 

Como ayuda para encontrar los textos referente a los animales los he cambiado a color rojo cadmio.

 Si lo deseas puedes primero leer el resumen donde relaciono las vivencias de Jesús con los animales y los capítulos donde se encuentra en este evangelio:

 

 Los animales en la vida de Jesucristo

 

 

Aquí comienza el Evangelio de Jesús, el Cristo, descendiente de David, a través de José y María, según la carne, e Hijo de Dios, a través del amor y la sabiduría divinos, según el Espíritu.

 

De eternidad a eternidad

es el pensamiento eterno,

y el pensamiento eterno es la Palabra,

 

y la Palabra es la acción,

y estos tres son uno en la ley eterna;

y la ley está en Dios,

y la ley surge de Dios.

Todo ha sido creado por la ley,

y de lo que existe

nada ha sido creado sin ella.

En la Palabra hay vida y substancia,

están el fuego y la luz.

El Amor y la Sabiduría

son uno para la salvación de todos.

Y la luz brilla en las tinieblas,

y las tinieblas no la ocultan.

La Palabra es el único fuego dador de vida,

e, iluminando este mundo,

se convierte en el fuego y en la luz

en cada alma que entra en el mundo.

Yo estoy en el mundo,

y el mundo está en Mí;

y el mundo no lo sabe.

Vengo a Mi propia casa,

y Mis amigos no Me acogen.

Pero a todos los que acogen y obedecen,

es dado el poder

de llegar a ser los hijos y las hijas de Dios,

e igualmente a aquellos que creen en el santo nombre,

que no han nacido de la voluntad de la carne

y la sangre,

sino de Dios.

Y la Palabra se ha hecho carne y habita entre nosotros,

y hemos visto Su gloria, llena de gracia.

¡Mirad la bondad y la verdad

y la belleza de DIOS!

 

CAPITULO 1

La promesa del nacimiento de Juan

el Bautista

1. En tiempos de Herodes, rey de Judea, vivía un sacerdote de nombre Zacarías, de la tribu de Abías, cuya mujer, de las hijas de Aarón, se llamaba Isabel.

2. Ambos eran piadosos ante Dios, y, sin mácula, vivían en todos los preceptos y leyes del Señor. Y no tenían hijos, pues Isabel era estéril, y los dos eran de avanzada edad.

3. Y sucedió que él, según el orden de su servicio, había de ejercer sus funciones sacerdotales. Conforme a la costumbre de las funciones sacerdotales, le tocó ofrecer el incienso al entrar en el templo de Jehová. Y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera durante la hora de la ofrenda del incienso.

4. Y un ángel del Señor se le apareció sobre el altar del incienso. Y al verle se asustó Zacarías y el temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: "no temas, Zacarías, porque tu plegaria ha sido escuchada, e Isabel, tu mujer, dará a luz a un hijo, al que pondrás por nombre Juan.

5. "Y estarás lleno de gozo y regocijo, y muchos se alegrarán de su nacimiento, pues será grande a los ojos del Señor. No comerá carne ni beberá licores, y ya en el seno materno estará lleno del Espíritu Santo.

6. "Y a muchos de los hijos de Israel convertirá a Dios, su Señor. Y caminará delante del Señor en el espíritu y con la fuerza de Elías, para convertir los corazones de los padres en corazones de niños y transformar los ánimos de los rebeldes en sabiduría de justos, a fin de preparar un pueblo bien dispuesto para el Señor”.

7. Y Zacarías dijo al ángel: "¿y en qué voy a reconocerlo? Pues yo soy viejo y mi mujer es de avanzada edad”. El ángel contestó diciéndole: "yo soy Gabriel, el que está ante Dios, y he sido enviado para hablarte y traerte esta buena nueva.

8. "He aquí que estarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto ocurra; entonces será desatada tu lengua, para que puedas creer en mis palabras, que se cumplirán a su tiempo”.

9. Y el pueblo esperaba a Zacarías y se extrañaba de que permaneciera tanto tiempo en el templo. Y cuando salió no podía hablarles, por lo que comprendieron que había tenido una visión en el templo, pues él les hacía señas y permaneció mudo.

10. Y sucedió que, cuando hubo terminado el tiempo de su servicio, regresó a su casa. Y después de aquellos días su mujer, Isabel, quedó embarazada y se ocultó cinco meses, y dijo: "he aquí lo que ha hecho el Señor en mí en los días en que me ha mirado, quitando mi oprobio de entre los hombres”.

 

CAPITULO 2

El engendramiento puro de Jesucristo

1. Y en el sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, de nombre Nazaret, a una virgen que estaba prometida a un varón llamado José, de la casa de David; y la virgen se llamaba María.

2. José era un hombre justo y sensato, y era habilidoso en todo tipo de trabajos en madera y piedra. Y María era de alma sensible y perspicaz, y tejía velos para el templo. Y ambos eran puros ante Dios. Y de ellos dos fue Jesús María, que es llamado el Cristo.

3. Y el ángel fue a ella y le dijo: "saludada seas, María, tú has hallado gracia, pues la maternidad de Dios está contigo, eres bendita entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre”.

4. Y al verlo quedó desconcertada por sus palabras, y discurría qué podría significar esa salutación. Y el ángel le dijo: "no temas, María, tú has hallado gracia ante Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz a un hijo, que será grande y será llamado Hijo del Altísimo.

5. "Y Dios, el Señor, Le dará el trono de Su padre David, y reinará sobre la casa de Jacob por siempre, y Su Reino no tendrá fin”.

6. Entonces dijo María al ángel: "¿cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?”

... Y el ángel contestó diciéndole: "el Espíritu Santo vendrá sobre José, tu prometido, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con Su sombra, ¡oh María!; por esto lo sagrado que nacerá de ti será llamado Cristo, Hijo de Dios, y Su nombre en la Tierra será Jesús María, pues redimirá a los hombres de sus pecados, siempre que muestren arrepentimiento y obedezcan Sus leyes.

7. "Por eso no comerás carne ni beberás licores, pues el Hijo será consagrado a Dios desde el seno de Su madre y no tomará carne ni licores, ni la navaja tocará jamás Su cabeza.

8. "Y he aquí que Isabel, tu prima, a su edad está embarazada de un hijo; y es ya el sexto mes de la que era llamada estéril, pues con Dios no hay nada imposible”. Y María dijo: "he aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel se fue de ella.

9. Y en ese mismo día, el ángel Gabriel se apareció en sueños a José y le dijo: "sé saludado, José, tú has sido escogido, pues la paternidad de Dios está contigo. Bendito eres entre los varones y bendito es el fruto de tu semilla”.

10. Y al reflexionar José sobre estas palabras, quedó desconcertado. Y el ángel del Señor le dijo: "no temas, José, hijo de David; pues has hallado gracia ante Dios, y he aquí que engendrarás a un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús María, pues redimirá a Su pueblo de sus pecados”.

11. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta que dice: "he aquí que una virgen concebirá, quedará embarazada y dará a luz a un hijo, y Le pondrán por nombre Enmanuel , que quiere decir Dios en nosotros”.

12. Entonces José, al despertarse del sueño, hizo tal como le había ordenado el ángel y fue a María, su prometida, y ella concibió en su seno al Señor.

13. En aquellos días María se levantó, y con presteza fue a las montañas, a una ciudad de Judea, y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

14. Y ocurrió que al oír Isabel el saludo de María, dio un brinco el niño en su seno, e Isabel se llenó de la fuerza del Espíritu Santo y dijo con voz clara: "bendita eres tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.

15. "Y ¿cómo es que la madre de mi Señor viene a verme? He aquí que al oír la voz de tu saludo, brincó de alegría el niño en mi vientre. Y bendita es la que ha creído, pues se consumará lo que le ha sido dicho por el Uno Santo”.

16. Y María dijo: "mi alma Te glorifica a Ti, el Eterno, y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador, porque El ha mirado la humildad de Su sierva; he aquí, pues, que desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada.

17. "Porque Tú, que eres poderoso, has hecho en mí cosas grandes, y santo es Tu nombre. Y Tu misericordia está por siempre con aquellos que Te temen.

18. "Has utilizado el poder de Tu brazo y has dispersado a los que se ensoberbecen en la arrogancia de sus corazones.

19. "Has derribado a los poderosos de sus tronos y has ensalzado a los que son humildes y mansos. A los hambrientos los llenas de bienes y a los ricos los despides vacíos.

20. "Ayudas a Tu siervo Israel, acordándote de Tu misericordia, como siempre hablaste a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia”. Y María permaneció tres meses con ella, tras los que se volvió a su casa.

21. Estas son las palabras que José dijo: "bendito seas, Dios de nuestros padres y de nuestras madres en Israel, pues me has escuchado en el tiempo oportuno y has venido en mi auxilio en el día de la salvación.

22. "Porque dijiste: quiero preservarte y contigo hacer una alianza con el pueblo, para renovar la faz de la Tierra y liberar los lugares desolados de las manos de los destructores.

23. "Para que puedas decir a los cautivos: salid y sed libres; y a aquellos que caminan en tinieblas, venid a la luz. Y pastarán en los senderos de la alegría y no cazarán ni matarán nunca más a las criaturas que he creado para que se alegren en Mi presencia.

24. "No padecerán más hambre y sed, ni perecerán por el calor, ni el frío los aniquilará. Y abriré un camino para el caminante en todos Mis montes; y Mis alturas serán alabadas.

25. "¡Cantad, Cielos! ¡Tierra, exulta de gozo! ¡Desiertos, que resuenen vuestros cánticos! Porque Tú, oh Dios, ayudas a Tu pueblo y consuelas a aquellos que han sufrido agravios”.

 

CAPITULO 3

El nacimiento y la elección de nombre

de Juan el Bautista

1. Cuando hubo llegado a Isabel el tiempo de dar a luz, dio a luz a un hijo. Y sus vecinos y parientes oyeron que el Señor había obrado gran misericordia en ella, y se congratulaban con ella.

2. Y sucedió que, al octavo día, fueron para circuncidar al niño, y llamaban al varón con el nombre de su padre, Zacarías. Pero la madre respondió diciendo: "así no, pues él se llamará Juan”. Y ellos le dijeron: "¡si no hay nadie en tu parentela que así se llame!”

3. Y preguntaron por señas a su padre cómo quería que se llamase. Y pidiendo una tablilla escribió y dijo a la vez: se llama Juan. Y todos se maravillaron de que su boca se abriera de repente y su lengua se soltase, y él habló y alabó a Dios.


4. Y un profundo respeto sobrevino a todos los que estaban en las cercanías, y este suceso se dio a conocer en toda la región montañosa de Judea. Y cuantos lo oían, se conmovían y decían: "¿qué vendrá a ser este niño?” Y la mano de Jehová estaba con él.

5. Y su padre, Zacarías, se llenó del Espíritu Santo y profetizó diciendo: "alabado seas, oh Dios de Israel, pues has aceptado y salvado a Tu pueblo, y para nosotros has levantado un cuerno de salvación en la casa de Tu siervo David, como habías dicho por boca de Tus santos profetas, que ha habido desde que el mundo empezó.

6. "A fin de que fuéramos salvados de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian. A fin de mostrarnos la misericordia que prometiste a nuestros padres y de que Te acordaras de Tu sagrada alianza,

7. "del juramento que hiciste a nuestro padre Abraham, para permitirnos que, liberados de la mano de nuestros enemigos, Te podamos servir sin temor, en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida.

8. "Y este niño será llamado profeta del Altísimo, pues irá delante de Tu faz, oh Dios, para preparar Tus caminos y llevar a Tu pueblo el reconocimiento de la salvación por el perdón de sus pecados.

9. "Por la misericordia amorosa de nuestro Dios, por la que el alba desde lo alto nos ha visitado, para que El dé luz a aquellos que están sentados en las tinieblas y en las sombras de la muerte y dirija nuestros pies al camino de la paz”.

10. Y el niño crecía y se hizo fuerte en espíritu, y su misión permaneció oculta hasta el día de su aparición ante el pueblo de Israel.

CAPITULO 4

El nacimiento de Jesucristo

1. El nacimiento de Jesús, del Cristo, aconteció de esta forma: sucedió, en aquel tiempo, que salió una orden del César Augusto para que se empadronara todo el mundo. E iban todos los de Siria a empadronarse, cada uno a su ciudad, y era en pleno invierno.

2. Y también José -con María- partió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a la tierra de Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y de la estirpe de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta del Niño.

3. Mientras estaban allí, llegó el tiempo en que ella debía dar a luz, y dio a luz a su primer hijo en una cueva, y Lo envolvió en pañales y Lo acostó en un pesebre que había en la cueva, por no haber sitio para ellos en el albergue. Y he aquí que la cueva se llenó de luz, e irradiaba como el sol en su esplendor.

4. Y había en la cueva un buey, un caballo, un asno y una oveja, y junto al pesebre yacía una gata con sus crías; y también había palomas sobre ellos, y cada animal tenía su compañero, un macho o una hembra.

5. Aconteció, pues, que El nació en medio de los animales, porque vino para liberarlos también a ellos de sus sufrimientos. El vino a liberar a los hombres de su ignorancia y egoísmo, y a manifestarles que son hijos e hijas de Dios.

6. Y había pastores en la misma región, en el campo, que guardaban por la noche su rebaño. Y he aquí que el ángel de Dios se apareció sobre ellos, y el resplandor del Altísimo los envolvió con Su luz, y se atemorizaron grandemente.

7. Y el ángel les dijo: "no temáis; he aquí que os anuncio una gran alegría, que es para todo pueblo, pues hoy, en la ciudad de David, os ha nacido el Redentor, que es Cristo, el Uno santo de Dios. Y esto tendréis por señal: encontraréis al Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

8. Y de pronto se juntó con el ángel una multitud de legiones celestiales, que alababa a Dios diciendo: "gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a todos los hombres de buena voluntad”.

9. Y cuando los ángeles los dejaron y se fueron al Cielo, se dijeron los pastores unos a otros: "vayamos a Belén a ver qué ha ocurrido allí, lo que nuestro Dios nos ha anunciado”.

10. Y fueron presurosos, hallando a María y José en la cueva y al Niño acostado en el pesebre. Y, cuando hubieron visto esto, difundieron las palabras que les habían dicho acerca del Niño.

11. Y, cuantos les escuchaban, se maravillaban de lo que les decían los pastores. María guardaba todo esto y lo conservaba en su corazón. Y los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios, por todo lo que habían oído y visto.

12. Y cuando pasaron ocho días y el Niño fue circuncidado, Le dieron Su nombre, Jesús María, que había sido dicho por el ángel antes de que el Niño fuera concebido en el vientre materno. Y cuando, conforme a la Ley de Moisés, se cumplieron los días de Su purificación, Lo llevaron a Jerusalén para ofrecerlo a Dios. (Como está escrito en la Ley de Moisés: todo varón que abra el seno de la madre, será consagrado al Señor).

13. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo vino sobre él. Y le había sido prometido que no vería la muerte antes de que hubiera visto al Cristo de Dios.

14. Y movido del Espíritu fue al templo. Y, al llevar los padres al Niño Jesús adentro, para cumplir lo que prescribía la Ley, percibió al Niño como si fuera un pilar de luz. Al tomarlo en sus brazos glorificó a Dios, diciendo:

15. "Ahora dejas partir a Tu siervo en paz, como dijiste; pues mis ojos han visto a Tu Salvador, que has preparado para ser una luz ante la faz de todos los pueblos, para iluminar a los paganos y para gloria de Tu pueblo Israel”. Y Sus padres estaban maravillados de todo que se dijo de El.

16. Y Simeón los bendijo y dijo a María, Su madre: "he aquí que este Niño está puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel, y como signo de contradicción (y, en verdad, una espada atravesará también tu alma), a fin de que se descubran los pensamientos de muchos corazones”.

17. Y estaba allí una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la estirpe de Aser, muy avanzada en años, que nunca abandonaba el templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día.

18. Ella se acercó también en aquella hora, y glorificó al Señor y hablaba de El a cuantos esperaban la liberación en Jerusalén. Y cumplidas todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

CAPITULO 5

Herodes y la adoración de los sabios

1. Habiendo nacido Jesús en Belén, en la tierra de Judá, en los días del rey Herodes, he aquí que unos sabios de Oriente fueron a Jerusalén. Ellos se habían purificado, y no tomaban carne ni licores, para poder encontrar al Cristo, al que buscaban. Y dijeron: "¿dónde está el Rey de los judíos, que acaba de nacer? Pues hemos visto Su estrella en Oriente, y hemos venido a adorarlo”.

2. Al oír esto, el rey Herodes se atemorizó, y con él toda Jerusalén, e hizo reunir a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y quiso saber por ellos dónde había de nacer el Cristo.

3. Y ellos le dijeron: "en Belén, en la tierra de Judá, pues así está escrito en el profeta: y tú, Belén, en la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; pues de ti vendrá el Soberano que regirá Mi pueblo, Israel”.

4. Entonces Herodes, llamando en secreto a los sabios, les interrogó sobre el tiempo exacto en que la estrella habría aparecido; y les envió a Belén, diciendo: "id y buscad diligentes al Niño; y, cuando Lo hayáis encontrado, comunicádmelo para que también vaya yo y Lo adore”.

5. Habiendo escuchado al rey, se fueron; y he aquí que la estrella que los sabios de Oriente habían visto, y el ángel de la estrella, les precedían, hasta que él, al llegar, se detuvo encima del lugar en que estaba el Niño. Y la estrella resplandecía con seis rayos de luz.

6. Ellos siguieron su camino, con sus camellos y asnos, que iban cargados con sus dones. Y, en busca del Niño, miraban con tanto anhelo hacia la estrella del cielo, que se olvidaron por un tiempo de sus animales cansados, que habían aguantado el peso y el calor del día y estaban sedientos y agotados. Y la estrella desapareció de su vista.

7. De pie, miraron en vano fijamente, y en su consternación mirábanse luego unos a otros. Entonces se acordaron de sus camellos y asnos, y se apresuraron a quitarles su carga, para que pudieran descansar.

8. Había allí, cerca de Belén, un pozo junto al camino. Y, al inclinarse para sacar agua para sus animales, he aquí que la estrella que habían perdido se reflejó en la tranquila superficie del agua.

9. Y al ver esto, se llenaron de gran alegría.

10. Y glorificaron a Dios, que les había mostrado misericordia precisamente cuando se compadecieron de sus animales sedientos.

11. Y habiendo entrado en la casa, hallaron al Niño con María, Su madre, y postrándose Lo adoraron; y abrieron sus tesoros y extendieron sus dones ante El: oro, incienso y mirra.

12. Y por haber sido advertidos en sueños por Dios de no volver a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. Y, según su costumbre, encendieron una hoguera y adoraron a Dios en la llama.

13. Cuando hubieron partido, he aquí que el ángel del Señor se apareció en sueños a José y dijo: "levántate, toma al Niño y a Su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes trata de matarlo”.

14. Levantándose de noche, tomó al Niño y a Su madre y huyó a la tierra de Egipto, permaneciendo allí unos siete años hasta la muerte de Herodes, a fin de que se cumpliera lo que el Señor había dicho a través del profeta que dice: "de Egipto llamé a Mi Hijo”.

15. Y también Isabel, cuando oyó esto, tomó a su hijo y se marchó a las montañas, y allí lo escondió. Y Herodes envió a sus hombres a Zacarías al templo para preguntarle: "¿dónde está tu hijo?” Y él respondió: "soy un servidor de Dios y constantemente estoy en el templo. No sé dónde está”.

16. Y de nuevo les envió a él para preguntarle: "dime sinceramente dónde está tu hijo, pues ¿no sabes que tu vida está en mis manos?” Zacarías respondió diciendo: "Dios es testigo: si derramas mi sangre, Dios acogerá a mi alma, pues derramarás la sangre de un inocente”.

17. Y Zacarías fue muerto en el templo entre el lugar más santo y el altar. El pueblo se enteró de ello por una voz que gritó: "Zacarías ha sido muerto, y su sangre no será lavada hasta que no haya venido el vengador”. Y después de un cierto tiempo, los sacerdotes echaron suertes, y la suerte recayó sobre Simeón, que ocupó su puesto.

18. Al ver Herodes que había sido burlado por los sabios, se encolerizó sobremanera, y mandó a su gente e hizo matar a todos los niños que había en Belén y en sus alrededores, de dos años para abajo, correspondientemente al tiempo de que tuvo noticia por los sabios.

19. Así se cumplió lo que dijo el profeta Jeremías: "una voz se oye en Rama, llantos, lamentación y gran duelo. Raquel llora por sus hijos, y rehúsa ser consolada, porque ya no existen”.

20. Cuando hubo muerto Herodes, he aquí que el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y dijo: "levántate, toma al Niño y a Su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya han muerto los que atentaban contra la vida del Niño”.

21. Y levantándose, tomó al Niño y a Su madre, y regresó a la tierra de Israel. Y vivían en una ciudad llamada Nazaret, y a El se Le llamó el Nazareno.

CAPITULO 6

Infancia y juventud de Jesús

1. Sus padres, José y María, subían todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Celebraban la fiesta según la costumbre de sus hermanos, que se abstenían de derramar sangre, de comer carne y de licores. Y al cumplir Jesús los doce años, subió a Jerusalén con ellos, según la costumbre de la fiesta.

2. Y cuando se terminaron los días y ellos regresaron, el Niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo Sus padres. Pensaron que estaría en la caravana y recorrieron el trecho de un día de camino. Entonces Lo buscaron entre amigos y conocidos, y al no hallarlo se volvieron a Jerusalén y Lo buscaron allí.

3. Sucedió que al cabo de tres días Lo hallaron en el templo, en medio de los letrados; sentado les escuchaba y les hacía preguntas. Y cuantos Le escuchaban se asombraban de Su entendimiento y Sus respuestas.

4. Cuando Sus padres Lo vieron, quedaron consternados y Su madre Le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, Tu padre y yo, llenos de preocupación, andábamos buscándote”. Y El les dijo: "¿por qué Me buscabais? ¿No sabíais que tengo que estar en la casa de Mi Padre?”

... Y ellos no entendieron las palabras que El les dijo; pero Su madre conservaba todas estas palabras en su corazón.

5. Y un profeta, que Lo vio, Le dijo: "he aquí que el amor y la sabiduría de Dios se han unido en Ti, y por eso en la época venidera serás llamado Jesús, pues por medio del Cristo redimirá Dios a la humanidad, que hoy día es verdaderamente como la mar amarga; sin embargo, este amargor será transformado en dulzor, pero a esta generación aún no le aparecerá la novia, como aún tampoco en la época venidera”.

6. Y bajó con ellos, fue a Nazaret y les era obediente. Y construía ruedas y yugos y también mesas con gran habilidad. Y Jesús crecía en estatura, y también en gracia ante Dios y los hombres.

7. Y un día el Niño Jesús fue a un lugar donde estaba colocada una trampa para pájaros, y algunos muchachos se encontraban allí. Y Jesús les dijo: "¿quiénes han puesto aquí esta red a las inocentes criaturas de Dios? He aquí que ellos serán de igual modo atrapados en una red”. Y vio doce gorriones, que estaban como muertos.

8. Y movió Sus manos sobre ellos y les dijo: "id y volad y, mientras viváis, acordaos de Mí”. Se levantaron y alzaron el vuelo ruidosamente. Los judíos que vieron esto, quedaron maravillados y lo contaron a los sacerdotes.

9. Y el Niño hizo otros milagros, y se veía cómo brotaban flores bajo Sus pies, allí donde el suelo antes había sido estéril. Y Sus compañeros Le cogieron un gran respeto.

10. A los dieciocho años Jesús fue casado con Miriam, una virgen de la estirpe de Judá, y vivió con ella siete años. Y ella murió; pues Dios se la llevó para que El pudiera dar los pasos hacia las tareas más elevadas que había de llevar a cabo y sufriera por todos los hijos e hijas de los hombres.

11. Y cuando Jesús hubo terminado su estudio de la Ley, bajó de nuevo a Egipto para aprender la sabiduría de los egipcios, tal como había hecho Moisés. ...

... Y fue al desierto, meditó, ayunó y oró, y obtuvo el poder del santo nombre, mediante el cual obró muchos milagros.

12. Y a lo largo de siete años habló con Dios cara a cara, aprendiendo el lenguaje de los pájaros y de los animales, las fuerzas curativas de árboles, hierbas y flores, y las fuerzas ocultas de las piedras preciosas; y aprendió también los movimientos del sol, de la luna y de las estrellas, y el poder de los signos de escritura, los misterios de la escuadra y del círculo y la transmutación de las cosas y formas, de los números y signos. De ahí retornó a Nazaret a visitar a Sus padres, enseñando allí y en Jerusalén como un rabí reconocido, en el templo mismo, y nadie se lo impidió.

13. Pasado un tiempo se fue a Asiria, a la India y a Persia y a la tierra de los caldeos. Y visitó sus templos y habló con sus sacerdotes y sus sabios durante muchos años, realizando muchas obras maravillosas y curando a los enfermos a su paso por los países.

14. Y los animales del campo sentían profundo respeto hacia El, y los pájaros no Le tenían miedo, pues no les asustaba, e incluso las bestias salvajes del desierto sentían el poder de Dios en El y Le servían voluntariamente, llevándolo de unos sitios a otros.

15. Pues el espíritu de hombre divino Le llenaba, llenando así todas las cosas a Su alrededor y haciendo que todo Le estuviera sometido. Y así se cumplieron las palabras de los profetas: "el león yacerá con el becerro y el leopardo con el cabrito, el lobo con el cordero, el oso con el asno y el búho con la paloma; y un niño los conducirá.

16. "Y nadie herirá o matará en Mi nombre sagrado, pues la Tierra será llenada por el conocimiento del Santo, del mismo modo que las aguas cubren el lecho del mar. Y en esos días quiero hacer nuevamente una alianza con los animales de la tierra y las aves del aire, con los peces del mar y con todas las criaturas de la Tierra. Y romperé el arco y también la espada y expulsaré de la Tierra todos los útiles de guerra, apartándolos a lugar seguro, para que todos vivan sin temor.

17. "Y Me prometeré a ti para siempre en la honradez y en la paz y en la bondad del corazón, y tú conocerás a tu Dios y la tierra producirá el trigo, el vino y el aceite, y diré a los que no sean de Mi pueblo: tú eres Mi pueblo. Y ellos Me dirán: Tú eres nuestro Dios”.

18. Y un día en que iba a lo largo de una senda de monte, al borde del desierto, se encontró con un león al que perseguía una multitud de hombres con piedras y lanzas, queriendo matarlo.

19. Pero Jesús les reprendió con las palabras: "¿por qué cazáis a las criaturas de Dios, que son más nobles que vosotros? Por la crueldad de muchas generaciones han sido hechas enemigas de los hombres, que en realidad deberían ser sus amigos.

20. "Tal como en ellas se hace visible el poder de Dios, también se muestra Su paciencia y Su compasión. ¡Cesad de perseguir a esta criatura! Ella no desea dañaros. ¿No veis cómo huye de vosotros aterrorizada por vuestra violencia?”

21. Y el león se acercó y se tendió a los pies de Jesús y Le mostró su amor. Y el pueblo se maravilló grandemente y decía: "ved, este hombre ama a todas las criaturas, tiene poder incluso sobre los animales del desierto, y ellos Le obedecen”.

CAPITULO 7

La predicación de Juan sobre penitencia

1. En el decimoquinto año del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea -Caifás, pontífice, y Anás, jefe del Sanedrín-, le fue dada en el desierto la palabra de Dios a Juan, el hijo de Zacarías.

2. Y Juan fue por toda la región del Jordán predicando el bautismo de penitencia en remisión de los pecados, según está escrito en los libros proféticos: "he aquí que envío a Mi mensajero delante de Ti para preparar Tu camino. Es una voz de uno que grita en el desierto: ¡preparad el camino del Santo y allanad los senderos para el Ungido!

3. "Todo barranco debe ser rellenado, y todo monte y colina deben ser allanados; lo que está torcido debe enderezarse, y los caminos abruptos deben igualarse. Y toda carne verá la Redención hecha por Dios”.

4. Juan iba vestido con una túnica hecha de pelo de camello y llevaba un cinturón del mismo material en torno a la cintura, y se alimentaba de los frutos del guisantal y miel silvestre. E iban a él de Jerusalén y de toda Judea y todos los de la región a lo largo del Jordán, y eran por él bautizados en el río Jordán, y confesaban sus pecados.

5. Entonces habló, diciendo a las muchedumbres que acudían para ser bautizadas por él: "¡oh tú, generación desobediente! ¿Quién os ha advertido, para que huyáis de la ira que vendrá? Haced pues dignos frutos de penitencia y no empecéis a deciros: tenemos por padre a Abraham.

6. "Porque yo os digo que Dios puede despertar hijos para Abraham de estas piedras. Y ya está puesta el hacha a la raíz del árbol, y todo árbol que no dé buenos frutos será cortado y arrojado al fuego”.

7. Y los ricos le preguntaron y dijeron: "¿qué hemos de hacer entonces”? El respondó y les dijo:"el que tenga dos túnicas, que dé al que no tiene, y el que tenga alimentos, que haga lo mismo”.

8. Fueron también publicanos a bautizarse y le dijeron: "maestro, ¿qué hemos de hacer?” Y él les contestó: "no exijáis más allá de lo que se os ha prescrito, y sed indulgentes de acuerdo con vuestro criterio”.

9. Le preguntaron también los hombres de armas: "¿qué hemos de hacer?” Y él les respondió: "no hagáis violencia o injusticia a nadie y contentaos con vuestra soldada”.

10. Y él se dirigió a todos diciéndoles: "absteneos de la sangre de los estrangulados, de los cuerpos muertos de las aves y otros animales, y guardaos de toda acción cruel y de toda injusticia. Pues ¿creéis que la sangre de pájaros y otros animales puede lavar pecados? ¡Os digo que no! Decid la verdad. Sed justos, sed misericordiosos con vuestro prójimo y con todas las criaturas que aquí viven, y andad humildemente con vuestro Dios”.

11. Hallábase el pueblo expectante y todos pensaban en sus corazones si Juan sería o no el Cristo. Juan respondió diciéndoles a todos: "yo os bautizo con agua, pero tras de mí viene otro más fuerte que yo, a quien no soy digno de desatar las correas de las sandalias.

12. "El os bautizará con agua y con fuego. En Su mano tiene el bieldo para aventar la era y almacenar el trigo en Su granero, mientras la paja la quemará con fuego inextinguible”. Y muchas otras cosas dijo al pueblo en su predicación sobre penitencia.

CAPITULO 8

El bautismo de Jesús, el Cristo

1. Y era pleno verano, el décimo mes. Vino entonces Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él, pero Juan se oponía, diciendo: "soy yo quien necesita ser bautizado por Ti, y ¿vienes Tú a mí?” Jesús respondió diciéndole: "acéptalo ahora así, pues nos corresponde cumplir toda justicia”. Entonces Juan accedió.

2. Bautizado Jesús, salió en seguida del agua. Y he aquí que los cielos se abrieron sobre El, y sobre El había una nube luminosa, y tras la nube doce rayos de luz, y de ahí descendió sobre El el Espíritu de Dios como una paloma y Le envolvió en luz. Y he aquí que una voz del Cielo dijo: "Este es Mi Hijo amado, en quien Me complazco; y en este día Lo he engendrado”.

3. Y Juan dio testimonio de El diciendo: "Este es de quien os he dicho que ha de venir después de mí y que está delante de mí, porque era primero que yo. Y de Su plenitud hemos recibido todos, gracia sobre gracia. Porque sólo una parte de la ley fue dada por Moisés, mientras que la gracia y la verdad vino por Jesucristo, en plenitud”.

4. "A Dios nadie Lo ha visto nunca; sólo en el Unigénito, que viene del seno del Eterno, está Dios manifestado”. Y este es el testimonio de Juan cuando los judíos, desde Jerusalén, le enviaron sacerdotes y levitas para preguntarle: "¿quién eres tú”? Y él no negó, sino reconoció: "no soy Cristo”.

5. Y le preguntaron: "entonces, ¿quién? ¿Eres Elías?” El dijo: "no lo soy”. "¿Eres el profeta del que habló Moisés?” Y contestó: "no”. Entonces le dijeron: "¿quién eres, pues, para que podamos dar respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?” Y él dijo: "soy la voz de uno que clama en el desierto; preparad el camino del Santo, según dijo el profeta Isaías”.

6. Y, los que habían sido enviados, eran de los fariseos y le preguntaron: "entonces, ¿por qué bautizas, si no eres Cristo, ni Elías, ni el profeta del que habló Moisés?”

7. Juan les contestó diciendo: "yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros se halla Uno a quien vosotros no conocéis. El bautizará con agua y con fuego. El es quien vendrá después de mí y, sin embargo, caminará delante de mí. Y no soy digno de desatar la correa de Sus sandalias”.

8. Esto sucedió en Betabara, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba. Y Jesús tenía en esta época treinta años, siendo según la carne realmente el hijo de José y María, pero, según el espíritu, Cristo, el Hijo de Dios, del Padre eterno, tal como con poder estaba anunciado por el Espíritu de santidad.

9. Y José era el hijo de Jacob y de Eliseba, y María era la hija de Elí (llamado Joaquín) y de Ana, que eran los hijos de David y Batseba, de Judá y Shela, de Jacob y Lea, de Isaac y Rebeca, de Abraham y Sara, de Set y Mat, de Adán y Eva, que eran los hijos de Dios.

CAPITULO 9

Las cuatro tentaciones

1.                 Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y los animales salvajes del desierto estaban a Su alrededor y Le servían. Y por haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

2. Y el tentador se acercó y dijo: "si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan; pues está escrito: Te alimentaré con el mejor trigo y con miel, y de la roca quiero saciarte”.

3. Pero El respondió diciéndole: "está escrito que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de la boca de Dios”.

4. Entonces el diablo Le puso delante una mujer de extraordinaria belleza y gran atractivo, de inteligencia sutil y rápida comprensión y Le dijo: "tómala si quieres, pues ella Te desea y difrutarás de amor y felicidad toda tu vida y verás a los hijos de Tus hijos; pues ¿no está escrito que no es bueno que el hombre esté solo?”

5. Y Jesús dijo: "¡apártate de Mí!, porque está escrito: no te dejes seducir por la belleza de la mujer, ya que toda carne es como hierba y como las flores del campo; la hierba se seca y las flores se marchitan, pero la palabra del Eterno perdura por siempre. Mi misión es enseñar y sanar a los hijos humanos, y el que ha nacido de Dios guarda su semilla dentro de sí”.

6. Y el diablo Le condujo a la ciudad santa, Le puso sobre el pináculo del templo y Le dijo: "si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues escrito está: a Sus ángeles ordenará que Te protejan y Te tomen en sus manos, para que ni siquiera tropiece Tu pie contra una piedra”.

7. Y Jesús contestó diciéndole: "también está escrito: no tentarás al Señor tu Dios”.

8. Luego Le condujo el diablo a un monte muy elevado en medio de una gran llanura, rodeada de doce ciudades con sus habitantes, y desde allí Le mostró en un instante todos los reinos del mundo. Y el diablo Le dijo: "Te daré todo ese poder y la gloria de ellos; pues me han sido entregados y los daré a quien quiera, ya que está escrito: dominarás de un lado a otro de los mares, gobernarás a Tu pueblo con justicia y a los pobres con misericordia y terminarás con toda opresión. Todo esto será Tuyo si me adoras”.

9. Y Jesús respondió diciéndole: "apártate de Mí, Satanás, porque está escrito que a Dios adorarás y a El sólo servirás. Sin el poder de Dios, el mal no puede llegar a su fin”.

10. Y como el diablo había probado todas las tentaciones, se fue de El por un tiempo. Y he aquí que vinieron ángeles de Dios y Le servían.

CAPITULO 10

José y María preparan

una fiesta para Jesús.

Andrés y Pedro encuentran a Jesús

1. El mismo día que Jesús regresó del desierto, Sus padres Le prepararon una fiesta y Le entregaron los dones que los sabios Le habían traído en Su infancia. Y María dijo: "hemos guardado para Ti estos dones hasta el día de hoy”. Y Le dieron el oro, el incienso y la mirra. Y tomó parte del incienso, pero regaló el oro a Sus padres y a los pobres, y de la mirra dio a María, llamada Magdalena.

2. Esta María era de la ciudad de Magdala en Galilea. Y era una gran pecadora, y había seducido a muchos con su hermosura y encanto. Y fue de noche a Jesús y Le confesó sus pecados, y Jesús, extendiendo Su mano, la sanó y expulsó de ella siete demonios y le dijo: "ve en paz, pues tus pecados te son perdonados”. Y ella se levantó, lo dejó todo y Le siguió y Le sirvió con sus bienes mientras El obró en Israel.

3. Al día siguiente Juan vio venir a Jesús hacia él y dijo: "he aquí el Cordero de Dios, que con la justicia quita los pecados del mundo. Este es Aquel del que dije: El era antes que yo. Y yo no Lo conocía; mas para que El fuese manifiesto ante Israel, para eso he venido a bautizar con agua”.

4. Y Juan dio testimonio diciendo: "yo he visto al Espíritu descender del cielo, semejante a una paloma y quedarse sobre El. Y yo no Lo conocía, pero Aquel que me envió a bautizar con agua, me dijo: sobre quien veas descender y quedarse el Espíritu, Este es el que bautizará con agua y con fuego y con el espíritu. Y yo vi esto y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

5. Al día siguiente, estaba Juan junto al Jordán con dos de sus discípulos, y al ver pasar a Jesús dijo: "he aquí el Cristo, el Cordero de Dios”. Y los dos discípulos le oyeron decirlo y siguieron a Jesús.

6. Jesús se volvió, vio que Lo seguían y les dijo: "¿qué buscáis?” Y ellos Le dijeron: "Rabbí (que quiere decir Maestro), ¿dónde Te albergas”? El les dijo: "venid y ved”. Fueron y vieron donde vivía, y permanecieron con El aquel día; y era sobre la hora décima.

7. Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Hallando a su hermano Simón, le dijo: "hemos encontrado al Mesías (lo que quiere decir, el Cristo)”. Y lo condujo a Jesús, que al verlo dijo: "tú eres Simón Bar Jona; tú serás llamado Cefas (es decir, una roca)”.

8. Al día siguiente, Jesús fue a Galilea, encontró a Felipe y le dijo: "sígueme”. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Hallando Felipe a Natanael, llamado Bartolomé, le dijo: "hemos encontrado a Aquel de quien escribió Moisés en la Ley y de quien escribieron los profetas, a Jesús de Nazaret, hijo de José y María”. Y Natanael le dijo: "¿de Nazaret puede salir algo bueno?” Felipe le dijo: "ven y verás”.

9. Viendo Jesús a Natanael, que venía hacia El, dijo de él: "he aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. Natanael Le dijo: "¿de dónde me conoces?” Jesús respondió diciéndole: "antes de que Felipe te llamase, cuando estabas bajo la higuera, te vi”. Natanael respondió diciéndole: "Rabbí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel. Sí, bajo la higuera Te encontré”.

10. Jesús respondió diciéndole: "Natanael Bartolomé: crees porque te he dicho que te vi bajo la higuera. Verás aún cosas más grandes que ésta”. Y le dijo: "en verdad, en verdad os digo, que desde ahora veréis el Cielo abierto y a los ángeles de Dios, subiendo y bajando, sobre el Hijo del hombre”.

 

CAPITULO 11

Jesús, ungido por María Magdalena

1. Y uno de los fariseos Le pidió que comiera con él, y entrando en su casa se sentó a la mesa.

2. Y he aquí que estaba en la ciudad una mujer de Magdala, que era conocida como pecadora. Al enterarse de que Jesús estaba sentado a la mesa en casa del fariseo, llevó una vasija de alabastro con ungüento y se puso detrás de El. Llorando humedeció Sus pies con lágrimas, los secó con los cabellos de su cabeza, besó Sus pies y los ungió con ungüento.

3. Sin embargo, cuando el fariseo que Le había invitado vio esto, pensó para sí: "si éste fuera un profeta, sabría quién y qué clase de mujer es ésta que Le toca; pues es una pecadora”.

4. Jesús le dijo: "Simón, tengo algo que decirte”. El dijo: "Maestro, habla”.

5. "Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientas monedas; el otro, cincuenta. Y como no podían pagar, condonó a ambos su deuda. ¿Quién de los dos le amará más?”

6. Simón contestó: "pienso que aquel a quien regaló más”. Y El le dijo: "has juzgado bien”.

7. Y dijo a Simón: "¿ves a esta mujer? Entré en tu casa y no Me diste agua para Mis pies; mas ella ha humedecido Mis pies con lágrimas y los ha secado con los cabellos de su cabeza. No Me besaste; pero esta mujer, desde que entré, no ha cesado de besar Mis pies. No ungiste Mi cabeza con óleo, mas ella ha ungido Mis pies con ungüento.

8. "Por eso te digo que le son perdonados muchos pecados, porque amó mucho, no sólo a los hombres sino también a los animales, a los pájaros del aire e incluso a los peces del mar. Mas a quien poco se le perdone, amará poco”.

9. Y a ella le dijo: "a ti te son perdonados tus pecados”. Y los que estaban sentados con El a la mesa comenzaron a decir para sí: "¿quién es éste, que incluso perdona pecados?

10. "Aunque El no dijo: te perdono; sino, tus pecados te son perdonados, porque se dio cuenta de que en su corazón había realmente fe y arrepentimiento”. Jesús no necesitaba que alguien diera testimonio de otro, pues El mismo sabía lo que había en el hombre.

CAPITULO 12

Las bodas de Caná. La sanación en Cafarnaúm

1. Y al día siguiente hubo una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba presente. Y Jesús y María Magdalena estaban allí, y Sus discípulos.

2. Y al faltar vino, dijo Su madre a Jesús: "no tienen vino”. Jesús le dijo: "mujer, ¿qué nos incumbe esto a ti y a Mí? Aún no ha llegado Mi hora”. Y Su madre dijo a los servidores: "haced todo aquello que El os diga”.

3. Había allí seis tinajas de piedra, según la costumbre de la purificación judía, en cada una de las cuales cabían de dos a tres medidas. Y Jesús les dijo: "llenad de agua las tinajas”. Y las llenaron hasta el borde, y El les dijo: "sacad ahora y llevadlo al jefe de cocina”. Y se lo llevaron.

4. Cuando el jefe de cocina probó esa agua, se había convertido en vino. El no sabía de dónde venía, y llamó al novio y le dijo: "todos dan al comienzo buen vino, y cuando los invitados han bebido abundantemente, el de menor calidad; pero tú has guardado el buen vino hasta el final”.

5. Este inicio de los milagros lo realizó Jesús en Caná de Galilea, manifestando Su gloria; y muchos de Sus discípulos creyeron en El.

6. Después de esto bajó a Cafarnaúm: El, Su madre y María Magdalena, Sus hermanos y Sus discípulos, y permanecieron allí muchos días.

7. Y se suscitó una discusión entre algunos discípulos de Juan y los judíos, acerca de la purificación. Y fueron a Juan y le dijeron: "maestro, he aquí que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, del que diste testimonio, está bautizando, y todos van a El”.

8. Juan respondió: "un hombre no podría recibir nada, si no le fuera dado del Cielo. Vosotros mismos sois testigos de que dije que no soy el Cristo, sino que he sido enviado antes que El.

9. "Quien tiene la novia, es el novio; pero el amigo del novio está con él, le escucha y se alegra mucho de la voz del novio. O sea que este, mi gozo, se ha cumplido. El ha de crecer, mas yo he de menguar. El que es de la Tierra es terrenal y habla de cosas terrenales, pero el que viene del Cielo está por encima de todo”.

10. Y se acercaron algunos de los fariseos y preguntaron a Jesús, diciendo: "¿cómo dijiste Tú que Dios condenaría al mundo?” Y Jesús respondió diciendo: "de tal modo ha amado Dios al mundo, que le ha dado a Su Hijo unigénito, enviándolo al mundo para que todos los que crean en El no perezcan, sino tengan la vida eterna; pues Dios no ha enviado a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvado por El.

11."Aquellos que crean en El no se condenarán, pero aquellos que no crean ya están condenados, porque no han creído en el nombre del Hijo de Dios unigénito. Y esta es la condenación: que la luz haya venido al mundo, y los hombres hayan amado más a las tinieblas que a la luz, porque sus obras eran malas.

12. "Todos los que hagan el mal odiarán a la luz, y no irán a la luz, para que sus actos no sean condenados; pero los que actúen correctamente irán a la luz, para que sus obras sean manifiestas, pues están hechas en Dios”.

13. Y había allí un noble, cuyo hijo yacía enfermo en Cafarnaúm. Cuando oyó que Jesús había llegado a Galilea, fue a El y Le rogó que bajase y curara a su hijo, pues yacía a punto de morir.

14. Y Jesús le dijo: "si no vierais señales y milagros, no creeríais”. El noble Le dijo: "Señor, baja antes de que mi hijo muera”.

15. Jesús le dijo: "ve, tu hijo vive”. Y el hombre creyó en la palabra que Jesús le dijo y se puso en camino. Y, mientras bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, diciéndole: "tu hijo vive”.

16. Les preguntó por la hora en que se había puesto mejor, y le dijeron: "ayer, hacia la hora séptima, le dejó la fiebre”. Entonces supo el padre que eso había sido a la misma hora en que Jesús le había dicho: "tu hijo vive”. Y entonces creyó, y con él toda su casa.

 

CAPITULO 13

El primer sermón en la sinagoga

1. Y Jesús fue a Nazaret, donde Se había criado y, según Su costumbre, entró el día de sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el pergamino del profeta Isaías.

2. Cuando abrió el pergamino dio con el lugar donde está escrito: "el Espíritu del Señor está conmigo, porque me ungió para anunciar el evangelio a los pobres; me envió a sanar los corazones desgarrados, a predicar a los cautivos que serán libres, a devolver la vista a los ciegos y a liberar a los que están atados, para anunciar el año de gracia del Señor”.

3. Y enrollando el pergamino se lo devolvió al servidor y se sentó. Y los ojos de cuantos había en la sinagoga estaban fijos en El, y comenzó a decirles: "hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Y asentían a ello, y se maravillaban de las palabras llenas de amor que salían de Su boca, y decían: "¿no es éste el hijo de José?”

4. Y algunos Le trajeron a un ciego para probar Su poder y Le dijeron: "Maestro, aquí hay un hijo de Abraham, ciego de nacimiento: sánalo, como sanaste a los paganos en Egipto”. Y El, mirándolo, notó su incredulidad y la de los que le habían traído, y su intención de tenderle una trampa. Y no pudo en este lugar realizar ninguna obra poderosa a causa de su incredulidad.

5. Y Le dijeron: "lo que hemos oído de Tus obras en Egipto, hazlo también en Tu propia tierra”. Y El les dijo: "en verdad os digo que ningún profeta es reconocido en su casa o en su propia tierra; tan poco como puede curar un médico a los que le conocen.

6. "Sin embargo, os voy a narrar una historia verdadera: había muchas viudas en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y reinaba una gran hambre en todo el país; mas Elías fue enviado sólo a Sarepta, una ciudad de Sidón, a una mujer que era viuda.

7. "Y había muchos leprosos en Israel en el tiempo en que vivía Eliseo, el profeta, y ningún otro fue limpiado, sino sólo Naimán, el sirio”.

8. Y cuando ellos escucharon esto, en la sinagoga todos se llenaron de cólera. Levantándose, Lo arrojaron fuera de la ciudad y Lo llevaron a un precipicio del monte sobre el que estaba edificada su ciudad, para precipitarle; pero El, atravesando por medio de ellos, siguió su camino, escapándoseles.

 

CAPITULO 14

Llamamiento de Andrés y Pedro.

El hombre adiestrador de perros. Los ricos

1. Herodes, el tetrarca, a todas las demás maldades que ya había cometido añadió ésta: hizo encarcelar a Juan el Bautista, tras haberle éste reprendido a causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo.

2. Jesús comenzó a predicar; y decía: "haced penitencia, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Y mientras caminaba junto al mar de Galilea, vio a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, mientras echaban la red en el mar, pues eran pescadores. Y les dijo: "seguidme y os haré pescadores de hombres”. Ellos dejaron sus redes y Lo siguieron.

3. Continuando Su camino, encontró a otros dos hermanos -Jacobo, el hijo de Zebedeo, y Juan, su hermano-, y en un barco a Zebedeo, su padre, reparando redes. Y los llamó. Y dejaron inmediatamente sus redes y el barco y a su padre, y Lo siguieron.

4. Y Jesús andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas, predicando el evangelio del Reino de Dios y sanando en el pueblo toda clase de mal epidémico y muchas enfermedades. Y la fama de Sus milagros se expandió por toda Siria, y Le traían muchos enfermos, atacados por enfermedades, dolencias y dolores de todo tipo; y había lunáticos y paralíticos, y a todos los curaba.

5. Y Le seguían grandes multitudes de Galilea, de la Decápolis y de Jerusalén, de Judea y de la tierra del Jordán.

6. Mientras Jesús caminaba con algunos discípulos, se encontró con un hombre que adiestraba perros para la caza de otros animales. Y dijo al hombre: "¿por qué haces esto?” Y el hombre contestó: "porque vivo de ello; pues, ¿qué utilidad tienen estos animales? Estos animales son débiles, en cambio los perros son fuertes”. Y Jesús le dijo: "te falta sabiduría y amor. He aquí que cada criatura que Dios ha creado tiene su sentido y finalidad. Y ¿quién puede decir qué hay de bueno en ellas y qué utilidad tienen para ti o para la humanidad?

7. "Y para tu sustento: ¡contempla los campos, cómo crecen y son fértiles, y los árboles que dan fruto y las hierbas! ¿Qué más quieres que lo que te da el honesto trabajo de tus manos? ¡Ay de los fuertes que hagan mal uso de su fuerza! ¡Ay del astuto que dañe a las criaturas de Dios! ¡Ay de los cazadores!, pues ellos mismos serán cazados”.

8. Y el hombre quedó muy admirado y abandonó el adiestramiento de los perros para la caza y les enseñó a salvar la vida, mas no a destruirla. Y aceptó las enseñanzas de Jesús y se convirtió en discípulo Suyo.

9. Y he aquí que fueron a El dos ricos, y uno Le dijo: "¡buen Maestro!” Pero El le dijo: "no Me llames bueno, pues sólo Uno es todo bondad, y ése es Dios”.

10. Y el otro Le dijo: "Maestro, ¿qué obra buena he de hacer para que yo viva?” Jesús dijo: "cumple la Ley y los Profetas”. El respondió: "los he cumplido”. Jesús respondió diciendo: "ve y vende cuanto tienes, compártelo con los pobres y sígueme”. Mas estas palabras no le gustaron.

11. Y el Señor le dijo: "¿por qué has dicho que has cumplido la Ley y los Profetas? Mira cuántos de tus hermanos van vestidos con sucios harapos; se mueren de hambre, mientras tu casa está llena de abundancia, sin que ellos reciban nada de ésta”.

12. Y dijo a Simón: "es difícil para los ricos entrar en el Reino de los Cielos; pues los ricos sólo se preocupan de ellos mismos y desprecian a aquellos otros que nada tienen”.

CAPITULO 15

Sanación de un leproso, de un paralítico

y de un sordo

1. Sucedió que, estando Jesús en una ciudad, un leproso se arrojó ante El y Le dijo: "¡Señor, si quieres, puedes limpiarme!” Y Jesús, extendiendo Su mano, le tocó y dijo: "bendito eres tú, que crees; quiero, sé limpio”. E inmediatamente le abandonó la lepra.

2. Y Jesús le recomendó encarecidamente, diciendo: "no se lo digas a nadie, sino ve y muéstrate al sacerdote y ofrece por tu limpieza lo que prescribió Moisés, para que le sirva de testimonio”. No obstante, Su fama se extendía cada vez más y acudían muchedumbres para oírle y ser curados de sus dolencias. El se retiraba al desierto y oraba.

3. Sucedió un día que, mientras enseñaba, los fariseos y escribas estaban allí sentados para verlo. Habían venido de todas las ciudades de Galilea, de Judea y de Jerusalén, y la fuerza de Dios estaba presente y los sanaba.

4. Y he aquí que trajeron a un hombre que era paralítico, en una camilla, e intentaban entrarlo y tenderlo ante El. Y no pudiendo abrirse paso a causa de la muchedumbre del pueblo, subieron a la azotea y bajándolo por el techo lo dejaron en medio con la camilla, delante de Jesús. Y viendo la fe de ellos, le dijo: "hombre, tus pecados te son perdonados”.

5. Y los escribas y fariseos comenzaron a reflexionar, diciendo: "¿quién es éste, que dice tales blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?” Al percibir Jesús sus pensamientos, respondió diciéndoles: "¿qué pensáis en vuestros corazones? ¿Acaso puede Dios perdonar pecados si el hombre no se arrepiente de ellos? ¿Quién ha dicho: te perdono tus pecados? ¿No he dicho más bien: tus pecados te son perdonados?

6. "¿Qué es más fácil, decir: tus pecados te son perdonados; o decir: levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene poder en la Tierra para discernir y proclamar el perdón de los pecados: "a ti te digo -dijo al paralítico-, levántate, toma tu camilla y vete a casa”.

7. E inmediatamente él se levantó ante ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a casa alabando a Dios. Y todos se maravillaban y alababan a Dios, y llenos de profundo respeto decían: "hoy hemos visto maravillas”.

8. Y al entrar Jesús en un pueblo, se encontró con un hombre que era sordo de nacimiento. Y no creía en el murmullo del viento, o en el trueno, o en los gritos de los animales o en el piar de los pájaros cuando se quejan hambrientos o porque están heridos, o en que otros oyeran esto.

9. Y Jesús sopló en sus oídos, y se abrieron y oyó. Y se regocijó con infinita alegría en los sonidos que antes negaba. Y dijo: "¡ahora lo oigo todo!”.

10. Pero Jesús le dijo: "¿por qué dices que lo oyes todo? ¿Puedes acaso oír el suspiro del prisionero o el lenguaje de los pájaros o de los animales cuando hablan unos con otros, o las voces de los ángeles y de los espíritus? Piensa cuánto no puedes oír y sé humilde en tu falta de saber”.

 

CAPITULO 16

Llamamiento de Mateo.

Vino nuevo en odres viejos

 

1. Y después siguió Su camino y vio a un publicano, de nombre Leví, sentado al telonio. Y le dijo: "sígueme”. Y él, dejándolo todo, se levantó y Lo siguió.

2. Y Leví Le dio un gran banquete festivo en su casa. Había gran número de publicanos y de otros invitados, sentados a la mesa con El. Pero los escribas y fariseos murmuraban, y dijeron a Sus discípulos: "¿por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?”

3. Y Jesús respondió diciéndoles: "los sanos no necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a penitencia a los justos, sino a los pecadores”.

4. Y ellos Le dijeron: "¿por qué los discípulos de Juan ayunan con tanta frecuencia y oran tanto, y asimismo los discípulos de los fariseos, pero Tus discípulos comen y beben?”

5. El les dijo: "¿con qué compararé a los hombres de esta generación, y a quién se parecen? ¿No son como niños sentados en la plaza del mercado, llamándose unos a otros y diciendo: hemos tocado la flauta para vosotros y no habéis danzado, nos hemos afligido ante vosotros y no os habéis lamentado?

6. "Porque Juan el Bautista vino, y no comía ni bebía, y dijisteis: ¡está poseído por el diablo! El Hijo del hombre come y bebe los frutos de la tierra y la leche de los rebaños y el fruto de la vid y decís: ¡he aquí un glotón y bebedor, un amigo de los publicanos y los pecadores!

7. "¿Podéis hacer ayunar a los convidados a la boda mientras el novio está con ellos? Vendrá no obstante el tiempo en que el novio les será arrebatado. Entonces ayunarán, en esos días”.

8. Y les dijo esta parábola: "nadie pone un remiendo de paño nuevo en un vestido viejo; pues el nuevo no viene bien con el viejo, y el vestido ha quedado con ello peor que antes.

9. "Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, pues el vino nuevo romperá los odres, se derramará y los odres se habrán echado a perder; sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos y así ambos se conservan.

10. "Y no hay nadie que haya bebido del vino añejo y desee luego el nuevo, porque dirá que el añejo es mejor. Pero llegará el día en que el nuevo se habrá vuelto añejo, y entonces se pedirá el vino nuevo; pues del mismo modo que se cambian los vestidos viejos por los nuevos, así también se cambiará el cuerpo muerto por el cuerpo vivo, y lo pasado por lo venidero”.

CAPITULO 17

Jesús envía a los Doce

1. Y Jesús fue a una montaña para orar. Y tras haber llamado a sí a Sus doce discípulos, les dio el poder de expulsar a espíritus impuros y de sanar toda clase de enfermedades y plagas. Y los nombres de los doce apóstoles que representan a las doce tribus de Israel son:

2. Pedro, llamado Cefas, por la tribu de Rubén; Santiago, por la tribu de Neftalí; Tomás, llamado Dídimo, por la tribu de Zabulón; Mateo, llamado Leví, por la tribu de Gad; Juan, por la tribu de Efraín; Simón, por la tribu de Isacar.

3. Andrés, por la tribu de José; Natanael, por la tribu de Simeón; Tadeo, por la tribu de Zabulón*; Santiago, por la tribu de Benjamín; Judas, por la tribu de Dan; Felipe, por la tribu de Aser. Y Judas Iscariote, un levita, que Lo traicionó, también estaba entre ellos (pero no era uno de ellos), y Mateo y Barsabás también estaban presentes.

4. Y llamó a otros doce, del mismo modo, para ser profetas, para ser hombres de la luz junto a los apóstoles, y les mostró los misterios de Dios. Y sus nombres eran: Hermes, Aristóbulo, Selenio, Nerco, Apolo y Barsabás; Andrónico, Lucio, Apeles, Zaqueo, Urbano y Clementos. Y luego escogió a otros doce como evangelistas y a doce más como pastores. Llamó a cuatro veces doce, enviando cuatro a cada una de las doce tribus de Israel.

5. Y, en pie alrededor del Maestro, vestían blancas túnicas de lino, llamados para formar un sagrado sacerdocio de Dios al servicio de las doce tribus, a las que serían enviados.

6. A estos cuatro veces doce, Jesús los envió y les confió la misión, diciéndoles: "quiero que seáis Mis doce apóstoles, junto con vuestros compañeros, para dar testimonio a Israel. Id a las ciudades de Israel y a las ovejas perdidas de Israel. Y cuando allí vayáis, predicad diciendo: el Reino de los Cielos está cerca. Así como os he bautizado con agua, bautizad a todos los que crean.

7. "Ungid y sanad a los enfermos, limpiad a los leprosos, resucitad a los muertos, expulsad a los diablos. Lo habéis recibido gratuitamente; dadlo, pues, gratuitamente. No llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestra bolsa; tampoco toméis alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; pues el obrero es merecedor de su sustento. Comed lo que os pongan delante, pero no toquéis lo que haya costado vidas, porque esto no es legítimo para vosotros.

8."Y en cualquier ciudad en que entréis, informaos de quién hay en ella que lo merezca, y quedaos ahí hasta que partáis. Y donde entréis en una casa, saludadla. Y si la casa fuera digna, que venga sobre ella vuestra paz; mas si no fuese digna, que vuestra paz vuelva a vosotros.

9. "Sed astutos como serpientes y sin doblez como palomas. Sed inocentes y puros. El Hijo del hombre no ha venido para destruir sino para salvar, no para quitar la vida sino para darla, tanto al cuerpo como al alma.

10. "Y no temáis a aquellos que matan el cuerpo pero que no pueden matar al alma; temed más bien al que puede echar a perder cuerpo y alma en el infierno

11. "¿No se compran dos gorriones por un céntimo? Sin embargo, ni uno de ellos cae en la tierra sin la voluntad del Altísimo. Incluso todos los cabellos de vuestra cabeza están contados. Por eso no temáis, pues si Dios cuida de los gorriones, ¿no cuidará también de vosotros?

12. "Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al cabeza de familia le llamaron Belcebú, ¡cuánto más llamarán así a los miembros de la casa! No los temáis, pues; nada hay oculto que no llegue a ser manifiesto, y nada secreto que no llegue a saberse.

13. "Lo que os digo en secreto, habladlo a la luz cuando llegue el tiempo para ello; y, lo que oís al oído, predicadlo sobre los terrados. Por eso, a quien atestigüe la verdad ante los hombres, también lo atestiguaré ante Mi Padre, que está en los Cielos. A quien, en cambio, niegue la verdad ante los hombres, también lo negaré ante Mi Padre, que está en los Cielos.

14. "En verdad he venido a transmitir la paz a la Tierra, pero he aquí que a Mi hablar sigue una espada. He venido a unir, pero he aquí que el hijo estará contra su padre y la hija contra su madre y la nuera contra su suegra. Y los enemigos del hombre serán los miembros de su casa, pues los injustos no pueden estar con los justos.

15. "Y los que no cargan con su cruz y Me siguen, no son dignos de Mí. El que halle su vida, la perderá, y el que la pierda por amor a Mí, la hallará”.

 

CAPITULO 18

Los Setenta y dos son enviados

1. Después de esto, el Señor llamó aún a sí a setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos, precediéndole, a todas aquellas ciudades y lugares de las tribus a los que El mismo quería ir.

2. Por eso les dijo: "la mies es en verdad abundante, y, los obreros, pocos; rogad, por eso, al dueño de la mies que mande obreros a Su mies.

3. "Poneos en camino; he aquí que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa ni alforja ni sandalias, y a nadie saludéis por el camino.

4. "Y en cualquier casa que entréis, decid primero: ¡la paz sea con esta casa! Y si allí hay paz de espíritu, descansará sobre ella vuestra paz; si no, se volverá a vosotros.

5. "Y en cualquier ciudad que entréis y os acojan, comed lo que os pongan delante, que no haya sido muerto, y cuidad a los enfermos que en ella haya, y decidles: el Reino de Dios se ha acercado.

6. "Y permaneced en esa casa y comed y bebed lo que os sirvan, que no implique derramamiento de sangre, pues el obrero es merecedor de su sustento. No vayáis de casa en casa.