El Evangelio de los Doce

Traducido y publicado por primera vez por

El Rev. Gideon Jasper Richard Ouseley

1902

PAGINA DE INICIO 

El evangelio "Esta es Mi Palabra, alfa y omega" (El Evangelio de Jesús. La manifestación de Cristo que el mundo no conoce.) Este es el nuevo evangelio  que tomando como base  “El Evangelio de los Doce” es rectificado ampliado y profundizado por revelación profética a través de la profetisa alemana Gabriele. Si “El Evangelio de los Doce” es todo un reclamo de la verdad ocultada, “Esta es Mi Palabra” es un llamamiento a  formar una nueva humanidad donde el hombre viva en armonía y en paz con los diferentes reinos, mineral, vegetal y animal. La obra actual más importante que será la de más proyección del futuro.

El Evangelio de los Doce:

Este evangelio también es llamado "El evangelio del Santo Doce ó El evangelio de la vida perfecta” Fue editado por primera vez en el año 1902 por el reverendo G.J.R. Ouseley. En su prólogo expone: "Este evangelio de inspiración crística es uno de los documentos de los primeros cristianos más antiguo y completo, y está conservado en un monasterio budista del Tibet, donde fue escondido por unos miembros de la comunidad de los Eseos para preservarlo de las manos de los falsificadores" G. J. Ouseley  demanda  haber descubierto y traducido el evangelio original de el cual los actuales cuatro evangelios fueron derivados, y , también dice, "que es la primera vez que han sido traducidos del arameo."  "los padres cristianos tempranos mandaron  destruir las fuentes y los expedientes de los cuales recopilaron la información y los datos que pusieron  ellos en la Biblia.  Pero no pudieron destruirla toda.  Algunos escapados, y como es descubierto aquí y allí por los investigadores pacientes, es asombroso ver cómo el mundo ha sido engañado por los padres cristianos…

“El evangelio original, representa las enseñanzas de Cristo, el señor del amor y la compasión a todos los seres vivos, incluyendo animales y seres humanos.  Por razones sobre indicado, los sacerdotes romanos en Nicea opusieron estas doctrinas y las eliminaron del Evangelio, que cambiaron radicalmente para ser aceptables a Constantino el Grande, que amó las carnes rojas y el vino que fluye de sus banquetes nocturnos demasiado para aceptar una religión que prohibió estos placeres, que eran una razón principal por la que él persiguió tan amargamente a cristianos tempranos que abogaron estas doctrinas.  Por esta razón los padres de la iglesia cambiaron el evangelio de una manera tal que el amor y la compasión fueron limitados solamente a los seres humanos pero todos los  animales de la vida fueron excluidos de recibir estas ventajas”.

 

Presentación de José Fuentes: El motivo principal para presentar este evangelio apócrifo es de que llegue al conocimiento del mayor número posible de personas que puedan leer y comprobar por sí mismos cómo nos han ocultado episodios evangélicos donde Jesucristo se nos muestra con un gran amor y protección hacia todos los animales.

¿JESUCRISTO ERA VEGETARIANO/VEGANO? ¿DEFENDIÓ EL AMOR Y EL RESPETO HACIA TODOS LOS ANIMALES? ¿TUVO ALGÚN ENCUENTRO CON PERSONAS QUE A SU PASO MALTRATARAN ANIMALES?

Muchas son las opiniones y controversias sobre este tema. Si sentamos como base que las Iglesias Cristianas ninguna son vegetarianas , y en sus doctrinas no hay ni una frase en  defensa de la vida y derechos de los animales, es de suponer por  el ejemplo de aquellos que se llaman "ministros y pastores" que tienen una dieta alimenticia omnívora, que Jesucristo también lo era. Pero la realidad es otra muy diferente. Este evangelio demuestra que era vegetariano/vegano, y con un amor infinito hacia todos los animales. .

La mayoría de nuestra sociedad actual que ya superamos  el medio siglo fuimos   instruidos y educados en una época donde reinaba la fuerza eclesiástica y por lo tanto en una alimentación también omnívora. Siempre partíamos como seguro, como base de nuestra enseñanza religiosa recibida, que matar animales para nuestra dieta alimenticia no era pecado y  que no era necesario sentirse culpables y por lo tanto  menos  de confesión, pues Dios los había creado para la alimentación de todos  los hombres.

¿Pero cómo  en una sociedad de hombres, de una cultura multidisciplinar  tan elevada y durante siglos, a ninguno le diera por pensar de cómo era posible que en la vida de Jesucristo en sus cuatro evangelios, Mateo, Lucas, Marcos y Juan no hubiera ni un solo versículo donde  se reflejara alguna vivencia relacionada con  la crueldad y el mal trato con los animales y que advirtiera a sus discípulos que matar animales para los sacrificios y para la alimentación eran contrarios a la ley divina?.

 

La respuesta es bien sencilla. La Iglesia se preocupó en diferentes épocas de su historia de quitar de los textos antiguos que hoy forman la Biblia  todo lo relacionado con los temas que más le implicaban, como era matar y comer carne. Con sus equipos llamados correctores  se preocuparon no  solo de corregir sino hacer desaparecer todo vestigio de textos antiguos. Pues hoy no se encuentran prácticamente ningún texto de los cuatro evangelios.

¿Cómo se puede demostrar que esta teoría tiene algo de verdad? ¿Podría Dios permitir que la manipulación histórica del pasado quedara sellada en el silencio?

Lean ustedes el evangelio apócrifo más importante preservado y encuentren la verdad por sí mismos.

 

Como ayuda para encontrar los textos referente a los animales los he cambiado a color rojo cadmio.

 Si lo deseas puedes primero leer el resumen donde relaciono las vivencias de Jesús con los animales y los capítulos donde se encuentra en este evangelio:

 

 Los animales en la vida de Jesucristo

 

 

Aquí comienza el Evangelio de Jesús, el Cristo, descendiente de David, a través de José y María, según la carne, e Hijo de Dios, a través del amor y la sabiduría divinos, según el Espíritu.

 

De eternidad a eternidad

es el pensamiento eterno,

y el pensamiento eterno es la Palabra,

 

y la Palabra es la acción,

y estos tres son uno en la ley eterna;

y la ley está en Dios,

y la ley surge de Dios.

Todo ha sido creado por la ley,

y de lo que existe

nada ha sido creado sin ella.

En la Palabra hay vida y substancia,

están el fuego y la luz.

El Amor y la Sabiduría

son uno para la salvación de todos.

Y la luz brilla en las tinieblas,

y las tinieblas no la ocultan.

La Palabra es el único fuego dador de vida,

e, iluminando este mundo,

se convierte en el fuego y en la luz

en cada alma que entra en el mundo.

Yo estoy en el mundo,

y el mundo está en Mí;

y el mundo no lo sabe.

Vengo a Mi propia casa,

y Mis amigos no Me acogen.

Pero a todos los que acogen y obedecen,

es dado el poder

de llegar a ser los hijos y las hijas de Dios,

e igualmente a aquellos que creen en el santo nombre,

que no han nacido de la voluntad de la carne

y la sangre,

sino de Dios.

Y la Palabra se ha hecho carne y habita entre nosotros,

y hemos visto Su gloria, llena de gracia.

¡Mirad la bondad y la verdad

y la belleza de DIOS!

 

CAPITULO 1

La promesa del nacimiento de Juan

el Bautista

1. En tiempos de Herodes, rey de Judea, vivía un sacerdote de nombre Zacarías, de la tribu de Abías, cuya mujer, de las hijas de Aarón, se llamaba Isabel.

2. Ambos eran piadosos ante Dios, y, sin mácula, vivían en todos los preceptos y leyes del Señor. Y no tenían hijos, pues Isabel era estéril, y los dos eran de avanzada edad.

3. Y sucedió que él, según el orden de su servicio, había de ejercer sus funciones sacerdotales. Conforme a la costumbre de las funciones sacerdotales, le tocó ofrecer el incienso al entrar en el templo de Jehová. Y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera durante la hora de la ofrenda del incienso.

4. Y un ángel del Señor se le apareció sobre el altar del incienso. Y al verle se asustó Zacarías y el temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: "no temas, Zacarías, porque tu plegaria ha sido escuchada, e Isabel, tu mujer, dará a luz a un hijo, al que pondrás por nombre Juan.

5. "Y estarás lleno de gozo y regocijo, y muchos se alegrarán de su nacimiento, pues será grande a los ojos del Señor. No comerá carne ni beberá licores, y ya en el seno materno estará lleno del Espíritu Santo.

6. "Y a muchos de los hijos de Israel convertirá a Dios, su Señor. Y caminará delante del Señor en el espíritu y con la fuerza de Elías, para convertir los corazones de los padres en corazones de niños y transformar los ánimos de los rebeldes en sabiduría de justos, a fin de preparar un pueblo bien dispuesto para el Señor”.

7. Y Zacarías dijo al ángel: "¿y en qué voy a reconocerlo? Pues yo soy viejo y mi mujer es de avanzada edad”. El ángel contestó diciéndole: "yo soy Gabriel, el que está ante Dios, y he sido enviado para hablarte y traerte esta buena nueva.

8. "He aquí que estarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto ocurra; entonces será desatada tu lengua, para que puedas creer en mis palabras, que se cumplirán a su tiempo”.

9. Y el pueblo esperaba a Zacarías y se extrañaba de que permaneciera tanto tiempo en el templo. Y cuando salió no podía hablarles, por lo que comprendieron que había tenido una visión en el templo, pues él les hacía señas y permaneció mudo.

10. Y sucedió que, cuando hubo terminado el tiempo de su servicio, regresó a su casa. Y después de aquellos días su mujer, Isabel, quedó embarazada y se ocultó cinco meses, y dijo: "he aquí lo que ha hecho el Señor en mí en los días en que me ha mirado, quitando mi oprobio de entre los hombres”.

 

CAPITULO 2

El engendramiento puro de Jesucristo

1. Y en el sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, de nombre Nazaret, a una virgen que estaba prometida a un varón llamado José, de la casa de David; y la virgen se llamaba María.

2. José era un hombre justo y sensato, y era habilidoso en todo tipo de trabajos en madera y piedra. Y María era de alma sensible y perspicaz, y tejía velos para el templo. Y ambos eran puros ante Dios. Y de ellos dos fue Jesús María, que es llamado el Cristo.

3. Y el ángel fue a ella y le dijo: "saludada seas, María, tú has hallado gracia, pues la maternidad de Dios está contigo, eres bendita entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre”.

4. Y al verlo quedó desconcertada por sus palabras, y discurría qué podría significar esa salutación. Y el ángel le dijo: "no temas, María, tú has hallado gracia ante Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz a un hijo, que será grande y será llamado Hijo del Altísimo.

5. "Y Dios, el Señor, Le dará el trono de Su padre David, y reinará sobre la casa de Jacob por siempre, y Su Reino no tendrá fin”.

6. Entonces dijo María al ángel: "¿cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?”

... Y el ángel contestó diciéndole: "el Espíritu Santo vendrá sobre José, tu prometido, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con Su sombra, ¡oh María!; por esto lo sagrado que nacerá de ti será llamado Cristo, Hijo de Dios, y Su nombre en la Tierra será Jesús María, pues redimirá a los hombres de sus pecados, siempre que muestren arrepentimiento y obedezcan Sus leyes.

7. "Por eso no comerás carne ni beberás licores, pues el Hijo será consagrado a Dios desde el seno de Su madre y no tomará carne ni licores, ni la navaja tocará jamás Su cabeza.

8. "Y he aquí que Isabel, tu prima, a su edad está embarazada de un hijo; y es ya el sexto mes de la que era llamada estéril, pues con Dios no hay nada imposible”. Y María dijo: "he aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel se fue de ella.

9. Y en ese mismo día, el ángel Gabriel se apareció en sueños a José y le dijo: "sé saludado, José, tú has sido escogido, pues la paternidad de Dios está contigo. Bendito eres entre los varones y bendito es el fruto de tu semilla”.

10. Y al reflexionar José sobre estas palabras, quedó desconcertado. Y el ángel del Señor le dijo: "no temas, José, hijo de David; pues has hallado gracia ante Dios, y he aquí que engendrarás a un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús María, pues redimirá a Su pueblo de sus pecados”.

11. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta que dice: "he aquí que una virgen concebirá, quedará embarazada y dará a luz a un hijo, y Le pondrán por nombre Enmanuel , que quiere decir Dios en nosotros”.

12. Entonces José, al despertarse del sueño, hizo tal como le había ordenado el ángel y fue a María, su prometida, y ella concibió en su seno al Señor.

13. En aquellos días María se levantó, y con presteza fue a las montañas, a una ciudad de Judea, y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

14. Y ocurrió que al oír Isabel el saludo de María, dio un brinco el niño en su seno, e Isabel se llenó de la fuerza del Espíritu Santo y dijo con voz clara: "bendita eres tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.

15. "Y ¿cómo es que la madre de mi Señor viene a verme? He aquí que al oír la voz de tu saludo, brincó de alegría el niño en mi vientre. Y bendita es la que ha creído, pues se consumará lo que le ha sido dicho por el Uno Santo”.

16. Y María dijo: "mi alma Te glorifica a Ti, el Eterno, y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador, porque El ha mirado la humildad de Su sierva; he aquí, pues, que desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada.

17. "Porque Tú, que eres poderoso, has hecho en mí cosas grandes, y santo es Tu nombre. Y Tu misericordia está por siempre con aquellos que Te temen.

18. "Has utilizado el poder de Tu brazo y has dispersado a los que se ensoberbecen en la arrogancia de sus corazones.

19. "Has derribado a los poderosos de sus tronos y has ensalzado a los que son humildes y mansos. A los hambrientos los llenas de bienes y a los ricos los despides vacíos.

20. "Ayudas a Tu siervo Israel, acordándote de Tu misericordia, como siempre hablaste a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia”. Y María permaneció tres meses con ella, tras los que se volvió a su casa.

21. Estas son las palabras que José dijo: "bendito seas, Dios de nuestros padres y de nuestras madres en Israel, pues me has escuchado en el tiempo oportuno y has venido en mi auxilio en el día de la salvación.

22. "Porque dijiste: quiero preservarte y contigo hacer una alianza con el pueblo, para renovar la faz de la Tierra y liberar los lugares desolados de las manos de los destructores.

23. "Para que puedas decir a los cautivos: salid y sed libres; y a aquellos que caminan en tinieblas, venid a la luz. Y pastarán en los senderos de la alegría y no cazarán ni matarán nunca más a las criaturas que he creado para que se alegren en Mi presencia.

24. "No padecerán más hambre y sed, ni perecerán por el calor, ni el frío los aniquilará. Y abriré un camino para el caminante en todos Mis montes; y Mis alturas serán alabadas.

25. "¡Cantad, Cielos! ¡Tierra, exulta de gozo! ¡Desiertos, que resuenen vuestros cánticos! Porque Tú, oh Dios, ayudas a Tu pueblo y consuelas a aquellos que han sufrido agravios”.

 

CAPITULO 3

El nacimiento y la elección de nombre

de Juan el Bautista

1. Cuando hubo llegado a Isabel el tiempo de dar a luz, dio a luz a un hijo. Y sus vecinos y parientes oyeron que el Señor había obrado gran misericordia en ella, y se congratulaban con ella.

2. Y sucedió que, al octavo día, fueron para circuncidar al niño, y llamaban al varón con el nombre de su padre, Zacarías. Pero la madre respondió diciendo: "así no, pues él se llamará Juan”. Y ellos le dijeron: "¡si no hay nadie en tu parentela que así se llame!”

3. Y preguntaron por señas a su padre cómo quería que se llamase. Y pidiendo una tablilla escribió y dijo a la vez: se llama Juan. Y todos se maravillaron de que su boca se abriera de repente y su lengua se soltase, y él habló y alabó a Dios.


4. Y un profundo respeto sobrevino a todos los que estaban en las cercanías, y este suceso se dio a conocer en toda la región montañosa de Judea. Y cuantos lo oían, se conmovían y decían: "¿qué vendrá a ser este niño?” Y la mano de Jehová estaba con él.

5. Y su padre, Zacarías, se llenó del Espíritu Santo y profetizó diciendo: "alabado seas, oh Dios de Israel, pues has aceptado y salvado a Tu pueblo, y para nosotros has levantado un cuerno de salvación en la casa de Tu siervo David, como habías dicho por boca de Tus santos profetas, que ha habido desde que el mundo empezó.

6. "A fin de que fuéramos salvados de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian. A fin de mostrarnos la misericordia que prometiste a nuestros padres y de que Te acordaras de Tu sagrada alianza,

7. "del juramento que hiciste a nuestro padre Abraham, para permitirnos que, liberados de la mano de nuestros enemigos, Te podamos servir sin temor, en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida.

8. "Y este niño será llamado profeta del Altísimo, pues irá delante de Tu faz, oh Dios, para preparar Tus caminos y llevar a Tu pueblo el reconocimiento de la salvación por el perdón de sus pecados.

9. "Por la misericordia amorosa de nuestro Dios, por la que el alba desde lo alto nos ha visitado, para que El dé luz a aquellos que están sentados en las tinieblas y en las sombras de la muerte y dirija nuestros pies al camino de la paz”.

10. Y el niño crecía y se hizo fuerte en espíritu, y su misión permaneció oculta hasta el día de su aparición ante el pueblo de Israel.

CAPITULO 4

El nacimiento de Jesucristo

1. El nacimiento de Jesús, del Cristo, aconteció de esta forma: sucedió, en aquel tiempo, que salió una orden del César Augusto para que se empadronara todo el mundo. E iban todos los de Siria a empadronarse, cada uno a su ciudad, y era en pleno invierno.

2. Y también José -con María- partió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a la tierra de Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y de la estirpe de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta del Niño.

3. Mientras estaban allí, llegó el tiempo en que ella debía dar a luz, y dio a luz a su primer hijo en una cueva, y Lo envolvió en pañales y Lo acostó en un pesebre que había en la cueva, por no haber sitio para ellos en el albergue. Y he aquí que la cueva se llenó de luz, e irradiaba como el sol en su esplendor.

4. Y había en la cueva un buey, un caballo, un asno y una oveja, y junto al pesebre yacía una gata con sus crías; y también había palomas sobre ellos, y cada animal tenía su compañero, un macho o una hembra.

5. Aconteció, pues, que El nació en medio de los animales, porque vino para liberarlos también a ellos de sus sufrimientos. El vino a liberar a los hombres de su ignorancia y egoísmo, y a manifestarles que son hijos e hijas de Dios.

6. Y había pastores en la misma región, en el campo, que guardaban por la noche su rebaño. Y he aquí que el ángel de Dios se apareció sobre ellos, y el resplandor del Altísimo los envolvió con Su luz, y se atemorizaron grandemente.

7. Y el ángel les dijo: "no temáis; he aquí que os anuncio una gran alegría, que es para todo pueblo, pues hoy, en la ciudad de David, os ha nacido el Redentor, que es Cristo, el Uno santo de Dios. Y esto tendréis por señal: encontraréis al Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

8. Y de pronto se juntó con el ángel una multitud de legiones celestiales, que alababa a Dios diciendo: "gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a todos los hombres de buena voluntad”.

9. Y cuando los ángeles los dejaron y se fueron al Cielo, se dijeron los pastores unos a otros: "vayamos a Belén a ver qué ha ocurrido allí, lo que nuestro Dios nos ha anunciado”.

10. Y fueron presurosos, hallando a María y José en la cueva y al Niño acostado en el pesebre. Y, cuando hubieron visto esto, difundieron las palabras que les habían dicho acerca del Niño.

11. Y, cuantos les escuchaban, se maravillaban de lo que les decían los pastores. María guardaba todo esto y lo conservaba en su corazón. Y los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios, por todo lo que habían oído y visto.

12. Y cuando pasaron ocho días y el Niño fue circuncidado, Le dieron Su nombre, Jesús María, que había sido dicho por el ángel antes de que el Niño fuera concebido en el vientre materno. Y cuando, conforme a la Ley de Moisés, se cumplieron los días de Su purificación, Lo llevaron a Jerusalén para ofrecerlo a Dios. (Como está escrito en la Ley de Moisés: todo varón que abra el seno de la madre, será consagrado al Señor).

13. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo vino sobre él. Y le había sido prometido que no vería la muerte antes de que hubiera visto al Cristo de Dios.

14. Y movido del Espíritu fue al templo. Y, al llevar los padres al Niño Jesús adentro, para cumplir lo que prescribía la Ley, percibió al Niño como si fuera un pilar de luz. Al tomarlo en sus brazos glorificó a Dios, diciendo:

15. "Ahora dejas partir a Tu siervo en paz, como dijiste; pues mis ojos han visto a Tu Salvador, que has preparado para ser una luz ante la faz de todos los pueblos, para iluminar a los paganos y para gloria de Tu pueblo Israel”. Y Sus padres estaban maravillados de todo que se dijo de El.

16. Y Simeón los bendijo y dijo a María, Su madre: "he aquí que este Niño está puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel, y como signo de contradicción (y, en verdad, una espada atravesará también tu alma), a fin de que se descubran los pensamientos de muchos corazones”.

17. Y estaba allí una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la estirpe de Aser, muy avanzada en años, que nunca abandonaba el templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día.

18. Ella se acercó también en aquella hora, y glorificó al Señor y hablaba de El a cuantos esperaban la liberación en Jerusalén. Y cumplidas todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

CAPITULO 5

Herodes y la adoración de los sabios

1. Habiendo nacido Jesús en Belén, en la tierra de Judá, en los días del rey Herodes, he aquí que unos sabios de Oriente fueron a Jerusalén. Ellos se habían purificado, y no tomaban carne ni licores, para poder encontrar al Cristo, al que buscaban. Y dijeron: "¿dónde está el Rey de los judíos, que acaba de nacer? Pues hemos visto Su estrella en Oriente, y hemos venido a adorarlo”.

2. Al oír esto, el rey Herodes se atemorizó, y con él toda Jerusalén, e hizo reunir a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y quiso saber por ellos dónde había de nacer el Cristo.

3. Y ellos le dijeron: "en Belén, en la tierra de Judá, pues así está escrito en el profeta: y tú, Belén, en la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; pues de ti vendrá el Soberano que regirá Mi pueblo, Israel”.

4. Entonces Herodes, llamando en secreto a los sabios, les interrogó sobre el tiempo exacto en que la estrella habría aparecido; y les envió a Belén, diciendo: "id y buscad diligentes al Niño; y, cuando Lo hayáis encontrado, comunicádmelo para que también vaya yo y Lo adore”.

5. Habiendo escuchado al rey, se fueron; y he aquí que la estrella que los sabios de Oriente habían visto, y el ángel de la estrella, les precedían, hasta que él, al llegar, se detuvo encima del lugar en que estaba el Niño. Y la estrella resplandecía con seis rayos de luz.

6. Ellos siguieron su camino, con sus camellos y asnos, que iban cargados con sus dones. Y, en busca del Niño, miraban con tanto anhelo hacia la estrella del cielo, que se olvidaron por un tiempo de sus animales cansados, que habían aguantado el peso y el calor del día y estaban sedientos y agotados. Y la estrella desapareció de su vista.

7. De pie, miraron en vano fijamente, y en su consternación mirábanse luego unos a otros. Entonces se acordaron de sus camellos y asnos, y se apresuraron a quitarles su carga, para que pudieran descansar.

8. Había allí, cerca de Belén, un pozo junto al camino. Y, al inclinarse para sacar agua para sus animales, he aquí que la estrella que habían perdido se reflejó en la tranquila superficie del agua.

9. Y al ver esto, se llenaron de gran alegría.

10. Y glorificaron a Dios, que les había mostrado misericordia precisamente cuando se compadecieron de sus animales sedientos.

11. Y habiendo entrado en la casa, hallaron al Niño con María, Su madre, y postrándose Lo adoraron; y abrieron sus tesoros y extendieron sus dones ante El: oro, incienso y mirra.

12. Y por haber sido advertidos en sueños por Dios de no volver a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. Y, según su costumbre, encendieron una hoguera y adoraron a Dios en la llama.

13. Cuando hubieron partido, he aquí que el ángel del Señor se apareció en sueños a José y dijo: "levántate, toma al Niño y a Su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes trata de matarlo”.

14. Levantándose de noche, tomó al Niño y a Su madre y huyó a la tierra de Egipto, permaneciendo allí unos siete años hasta la muerte de Herodes, a fin de que se cumpliera lo que el Señor había dicho a través del profeta que dice: "de Egipto llamé a Mi Hijo”.

15. Y también Isabel, cuando oyó esto, tomó a su hijo y se marchó a las montañas, y allí lo escondió. Y Herodes envió a sus hombres a Zacarías al templo para preguntarle: "¿dónde está tu hijo?” Y él respondió: "soy un servidor de Dios y constantemente estoy en el templo. No sé dónde está”.

16. Y de nuevo les envió a él para preguntarle: "dime sinceramente dónde está tu hijo, pues ¿no sabes que tu vida está en mis manos?” Zacarías respondió diciendo: "Dios es testigo: si derramas mi sangre, Dios acogerá a mi alma, pues derramarás la sangre de un inocente”.

17. Y Zacarías fue muerto en el templo entre el lugar más santo y el altar. El pueblo se enteró de ello por una voz que gritó: "Zacarías ha sido muerto, y su sangre no será lavada hasta que no haya venido el vengador”. Y después de un cierto tiempo, los sacerdotes echaron suertes, y la suerte recayó sobre Simeón, que ocupó su puesto.

18. Al ver Herodes que había sido burlado por los sabios, se encolerizó sobremanera, y mandó a su gente e hizo matar a todos los niños que había en Belén y en sus alrededores, de dos años para abajo, correspondientemente al tiempo de que tuvo noticia por los sabios.

19. Así se cumplió lo que dijo el profeta Jeremías: "una voz se oye en Rama, llantos, lamentación y gran duelo. Raquel llora por sus hijos, y rehúsa ser consolada, porque ya no existen”.

20. Cuando hubo muerto Herodes, he aquí que el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y dijo: "levántate, toma al Niño y a Su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya han muerto los que atentaban contra la vida del Niño”.

21. Y levantándose, tomó al Niño y a Su madre, y regresó a la tierra de Israel. Y vivían en una ciudad llamada Nazaret, y a El se Le llamó el Nazareno.

CAPITULO 6

Infancia y juventud de Jesús

1. Sus padres, José y María, subían todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Celebraban la fiesta según la costumbre de sus hermanos, que se abstenían de derramar sangre, de comer carne y de licores. Y al cumplir Jesús los doce años, subió a Jerusalén con ellos, según la costumbre de la fiesta.

2. Y cuando se terminaron los días y ellos regresaron, el Niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo Sus padres. Pensaron que estaría en la caravana y recorrieron el trecho de un día de camino. Entonces Lo buscaron entre amigos y conocidos, y al no hallarlo se volvieron a Jerusalén y Lo buscaron allí.

3. Sucedió que al cabo de tres días Lo hallaron en el templo, en medio de los letrados; sentado les escuchaba y les hacía preguntas. Y cuantos Le escuchaban se asombraban de Su entendimiento y Sus respuestas.

4. Cuando Sus padres Lo vieron, quedaron consternados y Su madre Le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, Tu padre y yo, llenos de preocupación, andábamos buscándote”. Y El les dijo: "¿por qué Me buscabais? ¿No sabíais que tengo que estar en la casa de Mi Padre?”

... Y ellos no entendieron las palabras que El les dijo; pero Su madre conservaba todas estas palabras en su corazón.

5. Y un profeta, que Lo vio, Le dijo: "he aquí que el amor y la sabiduría de Dios se han unido en Ti, y por eso en la época venidera serás llamado Jesús, pues por medio del Cristo redimirá Dios a la humanidad, que hoy día es verdaderamente como la mar amarga; sin embargo, este amargor será transformado en dulzor, pero a esta generación aún no le aparecerá la novia, como aún tampoco en la época venidera”.

6. Y bajó con ellos, fue a Nazaret y les era obediente. Y construía ruedas y yugos y también mesas con gran habilidad. Y Jesús crecía en estatura, y también en gracia ante Dios y los hombres.

7. Y un día el Niño Jesús fue a un lugar donde estaba colocada una trampa para pájaros, y algunos muchachos se encontraban allí. Y Jesús les dijo: "¿quiénes han puesto aquí esta red a las inocentes criaturas de Dios? He aquí que ellos serán de igual modo atrapados en una red”. Y vio doce gorriones, que estaban como muertos.

8. Y movió Sus manos sobre ellos y les dijo: "id y volad y, mientras viváis, acordaos de Mí”. Se levantaron y alzaron el vuelo ruidosamente. Los judíos que vieron esto, quedaron maravillados y lo contaron a los sacerdotes.

9. Y el Niño hizo otros milagros, y se veía cómo brotaban flores bajo Sus pies, allí donde el suelo antes había sido estéril. Y Sus compañeros Le cogieron un gran respeto.

10. A los dieciocho años Jesús fue casado con Miriam, una virgen de la estirpe de Judá, y vivió con ella siete años. Y ella murió; pues Dios se la llevó para que El pudiera dar los pasos hacia las tareas más elevadas que había de llevar a cabo y sufriera por todos los hijos e hijas de los hombres.

11. Y cuando Jesús hubo terminado su estudio de la Ley, bajó de nuevo a Egipto para aprender la sabiduría de los egipcios, tal como había hecho Moisés. ...

... Y fue al desierto, meditó, ayunó y oró, y obtuvo el poder del santo nombre, mediante el cual obró muchos milagros.

12. Y a lo largo de siete años habló con Dios cara a cara, aprendiendo el lenguaje de los pájaros y de los animales, las fuerzas curativas de árboles, hierbas y flores, y las fuerzas ocultas de las piedras preciosas; y aprendió también los movimientos del sol, de la luna y de las estrellas, y el poder de los signos de escritura, los misterios de la escuadra y del círculo y la transmutación de las cosas y formas, de los números y signos. De ahí retornó a Nazaret a visitar a Sus padres, enseñando allí y en Jerusalén como un rabí reconocido, en el templo mismo, y nadie se lo impidió.

13. Pasado un tiempo se fue a Asiria, a la India y a Persia y a la tierra de los caldeos. Y visitó sus templos y habló con sus sacerdotes y sus sabios durante muchos años, realizando muchas obras maravillosas y curando a los enfermos a su paso por los países.

14. Y los animales del campo sentían profundo respeto hacia El, y los pájaros no Le tenían miedo, pues no les asustaba, e incluso las bestias salvajes del desierto sentían el poder de Dios en El y Le servían voluntariamente, llevándolo de unos sitios a otros.

15. Pues el espíritu de hombre divino Le llenaba, llenando así todas las cosas a Su alrededor y haciendo que todo Le estuviera sometido. Y así se cumplieron las palabras de los profetas: "el león yacerá con el becerro y el leopardo con el cabrito, el lobo con el cordero, el oso con el asno y el búho con la paloma; y un niño los conducirá.

16. "Y nadie herirá o matará en Mi nombre sagrado, pues la Tierra será llenada por el conocimiento del Santo, del mismo modo que las aguas cubren el lecho del mar. Y en esos días quiero hacer nuevamente una alianza con los animales de la tierra y las aves del aire, con los peces del mar y con todas las criaturas de la Tierra. Y romperé el arco y también la espada y expulsaré de la Tierra todos los útiles de guerra, apartándolos a lugar seguro, para que todos vivan sin temor.

17. "Y Me prometeré a ti para siempre en la honradez y en la paz y en la bondad del corazón, y tú conocerás a tu Dios y la tierra producirá el trigo, el vino y el aceite, y diré a los que no sean de Mi pueblo: tú eres Mi pueblo. Y ellos Me dirán: Tú eres nuestro Dios”.

18. Y un día en que iba a lo largo de una senda de monte, al borde del desierto, se encontró con un león al que perseguía una multitud de hombres con piedras y lanzas, queriendo matarlo.

19. Pero Jesús les reprendió con las palabras: "¿por qué cazáis a las criaturas de Dios, que son más nobles que vosotros? Por la crueldad de muchas generaciones han sido hechas enemigas de los hombres, que en realidad deberían ser sus amigos.

20. "Tal como en ellas se hace visible el poder de Dios, también se muestra Su paciencia y Su compasión. ¡Cesad de perseguir a esta criatura! Ella no desea dañaros. ¿No veis cómo huye de vosotros aterrorizada por vuestra violencia?”

21. Y el león se acercó y se tendió a los pies de Jesús y Le mostró su amor. Y el pueblo se maravilló grandemente y decía: "ved, este hombre ama a todas las criaturas, tiene poder incluso sobre los animales del desierto, y ellos Le obedecen”.

CAPITULO 7

La predicación de Juan sobre penitencia

1. En el decimoquinto año del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea -Caifás, pontífice, y Anás, jefe del Sanedrín-, le fue dada en el desierto la palabra de Dios a Juan, el hijo de Zacarías.

2. Y Juan fue por toda la región del Jordán predicando el bautismo de penitencia en remisión de los pecados, según está escrito en los libros proféticos: "he aquí que envío a Mi mensajero delante de Ti para preparar Tu camino. Es una voz de uno que grita en el desierto: ¡preparad el camino del Santo y allanad los senderos para el Ungido!

3. "Todo barranco debe ser rellenado, y todo monte y colina deben ser allanados; lo que está torcido debe enderezarse, y los caminos abruptos deben igualarse. Y toda carne verá la Redención hecha por Dios”.

4. Juan iba vestido con una túnica hecha de pelo de camello y llevaba un cinturón del mismo material en torno a la cintura, y se alimentaba de los frutos del guisantal y miel silvestre. E iban a él de Jerusalén y de toda Judea y todos los de la región a lo largo del Jordán, y eran por él bautizados en el río Jordán, y confesaban sus pecados.

5. Entonces habló, diciendo a las muchedumbres que acudían para ser bautizadas por él: "¡oh tú, generación desobediente! ¿Quién os ha advertido, para que huyáis de la ira que vendrá? Haced pues dignos frutos de penitencia y no empecéis a deciros: tenemos por padre a Abraham.

6. "Porque yo os digo que Dios puede despertar hijos para Abraham de estas piedras. Y ya está puesta el hacha a la raíz del árbol, y todo árbol que no dé buenos frutos será cortado y arrojado al fuego”.

7. Y los ricos le preguntaron y dijeron: "¿qué hemos de hacer entonces”? El respondó y les dijo:"el que tenga dos túnicas, que dé al que no tiene, y el que tenga alimentos, que haga lo mismo”.

8. Fueron también publicanos a bautizarse y le dijeron: "maestro, ¿qué hemos de hacer?” Y él les contestó: "no exijáis más allá de lo que se os ha prescrito, y sed indulgentes de acuerdo con vuestro criterio”.

9. Le preguntaron también los hombres de armas: "¿qué hemos de hacer?” Y él les respondió: "no hagáis violencia o injusticia a nadie y contentaos con vuestra soldada”.

10. Y él se dirigió a todos diciéndoles: "absteneos de la sangre de los estrangulados, de los cuerpos muertos de las aves y otros animales, y guardaos de toda acción cruel y de toda injusticia. Pues ¿creéis que la sangre de pájaros y otros animales puede lavar pecados? ¡Os digo que no! Decid la verdad. Sed justos, sed misericordiosos con vuestro prójimo y con todas las criaturas que aquí viven, y andad humildemente con vuestro Dios”.

11. Hallábase el pueblo expectante y todos pensaban en sus corazones si Juan sería o no el Cristo. Juan respondió diciéndoles a todos: "yo os bautizo con agua, pero tras de mí viene otro más fuerte que yo, a quien no soy digno de desatar las correas de las sandalias.

12. "El os bautizará con agua y con fuego. En Su mano tiene el bieldo para aventar la era y almacenar el trigo en Su granero, mientras la paja la quemará con fuego inextinguible”. Y muchas otras cosas dijo al pueblo en su predicación sobre penitencia.

CAPITULO 8

El bautismo de Jesús, el Cristo

1. Y era pleno verano, el décimo mes. Vino entonces Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él, pero Juan se oponía, diciendo: "soy yo quien necesita ser bautizado por Ti, y ¿vienes Tú a mí?” Jesús respondió diciéndole: "acéptalo ahora así, pues nos corresponde cumplir toda justicia”. Entonces Juan accedió.

2. Bautizado Jesús, salió en seguida del agua. Y he aquí que los cielos se abrieron sobre El, y sobre El había una nube luminosa, y tras la nube doce rayos de luz, y de ahí descendió sobre El el Espíritu de Dios como una paloma y Le envolvió en luz. Y he aquí que una voz del Cielo dijo: "Este es Mi Hijo amado, en quien Me complazco; y en este día Lo he engendrado”.

3. Y Juan dio testimonio de El diciendo: "Este es de quien os he dicho que ha de venir después de mí y que está delante de mí, porque era primero que yo. Y de Su plenitud hemos recibido todos, gracia sobre gracia. Porque sólo una parte de la ley fue dada por Moisés, mientras que la gracia y la verdad vino por Jesucristo, en plenitud”.

4. "A Dios nadie Lo ha visto nunca; sólo en el Unigénito, que viene del seno del Eterno, está Dios manifestado”. Y este es el testimonio de Juan cuando los judíos, desde Jerusalén, le enviaron sacerdotes y levitas para preguntarle: "¿quién eres tú”? Y él no negó, sino reconoció: "no soy Cristo”.

5. Y le preguntaron: "entonces, ¿quién? ¿Eres Elías?” El dijo: "no lo soy”. "¿Eres el profeta del que habló Moisés?” Y contestó: "no”. Entonces le dijeron: "¿quién eres, pues, para que podamos dar respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?” Y él dijo: "soy la voz de uno que clama en el desierto; preparad el camino del Santo, según dijo el profeta Isaías”.

6. Y, los que habían sido enviados, eran de los fariseos y le preguntaron: "entonces, ¿por qué bautizas, si no eres Cristo, ni Elías, ni el profeta del que habló Moisés?”

7. Juan les contestó diciendo: "yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros se halla Uno a quien vosotros no conocéis. El bautizará con agua y con fuego. El es quien vendrá después de mí y, sin embargo, caminará delante de mí. Y no soy digno de desatar la correa de Sus sandalias”.

8. Esto sucedió en Betabara, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba. Y Jesús tenía en esta época treinta años, siendo según la carne realmente el hijo de José y María, pero, según el espíritu, Cristo, el Hijo de Dios, del Padre eterno, tal como con poder estaba anunciado por el Espíritu de santidad.

9. Y José era el hijo de Jacob y de Eliseba, y María era la hija de Elí (llamado Joaquín) y de Ana, que eran los hijos de David y Batseba, de Judá y Shela, de Jacob y Lea, de Isaac y Rebeca, de Abraham y Sara, de Set y Mat, de Adán y Eva, que eran los hijos de Dios.

CAPITULO 9

Las cuatro tentaciones

1.                 Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y los animales salvajes del desierto estaban a Su alrededor y Le servían. Y por haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

2. Y el tentador se acercó y dijo: "si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan; pues está escrito: Te alimentaré con el mejor trigo y con miel, y de la roca quiero saciarte”.

3. Pero El respondió diciéndole: "está escrito que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de la boca de Dios”.

4. Entonces el diablo Le puso delante una mujer de extraordinaria belleza y gran atractivo, de inteligencia sutil y rápida comprensión y Le dijo: "tómala si quieres, pues ella Te desea y difrutarás de amor y felicidad toda tu vida y verás a los hijos de Tus hijos; pues ¿no está escrito que no es bueno que el hombre esté solo?”

5. Y Jesús dijo: "¡apártate de Mí!, porque está escrito: no te dejes seducir por la belleza de la mujer, ya que toda carne es como hierba y como las flores del campo; la hierba se seca y las flores se marchitan, pero la palabra del Eterno perdura por siempre. Mi misión es enseñar y sanar a los hijos humanos, y el que ha nacido de Dios guarda su semilla dentro de sí”.

6. Y el diablo Le condujo a la ciudad santa, Le puso sobre el pináculo del templo y Le dijo: "si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues escrito está: a Sus ángeles ordenará que Te protejan y Te tomen en sus manos, para que ni siquiera tropiece Tu pie contra una piedra”.

7. Y Jesús contestó diciéndole: "también está escrito: no tentarás al Señor tu Dios”.

8. Luego Le condujo el diablo a un monte muy elevado en medio de una gran llanura, rodeada de doce ciudades con sus habitantes, y desde allí Le mostró en un instante todos los reinos del mundo. Y el diablo Le dijo: "Te daré todo ese poder y la gloria de ellos; pues me han sido entregados y los daré a quien quiera, ya que está escrito: dominarás de un lado a otro de los mares, gobernarás a Tu pueblo con justicia y a los pobres con misericordia y terminarás con toda opresión. Todo esto será Tuyo si me adoras”.

9. Y Jesús respondió diciéndole: "apártate de Mí, Satanás, porque está escrito que a Dios adorarás y a El sólo servirás. Sin el poder de Dios, el mal no puede llegar a su fin”.

10. Y como el diablo había probado todas las tentaciones, se fue de El por un tiempo. Y he aquí que vinieron ángeles de Dios y Le servían.

CAPITULO 10

José y María preparan

una fiesta para Jesús.

Andrés y Pedro encuentran a Jesús

1. El mismo día que Jesús regresó del desierto, Sus padres Le prepararon una fiesta y Le entregaron los dones que los sabios Le habían traído en Su infancia. Y María dijo: "hemos guardado para Ti estos dones hasta el día de hoy”. Y Le dieron el oro, el incienso y la mirra. Y tomó parte del incienso, pero regaló el oro a Sus padres y a los pobres, y de la mirra dio a María, llamada Magdalena.

2. Esta María era de la ciudad de Magdala en Galilea. Y era una gran pecadora, y había seducido a muchos con su hermosura y encanto. Y fue de noche a Jesús y Le confesó sus pecados, y Jesús, extendiendo Su mano, la sanó y expulsó de ella siete demonios y le dijo: "ve en paz, pues tus pecados te son perdonados”. Y ella se levantó, lo dejó todo y Le siguió y Le sirvió con sus bienes mientras El obró en Israel.

3. Al día siguiente Juan vio venir a Jesús hacia él y dijo: "he aquí el Cordero de Dios, que con la justicia quita los pecados del mundo. Este es Aquel del que dije: El era antes que yo. Y yo no Lo conocía; mas para que El fuese manifiesto ante Israel, para eso he venido a bautizar con agua”.

4. Y Juan dio testimonio diciendo: "yo he visto al Espíritu descender del cielo, semejante a una paloma y quedarse sobre El. Y yo no Lo conocía, pero Aquel que me envió a bautizar con agua, me dijo: sobre quien veas descender y quedarse el Espíritu, Este es el que bautizará con agua y con fuego y con el espíritu. Y yo vi esto y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

5. Al día siguiente, estaba Juan junto al Jordán con dos de sus discípulos, y al ver pasar a Jesús dijo: "he aquí el Cristo, el Cordero de Dios”. Y los dos discípulos le oyeron decirlo y siguieron a Jesús.

6. Jesús se volvió, vio que Lo seguían y les dijo: "¿qué buscáis?” Y ellos Le dijeron: "Rabbí (que quiere decir Maestro), ¿dónde Te albergas”? El les dijo: "venid y ved”. Fueron y vieron donde vivía, y permanecieron con El aquel día; y era sobre la hora décima.

7. Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Hallando a su hermano Simón, le dijo: "hemos encontrado al Mesías (lo que quiere decir, el Cristo)”. Y lo condujo a Jesús, que al verlo dijo: "tú eres Simón Bar Jona; tú serás llamado Cefas (es decir, una roca)”.

8. Al día siguiente, Jesús fue a Galilea, encontró a Felipe y le dijo: "sígueme”. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Hallando Felipe a Natanael, llamado Bartolomé, le dijo: "hemos encontrado a Aquel de quien escribió Moisés en la Ley y de quien escribieron los profetas, a Jesús de Nazaret, hijo de José y María”. Y Natanael le dijo: "¿de Nazaret puede salir algo bueno?” Felipe le dijo: "ven y verás”.

9. Viendo Jesús a Natanael, que venía hacia El, dijo de él: "he aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. Natanael Le dijo: "¿de dónde me conoces?” Jesús respondió diciéndole: "antes de que Felipe te llamase, cuando estabas bajo la higuera, te vi”. Natanael respondió diciéndole: "Rabbí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel. Sí, bajo la higuera Te encontré”.

10. Jesús respondió diciéndole: "Natanael Bartolomé: crees porque te he dicho que te vi bajo la higuera. Verás aún cosas más grandes que ésta”. Y le dijo: "en verdad, en verdad os digo, que desde ahora veréis el Cielo abierto y a los ángeles de Dios, subiendo y bajando, sobre el Hijo del hombre”.

 

CAPITULO 11

Jesús, ungido por María Magdalena

1. Y uno de los fariseos Le pidió que comiera con él, y entrando en su casa se sentó a la mesa.

2. Y he aquí que estaba en la ciudad una mujer de Magdala, que era conocida como pecadora. Al enterarse de que Jesús estaba sentado a la mesa en casa del fariseo, llevó una vasija de alabastro con ungüento y se puso detrás de El. Llorando humedeció Sus pies con lágrimas, los secó con los cabellos de su cabeza, besó Sus pies y los ungió con ungüento.

3. Sin embargo, cuando el fariseo que Le había invitado vio esto, pensó para sí: "si éste fuera un profeta, sabría quién y qué clase de mujer es ésta que Le toca; pues es una pecadora”.

4. Jesús le dijo: "Simón, tengo algo que decirte”. El dijo: "Maestro, habla”.

5. "Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientas monedas; el otro, cincuenta. Y como no podían pagar, condonó a ambos su deuda. ¿Quién de los dos le amará más?”

6. Simón contestó: "pienso que aquel a quien regaló más”. Y El le dijo: "has juzgado bien”.

7. Y dijo a Simón: "¿ves a esta mujer? Entré en tu casa y no Me diste agua para Mis pies; mas ella ha humedecido Mis pies con lágrimas y los ha secado con los cabellos de su cabeza. No Me besaste; pero esta mujer, desde que entré, no ha cesado de besar Mis pies. No ungiste Mi cabeza con óleo, mas ella ha ungido Mis pies con ungüento.

8. "Por eso te digo que le son perdonados muchos pecados, porque amó mucho, no sólo a los hombres sino también a los animales, a los pájaros del aire e incluso a los peces del mar. Mas a quien poco se le perdone, amará poco”.

9. Y a ella le dijo: "a ti te son perdonados tus pecados”. Y los que estaban sentados con El a la mesa comenzaron a decir para sí: "¿quién es éste, que incluso perdona pecados?

10. "Aunque El no dijo: te perdono; sino, tus pecados te son perdonados, porque se dio cuenta de que en su corazón había realmente fe y arrepentimiento”. Jesús no necesitaba que alguien diera testimonio de otro, pues El mismo sabía lo que había en el hombre.

CAPITULO 12

Las bodas de Caná. La sanación en Cafarnaúm

1. Y al día siguiente hubo una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba presente. Y Jesús y María Magdalena estaban allí, y Sus discípulos.

2. Y al faltar vino, dijo Su madre a Jesús: "no tienen vino”. Jesús le dijo: "mujer, ¿qué nos incumbe esto a ti y a Mí? Aún no ha llegado Mi hora”. Y Su madre dijo a los servidores: "haced todo aquello que El os diga”.

3. Había allí seis tinajas de piedra, según la costumbre de la purificación judía, en cada una de las cuales cabían de dos a tres medidas. Y Jesús les dijo: "llenad de agua las tinajas”. Y las llenaron hasta el borde, y El les dijo: "sacad ahora y llevadlo al jefe de cocina”. Y se lo llevaron.

4. Cuando el jefe de cocina probó esa agua, se había convertido en vino. El no sabía de dónde venía, y llamó al novio y le dijo: "todos dan al comienzo buen vino, y cuando los invitados han bebido abundantemente, el de menor calidad; pero tú has guardado el buen vino hasta el final”.

5. Este inicio de los milagros lo realizó Jesús en Caná de Galilea, manifestando Su gloria; y muchos de Sus discípulos creyeron en El.

6. Después de esto bajó a Cafarnaúm: El, Su madre y María Magdalena, Sus hermanos y Sus discípulos, y permanecieron allí muchos días.

7. Y se suscitó una discusión entre algunos discípulos de Juan y los judíos, acerca de la purificación. Y fueron a Juan y le dijeron: "maestro, he aquí que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, del que diste testimonio, está bautizando, y todos van a El”.

8. Juan respondió: "un hombre no podría recibir nada, si no le fuera dado del Cielo. Vosotros mismos sois testigos de que dije que no soy el Cristo, sino que he sido enviado antes que El.

9. "Quien tiene la novia, es el novio; pero el amigo del novio está con él, le escucha y se alegra mucho de la voz del novio. O sea que este, mi gozo, se ha cumplido. El ha de crecer, mas yo he de menguar. El que es de la Tierra es terrenal y habla de cosas terrenales, pero el que viene del Cielo está por encima de todo”.

10. Y se acercaron algunos de los fariseos y preguntaron a Jesús, diciendo: "¿cómo dijiste Tú que Dios condenaría al mundo?” Y Jesús respondió diciendo: "de tal modo ha amado Dios al mundo, que le ha dado a Su Hijo unigénito, enviándolo al mundo para que todos los que crean en El no perezcan, sino tengan la vida eterna; pues Dios no ha enviado a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvado por El.

11."Aquellos que crean en El no se condenarán, pero aquellos que no crean ya están condenados, porque no han creído en el nombre del Hijo de Dios unigénito. Y esta es la condenación: que la luz haya venido al mundo, y los hombres hayan amado más a las tinieblas que a la luz, porque sus obras eran malas.

12. "Todos los que hagan el mal odiarán a la luz, y no irán a la luz, para que sus actos no sean condenados; pero los que actúen correctamente irán a la luz, para que sus obras sean manifiestas, pues están hechas en Dios”.

13. Y había allí un noble, cuyo hijo yacía enfermo en Cafarnaúm. Cuando oyó que Jesús había llegado a Galilea, fue a El y Le rogó que bajase y curara a su hijo, pues yacía a punto de morir.

14. Y Jesús le dijo: "si no vierais señales y milagros, no creeríais”. El noble Le dijo: "Señor, baja antes de que mi hijo muera”.

15. Jesús le dijo: "ve, tu hijo vive”. Y el hombre creyó en la palabra que Jesús le dijo y se puso en camino. Y, mientras bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, diciéndole: "tu hijo vive”.

16. Les preguntó por la hora en que se había puesto mejor, y le dijeron: "ayer, hacia la hora séptima, le dejó la fiebre”. Entonces supo el padre que eso había sido a la misma hora en que Jesús le había dicho: "tu hijo vive”. Y entonces creyó, y con él toda su casa.

 

CAPITULO 13

El primer sermón en la sinagoga

1. Y Jesús fue a Nazaret, donde Se había criado y, según Su costumbre, entró el día de sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el pergamino del profeta Isaías.

2. Cuando abrió el pergamino dio con el lugar donde está escrito: "el Espíritu del Señor está conmigo, porque me ungió para anunciar el evangelio a los pobres; me envió a sanar los corazones desgarrados, a predicar a los cautivos que serán libres, a devolver la vista a los ciegos y a liberar a los que están atados, para anunciar el año de gracia del Señor”.

3. Y enrollando el pergamino se lo devolvió al servidor y se sentó. Y los ojos de cuantos había en la sinagoga estaban fijos en El, y comenzó a decirles: "hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. Y asentían a ello, y se maravillaban de las palabras llenas de amor que salían de Su boca, y decían: "¿no es éste el hijo de José?”

4. Y algunos Le trajeron a un ciego para probar Su poder y Le dijeron: "Maestro, aquí hay un hijo de Abraham, ciego de nacimiento: sánalo, como sanaste a los paganos en Egipto”. Y El, mirándolo, notó su incredulidad y la de los que le habían traído, y su intención de tenderle una trampa. Y no pudo en este lugar realizar ninguna obra poderosa a causa de su incredulidad.

5. Y Le dijeron: "lo que hemos oído de Tus obras en Egipto, hazlo también en Tu propia tierra”. Y El les dijo: "en verdad os digo que ningún profeta es reconocido en su casa o en su propia tierra; tan poco como puede curar un médico a los que le conocen.

6. "Sin embargo, os voy a narrar una historia verdadera: había muchas viudas en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y reinaba una gran hambre en todo el país; mas Elías fue enviado sólo a Sarepta, una ciudad de Sidón, a una mujer que era viuda.

7. "Y había muchos leprosos en Israel en el tiempo en que vivía Eliseo, el profeta, y ningún otro fue limpiado, sino sólo Naimán, el sirio”.

8. Y cuando ellos escucharon esto, en la sinagoga todos se llenaron de cólera. Levantándose, Lo arrojaron fuera de la ciudad y Lo llevaron a un precipicio del monte sobre el que estaba edificada su ciudad, para precipitarle; pero El, atravesando por medio de ellos, siguió su camino, escapándoseles.

 

CAPITULO 14

Llamamiento de Andrés y Pedro.

El hombre adiestrador de perros. Los ricos

1. Herodes, el tetrarca, a todas las demás maldades que ya había cometido añadió ésta: hizo encarcelar a Juan el Bautista, tras haberle éste reprendido a causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo.

2. Jesús comenzó a predicar; y decía: "haced penitencia, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Y mientras caminaba junto al mar de Galilea, vio a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, mientras echaban la red en el mar, pues eran pescadores. Y les dijo: "seguidme y os haré pescadores de hombres”. Ellos dejaron sus redes y Lo siguieron.

3. Continuando Su camino, encontró a otros dos hermanos -Jacobo, el hijo de Zebedeo, y Juan, su hermano-, y en un barco a Zebedeo, su padre, reparando redes. Y los llamó. Y dejaron inmediatamente sus redes y el barco y a su padre, y Lo siguieron.

4. Y Jesús andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas, predicando el evangelio del Reino de Dios y sanando en el pueblo toda clase de mal epidémico y muchas enfermedades. Y la fama de Sus milagros se expandió por toda Siria, y Le traían muchos enfermos, atacados por enfermedades, dolencias y dolores de todo tipo; y había lunáticos y paralíticos, y a todos los curaba.

5. Y Le seguían grandes multitudes de Galilea, de la Decápolis y de Jerusalén, de Judea y de la tierra del Jordán.

6. Mientras Jesús caminaba con algunos discípulos, se encontró con un hombre que adiestraba perros para la caza de otros animales. Y dijo al hombre: "¿por qué haces esto?” Y el hombre contestó: "porque vivo de ello; pues, ¿qué utilidad tienen estos animales? Estos animales son débiles, en cambio los perros son fuertes”. Y Jesús le dijo: "te falta sabiduría y amor. He aquí que cada criatura que Dios ha creado tiene su sentido y finalidad. Y ¿quién puede decir qué hay de bueno en ellas y qué utilidad tienen para ti o para la humanidad?

7. "Y para tu sustento: ¡contempla los campos, cómo crecen y son fértiles, y los árboles que dan fruto y las hierbas! ¿Qué más quieres que lo que te da el honesto trabajo de tus manos? ¡Ay de los fuertes que hagan mal uso de su fuerza! ¡Ay del astuto que dañe a las criaturas de Dios! ¡Ay de los cazadores!, pues ellos mismos serán cazados”.

8. Y el hombre quedó muy admirado y abandonó el adiestramiento de los perros para la caza y les enseñó a salvar la vida, mas no a destruirla. Y aceptó las enseñanzas de Jesús y se convirtió en discípulo Suyo.

9. Y he aquí que fueron a El dos ricos, y uno Le dijo: "¡buen Maestro!” Pero El le dijo: "no Me llames bueno, pues sólo Uno es todo bondad, y ése es Dios”.

10. Y el otro Le dijo: "Maestro, ¿qué obra buena he de hacer para que yo viva?” Jesús dijo: "cumple la Ley y los Profetas”. El respondió: "los he cumplido”. Jesús respondió diciendo: "ve y vende cuanto tienes, compártelo con los pobres y sígueme”. Mas estas palabras no le gustaron.

11. Y el Señor le dijo: "¿por qué has dicho que has cumplido la Ley y los Profetas? Mira cuántos de tus hermanos van vestidos con sucios harapos; se mueren de hambre, mientras tu casa está llena de abundancia, sin que ellos reciban nada de ésta”.

12. Y dijo a Simón: "es difícil para los ricos entrar en el Reino de los Cielos; pues los ricos sólo se preocupan de ellos mismos y desprecian a aquellos otros que nada tienen”.

CAPITULO 15

Sanación de un leproso, de un paralítico

y de un sordo

1. Sucedió que, estando Jesús en una ciudad, un leproso se arrojó ante El y Le dijo: "¡Señor, si quieres, puedes limpiarme!” Y Jesús, extendiendo Su mano, le tocó y dijo: "bendito eres tú, que crees; quiero, sé limpio”. E inmediatamente le abandonó la lepra.

2. Y Jesús le recomendó encarecidamente, diciendo: "no se lo digas a nadie, sino ve y muéstrate al sacerdote y ofrece por tu limpieza lo que prescribió Moisés, para que le sirva de testimonio”. No obstante, Su fama se extendía cada vez más y acudían muchedumbres para oírle y ser curados de sus dolencias. El se retiraba al desierto y oraba.

3. Sucedió un día que, mientras enseñaba, los fariseos y escribas estaban allí sentados para verlo. Habían venido de todas las ciudades de Galilea, de Judea y de Jerusalén, y la fuerza de Dios estaba presente y los sanaba.

4. Y he aquí que trajeron a un hombre que era paralítico, en una camilla, e intentaban entrarlo y tenderlo ante El. Y no pudiendo abrirse paso a causa de la muchedumbre del pueblo, subieron a la azotea y bajándolo por el techo lo dejaron en medio con la camilla, delante de Jesús. Y viendo la fe de ellos, le dijo: "hombre, tus pecados te son perdonados”.

5. Y los escribas y fariseos comenzaron a reflexionar, diciendo: "¿quién es éste, que dice tales blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?” Al percibir Jesús sus pensamientos, respondió diciéndoles: "¿qué pensáis en vuestros corazones? ¿Acaso puede Dios perdonar pecados si el hombre no se arrepiente de ellos? ¿Quién ha dicho: te perdono tus pecados? ¿No he dicho más bien: tus pecados te son perdonados?

6. "¿Qué es más fácil, decir: tus pecados te son perdonados; o decir: levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene poder en la Tierra para discernir y proclamar el perdón de los pecados: "a ti te digo -dijo al paralítico-, levántate, toma tu camilla y vete a casa”.

7. E inmediatamente él se levantó ante ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a casa alabando a Dios. Y todos se maravillaban y alababan a Dios, y llenos de profundo respeto decían: "hoy hemos visto maravillas”.

8. Y al entrar Jesús en un pueblo, se encontró con un hombre que era sordo de nacimiento. Y no creía en el murmullo del viento, o en el trueno, o en los gritos de los animales o en el piar de los pájaros cuando se quejan hambrientos o porque están heridos, o en que otros oyeran esto.

9. Y Jesús sopló en sus oídos, y se abrieron y oyó. Y se regocijó con infinita alegría en los sonidos que antes negaba. Y dijo: "¡ahora lo oigo todo!”.

10. Pero Jesús le dijo: "¿por qué dices que lo oyes todo? ¿Puedes acaso oír el suspiro del prisionero o el lenguaje de los pájaros o de los animales cuando hablan unos con otros, o las voces de los ángeles y de los espíritus? Piensa cuánto no puedes oír y sé humilde en tu falta de saber”.

 

CAPITULO 16

Llamamiento de Mateo.

Vino nuevo en odres viejos

 

1. Y después siguió Su camino y vio a un publicano, de nombre Leví, sentado al telonio. Y le dijo: "sígueme”. Y él, dejándolo todo, se levantó y Lo siguió.

2. Y Leví Le dio un gran banquete festivo en su casa. Había gran número de publicanos y de otros invitados, sentados a la mesa con El. Pero los escribas y fariseos murmuraban, y dijeron a Sus discípulos: "¿por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?”

3. Y Jesús respondió diciéndoles: "los sanos no necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a penitencia a los justos, sino a los pecadores”.

4. Y ellos Le dijeron: "¿por qué los discípulos de Juan ayunan con tanta frecuencia y oran tanto, y asimismo los discípulos de los fariseos, pero Tus discípulos comen y beben?”

5. El les dijo: "¿con qué compararé a los hombres de esta generación, y a quién se parecen? ¿No son como niños sentados en la plaza del mercado, llamándose unos a otros y diciendo: hemos tocado la flauta para vosotros y no habéis danzado, nos hemos afligido ante vosotros y no os habéis lamentado?

6. "Porque Juan el Bautista vino, y no comía ni bebía, y dijisteis: ¡está poseído por el diablo! El Hijo del hombre come y bebe los frutos de la tierra y la leche de los rebaños y el fruto de la vid y decís: ¡he aquí un glotón y bebedor, un amigo de los publicanos y los pecadores!

7. "¿Podéis hacer ayunar a los convidados a la boda mientras el novio está con ellos? Vendrá no obstante el tiempo en que el novio les será arrebatado. Entonces ayunarán, en esos días”.

8. Y les dijo esta parábola: "nadie pone un remiendo de paño nuevo en un vestido viejo; pues el nuevo no viene bien con el viejo, y el vestido ha quedado con ello peor que antes.

9. "Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, pues el vino nuevo romperá los odres, se derramará y los odres se habrán echado a perder; sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos y así ambos se conservan.

10. "Y no hay nadie que haya bebido del vino añejo y desee luego el nuevo, porque dirá que el añejo es mejor. Pero llegará el día en que el nuevo se habrá vuelto añejo, y entonces se pedirá el vino nuevo; pues del mismo modo que se cambian los vestidos viejos por los nuevos, así también se cambiará el cuerpo muerto por el cuerpo vivo, y lo pasado por lo venidero”.

CAPITULO 17

Jesús envía a los Doce

1. Y Jesús fue a una montaña para orar. Y tras haber llamado a sí a Sus doce discípulos, les dio el poder de expulsar a espíritus impuros y de sanar toda clase de enfermedades y plagas. Y los nombres de los doce apóstoles que representan a las doce tribus de Israel son:

2. Pedro, llamado Cefas, por la tribu de Rubén; Santiago, por la tribu de Neftalí; Tomás, llamado Dídimo, por la tribu de Zabulón; Mateo, llamado Leví, por la tribu de Gad; Juan, por la tribu de Efraín; Simón, por la tribu de Isacar.

3. Andrés, por la tribu de José; Natanael, por la tribu de Simeón; Tadeo, por la tribu de Zabulón*; Santiago, por la tribu de Benjamín; Judas, por la tribu de Dan; Felipe, por la tribu de Aser. Y Judas Iscariote, un levita, que Lo traicionó, también estaba entre ellos (pero no era uno de ellos), y Mateo y Barsabás también estaban presentes.

4. Y llamó a otros doce, del mismo modo, para ser profetas, para ser hombres de la luz junto a los apóstoles, y les mostró los misterios de Dios. Y sus nombres eran: Hermes, Aristóbulo, Selenio, Nerco, Apolo y Barsabás; Andrónico, Lucio, Apeles, Zaqueo, Urbano y Clementos. Y luego escogió a otros doce como evangelistas y a doce más como pastores. Llamó a cuatro veces doce, enviando cuatro a cada una de las doce tribus de Israel.

5. Y, en pie alrededor del Maestro, vestían blancas túnicas de lino, llamados para formar un sagrado sacerdocio de Dios al servicio de las doce tribus, a las que serían enviados.

6. A estos cuatro veces doce, Jesús los envió y les confió la misión, diciéndoles: "quiero que seáis Mis doce apóstoles, junto con vuestros compañeros, para dar testimonio a Israel. Id a las ciudades de Israel y a las ovejas perdidas de Israel. Y cuando allí vayáis, predicad diciendo: el Reino de los Cielos está cerca. Así como os he bautizado con agua, bautizad a todos los que crean.

7. "Ungid y sanad a los enfermos, limpiad a los leprosos, resucitad a los muertos, expulsad a los diablos. Lo habéis recibido gratuitamente; dadlo, pues, gratuitamente. No llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestra bolsa; tampoco toméis alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; pues el obrero es merecedor de su sustento. Comed lo que os pongan delante, pero no toquéis lo que haya costado vidas, porque esto no es legítimo para vosotros.

8."Y en cualquier ciudad en que entréis, informaos de quién hay en ella que lo merezca, y quedaos ahí hasta que partáis. Y donde entréis en una casa, saludadla. Y si la casa fuera digna, que venga sobre ella vuestra paz; mas si no fuese digna, que vuestra paz vuelva a vosotros.

9. "Sed astutos como serpientes y sin doblez como palomas. Sed inocentes y puros. El Hijo del hombre no ha venido para destruir sino para salvar, no para quitar la vida sino para darla, tanto al cuerpo como al alma.

10. "Y no temáis a aquellos que matan el cuerpo pero que no pueden matar al alma; temed más bien al que puede echar a perder cuerpo y alma en el infierno

11. "¿No se compran dos gorriones por un céntimo? Sin embargo, ni uno de ellos cae en la tierra sin la voluntad del Altísimo. Incluso todos los cabellos de vuestra cabeza están contados. Por eso no temáis, pues si Dios cuida de los gorriones, ¿no cuidará también de vosotros?

12. "Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al cabeza de familia le llamaron Belcebú, ¡cuánto más llamarán así a los miembros de la casa! No los temáis, pues; nada hay oculto que no llegue a ser manifiesto, y nada secreto que no llegue a saberse.

13. "Lo que os digo en secreto, habladlo a la luz cuando llegue el tiempo para ello; y, lo que oís al oído, predicadlo sobre los terrados. Por eso, a quien atestigüe la verdad ante los hombres, también lo atestiguaré ante Mi Padre, que está en los Cielos. A quien, en cambio, niegue la verdad ante los hombres, también lo negaré ante Mi Padre, que está en los Cielos.

14. "En verdad he venido a transmitir la paz a la Tierra, pero he aquí que a Mi hablar sigue una espada. He venido a unir, pero he aquí que el hijo estará contra su padre y la hija contra su madre y la nuera contra su suegra. Y los enemigos del hombre serán los miembros de su casa, pues los injustos no pueden estar con los justos.

15. "Y los que no cargan con su cruz y Me siguen, no son dignos de Mí. El que halle su vida, la perderá, y el que la pierda por amor a Mí, la hallará”.

 

CAPITULO 18

Los Setenta y dos son enviados

1. Después de esto, el Señor llamó aún a sí a setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos, precediéndole, a todas aquellas ciudades y lugares de las tribus a los que El mismo quería ir.

2. Por eso les dijo: "la mies es en verdad abundante, y, los obreros, pocos; rogad, por eso, al dueño de la mies que mande obreros a Su mies.

3. "Poneos en camino; he aquí que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa ni alforja ni sandalias, y a nadie saludéis por el camino.

4. "Y en cualquier casa que entréis, decid primero: ¡la paz sea con esta casa! Y si allí hay paz de espíritu, descansará sobre ella vuestra paz; si no, se volverá a vosotros.

5. "Y en cualquier ciudad que entréis y os acojan, comed lo que os pongan delante, que no haya sido muerto, y cuidad a los enfermos que en ella haya, y decidles: el Reino de Dios se ha acercado.

6. "Y permaneced en esa casa y comed y bebed lo que os sirvan, que no implique derramamiento de sangre, pues el obrero es merecedor de su sustento. No vayáis de casa en casa.

7. "Y en cualquier ciudad en que no seáis acogidos, salid a las calles y decid: "hasta el polvo que de vuestra ciudad se nos ha pegado a los pies, nos sacudimos sobre vosotros; no obstante, tened la certeza de que el Reino de Dios ha llegado hasta cerca de vosotros.

8. "¡Ay de ti, Corazeín! ¡Ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón hubieran acontecido las obras poderosas que en vosotras han acontecido, hace tiempo que en saco y en ceniza habrían hecho penitencia. Pero les irá mejor que a vosotras en el día del juicio.

9. "Y tú, Cafarnaúm, que has sido levantada hasta el Cielo, hasta el infierno serás abatida. Los que os oigan, también Me estarán oyendo a Mí; y los que os desprecien, también Me estarán despreciando a Mí y al que Me envió. Sin embargo, dejad que todos lleguen a comprender en su fuero interno”.

10. Y de nuevo les habló Jesús: "sed misericordiosos, y obtendréis misericordia. Perdonad a los otros, y a vosotros también os será perdonado. Con la medida con que midáis, seréis también medidos.

11. "Y tal como hagáis con los otros, así será hecho con vosotros. Y tal como deis, así os será dado. Y del modo que juzguéis, seréis también juzgados. Y como a otros sirváis, seréis también servidos.

12. "Pues Dios es justo y recompensa a cada uno según sus obras. Lo que sembréis, es lo que cosecharéis”.

 

CAPITULO 19

Jesús enseña a orar

1. Hallándose Jesús en una montaña, para orar, se Le acercaron algunos de Sus discípulos, y uno de ellos dijo: "Señor, enséñanos a orar”. Y Jesús le dijo: "cuando ores, entra en tu cámara tranquila y, habiendo cerrado la puerta, ora al Padre, que está por encima de ti y en ti. Y tu Padre, que también ve lo recóndito, te responderá abiertamente.

2. "Pero cuando os reunáis y oréis juntos, no uséis vacuas repeticiones; pues vuestro Padre celestial sabe lo que necesitáis antes de que se lo hayáis pedido. Por eso, deberéis orar así:

3. "Padre nuestro, que estás por encima de nosotros y en nosotros, santificado sea Tu nombre. Venga a todos Tu Reino, en sabiduría, amor y justicia. Hágase Tu voluntad; como en el Cielo, así en la Tierra. Déjanos participar día a día de Tu pan sagrado y danos el fruto de la vid viva. Y como Tú nos perdonas nuestras culpas, perdonemos también nosotros a todos los que lleguen a hacerce culpables para con nosotros. Vierte Tu bondad sobre nosotros, para que también lo hagamos así con los demás. En la hora de la tentación, líbranos del mal.

4. "Pues Tuyos son el Reino, la fuerza y la gloria, de eternidad a eternidad; ahora y por toda la eternidad. Amén.

5. "Y dondequiera que se encuentren siete reunidos en Mi nombre, Yo estoy en medio de ellos; sí, aunque sean solamente tres o dos; y si sólo uno ora en silencio, Yo estoy con ese uno.

6. "Levantad la piedra, y Me encontraréis. Partid la leña, y allí estaré; pues en el fuego y en el agua, así como en toda forma de vida, está Dios manifiesto como vida y sustancia”.

7. Y el Señor dijo: "si tu hermano ha pecado de palabra siete veces al día, y siete veces al día se ha arrepentido, acógelo”. Simón Le preguntó: "¿siete veces al día?”

8. El Señor respondió diciéndole: "y te digo que también siete veces siete; pues incluso a los profetas, después de haber sido ungidos por el Espíritu Santo, se les encontraron aún palabras de pecado.

9. "Sed por eso considerados, bondadosos, compasivos y amables, no solamente con vuestros semejantes sino también con todas las criaturas a vuestro cuidado; pues para ellas sois como dioses a los que alzan la vista en sus necesidades. Guardaos de la ira, porque muchos pecan cuando están airados, arrepintiéndose de ello cuando su ira ha pasado”.

10. Había un hombre, con una mano seca, que se acercó a Jesús y dijo: "Señor, yo era albañil y ganaba mi sustento con mis manos. Te suplico que me devuelvas la salud a fin de que no haya de pedir limosna vergonzosamente para obtener mi pan”. Y Jesús le sanó y le dijo: "hay una casa que no ha sido construida con las manos; procura habitar también tú en ella”.

 

CAPITULO 20

Regreso de los Setenta y dos

1. Después de algún tiempo volvieron los Setenta y dos, con alegría, diciendo: "Señor, hasta los diablos nos están sometidos en Tu nombre”.

2. Y El les dijo: "Vi Yo al Satanás caer del cielo como rayo.

3. "He aquí que os he dado poder para andar sobre serpientes y escorpiones y sobre toda violencia del enemigo; y nada os dañará. Mas no os alegréis por que los espíritus os estén sometidos; alegraos más bien de que vuestros nombres estén escritos en el Cielo”.

4. En aquella hora se alegró Jesús en el espíritu y dijo: "Te doy gracias, Padre santo del Cielo y de la Tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y las has revelado a los sencillos. Sí, Santísimo, porque así es bueno a Tus ojos.

5. "Todo Me ha sido entregado por Mi Padre. Y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo quiera revelárselo”.

6. Y volviéndose hacia Sus discípulos, les dijo confidencialmente: "bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis, pues Yo os digo que muchos profetas y reyes querían ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, y querían oír lo que oís, y no lo oyeron.

7. "Benditos vosotros los del círculo interior, vosotros los que oís Mi palabra, a los que son revelados los misterios, vosotros los que no encerráis o matáis a criatura inocente alguna, sino buscáis lo bueno en todo, porque a tales pertenece eterna vida.

8. "Benditos serán los que se abstengan de todo lo obtenido con derramamiento de sangre y muerte y practiquen el derecho y la justicia. Benditos vosotros, porque obtendréis bienaventuranza”.

 

CAPITULO 21

Jesús reprende la crueldad para con un caballo

1. Aconteció que el Señor salió de la ciudad, e iba por la montaña con Sus discípulos. Y llegaron a un monte de caminos muy escarpados. Allí encontraron a un hombre con un animal de carga.

2. El caballo se había desplomado a causa de la sobrecarga, y el hombre lo golpeaba hasta hacerle sangrar. Y Jesús se le acercó y dijo: "tú, hijo de la crueldad, ¿por qué golpeas a tu animal? ¿No ves acaso que es demasiado débil para su carga, y no sabes que sufre?”

3. Pero el hombre respondió: "¿qué tienes que ver Tú con esto? Puedo golpear a mi animal cuanto me plazca; pues me pertenece y lo compré por una buena suma de dinero. Pregunta a los que están contigo, pues son de mi vecindario y lo saben”.

4. Y algunos de los discípulos respondieron diciendo: "sí, Señor, es tal como dice; estábamos presentes mientras compraba el caballo”. Y el Señor respondió: "¿no veis acaso cómo sangra y no oís cómo gime y se lamenta?” Pero ellos respondieron diciendo: "¡no, Señor, no oímos que gima y se lamente!”

5. Y el Señor se entristeció y dijo: "¡ay de vosotros, que por la insensibilidad de vuestro corazón no oís cómo se lamenta y clama piedad al Creador celestial, y tres veces ay de aquel contra el que clama y se lamenta en su tortura!”

6. Se acercó y tocó al caballo, y el animal se levantó, y sus heridas estaban curadas. Dijo al hombre: "prosigue ahora tu camino y en adelante no lo golpees más, si es que también esperas hallar piedad”.

7. Y viendo a la muchedumbre que venía hacia El, dijo Jesús a Sus discípulos: "por los enfermos estoy enfermo, por los hambrientos sufro hambre, por los sedientos sufro sed”.

8. Y dijo también: "he venido para terminar con los sacrificios y las fiestas de sangre. Si no cesáis de sacrificar y comer carne y sangre de animales, la ira de Dios no cesará de venir sobre vosotros, tal como en el desierto vino sobre vuestros padres, los cuales, ávidos del disfrute de la carne, se llenaron de podredumbre y fueron destrozados por plagas.

9. "Y os digo que aunque estéis reunidos en Mi seno, si no cumplís Mis mandamientos, os repudiaré; pues si no queréis cumplir el conocimiento oculto en las cosas pequeñas, ¿cómo podré daros el conocimiento mayor?

10. "Quien sea fiel en lo más pequeño, también será fiel en lo grande. Y quien sea injusto en lo más pequeño, también será injusto en lo grande.

11. "Y si no habéis sido fieles en los pecaminosos bienes terrenales, ¿quién os confiará las verdaderas riquezas? Y si no habéis sido fieles en lo que es del otro, ¿quién os dará lo vuestro?

12. "Nadie puede servir a dos señores; pues, o bien odiará al uno y amará al otro, o bien, adhiriéndose al uno, menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a Mammon [la riqueza], al mismo tiempo”. Y los fariseos, que eran codiciosos, oyeron todas estas palabras y se burlaron de El.

13. Y El les dijo: "vosotros sois los que se justifican ante los hombres; pero Dios conoce vuestros corazones; pues lo que es muy apreciado entre los hombres, es una atrocidad ante la faz de Dios.

14. "La Ley y los Profetas estuvieron vigentes hasta Juan; y desde entonces el Reino de Dios es predicado, y todos se apresuran a entrar en él. Es más fácil que el Cielo y la Tierra pasen que que no se cumpla una tilde de la Ley”.

15. Y se Le acercaron varias mujeres, llevándole a sus hijitos, a los que todavía amamantaban, para que los bendijese. Pero algunos dijeron: "¿por qué molestáis al Maestro?”

16. Sin embargo, Jesús les amonestó diciendo: "de ellos saldrán aquellos que Me anunciarán ante los hombres”. Y los tomó en Sus brazos y los bendijo.

 

CAPITULO 22

La resurrección de la hija de Jairo

1. Y he aquí que llegó uno de los superiores de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo cayó a Sus pies y Le suplicaba diciendo: "mi pequeña hija está a punto de morir. Te ruego, ven, pon Tus manos sobre ella para que sane y viva”. Y Jesús fue con él, y una muchedumbre Le seguía y se agolpaba en torno a El.

2. Y había una mujer que tenía hemorragias desde hacía doce años, había sufrido grandemente de muchos médicos y había gastado en ello todo lo que poseía; y no mejoraba, sino incluso empeoraba.

3. Como había oído hablar de Jesús, empujando se puso detrás de El y tocó Su túnica, diciéndose: "con sólo que toque Su túnica, seré sana”. Y en seguida cesó el flujo de sangre, y sintió en su cuerpo que había sido sanada de su mal.

4. Y Jesús mismo notó inmediatamente que una fuerza había salido de El, y se dirigió a la muchedumbre diciendo: "¿quién ha tocado Mi túnica?” Y los discípulos Le dijeron: "ves que la muchedumbre se agolpa, y dices: ¿quién Me ha tocado?”

5. Y miró hacia atrás, para ver a la que lo había hecho. La mujer, llena de temor y temblorosa, pues sabía lo que había sucedido, se acercó y, postrándose ante El, Le dijo toda la verdad. Pero El le dijo: "hija Mía, tu fe te ha sanado. Ve en paz y sé sanada de tu enfermedad”.

6. Aún estaba El hablando, cuando llegaron algunos de los siervos de la casa del superior de la sinagoga, diciendo: "tu hija ha muerto, ¿por qué seguir molestando al Maestro?”

7. Pero en cuanto Jesús oyó las palabras que fueron dichas, habló al superior de la sinagoga: "¡no temas, ten sólo fe!” Y no permitió que nadie Lo siguiera, a excepción de Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

8. Y entrando en la casa del superior de la sinagoga, vio el gran alboroto y los cantores del templo, y todos lloraban y se lamentaban a gritos.

9. Y cuando hubo entrado les dijo: "¿por qué alborotáis y lloráis así? La muchacha no ha muerto, tan sólo duerme”. Y se burlaban de El, pues pensaban que estaba muerta y no Le creyeron; pero después que hubo echado fuera a todos, tomó consigo a dos de Sus discípulos, y entró donde yacía la muchacha.

10. Y tomando a la muchacha de la mano, le dijo: "¡talitha, qumi!”, que quiere decir: "¡muchacha, a ti te lo digo, levántate!”

11. Y se levantó la muchacha, y empezó a andar. Tenía doce años. Y se maravillaron sobremanera.

12. Y les ordenó severamente que nadie diera esto a conocer, y mandó que a ella le diesen algo de comer.

 

CAPITULO 23

Jesús y la samaritana

 

1. Jesús llegó a una ciudad de Samaria, llamada Sicar, cerca del campo que Jacob dio a su hijo José.

2. Allí mismo estaba el pozo de Jacob. Como Jesús estaba fatigado del viaje, se sentó al borde del pozo. Era sobre la hora sexta.

3. Y al llegar una mujer de Samaria a sacar agua, Jesús le dice: "dame de beber”. (Pues Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar provisiones).

4. Le dice la mujer samaritana: "¿cómo es que Tú, un judío, me pides un trago de agua a mí, a una mujer de Samaria?” (Pues los judíos no se relacionan con los samaritanos).

5. Jesús respondió diciéndole: "si reconocieras el regalo de Dios y quién es el que te dice, 'dame de beber', pedirías a Dios que te diera agua viva”.

6. Entonces la mujer Le dijo: "Señor, no tienes con qué sacar el agua, y el pozo es hondo; ¿de dónde tienes, pues, el agua viva? ¿Acaso eres Tú más grande que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebió él mismo, sus hijos y sus camellos, bueyes y ovejas?”

7. Jesús respondió diciéndole: "quien beba de esta agua volverá a tener sed; pero quien beba del agua que Yo le daré, nunca más tendrá sed, sino que el agua que Yo le dé, brotará como un manantial de agua que correrá hacia la vida eterna”.

8. Le dijo la mujer: "Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed ni tenga que venir aquí a sacar agua”. Jesús le dijo: "ve, llama a tu marido y ven acá”. La mujer respondió: "no tengo marido”.

9. Jesús, mirándola, le dijo: "bien has dicho, no tengo marido; porque cinco tuviste, y el que ahora tienes no es tu marido. Has dicho la verdad”.

10. Le dijo la mujer: "Señor, veo que eres profeta. Nuestros padres oraron en este monte, y vosotros decís que es Jerusalén el sitio donde hay que adorar”.

11. Jesús le dijo: "créeme, mujer, que llegará el tiempo en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis a Dios. No sabéis lo que adoráis; mas nosotros sabemos lo que adoramos, porque la salvación viene de Israel.

12. "Pero llega el tiempo, y ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre universal, en el espíritu y en la verdad; pues tales adoradores quiere tener el Santísimo. Dios es espíritu, y los que Le adoran han de adorarle en el espíritu y en la verdad”.

13. Le dice la mujer: "sé que vendrá el Mesías, el que se llama Cristo. Cuando venga nos lo hará saber todo”. Jesús le dijo: "Yo Soy, el que a ti te habla”.

14. Y en esto llegaron los discípulos y se extrañaron de que hablase con la mujer. Pero ninguno preguntó: "¿qué buscas tú?” O, "¿por qué conversas Tú con ella?”

15. Entonces dejó la mujer su cántaro, se encaminó a la ciudad y dijo a la gente: "venid a ver a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?”

16. Entonces fueron y llegaron a El, y muchos samaritanos creyeron en El y Le rogaron que se quedase con ellos. Y permaneció allí dos días.

 

CAPITULO 24

Jesús condena la crueldad.

Sana a enfermos y expulsa a demonios

1. Al pasar Jesús por un pueblo, vio a un grupo de haraganes, que atormentaban a un gato que habían encontrado y lo maltrataban de forma ignominiosa. Y Jesús les mandó que cesaran y empezó a reprenderles, pero ellos no hacían caso de Sus palabras y Lo insultaron.

3. Pero uno, aún peor que los otros, retornó y Lo amenazó. Y Jesús extendió Su mano, y el brazo del joven se secó. Un gran temor sobrevino a todos, y uno dijo: "es un brujo”.

4. Al día siguiente la madre del joven vino a Jesús rogándole que restableciera la salud a su brazo. Y Jesús les habló sobre la ley del amor y la unidad de toda vida en la familia de Dios. Entonces dijo: "tal como hagáis en esta vida con vuestros semejantes, así os irá a vosotros en la vida venidera”.

5. Y el joven creyó y confesó sus pecados. Y Jesús extendió Su mano, y el brazo seco quedó tan sano como el otro. Y la gente glorificó a Dios por haber dado tal poder a un hombre.

6. Cuando Jesús partió de allí, he aquí que Le seguían dos ciegos, que gritaban diciendo: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!” Y cuando hubo entrado en la casa, se Le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: "¿creéis que puedo hacer esto?”

7. Y Le dijeron: "sí, Señor”. Y Jesús tocó sus ojos, diciendo: "hágase en vosotros según vuestra fe”. Y en seguida se abrieron sus ojos. Jesús les mandó severamente: "mirad de no contar esto a nadie”; pero ellos, después de marcharse, difundieron Su fama por toda aquella tierra.

8. Cuando éstos se hubieron marchado, he aquí que Le llevaron a un hombre que era mudo y estaba poseído por un demonio. Y cuando el demonio hubo sido expulsado, habló el mudo. Y la gente se asombró y dijo: "jamás fue vista tal cosa en Israel”. Pero los fariseos decían: "El expulsa a los diablos por medio del superior de los diablos”.

9. Y Jesús recorría todas las ciudades y pueblos, enseñando en sus sinagogas, predicando el evangelio del Reino de Dios y sanando toda epidemia y toda enfermedad en el pueblo.

10. Y viendo a la muchedumbre, Le inundó la compasión; pues estaban apáticos y dispersos, como ovejas que no tienen pastor.

11. Entonces dijo a Sus discípulos: "la mies es en verdad enorme, pero hay pocos obreros. Rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a Su mies”.

12. Y Sus discípulos Le trajeron dos pequeñas cestas llenas de pan y fruta y una jarra llena de agua. Y Jesús colocó el pan y la fruta delante de ellos, y también el agua. Y comieron y bebieron todos hasta que se saciaron.

13. Y se maravillaron; pues cada uno tuvo suficiente y aun se quedó con sobras, y eran en número de unos cuatro mil. Y se marcharon bendiciendo a Dios por todo lo que habían oído y visto.

 

CAPITULO 25

Sermón de la Montaña (1ª parte)

1. Viendo Jesús a la muchedumbre, subió a un monte. Y cuando se hubo sentado, se Le acercaron los Doce; y levantando los ojos hacia Sus discípulos, dijo:

2. "Bienaventurados en el espíritu los pobres, porque suyo es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los que sufren, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la Tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

3. "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de corazón puro, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por su adhesión a lo que es justo, porque suyo es el Reino de Dios.

4. "Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien y os expulsen de su colectividad y con mentira digan contra vosotros todo género de males y desprecien vuestro nombre por vuestro amor al Hijo del hombre. Alegraos en aquel día y saltad de alegría, pues he aquí que grande será en los Cielos vuestra recompensa, pues igual hicieron sus padres con los profetas.

5. "¡Ay de vosotros los ricos!, porque habéis recibido en esta vida vuestro consuelo. Ay de vosotros los que ahora estáis saciados, porque tendréis hambre. Ay de vosotros los que ahora reís, porque entristeceréis y lloraréis. Ay de vosotros cuando todos los hombres hablen bien de vosotros, porque así hicieron sus padres con los falsos profetas.

6. "Vosotros sois la sal de la Tierra, pues todo lo sacrificado debe salarse con sal; pero si la sal ha perdido su sabor, ¿con qué se salará? Para nada servirá ya, sino para tirarla y que la pisoteen bajo los pies.

7. "Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad levantada sobre un monte no puede ocultarse. Tampoco se enciende una luz y se la pone bajo el celemín, sino sobre el candelero, y da luz a todos los que están en la casa. Haced por tanto que vuestra luz brille ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre en el Cielo.

8. "No penséis que he venido a destruir la Ley o los Profetas; no he venido a destruir, sino a cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que Cielo y Tierra pasen, no pasará ni la más pequeña letra ni una tilde de la Ley y los Profetas, hasta que todo se haya cumplido. Pues ved que hay aquí Uno más grande que Moisés, y ése os dará la ley superior, incluso la ley perfecta, y esta ley obedeceréis.

9. "Quien quebrante uno de estos mandamientos que El dará, y enseñe a la gente a hacer lo mismo, será llamado el más pequeño en el Reino de los Cielos; pero el que los guarde y enseñe, será llamado grande en el Reino de los Cielos.

10. "En verdad, los que crean y obedezcan salvarán su alma, y los que no obedezcan la perderán; porque os digo que si vuesta justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.

11. "Si vas, pues, a presentar tu ofrenda sobre el altar, y te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano y luego vuelve a presentar tu ofrenda.

12. "Llega lo antes posible a un acuerdo con tu adversario, mientras aún vas con él de camino, para que tu adversario no te entregue en su día al juez y el juez te entregue al alguacil, y no salgas hasta que hayas pagado el último céntimo.

13. "Habéis oído que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo; pero Yo os digo a vosotros que escucháis: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian.

14. "Bendecid a los que os maldicen y orad por los que por maldad abusan de vosotros, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los Cielos, que hace salir el sol sobre malos y sobre buenos y envía lluvia sobre los justos y los injustos.

15. "Pues si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis?; pues también los pecadores aman a los que les aman. Y si hacéis el bien a los que os hacen el bien, ¿qué recompensa tendréis?; pues también hay pecadores que hacen lo mismo. Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más, que los otros no hagan? ¿No hacen así también los publicanos?

16. "Y si deseas algo tanto como tu vida, pero que te desvía de la verdad, renuncia a ello, pues es mejor entrar en la vida y poseer la verdad, que perderla y ser arrojado a las tinieblas exteriores.

17. "Y si deseas algo que causa pena y preocupación a otro, arráncalo de tu corazón. Sólo así obtendrás paz. Pues mejor es padecer preocupación que ocasionar preocupación a aquellos que son más débiles que vosotros.

18. "Sed, pues, perfectos, como perfecto es vuestro Padre en el Cielo”.

 

CAPITULO 26

Sermón de la Montaña

(2ª parte)

1. "Estad atentos a no dar vuestras limosnas delante de los hombres, para ser vistos por los hombres. De otra manera, no tendréis recompensa en vuestro Padre en los Cielos. Cuando des limosna, no vayas pregonándolo, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya tienen su recompensa.

2. "Cuando des limosna, no dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace tu mano derecha, para que tu limosna permanezca oculta; y el Uno, que ve lo oculto, te recompensará abiertamente. 3. "Y cuando ores, no seas como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya tienen su recompensa.

4. "Tú, cuando ores, entra en tu cámara y, cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre celestial, que está en lo oculto; y el oculto Uno, que ve en lo oculto, te recompensará abiertamente.

5. "Y cuando oréis en común, no utilicéis vanas repeticiones como los paganos, que piensan ser escuchados por su mucho hablar. No lo hagáis, pues, igual que ellos; porque vuestro Padre en el Cielo sabe lo que necesitáis antes de que se lo pidáis... .

"... Por eso, cuando estéis reunidos, debéis rezar así:

6. "Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu nombre. Tu Reino viene. Hágase Tu voluntad, como en el Cielo, así en la Tierra. El pan nuestro de cada día dánoslo día a día, y el fruto de la vid viva. Y tal como Tú nos perdonas nuestros pecados, perdonemos nosotros los pecados de otros. No nos abandones en la tentación, y líbranos del mal, porque Tuyos son el Reino y el Poder y la Gloria por toda la eternidad. Amén.

7. "Porque si perdonáis a otros hombres su culpa, también os perdonará a vosotros vuestro Padre celestial. Pero si no perdonáis a los hombres su culpa, tampoco vuestro Padre en el Cielo os perdonará vuestra culpa.

8. "Igualmente cuando ayunéis, no parezcáis tristes como los hipócritas, pues ellos desfiguran sus rostros para tener la apariencia de hombres que ayunan. En verdad os digo, ya tienen su recompensa.

9. "Yo os digo que jamás encontraréis el Reino de los Cielos, a no ser que os guardéis del mundo y de su malicia. Y jamás veréis al Padre en el Cielo, a no ser que guardéis el sábado y ceséis en vuestro afán de acumular riquezas. Tú, cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara, para no darte importancia ante los hombres con tu ayuno. Y el Uno santo, que ve en lo oculto, te recompensará abiertamente

10. "Deberíais hacer de igual modo cuando os lamentéis por los muertos y estéis de luto, porque vuestra pérdida es su ganancia. No hagáis como aquellos que lloran delante de los hombres y se lamentan públicamente y desgarran sus vestidos, para que los demás vean su luto; pues todas las almas están puestas en las manos de Dios y todos aquellos que hayan hecho el bien reposarán con sus antepasados en el seno del Eterno.

11. "Orad, más bien, por su reposo y su ascenso, y considerad que están en la tierra del reposo que el Eterno les ha preparado y que recibirán la justa recompensa por sus actos. Y no os lamentéis como los que no tienen esperanza.

12. "No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, que la polilla y el orín corroen y los ladrones desentierran y roban. Acumulad tesoros en el Cielo, donde ni la polilla ni el orín los corroen, y donde los ladrones no excavan ni roban; pues donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

13. "Las luces del cuerpo son los ojos. Por eso, si ves con claridad, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si te faltan los ojos o si ellos están nublados, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Si, pues, la luz que hay en ti es tiniebla, ¡cuán grandes serán las tinieblas!

14. "Nadie puede servir a dos señores. O bien odiará al uno y amará al otro; o bien, adhiriéndose al uno, despreciará al otro. No podéis servir al mismo tiempo a Dios y a Mammon [la riqueza].

15. "Por esto os digo: no os inquietéis por vuestra vida, sobre qué comeréis y beberéis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? ¿Y de qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?

16. "Mirad las aves del cielo: no siembran ni cosechan, ni almacenan en graneros y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No estáis vosotros mucho más cobijados que ellas? ¿Quién podría entre vosotros añadir a su estatura un solo codo, si lo quisiera? ¿Y por qué os preocupáis tanto por vuestras vestiduras? Mirad los lirios en el campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan. Y en cambio os digo que Salomón, en todo su esplendor y gloria, no estaba tan bien ataviado como ellos.

17. "Pues, si a la hierba del campo, que hoy es y mañana es arrojada al fuego, Dios así viste, ¿no os vestirá mucho más a vosotros, oh hombres de poca fe?

18. "No os preocupéis pues, preguntándoos: ¿qué comeremos, qué beberemos o qué vestiremos? (Como hacen los paganos). Pues vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todo eso. Aspirad primero al Reino de Dios y a Su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura. No os inquietéis, pues, por el mal de mañana; basta con que cada día tenga sus propios males”.

CAPITULO 27

Sermón de la Montaña

(3ª parte)

1. "No juzguéis, para que no seáis juzgados; pues con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados, y con la medida con que midáis, se os medirá. Como hagáis a los otros, así se hará con vosotros.

2. "¿Cómo ves la paja en el ojo de tu hermano y no te percatas de la viga en el tuyo? O ¿cómo osas decir a tu hermano: quiero quitar la paja de tu ojo?; y he aquí que hay una viga en tu ojo. Hipócrita, quita primero la viga de tu propio ojo, y sólo entonces verás con claridad, para poder quitar la paja del ojo de tu hermano.

3. "No deis lo sagrado a los perros, ni arrojéis vuestras perlas a las cerdas, no sea que las aplasten con los pies y, dándose vuelta, os destrocen.

4. "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad a la puerta, y se os abrirá. Porque todo el que pida, recibirá, y quien busque, hallará, y a los que llamen, se les abrirá.

5. "Pues ¿quién de vosotros es el que, si su hijo le pide pan, le da una piedra, o si le pide un pez, le da una serpiente? Si vosotros, a pesar de ser malos, sabéis dar dones buenos a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre, que está en los Cielos, dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!

6. "Cuanto queráis que los hombres os hagan a vosotros, hacedlo vosotros a ellos; y lo que no queráis que ellos os hagan, tampoco lo hagáis vosotros a ellos; porque esta es la Ley y los Profetas

7. "Entrad por la puerta estrecha; pues angosta es la senda y estrecha es la puerta que llevan a la vida, y son pocos los que las encuentran. Pero ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por él.

8. "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestiduras de ovejas, mas por dentro son lobos feroces. Por sus frutos los reconoceréis. ¿Pueden cogerse racimos de los espinos o higos de los abrojos?

9. "De igual modo, todo árbol bueno da frutos buenos, pero un árbol malo, da frutos malos. El árbol que no da buenos frutos, sólo sirve para ser talado y arrojado al fuego. Por los frutos, pues, distinguiréis lo bueno de lo malo.

10. "No todos los que Me digan: ¡Señor, Señor!, entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que hagan la voluntad de Mi Padre que está en el Cielo. Muchos Me dirán en aquel día: ¡Señor, Señor!, ¿no profetizamos en Tu nombre? ¿No expulsamos a diablos en Tu nombre? ¿No hicimos muchos milagros en Tu nombre? Yo entonces les diré: nunca os conocí; apartaos de Mí, los que ocasionáis cosas malas.

11. "Así pues, a quien escuche Mis palabras y las ponga por obra, lo compararé con el varón prudente, que edificó su casa firmemente sobre roca. Y cayó la lluvia, vinieron las aguas y soplaron los vientos sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba fundada sobre roca.

12. "Pero a quien escuche estas palabras y no las ponga por obra, se le comparará con un necio, que edificó su casa sobre arena. Y cayó la lluvia, y vinieron los torrentes, y soplaron los vientos y dieron sobre la casa, y se derrumbó, y grande fue su desplome. Pero una ciudad que ha sido edificada firmemente, rodeada por firme muralla circular o en la cima de un monte, y fundada sobre una roca, no puede caer jamás, ni estar oculta”.

13. Y sucedió que, habiendo Jesús acabado estos discursos, se maravillaban de Su enseñanza las muchedumbres; pues les enseñaba hablando a la cabeza y al corazón, y no hablaba como los escribas, que sólo enseñaban en razón de su oficio.

 

CAPITULO 28

Jesús libera a los animales

y confirma a Juan el Bautista

1. Aconteció un día, al terminar Jesús Su predicación, que en un lugar cerca de Tiberíades, donde hay siete fuentes, un joven trajo conejos vivos y palomas, para que El los comiera con Sus discípulos.

2. Y Jesús miró al joven con amor y le dijo: "tienes buen corazón y Dios te iluminará, pero ¿no sabes que Dios en el principio dio al hombre para alimento los frutos de la tierra y no por eso lo creó inferior al mono o al buey, al caballo o a la oveja, para que matara a las demás criaturas y consumiera su carne y su sangre?

3. "Vosotros creéis que Moisés ordenó justificadamente que tales criaturas fuesen sacrificadas y comidas, y así hacéis en el templo; pero ved que hay aquí -y viene- alguien más grande que Moisés, para terminar con los sacrificios de sangre de la Ley y los festines y para restaurar la ofrenda pura y el sacrificio incruento, como era al principio, es decir los granos y los frutos de la tierra.

4. "De lo que ofrezcáis a Dios en pureza, comeréis, pero de lo que no ofrezcáis en pureza no comeréis, pues llegará la hora en que terminen vuestros sacrificios y fiestas sangrientos y adoréis a Dios en santa adoración y en ofrenda pura.

5. "Poned, pues, en libertad a estas criaturas, para que se alegren en Dios y no traigan culpa a los hombres”. El joven las liberó y Jesús rompió sus jaulas y sus cuerdas.

6. Sin embargo, he aquí que temían ser cautivadas de nuevo y no querían irse de Su lado; pero El les habló y les dijo que se fueran, y obedeciendo Sus palabras se marcharon llenas de alegría.

7. Mientras aún estaban sentados al lado del pozo, que se hallaba en medio de los otros seis, Jesús se levantó y exclamó: "dejad que aquellos que tienen sed vengan a Mí y beban, porque Yo les daré del agua de la vida.

8. "De los corazones de los que crean en Mí, manarán ríos de agua, y ellos hablarán con poder de lo que les ha sido dado, y su enseñanza será como agua viva.

9. (Esto dijo El acerca del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en El, pues aún no se había vertido la plenitud del Espíritu, porque Jesús no había sido aún glorificado).

10. "Quienesquiera que beban del agua que Yo daré, nunca más tendrán sed; mas el agua que viene de Dios será en ellos como un manantial que manará hasta la vida eterna”.

11. En aquellos días Juan envió a dos discípulos, para preguntarle: "¿eres Tú el que ha de venir, o hemos de esperar a otro?” Y en esa hora El curó muchas enfermedades y pestilencias, expulsó a diablos y a muchos ciegos les devolvió la vista.

12. Jesús respondió diciéndoles: "volveos y referid a Juan lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y el evangelio es predicado a los pobres. Y bendito el que no se escandalice de Mí”.

13. Cuando los mensajeros de Juan se hubieron ido, comenzó Jesús a hablar de Juan a la muchedumbre: "¿qué habéis ido a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿A un hombre en blandas vestiduras? He aquí que los que se engalanan ricamente están en los palacios de los reyes.

14. "¿O qué habéis ido a ver? ¿A un profeta? Os digo que sí; y el más grande de los profetas.

15. "Este es, pues, de quien está escrito: he aquí que Yo envío a Mi mensajero delante de Ti, a preparar Tus caminos delante de Ti. Pero Yo os digo que, entre los nacidos de mujer, no hay profeta más grande que Juan el Bautista”.

16. Y todo el pueblo que Le escuchaba y los publicanos alabaron a Dios y recibieron el bautismo de Juan; pero los fariseos y los doctores de la Ley rechazaron el plan de Dios para con ellos, no haciéndose bautizar por él.

 

CAPITULO 29

Da de comer a cinco mil.

Jesús camina sobre el agua

1. Estaba cerca la Pascua y los apóstoles y sus acompañantes se reunieron alrededor de Jesús y Le contaron cuanto habían hecho y enseñado. Y El les dijo: "venid, retirémonos a un lugar apartado y descansad un poco”; pues muchos hombres iban y venían, y ellos ni siquiera podían comer en paz.

2. Y se fueron sigilosamente en una barca a un sitio solitario. Pero la gente les vio marcharse. Muchos lo conocían e iban allí a pie, de todas las ciudades. Se les adelantaron, reuniéndose donde El iba.

3. Y Jesús, al desembarcar, vio una gran muchedumbre; y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor.

4. Habiendo el día casi concluido, se Le acercaron Sus discípulos y dijeron: "este es un lugar apartado y avanza la hora. Despídelos, para que vayan a las aldeas del contorno y se compren pan, pues no tienen qué comer”.

5. Pero Jesús respondió diciéndoles: "dadles vosotros de comer”. Y Le dijeron: "¿vamos nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?”

6. El, sin embargo, les dijo: "¿cuántos panes tenéis? Id a ver”. Y habiéndose informado, dijeron: "seis panes y siete racimos de uva”. Y les mandó que hicieran recostarse a todos, por grupos de cincuenta, sobre la hierba. Y se sentaron en filas de cien y de cincuenta.

7. Y El, tomando los seis panes y los siete racimos de uva, alzando los ojos al cielo, bendijo y partió los panes e igualmente los racimos y se los entregó a los discípulos, para que los sirvieran a la gente, y ellos los repartieron entre la muchedumbre.

8. Y comieron todos y se saciaron. Y recogieron doce canastos llenos de pedazos que sobraron. Y los que comieron de los panes y de los frutos eran cinco mil hombres, mujeres y niños. Y les enseñó muchas cosas.

9. Cuando la gente hubo visto y oído, se llenó de alegría y decía: "en verdad este es el profeta que ha de venir al mundo”. Y dándose El cuenta de que querían hacerle rey a la fuerza, apremió a Sus discípulos a que subieran a la barca y Le precedieran a la otra orilla, a Betsaida, hasta que El hubiera despedido a la gente.

10. Y después de haberlos despedido se fue a un monte, para orar. Llegado el anochecer, estaba allí totalmente solo. La barca estaba ya en medio del lago, llevada de un lado a otro por las olas, pues el viento era contrario.

11. En la tercera vigilia de la noche, Jesús fue a ellos andando sobre el lago. Viéndole los discípulos andar sobre el mar, se asustaron y decían: es un fantasma. Y gritaban de miedo. Pero al instante les habló, diciendo: "tened confianza. Soy Yo, no temáis”.

12. Y Pedro Le respondió diciendo: "Señor, si eres Tú, haz que vaya a Ti sobre las aguas”. El dijo: "¡ven!” Y bajando Pedro de la barca, anduvo sobre las aguas yendo hacia Jesús. Sin embargo, viendo el fuerte viento, se asustó y, comenzando a hundirse, gritó: "¡Señor, sálvame!”

13. Y al instante Jesús le tendió la mano y le cogió, diciéndole: "hombre de poca fe, ¿por qué has dudado? ¿No te he llamado?”

14. Y fue a los que estaban en la barca y se calmó el viento. Y se maravillaron y asombraron sobremanera; pues su entendimiento no se había ampliado gracias al milagro de los panes y de la fruta: es decir, su corazón estaba endurecido.

15. Y cuando hubieron subido a la barca reinó un gran silencio. Se acercaron y se postraron ante El, diciendo: "verdaderamente, Tú eres el Hijo de Dios”.

16. Terminada la travesía, llegando a la región de Genesaret, tocaron tierra en la orilla. Al desembarcar ellos, fue al instante reconocido. Y recorrieron toda la comarca, y allí donde oyeron que era El, empezaron a traerle los enfermos en camillas.

17. Y adondequiera que llegaba, en las aldeas o en las ciudades o en las alquerías, colocaban a los enfermos en las calles y Le rogaban que les permitiera tocar siquiera la orla de Su vestido; y cuantos Le tocaban, quedaban sanos.

18. Después de eso, Jesús fue con Sus discípulos a Judea, donde se quedó y bautizó a muchos que se Le acercaban y aceptaban Su enseñanza.

 

CAPITULO 30

El pan de la vida

y la vid viva

1. Al otro día, la gente que estaba al otro lado del lago vio que no había más que la barca en la que Sus discípulos habían entrado, y que Jesús no estaba en la barca con Sus discípulos, sino que Sus discípulos habían partido solos. Y cuando las gentes vieron que Jesús no estaba allí, y que Sus discípulos tampoco, tomaron igualmente una barca y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús.

2. Al encontrarle al otro lado del mar, Le dijeron: "Rabbí, ¿cómo has venido aquí?” Jesús les contestó diciendo: "en verdad, en verdad os digo, vosotros Me buscáis no porque habéis visto milagros, sino porque habéis comido los panes y la fruta y os habéis saciado; procuraos no el alimento perecedero, sino aquel alimento que permanece hasta la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, que es también el Hijo de Dios; pues Dios, el Padre universal, Le ha investido”.

3. Le preguntaron: "¿qué haremos para hacer obras de Dios?” Jesús respondió diciéndoles: "la obra de Dios es que creáis en Aquel que El ha enviado, y que os da la verdad y la vida”.

4. Ellos, a su vez, Le dijeron: "pues Tú, ¿qué signos haces para que podamos ver y Te creamos? ¿Qué haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: les dio a comer pan del Cielo”.

5. Díjoles, pues, Jesús: "en verdad, en verdad os digo: Moisés no os dio el verdadero pan del Cielo, sino Mi Padre os da el verdadero pan del Cielo y el fruto de la vid viva; pues éste es el alimento de Dios, que viene del Cielo y da la vida al mundo”.

6. Dijéronle, pues, ellos: "Señor, danos siempre de tal pan y de tal fruta”. Y Jesús les dijo: "Yo Soy el verdadero pan y la vid viva, y el que venga a Mí, nunca más tendrá hambre, y el que crea en Mí, nunca más tendrá sed. Y en verdad os digo: si no coméis la carne y bebéis la sangre de Dios, no tendréis la vida. Sin embargo, vosotros Me habéis visto y no Me creéis.

7. "Todos los que Mi Padre Me ha dado, vendrán a Mí, y a quien venga a Mí, no le repudiaré; pues he bajado del Cielo, no para hacer Mi voluntad, sino la voluntad de Dios, que Me envió. Y esta es la voluntad de Dios, que Me ha enviado: que Yo no pierda ninguno de todos los que Me han sido dados, sino que los resucite en el día del juicio final”.

8. Murmuraban los judíos, porque El había dicho: "Yo Soy el pan que ha bajado del Cielo”. Y decían: "¿no es éste Jesús, el hijo de José y María, cuyos padres conocemos? Pues ¿cómo dice ahora: he bajado del Cielo?”

9. A ello respondió Jesús diciéndoles: "no murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a Mí si el amor santo y la sabiduría no le traen. Y ésos resucitarán en el día del juicio final. En los profetas está escrito: todos serán enseñados por Dios. Todo el que oiga y haya captado la verdad, vendrá a Mí.

10. "No es que alguno haya visto lo Santísimo, excepto aquellos que son de lo Santísimo: sólo ellos ven lo Santísimo. En verdad, en verdad os digo: quien crea en la verdad, tendrá la vida eterna”.

 

CAPITULO 31

El pan de la vida. La confesión de Pedro.

El camellero

1. Y dijo Jesús de nuevo: "Yo Soy el verdadero pan y la vid viva. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el alimento de Dios, que baja del Cielo, para que quien lo coma no muera. Yo Soy el alimento vivo bajado del Cielo. Quien coma de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que daré, es Mi verdad; y el vino que daré, es Mi vida”.

2. Disputaban entre sí los judíos, diciendo: "¿cómo puede éste darse como alimento a nosotros?” Jesús les dijo: "¿pensáis que estoy hablando de comer carne, como vosotros hacéis en ignorancia en el templo de Dios?

3. "En verdad, Mi cuerpo es sustancia divina, y éste es el verdadero alimento; y Mi sangre es la vida de Dios, y ésta es la verdadera bebida. No como vuestros antepasados, que exigían carne, y Dios en Su ira les dio carne, y ellos la comieron en su depravación, hasta que apestó en sus narices. Cayeron a miles, a causa de la plaga, y sus cadáveres yacieron en el desierto.

4. "Pues sobre esto está escrito: andarán durante cuarenta y nueve años por el desierto hasta que queden purificados de sus avideces, antes de entrar en la tierra del reposo; sí, siete veces siete años andarán, porque no han conocido Mis caminos, ni cumplido Mis mandamientos.

5. "Sin embargo, quien come esta carne y bebe esta sangre, está en Mí y Yo en él. Así como Me envió el Padre viviente, del que vivo, igualmente vivirán de Mí los que Me coman a Mí, que Soy la Verdad y la Vida.

6. "Este es el pan vivo bajado del Cielo, que da vida al mundo. No como vuestros antepasados, que comieron maná y murieron. Quien coma este pan y este fruto, vivirá eternamente”. Esto lo dijo enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm. Luego de haberlo oído, muchos de Sus discípulos dijeron: "este es un lenguaje duro, ¿quién puede aceptarlo?”

7. Conociendo Jesús que Sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: "¿esto os irrita? Pues, ¿qué sería si vierais al Hijo del hombre subir allí donde estaba antes? El Espíritu es el que da vida, la carne y la sangre no logran nada. Las palabras que os digo son espíritu y son vida.

8. "Pero hay algunos entre vosotros que no creen”. Pues Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién Le traicionaría. Y por eso les dijo: "nadie puede venir a Mí si no le es dado por Mi Padre”.

9. Desde entonces muchos de Sus discípulos se marcharon y ya no Le acompañaban. Entonces dijo Jesús a los Doce: "¿queréis dejarme también vosotros?”

10. Le respondió Simón Pedro: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y tenemos la certeza de que Tú eres Cristo, el Hijo del Dios viviviente”.

11. Jesús les respondió: "¿no os he elegido Yo, a los Doce, y uno es un traidor?” Hablaba de Judas Iscariote, el hijo de Simón el levita; pues ése fue el que más tarde Le traicionó.

12. Iba Jesús hacia Jerusalén y se encontró con un camello, pesadamente cargado con madera. El camello no la podía arrastar monte arriba, y el camellero le golpeaba y maltrataba cruelmente, pero no podía hacer avanzar al animal.

13. Y viéndolo Jesús, le dijo: "¿por qué pegas a tu hermano?” El hombre replicó: "no sabía que fuera mi hermano. ¿No es un animal de carga, hecho para servirme?”

14. Y Jesús dijo: "¿no ha creado el mismo Dios de igual sustancia a este animal y a tus hijos que te sirven?, y ¿no tenéis vosotros el mismo aliento de vida que todos habéis recibido de Dios?”

15. Y el hombre se maravilló mucho de estas palabras. Cesó de golpear al camello y lo liberó de una parte de su carga. Así el camello caminó monte arriba -precediéndole Jesús-, sin detenerse hasta el fin de ese día de viaje.

16. Reconoció el camello a Jesús, por sentir el amor de Dios en El. Y el hombre quiso saber más sobre las enseñanzas, y Jesús le enseñó con gusto, haciéndose él discípulo Suyo.

 

CAPITULO 32

Dios, como alimento y bebida.

Significado de la carne y la sangre

1. Y sucedió que, hallándose sentado con Sus discípulos para la cena, uno de ellos Le dijo: "Maestro, ¿por qué has dicho que quieres darnos Tu carne a comer y Tu sangre a beber?; pues es muy difícil de comprender para muchos”.

2. Y Jesús respondió diciendo: "las palabras que os he hablado son espíritu y son vida. Al ignorante y al que está orientado a la carne le suenan a sangre derramada y muerte; pero benditos los que las comprendan.

3. "Mirad el cereal, cómo crece hasta la madurez y es segado y molido en el molino, y cocido al fuego se convierte en pan. De este pan está hecho Mi cuerpo, al cual veis. Y contemplad los racimos de uva que crecen en la vid hasta la madurez, que son recogidos y van al lagar y regalan el fruto de la cepa. De este fruto de la vid, y de agua, está hecha Mi sangre.

4. "Pues Yo solamente tomo los frutos de los árboles y las semillas de las plantas, y éstos son transformados por el Espíritu en Mi carne y en Mi sangre. Solamente de esto y de similares cosas comeréis vosotros, que creéis en Mí y sois Mis discípulos, pues de esto, en el Espíritu, vienen a los hombres vida, salud y sanación.

5. "En verdad, Mi presencia estará con vosotros en la sustancia y la vida de Dios, Mi presencia manifestada en este cuerpo y en esta sangre; y de ellos comeréis y beberéis todos los que creéis en Mí.

6. "Pues en todos los lugares resucitaré y seré la vida del mundo, tal como está escrito en los profetas. Desde la salida del sol hasta su ocaso, se ofrecerá en todo lugar en Mi nombre una ofrenda pura con incienso.

7. "Así como es en lo corporal, así es también en lo espiritual. Mis enseñanzas y Mi vida serán comida y bebida para vosotros, el pan de vida y el vino de la salvación.

8. "Igual que el cereal y la uva se convierten en pan y sangre, así también vuestros pensamientos terrenales deben transformarse en pensamientos espirituales. Aspirad a la transformación de lo corporal en lo espiritual.

9. "En verdad os digo que en el principio todas las criaturas de Dios hallaban sustento sólo en las plantas y en los frutos de la tierra, hasta que la ignorancia y el egoísmo de los hombres apartó a muchos de esto y les hizo volverse hacia lo que contradecía el orden original, dado por Dios. Pero también éstos retornarán a la alimentación natural, tal como está escrito en los profetas, pues sus palabras no deben ser puestas en duda.

10. "En verdad, Dios da eternamente de la vida eterna y de la sustancia eterna, para que las formas del Universo siempre se renueven. Por eso, todos vosotros tenéis parte en la carne y la sangre y la sustancia y la vida del Eterno, y Mis palabras son el espíritu y la vida.

11. "Y si guardáis Mis mandamientos y vivís la vida de la justicia, seréis felices en esta vida y en la vida venidera. No os extrañéis por lo que os he dicho. Si no coméis la carne y bebéis la sangre de Dios, no tendréis la vida en vosotros”.

12. Y los discípulos respondieron: "Señor, danos siempre a comer de este pan y a beber de este cáliz, pues Tus palabras son verdaderamente alimento y bebida. Mediante Tu vida y mediante Tu sustancia viviremos por siempre”.

 

CAPITULO 33

Acerca de los sacrificios de sangre y del perdón de los pecados. Sanación en el estanque de Betzata

1. Jesús enseñaba a Sus discípulos en el atrio exterior del templo, y uno de ellos Le dijo: "Maestro, los sacerdotes dicen que sin derramamiento de sangre no hay perdón de los pecados. ¿Pueden, pues, los sacrificios de sangre, hechos según la Ley, quitar los pecados?”

2. Y Jesús respondió: "ningún sacrificio de sangre, de animal o ave u hombre, puede quitar pecados; porque ¿cómo se puede quitar una culpa mediante el derramamiento de sangre inocente? No, la culpa se hará más grande.

3. "Los sacerdotes ciertamente reciben tales sacrificios de los fieles como expiación por las faltas contra le Ley de Moisés, pero para los pecados contra la ley de Dios no hay perdón, si no es por el arrepentimiento y la enmienda.

4. "¿No está escrito en los profetas?: ¡cesad vuestros sacrificios de sangre y vuestros holocaustos! Dejad de comer carne, pues no hablé de ello a vuestros padres ni se lo ordené, cuando les saqué de Egipto. En cambio, esto les ordené:

5. "Obedeced Mi voz y andad por los caminos que os he mandado y seguiréis siendo Mi pueblo y os irá bien. Pero ellos no estaban dispuestos y no obedecieron.

6. "Y ¿qué os ordena el Eterno sino que practiquéis la justicia y la misericordia y andéis humildemente con vuestro Dios? ¿No está escrito que al principio Dios determinó los frutos de los árboles, las semillas y las hierbas para alimento de toda carne?

7. "Pero ellos han convertido la casa de orar en una casa de ladrones y, en vez de hacer una ofrenda pura con incienso, han manchado Mis altares con sangre y comido la carne de los animales sacrificados.

8. "Pero Yo os digo: no derraméis sangre inocente ni comáis carne. Sed rectos, amad la misericordia y haced justicia, y vuestros días perdurarán largamente en la tierra que habitéis.

9. "El trigo que crece en la tierra, junto con los cereales, ¿no es transformado, por el espíritu, en Mi carne? Las uvas de la viña y los otros frutos, ¿no son transformados, por el espíritu, en Mi sangre? Que ellos sean, junto con vuestros cuerpos y almas, vuestro monumento al Eterno.

10. "En ellos se manifiesta la presencia de Dios como sustancia y como la vida del mundo. De ellos comeréis y beberéis todos, para el perdón de los pecados y para la vida eterna de todos los que obedecen Mis palabras”.

11. Hay en Jerusalén, junto al mercado de ovejas, un estanque llamado Betzata. En cinco pórticos yacía una multitud de gente achacosa; ciegos, paralíticos, mancos, que esperaban que el agua se moviera.

12. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua. El primero que bajaba al agua después de haber sido agitada, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviera. Había allí también un hombre que era paralítico de nacimiento.

13. Y Jesús le dijo: "¿no te curan las aguas?” El Le dijo: "sí, Señor, pero no tengo a nadie que, al moverse el agua, me meta en el estanque. Y mientras intento llegar, baja otro antes de mí”. Y Jesús le dijo: "levántate, toma tu camilla y anda”. Al instante se levantó y se fue. Y era día de sábado.

14. Y los judíos le dijeron: "es sábado, es contrario a la Ley que lleves tu camilla”. El que había sido curado, no sabía que era Jesús. Y Jesús se había marchado, pues en ese sitio había mucha gente.

 

CAPITULO 34

El amor de Jesús a todas las criaturas

1. Cuando Jesús se dio cuenta de que los fariseos murmuraban y se escandalizaban porque bautizaba y hacía más discípulos que Juan, dejó Judea y se marchó de nuevo a Galilea.

2. Y Jesús llegó junto a un árbol, bajo el que permaneció varios días. Y llegaron también María Magdalena y otras mujeres, y Le servían con sus bienes, y enseñaba diariamente a todos los que iban a El.

3. Y los pájaros se agrupaban en torno a El y Le saludaban con sus cantos, y otros animales se acercaban a Sus pies, y El los alimentaba, y comían de Sus manos.

4. Y cuando partió, bendijo a las mujeres que Le habían dado testimonio de su amor, y volviéndose hacia la higuera también la bendijo, diciendo: "Me has cobijado y dado sombra frente al calor sofocante, y además Me has dado alimento.

5. "Bendita seas, crece y fructifica y que todos los que se te aproximen encuentren reposo, sombra y alimento, y que los pájaros del aire encuentren su alegría en tus ramas”.

6. Y he aquí que el árbol creció y fructificó sobremanera, y sus ramas se extendieron poderosamente hacia arriba y hacia abajo, de modo que no se hallaba ningún árbol parecido de tal tamaño y belleza, ni ninguno de tal abundancia y de tal calidad de los frutos.

7. Jesús entró en un pueblo y vio a un gatito que no tenía dueño, y tenía hambre y Le gemía. El lo levantó, lo puso dentro de Su túnica, dejándolo reposar en Su pecho.

8. Y mientras pasaba por el pueblo dio de comer y de beber al gato, que comió y bebió y Le mostró su agradecimiento. Y El lo dio a una de Sus discípulas, a una viuda llamada Lorenza, que cuidó de él.

9. Y algunos de entre la gente decían: "este hombre se ocupa de todos los animales. ¿Son Sus hermanos y hermanas, para que les ame tanto?”. Y El les dijo: "en verdad, estos son vuestros hermanos de la gran familia de Dios; vuestros hermanos y hermanas, que tienen el mismo aliento de vida del Eterno.

10. "Y quienquiera que se preocupe por uno de los más pequeños de ellos, y le dé de comer y beber cuando pase necesidades, Me está haciendo esto a Mí; y quien intencionadamente permite que uno de ellos sufra necesidades y no lo protege cuando es maltratado, está permitiendo este mal como si Me lo hicieran a Mí; pues tal como hayáis hecho en esta vida, así se hará con vosotros en la vida venidera”.

 

CAPITULO 35

La parábola del buen samaritano. María y Marta

1. Un escriba Le salió al paso, queriendo ponerle en evidencia: "Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” El le dijo: "¿qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees tú?”

2. Le contestó diciendo: "no hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a ti. Amarás a Dios, tu Señor, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Harás a otros lo que quieras que otros te hagan a ti”.

3. Y Jesús le dijo: "bien has respondido. Haz esto y vivirás. De estos tres mandamientos penden toda la Ley y los Profetas, pues quien ame a Dios, también amará a su prójimo”.

4. El, queriéndose justificar, dijo a Jesús: "¿y quién es mi prójimo?” Jesús respondió diciendo: "había un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en poder de ladrones, que le quitaron su túnica, le hirieron y se fueron dejándole medio muerto.

5. "Sin embargo, sucedió que bajó un sacerdote por el mismo camino y, viéndole, pasó de largo. Asimismo bajó un levita y, viéndole, también pasó de largo, por el otro lado del camino.

6. "Pero también un samaritano, que iba de camino, llegó a donde él yacía y, viéndole, se compadeció de él, se acercó y, derramando en las heridas aceite y vino, se las vendó. Luego le hizo montar sobre su propia cabalgadura, le llevó a un mesón y cuidó de él.

7. "A la mañana, al proseguir su camino, sacando dos monedas, se las dio al mesonero y dijo: 'cuida de él; y, lo que necesites de más, a la vuelta te lo pagaré'.

8. "¿Quién de estos tres te parece haber sido el prójimo de aquel que cayó en poder de ladrones?” El dijo: "el que hizo con él misericordia”. Entonces Jesús le dijo: "ve y haz tú lo mismo”.

9. Aconteció que, yendo de camino, entró en una aldea. Una mujer, Marta de nombre, Le recibió en su casa. Y tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies de Jesús, escuchaba Su palabra.

10. Marta andaba afanada en muchas cosas para servirle y, acercándose, dijo: "Señor, ¿te da igual que mi hermana me deje a mí sola en el servicio? Dile, pues, que me ayude”.

11. Y Jesús respondió diciéndole : "Marta, Marta, tú te inquietas y te afanas por muchas cosas; pero sólo una es necesaria. Y María ha escogido esta parte buena, que no le será quitada”.

12. De nuevo, estando Jesús en una ciudad, sentado a la mesa para cenar con Sus discípulos, les dijo: "como una mesa colocada sobre doce pilares, así estoy Yo en medio de vosotros.

13. "En verdad os digo: la Sabiduría edifica su casa y talla sus doce pilares. Prepara su pan y su aceite y mezcla su vino. Prepara su mesa.

14. "Está en los lugares altos de la ciudad, y llama a los hijos e hijas de los hombres: a quienquiera que lo desee, haced que le conduzcan aquí, y que coma de Mi pan y tome de Mi aceite y beba de Mi vino.

15. "Apártate de los necios, y vive y camina por el camino del reconocimiento y del cambio. La veneración de Dios es el principio de la sabiduría, y el conocimiento de lo sagrado es comprensión. Por Mí se multiplicarán vuestros días y aumentarán los años de vuestra vida”.

 

CAPITULO 36

La mujer adúltera. El fariseo y el publicano

 

1. Un día por la mañana fue Jesús otra vez al templo, y todo el pueblo venía a El; y El se sentó y les enseñaba.

2. Y los escribas y fariseos Le trajeron a una mujer cogida en adulterio y, poniéndola en medio, Le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante delito de adulterio. Moisés en la Ley nos ordena apedrear a tales. Pero Tú, ¿qué dices?”

3. Esto Le decían para tentarle, para encontrar una acusación contra El. Pero Jesús, inclinándose, con el dedo escribía en la tierra, como si no les escuchara.

4. Como continuaban preguntándole, se incorporó y les dijo: "quien de vosotros esté sin pecado, que le arroje la primera piedra”.

5. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en la tierra. Y en los que esto oyeron, la propia conciencia les hizo evidente su culpa, y fueron saliendo, uno tras otro, comenzando por los más ancianos, hasta el último; y dejaron a Jesús solo, quedando allí solamente la mujer.

6. Y al incorporarse Jesús y no ver a nadie más que a la mujer, le dijo: "mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado?” Dijo ella: "nadie, oh Señor”. Y Jesús le dijo: "tampoco Yo te condeno. En adelante no peques más, vete en paz”.

7. Esta parábola la dijo a algunos que se tenían por honestos y despreciaban a otros: "dos hombres subieron al templo a orar; uno, un rico fariseo docto en la Ley, y, el otro, un publicano pecador.

8. "El fariseo, en pie, oraba para sí de esta manera: 'Dios, Te doy gracias porque no soy como otras personas son: usureros, injustos, adúlteros, ni como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, y doy el diezmo de cuanto poseo'.

9. "Y el publicano se quedó allá lejos y no quería levantar los ojos al cielo, sino se golpeaba el pecho, diciendo: 'que Dios se apiade de mí, pecador'.

10. "Yo os digo: éste bajó a su casa más justificado que aquél; pues el que se ensalce será rebajado, y el que se rebaje será ensalzado”.

 

CAPITULO 37

El renacimiento del alma

 

1. Jesús estaba sentado en el pórtico del templo y se Le acercaron muchos para conocer Su enseñanza. Y uno Le preguntó: "Señor, ¿qué enseñas sobre la vida?”

2. Y El les dijo: "benditos los que tienen que soportar muchas experiencias, pues a través del sufrimiento llegarán a ser perfectos. Serán como los ángeles de Dios en el Cielo, y ya no morirán, ni tampoco renacerán; pues muerte y nacimiento ya no dominarán sobre ellos.

3. "Los que hayan sufrido y vencido serán hechos pilares del templo de Mi Dios, y nunca más lo abandonarán. En verdad os digo que si no nacéis de nuevo del agua y del fuego, no veréis el Reino de Dios”.

4. Y un rabí (Nicodemo) vino a El de noche por miedo a los judíos, y Le preguntó: "¿cómo puede un hombre nacer de nuevo, siendo viejo? ¿Puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y nacer?”

5. Jesús respondió: "en verdad te digo que si alguien no vuelve a nacer de la carne y del espíritu, no podrá entrar en el Reino de Dios. El viento sopla donde quiere, y bien oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.

6. "La luz brilla desde el este hasta el oeste; el sol se levanta de las tinieblas y desciende de nuevo a las tinieblas. Así le ocurre al hombre de vida en vida.

7. "Cuando viene de las tinieblas, ya estuvo antes aquí, y cuando desciende de nuevo a las tinieblas, es para demorarse un poco y después volver a estar aquí.

8. "Así, atravesando muchos cambios, debéis volveros perfectos, tal como está escrito en el libro de Job: soy un peregrino, cambiando de sitio en sitio y de casa en casa, hasta que llegue a la ciudad y a la mansión eternas”.

9. Y Nicodemo Le preguntó: "¿cómo puede suceder esto?” Y Jesús respondió diciendo: "¿eres maestro en Israel y no lo entiendes? En verdad, nosotros decimos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio”.

10. "Si os hablo de cosas terrenales y no creéis, ¿cómo creeríais si os hablase de cosas celestiales? Nadie ha subido al Cielo; pero ha bajado del Cielo el que está en el Cielo, es decir el Hijo del hombre”.

 

CAPITULO 38

Acerca del matar animales. Resurrección

del joven de Naín

1. Y algunos de Sus discípulos vinieron a El y Le hablaron acerca de un egipcio, hijo de Belial, que enseñaba que no es contrario a la ley atormentar a los animales, cuando sus sufrimientos son de provecho para los hombres.

2. Y Jesús les dijo: "en verdad os digo que quien saca ventajas del perjuicio ocasionado a una criatura de Dios, no puede ser honesto. Tampoco pueden cuidar de las cosas santas o enseñar los misterios del Cielo, aquellos cuyas manos están manchadas con sangre o cuya boca está ensuciada con carne”.

3. "Dios da los granos y los frutos de la tierra para alimento; y para el hombre honesto no hay ningún otro alimento legítimo para el cuerpo”.

4. "El ladrón que penetra en una casa hecha por el hombre es culpable, pero hasta los más pequeños de los que penetran en una casa construida por Dios, son los más grandes pecadores. Por eso digo a todos los que quieren ser Mis discípulos: mantened vuestras manos libres del derramamiento de sangre y no permitáis que carne alguna entre a través de vuestros labios, pues Dios es justo y bondadoso y ha mandado que los hombres deben vivir sólo de los frutos y semillas de la tierra.

5. "Pero si un animal está sufriendo mucho, de manera que su vida le resulte una tortura, o cuando se vuelva peligroso para vosotros, liberadle de su vida del modo más rápido y con el mínimo dolor posibles. Enviadlo al más allá con amor y misericordia, y no le atormentéis, y Dios, vuestro Padre, mostrará misericordia con vosotros, igual que vosotros habéis mostrado misericordia con los que están en vuestras manos.

6. "Y todo cuanto hagáis al más humilde de Mis hijos, Me lo estáis haciendo a Mí, pues Yo estoy en ellos, y ellos están en Mí. Sí, Yo estoy en todas las criaturas, y todas las criaturas están en Mí. En todas sus alegrías, también Yo Me regocijo; en todos sus dolores, también Yo sufro. Por eso os digo: sed amables los unos con los otros, y con todas las criaturas de Dios”.

7. Aconteció, al día siguiente, que fue a una ciudad llamada Naín. Y muchos de Sus discípulos iban con El, y mucha gente.

8. Mientras se acercaban al portal de la ciudad, he aquí que estaban llevando afuera a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda. Y muchas personas de la ciudad la acompañaban.

9. Viéndola el Señor, se compadeció de ella y le dijo: "no llores; tu hijo duerme”. Y acercándose tocó el féretro, y los que lo llevaban se detuvieron. El dijo: "joven, a ti te hablo, levántate”.

10. Y el que era dado por muerto, se incorporó y comenzó a hablar; y Jesús se lo entregó a su madre. Se apoderó de todos el temor, y loaban a Dios, diciendo: "un gran profeta se ha levantado entre nosotros, y Dios ha visitado a Su pueblo”.

 

CAPITULO 39

Siete parábolas del Reino de los Cielos

1. Se hallaba Jesús de nuevo sentado bajo la higuera y Sus discípulos reunidos a Su alrededor, y también una gran muchedumbre que quería escucharle. El les dijo: "¿con qué compararé el Reino de los Cielos?”

2. Y les contó esta parábola: "el Reino de los Cielos es semejante a una semilla, a una pequeña semilla, que un hombre toma y siembra en su campo. Cuando ha crecido, sin embargo, se vuelve un árbol grande, que extiende sus ramas. Y sus esquejes se inclinan hacia la tierra, echan raíces y crecen hasta que el campo está cubierto por el árbol. Y los pájaros del cielo vienen y anidan en sus ramas y las criaturas de la tierra se cobijan bajo su sombra”.

3. Les dio otra parábola, diciendo: "el Reino de los Cielos es igual a un gran tesoro enterrado en un campo. Un hombre lo encuentra y lo esconde, y lleno de alegría va, vende cuanto tiene y compra aquel campo, pues sabe lo grande que de ello será su fortuna.

4. "El Reino de los Cielos es igual a una perla de gran valor, que un mercader encuentra cuando buscaba buenas perlas. Y el mercader, al encontrarla, vendió todo lo que poseía y la compró: pues comprendió que vale mucho más que lo que dio por ella”.

5. Y habló una vez más: "el Reino de los Cielos es igual a la levadura que una mujer tomó y puso en tres medidas de harina. Cuando todo hubo fermentado y cocido al fuego, se convirtió en pan. O también es igual a un hombre que toma una medida de zumo de uva puro y lo vierte en dos o cuatro medidas de agua hasta que toda la mezcla se convierte en el fruto de la vid.

6. "El Reino de los Cielos es igual a una ciudad edificada cuidadosamente en la cima de un alto monte y construida sobre la roca, rodeada de un fuerte muro y con torres y portales situados al norte y al sur, al este y al oeste. Una ciudad tal no caerá, ni tampoco puede permanecer oculta, y sus portales están abiertos a todos, y todos los que tengan las llaves entrarán”.

7. Y les expuso otra parábola, diciendo: "el Reino de los Cielos es igual a la buena semilla que un hombre sembró en su campo. De noche, sin embargo, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró malas hierbas entre el trigo y se fue. Cuando los tallos crecieron y las espigas formaron el fruto, también se hicieron visibles las malas hierbas.

8. "Acercándose los criados al amo, dijeron: señor, ¿no has sembrado semilla buena en tu campo? ¿De dónde viene, pues, que tenga malas hierbas? Y él les dijo: eso lo ha hecho un enemigo.

9. "Dijeron los criados: ¿no quieres que vayamos y las arranquemos? El contestó:no, no sea que al arrancar las malas hierbas arranquéis al mismo tiempo el buen trigo.

10 "Dejad que crezcan juntas hasta la siega. Y en el tiempo de la siega diré a los segadores: recoged primero las malas hierbas y atadlas en haces para quemarlas y que hagan fértil la tierra; pero el trigo recogedlo en mi granero”.

11. Y habló una vez más: "el Reino de los Cielos es igual a la siembra. He aquí que salió un sembrador a sembrar. Y, mientras sembraba, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

12. "Y otra parte cayó en suelo pedregoso, donde no había mucha tierra, y pronto brotó, porque la tierra era poco profunda; pero al brillar el sol, la agostó y, como no tenía raíz, se secó.

13. "Otra parte cayó entre cardos, y los cardos crecieron y la ahogaron. Y otra cayó sobre buen suelo, que estaba bien preparado, y dio fruto, una el céntuplo, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos para oír, que oiga”.

CAPITULO 40

Jesús revela las parábolas del Reino de los Cielos

1. Y acercándose los discípulos Le dijeron: "¿por qué hablas a la muchedumbre en parábolas?" El les respondió diciendo: "porque a vosotros os ha sido dado saber los misterios del Reino de los Cielos; pero a ésos no.

2. "Porque al que tiene, se le dará más, para que tenga mayor plenitud; pero al que nada tiene, también le será quitado lo que aparentemente tiene.

3. "Por eso a ellos les hablo en parábolas, pues no ven, ni oyen ni entienden.

4. "Pues en ellos se cumple la profecía de Isaías, que dice: 'oiréis pero no entenderéis, veréis pero no percibiréis; pues se ha endurecido el corazón de este pueblo, y se han hecho duros de oído, y han cerrado sus ojos, hasta el tiempo en que verán con sus ojos y oirán con sus oídos y entenderán en su corazón y se convertirán y Yo los sanaré'.

5. "Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen, y vuestros corazones, porque entienden; pues en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros véis, y no lo vieron, y desearon oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron”.

6. Entonces Jesús despidió a la muchedumbre, y Sus discípulos se acercaron, diciendo: "explícanos qué significa la parábola del campo”. Y les respondió diciendo: "el que siembra buena simiente, es el Hijo del hombre; el campo es el mundo, la buena simiente son los hijos del Reino de los Cielos y las malas hierbas son los hijos del mal. El enemigo que sembró las malas hierbas, es el diablo; la cosecha es el fin del mundo, y los recolectores son los ángeles.

7. "Al igual que las malas hierbas son juntadas y quemadas en el fuego, así sucederá en el fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a Sus ángeles, que juntarán y echarán fuera de Su Reino todas las ofensas y a todos los que hacen el mal, arrojándolos a un horno ardiente donde los que no sean purificados serán totalmente consumidos. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de los Cielos.

8. "Escuchad también la parábola del sembrador: la semilla que cayó a lo largo del camino se asemeja a los que oyen la palabra del Reino de los Cielos, pero no la entienden; entonces viene el enemigo y roba lo que se sembró en su corazón. Estos son los que recibieron la semilla a la orilla del camino.

9. "Y los que han recibido las semillas en suelo pedregoso, son aquellos que oyen la palabra y en seguida la acogen con alegría; pero no echa raíces en su interior, durando poco tiempo, pues, tan pronto como por causa de la palabra se levanten el sufrimiento y la persecución, caerán poco a poco.

10. "Y, asimismo, los que reciben la simiente entre cardos son aquellos que oyen la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y no llegan a dar fruto.

11. "Los que reciben la simiente en buen suelo son los que oyen la palabra y la entienden, los que hacen surgir y dan fruto, unos treinta, unos sesenta, y otros el céntuplo.

12. "Os he explicado estas cosas a vosotros los del círculo íntimo; a los demás, a los de fuera, sólo en parábolas. Los que tengan oídos, que oigan”.

 

CAPITULO 41

La conversión del enjaulador de pájaros.

Sanación de un ciego

1. Y yendo Jesús hacia Jericó, se encontró con un hombre con palomas jóvenes y una jaula llena de pájaros que había capturado. Y vio la aflicción de éstos por haber perdido su libertad, además de sufrir hambre y sed.

2. Y dijo al hombre: "¿qué haces con ellos?” Y el hombre respondió: "vivo de la venta de los pájaros que capturo”.

3. Y Jesús le dijo: "¿qué pensarías si alguien más fuerte o más astuto que tú te atrapara y encadenara a ti, o a tu mujer o a tus hijos, y te arrojara en prisión para venderte en su propio provecho y para ganarse con ello su sustento?

4. "¿No son estas criaturas tu prójimo, sólo que más débiles que tú? ¿Y no cuida el mismo Dios, Padre y Madre, de ellos, lo mismo que de ti? Deja en libertad a estos tus pequeños hermanos y hermanas y procura no hacer tal cosa nunca más, sino gana honradamente tu pan”.

5. Y se maravillaba el hombre de estas palabras y de Su poder, y dejó a los pájaros en libertad. Al verse libres volaron hacia Jesús y se posaron en Sus hombros y Le cantaban.

6. Y el hombre continuó preguntando acerca de Su enseñanza, y siguió su camino, aprendiendo el oficio de canastero. Con su trabajo ganó su pan y rompió sus jaulas y trampas y se hizo discípulo de Jesús.

7. Y Jesús vio a un hombre que trabajaba en sábado y le dijo: "hombre, si sabes lo que estás haciendo, bendito seas, pues en espíritu no estarás quebrantando la Ley; pero si no lo sabes, serás condenado y transgresor de la Ley”.

8. Y otra vez dijo Jesús a Sus discípulos: "¿qué sucederá con aquellos siervos que conociendo la voluntad de su Señor no se preparan para Su venida y tampoco actúan según Su voluntad?

9. "En verdad os digo que aquellos que conocen la voluntad de su Maestro y no la cumplen serán castigados con muchos azotes, pero aquellos que no conocen la voluntad de su Maestro y por ello no la hacen, serán castigados con menos azotes. A quien mucho se le haya dado, mucho se le exigirá, pero a quien poco se le haya dado, poco se le exigirá”.

10. Y había un hombre ciego de nacimiento que negaba que hubiera tales cosas como el sol, la luna y las estrellas, o que hubiera colores. E intentaban en vano convencerle de que otra gente los veía. Y le llevaron a Jesús, y El, ungiéndole los ojos, hizo que viera.

11. Y se regocijó, lleno de admiración y temor, y confesó que antes estaba ciego. "Y ahora, después de esto -dijo-, lo veo todo, lo sé todo, distingo todas las cosas, soy un Dios”.

12. Y Jesús le dijo: "¿cómo puedes saberlo todo? No puedes ver a través de las paredes de tu casa, ni leer los pensamientos de tus semejantes ni entender el lenguaje de los pájaros o de los animales salvajes. Ni siquiera puedes acordarte de los acontecimientos de tu vida hasta la fecha, de tu concepción o nacimiento.

13. "Recuerda con humildad cuánto permanece desconocido para ti, es decir invisible; y si lo haces así, verás más claramente”.

1. Después de estas palabras, se alejó Jesús de Galilea y fue a las orillas del Jordán, a Judea. Y Le siguió una gran muchedumbre, y allí sanó a muchos.

2. También fariseos vinieron a El para tentarle y Le dijeron: "¿es lícito, según la Ley, que un hombre repudie a su mujer por cualquier motivo?”

3. Y El respondió diciéndoles: "en algunos pueblos un hombre tiene muchas mujeres y repudia a quien quiere, por causa justa. Y en otros pueblos la mujer tiene muchos esposos y repudia a quien quiere, por causa justa. Y en otros pueblos el hombre está unido a una única mujer en amor mutuo, y este es el mejor y más elevado camino.

4. "¿No habéis, pues, leído que Dios al principio creó al ser humano para que fueran un hombre y una mujer, y dijo: por esto dejará el hombre o la mujer a su padre y a su madre y se juntará a su mujer o marido y serán los dos una sola carne?

5. "De manera que ya no son dos, sino una carne. Lo que Dios, pues, unió, no lo separe el hombre”.

6. Y Le replicaron: "¿por qué, pues, ha mandado Moisés escribir el libelo de repudio?” Y El les dijo: "por la dureza de vuestros corazones sufrió Moisés que os separéis de vuestras mujeres, igual que en muchos casos os permitió comer carne; pero en el principio no era así.

7. "Y os digo que quienquiera que repudie a su mujer, a no ser por un motivo justificado, y se case con otra, comete adulterio”. Sus discípulos Le dijeron: "si esta es la situación del hombre para con la mujer, no es bueno casarse”.

8. El les dijo: "las palabras no las captan todos, sino sólo aquellos a quienes ha sido dado. Porque hay algunos célibes que nacieron así del vientre de su madre, y hay célibes que fueron hechos por los hombres, y hay célibes que a sí mismos se han hecho tales por amor del Reino de los Cielos. El que pueda captarlo, que lo capte”.

9. Entonces vinieron a El unos niños para que les impusiera las manos y les bendijera; pero los discípulos los apartaban.

10. Jesús, sin embargo, dijo: "dejad a los niños venir a Mí, y no se lo prohibáis, pues de ellos es el Reino de los Cielos”. Les impuso las manos y los bendijo.

11. Entrando en una ciudad se encontró a diez leprosos, que estaban algo apartados del camino. Y, levantando la voz, decían: "¡Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros!”

12. Y al verlos, les dijo: "id y mostraos a los sacerdotes”. Y sucedió que al marcharse quedaron limpios. Y uno de ellos, viéndose curado, volvió loando a Dios a grandes voces; y cayendo a Sus pies, rostro en tierra, Le daba las gracias. Y éste era un samaritano.

13. Y Jesús dijo: "¿no han sido diez, los limpiados? ¿Dónde están los otros nueve? Esos no han vuelto y loado a Dios, como este extranjero”. Y le dijo: "levántate y sigue tu camino; tu fe te ha sanado”.

 

CAPITULO 42

Jesús enseña sobre el matrimonio. Sanación de los diez leprosos

1. Después de estas palabras, se alejó Jesús de Galilea y fue a las orillas del Jordán, a Judea. Y Le siguió una gran muchedumbre, y allí sanó a muchos.

2. También fariseos vinieron a El para tentarle y Le dijeron: "¿es lícito, según la Ley, que un hombre repudie a su mujer por cualquier motivo?”

3. Y El respondió diciéndoles: "en algunos pueblos un hombre tiene muchas mujeres y repudia a quien quiere, por causa justa. Y en otros pueblos la mujer tiene muchos esposos y repudia a quien quiere, por causa justa. Y en otros pueblos el hombre está unido a una única mujer en amor mutuo, y este es el mejor y más elevado camino.

4. "¿No habéis, pues, leído que Dios al principio creó al ser humano para que fueran un hombre y una mujer, y dijo: por esto dejará el hombre o la mujer a su padre y a su madre y se juntará a su mujer o marido y serán los dos una sola carne?

5. "De manera que ya no son dos, sino una carne. Lo que Dios, pues, unió, no lo separe el hombre”. Y Le replicaron: "¿por qué, pues, ha mandado Moisés escribir el libelo de repudio?” Y El les dijo: "por la dureza de vuestros corazones sufrió Moisés que os separéis de vuestras mujeres, igual que en muchos casos os permitió comer carne; pero en el principio no era así.

7. "Y os digo que quienquiera que repudie a su mujer, a no ser por un motivo justificado, y se case con otra, comete adulterio”. Sus discípulos Le dijeron: "si esta es la situación del hombre para con la mujer, no es bueno casarse”.

8. El les dijo: "las palabras no las captan todos, sino sólo aquellos a quienes ha sido dado. Porque hay algunos célibes que nacieron así del vientre de su madre, y hay célibes que fueron hechos por los hombres, y hay célibes que a sí mismos se han hecho tales por amor del Reino de los Cielos. El que pueda captarlo, que lo capte”.

9. Entonces vinieron a El unos niños para que les impusiera las manos y les bendijera; pero los discípulos los apartaban.

10. Jesús, sin embargo, dijo: "dejad a los niños venir a Mí, y no se lo prohibáis, pues de ellos es el Reino de los Cielos”. Les impuso las manos y los bendijo.

11. Entrando en una ciudad se encontró a diez leprosos, que estaban algo apartados del camino. Y, levantando la voz, decían: "¡Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros!”

12. Y al verlos, les dijo: "id y mostraos a los sacerdotes”. Y sucedió que al marcharse quedaron limpios. Y uno de ellos, viéndose curado, volvió loando a Dios a grandes voces; y cayendo a Sus pies, rostro en tierra, Le daba las gracias. Y éste era un samaritano.

13. Y Jesús dijo: "¿no han sido diez, los limpiados? ¿Dónde están los otros nueve? Esos no han vuelto y loado a Dios, como este extranjero”. Y le dijo: "levántate y sigue tu camino; tu fe te ha sanado”.

 

CAPITULO 43

El rico y el Reino de los Cielos.

Los mandamientos de la purificación

 

1. Y he aquí que uno dijo: "buen Maestro, ¿qué de bueno haré yo para alcanzar la vida eterna?” El le dijo: "¿por qué Me llamas bueno? Nadie es bueno sino Dios; pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos". El Le dijo: "¿cuáles son?”

2. Jesús dijo: "¿qué enseña Moisés? No matarás, no adulterarás, no hurtarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre y ama a tu prójimo como a ti mismo”. El joven Le dijo: "todo eso lo he guardado desde mi niñez. ¿qué me queda aún?”

3. Jesús le dijo: "si quieres ser perfecto, ve, vende cuanto te sobra, dalo a los que nada tienen y tendrás un tesoro en el Cielo, y ven y sígueme”.

4. Al oír el joven estas palabras, se fue afligido, pues tenía muchos bienes; sí, más de lo que necesitaba.

5. Entonces dijo Jesús a Sus discípulos: "en verdad os digo que difícilmente entra un rico en el Reino de los Cielos. Y además os digo: es más fácil a un camello pasar por el portal del ojo de la aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos”.

6. Oyendo esto Sus discípulos se asombraron mucho y dijeron: "¿quién, pues, podrá ganar el Cielo?” Mirándolos, Jesús les dijo: "para los sentidos físicos es imposible, pero para los espirituales todas las cosas son posibles”.

7. "Y Yo os digo que no os hagáis amigos del Mammon de la injusticia, para que cuando muráis no os aprisione en sus moradas terrenales. Haceos mejor amigos de la verdadera riqueza, que es la sabiduría de Dios, para que podáis ser recibidos en las viviendas que perduran eternamente”.

8. Entonces Le dijo Pedro: "mira, nosotros lo hemos dejado todo y Te hemos seguido”. Y Jesús les dijo: "en verdad os digo que vosotros, los que Me habéis seguido, al renacer, cuando el Hijo del hombre se siente en Su trono de gloria, os sentaréis también, sobre doce tronos, y juzgaréis a las doce tribus de Israel; pero el dar las cosas de este mundo no es asunto Mío.

9. "Y quien deje bienes, casas o amigos por causa del Reino de los Cielos y Su justicia, recibirá el céntuplo en la vida venidera y heredará la vida eterna. Pero muchos, que son los primeros, serán los últimos, y los últimos serán los primeros”.

10. Y se acercaron a El fariseos y escribas que habían visto a uno de Sus discípulos comer sin lavarse las manos.

11. Y se enojaron por ello, pues los judíos no comen antes de haber lavado sus manos, y además observan otras muchas costumbres al lavar los vasos, las vasijas y las mesas.

12. Y dijeron: "¿por qué no todos Tus discípulos siguen la tradición de los antiguos? Hemos visto que comían sin haberse lavado las manos”.

13. Y Jesús dijo: "ciertamente os ordenó Moisés limpiaros y mantener vuestro cuerpo limpio y vuestras vasijas limpias, pero vosotros habéis añadido cosas que no pueden ser observadas por todos, en todo tiempo y en todo lugar.

14. "Oídme pues: no solamente las cosas impuras que entran en el cuerpo manchan al hombre, sino mucho más los pensamientos malos e impuros que surgen de su corazón manchan interiormente y también manchan a otros. Cuidad por eso vuestros pensamientos y limpiad vuestros corazones y que vuestro alimento sea puro.

15. "Esto debéis hacer, sin dejar las otras leyes. Quien quebranta la ley de la purificación porque ello es inevitable, está libre de censura, pues no lo hace ni por voluntad personal ni por despreciar la ley, que es justa y buena; pues la limpieza en todo, es un gran beneficio.

16. "No adoptéis las malas costumbres del mundo, ni tan sólo aparentemente; pues muchos son conducidos al mal por la apariencia externa y por el disfraz del mal”.

 

CAPITULO 44

La declaración de los Doce.

Los pilares básicos de la Comunidad

1. Jesús se sentó una vez más junto al mar, en medio de doce palmeras, donde a menudo descansaba, y se Le acercaron los Doce y sus acompañantes, que se sentaron a la sombra de los árboles, y el Santo les enseñaba en medio de ellos.

2. Y Jesús les dijo: "habéis oído lo que dicen de Mí los hombres; pero vosotros, ¿quién decís que Soy?” Pedro se levantó con Andrés, su hermano, y dijo: "Tú eres Cristo, el Hijo del Dios vivo, que ha bajado del Cielo y habita en el corazón de los que creen y Le obedecen por amor a la justicia”. Y los restantes se levantaron y dijeron, cada uno a su manera: "estas palabras son verdad, también así creemos”.

3. Y Jesús les respondió diciendo: "benditos sois vosotros Mis Doce, que creéis; pues la carne y la sangre no os han revelado eso, sino el Espíritu de Dios, que habita en vosotros. En verdad, Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida; Y la Verdad sabe todas las cosas.

4. "Toda la verdad está en Dios y Yo doy testimonio de la verdad. Yo Soy la verdadera roca, y sobre esta roca edificaré Mi Comunidad, y las puertas del infierno no la subyugarán, y de esta roca fluirán ríos de agua viva, para dar vida a los pueblos de esta Tierra.

5. "Vosotros sois mis Doce elegidos. Sobre Mí, la Cabeza y piedra angular, están edificados sobre la roca los doce pilares de Mi casa; y sobre vosotros, en Mí, se edificará Mi Comunidad, y Mi Comunidad se establecerá en la verdad y la justicia.

6. "Y os sentaréis en doce tronos y enviaréis la luz y la verdad a las doce tribus de Israel a través del Espíritu. Y Yo quiero estar con vosotros hasta el fin del mundo.

7. "Después de vosotros vendrán hombres de mente perversa que, por ignorancia o violencia, reprimirán muchas de las cosas que os he dicho y Me atribuirán palabras que nunca he hablado, arrojando así malas hierbas entre el trigo bueno que os he dado para que lo sembréis en el mundo.

8. "Entonces la verdad de Dios tendrá que soportar el ser contradicha por los pecadores; pues así ha sido y así será. Pero llegará el tiempo en que todo lo que han ocultado será revelado y dado a conocer, y la verdad hará libres a todos los que estaban atados.

 

9. "Uno es vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos, y ninguno es más grande que el otro, en el lugar que a cada uno he asignado; pues tenéis un Maestro, es decir, Cristo, que está por encima de vosotros, y con vosotros y en vosotros; y no hay desigualdad alguna entre Mis Doce o entre sus alumnos.

10. "Todos están cerca de Mí por igual. No os esforcéis, pues, por el primer lugar, porque todos sois primeros, por ser las piedras angulares y los pilares de la Comunidad que está edificada sobre la verdad, y que está en Mí y en vosotros. Y erigiréis la verdad y la ley tal como os ha sido dada, para todos.

11. "En verdad que, cuando vosotros y vuestros hermanos acordéis empezar algo en Mi nombre, Yo estaré en medio de vosotros y con vosotros.

12. "¡Ay del tiempo en que el espíritu del mundo entre en la Comunidad y Mis enseñanzas y mandamientos se invaliden, por la perversidad de los hombres y las mujeres! ¡Ay del mundo cuando la luz sea escondida! ¡Ay del mundo cuando esto suceda!”

13. Entonces Jesús alzó la voz diciendo: "Yo te doy gracias, oh Padre justo, Creador del Cielo y de la Tierra. Tú ocultaste todo esto a los sabios y listos, pero lo revelas a los niños.

14. "Nadie Te conoce, sino Tu Hijo que es el Hijo del hombre. Nadie conoce al Hijo, sino aquellos a quienes el Cristo sea revelado.

15. "Venid a Mí todos los que estéis fatigados y cargados, y Yo os daré paz. Tomad sobre vosotros Mi yugo y aprended de Mí, que Soy manso y humilde de corazón, y hallaréis paz en vuestras almas; pues Mi yugo es equilibrado y ligero, y Mi carga pequeña, sin que pese desequilibradamente”.

 

CAPITULO 45

La búsqueda de signos. El espíritu impuro.

Los padres y hermanos de Jesús. Riqueza terrenal

1. Varios escribas y fariseos Le dijeron: "Maestro, quisiéramos ver un signo Tuyo”. Pero El respondió diciéndoles: "una generación mala y corrompida busca un signo, y no le será dado signo alguno, a excepción del signo del profeta Jonás.

2. "Igual que Jonás estuvo en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la Tierra, y después resucitará.

3. "Los hombres de Nínive resucitarán y juzgarán a esta generación y la condenarán; pues se arrepintieron ante la predicación de Jonás, y mirad que aquí hay uno más grande que Jonás.

4. "La reina del sur resucitará y juzgará y condenará a esta generación, pues vino de las zonas más lejanas de la Tierra para oír la sabiduría de Salomón, y mirad que aquí hay uno más grande que Salomón”.

5. Y El dijo además: "cuando el espíritu impuro ha salido de un hombre, discurre por lugares áridos, para encontrar reposo; y al no hallarlo, se dice: 'volveré a mi casa, de la que salí'. Y al llegar allí la encuentra vacía, barrida y adornada, pues no pidieron al espíritu bueno que habitara en ella y que fuera su huésped eterno.

6. "Entonces va, toma consigo a otros siete espíritus peores que él y, entrando, habitan allí, y este último estado de todos los que son así es peor que el primero. Así le ocurrirá a aquella generación mala que rehúse la entrada al Espíritu de Dios.

7. "Pues os digo que el que blasfeme contra el Hijo del hombre será perdonado. Pero quien blasfeme contra el Espíritu Santo, no será perdonado ni en esta ni en la próxima vida; pues ellos resisten a la Luz de Dios, a causa de las cosas falsas que los hombres han transmitido”.

8. Mientras El aún hablaba al pueblo, he aquí que Sus padres y Sus hermanos y hermanas estaban fuera y querían hablar con El. Alguien Le dijo: "mira, Tu padre y Tu madre y Tus hermanos y hermanas están fuera y quieren hablar contigo”.

9. Pero El respondió diciéndole: "¿quién es Mi padre y quién es Mi madre? ¿Y quiénes son Mis hermanos y hermanas?”

10. Y señalando con Su mano a Sus discípulos, dijo: "he aquí a Mi padre y a Mi madre, a Mis hermanos y hermanas y a Mis hijos. Quien hace la voluntad de Mi Padre que está en los Cielos, ése es Mi padre y Mi madre, Mi hermano y Mi hermana, Mi hijo y Mi hija”.

11. Y había algunos fariseos orgullosos de sus riquezas, y El les dijo: "tened cuidado y guardaos de la codicia; pues la vida del hombre no consiste en la abundancia de las cosas que posee”.

12. Y les habló en una parábola: "las tierras de un hombre rico produjeron en abundancia, y él pensó para sí, diciendo: ¿qué haré?, pues no tengo sitio donde guardar mi cosecha.

13. "Y dijo: esto haré, derribaré mis graneros y construiré otros más grandes. Y en ellos guardaré todos mis frutos y mercancías.

14. "Y diré a mi alma: has reunido muchos bienes, para muchos años; vive bien, come, bebe y sé alegre.

15. "Pero Dios le dijo: necio, esta noche se te exigirá la vida. ¿De quién serán estas cosas que has atesorado?

16. "Así les ocurre a los que acumulan tesoros para ellos mismos, pero no son ricos en buenas obras en favor de los que sufren necesidades y escasez”.

 

CAPITULO 46

La transfiguración de Jesús. Los doce Mandamientos

1. Seis días después, estando cerca la fiesta de los Tabernáculos, Jesús tomó a los Doce y los llevó consigo a un monte alto. Y mientras oraba cambió la apariencia de Su figura y se transfiguró ante ellos, y brilló Su rostro como el sol, y Sus vestidos eran blancos como la luz.

2. Y he aquí que se Le aparecieron Moisés y Elías, y hablaban con El sobre la Ley y sobre Su muerte, que había de acontecer en Jerusalén.

3. Y Moisés dijo: "Este es de quien os predije: un profeta de en medio de tus hermanos, parecido a mí, os enviará el Eterno, y lo que el Eterno Le diga os lo dirá El a vosotros, y a El escucharéis, y quienes no quieran obedecerle se prepararán su propia ruina”.

4. Pedro dijo a Jesús: "¡Señor, es bueno estar aquí! Si quieres construiremos aquí tres tiendas; una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

5. Y mientras aún estaba él hablando, he aquí que les cubrió una nube resplandeciente, y doce rayos de luz semejantes al sol despuntaron tras las nubes, y salió de la nube una voz que decía: "Este es Mi Hijo amado, en quien tengo Mi complacencia; escuchadle”.

6. Al oír esto los discípulos, cayeron sobre su rostro, sobrecogidos de gran temor. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: "levantaos, no temáis”. Alzando ellos los ojos, no vieron a nadie, sino sólo a Jesús. Y los seis rayos de luz se veían sobre El.

7. Y Jesús les dijo: "he aquí que os doy una nueva ley, que sin embargo no es nueva, sino antigua. Igual que Moisés dio los Diez Mandamientos al pueblo de Israel, según la carne, así también os daré Yo los doce Mandamientos para el reino de Israel, según el Espíritu Santo.

8. "¿Quién es este Israel de Dios? Todos los que en cada pueblo y en cada tribu practican la justicia, el amor y la misericordia y guardan Mis mandamientos, son el verdadero Israel de Dios”. Y levantándose, Jesús dijo:

9. "Escucha, oh Israel; Jehová, tu Dios, es el Uno. Tengo muchos videntes y profetas. En Mí viven y se mueven todos y tienen su existencia.

10. "No quitaréis la vida a ninguna criatura por diversión o para vuestro beneficio, ni la atormentaréis.

11. "No robaréis los bienes de otros, ni acumularéis para vosotros mismos tierras y riquezas, más que las que necesitéis.

12. "No comeréis la carne ni beberéis la sangre de ninguna criatura matada, ni otras cosas que dañen vuestra salud o vuestra consciencia.

13. "No contraeréis matrimonios impuros, en que no haya amor y pureza, ni os corromperéis a vosotros mismos o a cualquier criatura que ha sido creada pura por el Santo.

14. "No daréis falso testimonio contra vuestro prójimo ni engañaréis intencionadamente a alguien con mentira, para perjudicarle.

15. "No haréis a nadie lo que no queráis que se os haga a vosotros.

16. "Adoraréis al Uno, el Padre en el Cielo, del que vienen todas las cosas, y honraréis Su santo nombre.

17. "Honraréis a vuestro padre y a vuestra madre, que se ocupan de vosotros, y a todos los maestros justos.

18. "Amaréis y protegeréis a los débiles y a los oprimidos y a todas las criaturas que sufran injusticia.

19. "Ganaréis con vuestras manos todo lo bueno y necesario. Así, comeréis los frutos de la tierra, para que tengáis larga vida en la tierra que habitáis.

20. "Os limpiaréis todos los días y al séptimo día descansaréis de vuestro trabajo y santificaréis el sábado y las fiestas de vuestro Dios.

21. "Haréis a los otros lo que queréis que los otros os hagan a vosotros”.

22. Y al oír los discípulos estas palabras se golpeaban el pecho, diciendo: "perdónanos, oh Dios, si hemos pecado; y que Tu sabiduría, Tu amor y verdad, que están en nosotros, hagan inclinarse nuestros corazones a amar y cumplir Tus mandamientos sagrados”.

23. Y Jesús les dijo: "Mi yugo es equilibrado y Mi carga es pequeña, y si queréis llevarla os será ligera. No pongáis a los que entran en el Reino de Dios más cargas que las que son necesarias.

24. "Esta es la nueva ley para el Israel de Dios, y la ley está en El; pues es la ley del amor y no es nueva, sino antigua. Guardaos bien de añadir algo nuevo a esta ley y de quitarle algo. En verdad os digo que los que crean y cumplan esta ley se salvarán, y los que la conozcan y no la cumplan estarán perdidos.

25. "Pues, así como todos mueren en Adán, así todos serán vivificados en Cristo. Y los desobedientes serán purificados mediante muchos fuegos; y los que permanezcan obstinados, descenderán y estarán perdidos durante un eón”.

26. Y al bajar del monte, Jesús les mandó, diciendo: "no habléis a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”.

27. Y Sus discípulos Le preguntaron: ¿"por qué, pues, dicen los escribas que Elías tiene que venir primero?” Y Jesús respondió diciéndoles: "Elías, en verdad, ha de venir primero y restablecer todo.

28. "Sin embargo, Yo os digo: Elías ha venido ya, y no le reconocieron, sino que hicieron con él lo que quisieron. De la misma manera, el Hijo del hombre tiene que sufrir de parte de ellos”. Entonces los discípulos entendieron que les había hablado de Juan el Bautista.

 

CAPITULO 47

El correcto entendimiento de los mandamientos. Parábola del hombre rico y del mendigo Lázaro

1. Y habiendo descendido del monte, uno de Sus discípulos Le preguntó: "Maestro, ¿entrará un hombre en la vida si no guarda todos los mandamientos?” Y El dijo: "la ley es buena según la letra, pero es mejor aún según el espíritu; pues la letra sin el espíritu está muerta, pero el espíritu vivifica la letra.

2. "Procurad obedecer de corazón y en el espíritu del amor todos los mandamientos que os he dado.

3. "Está escrito: no matarás. Pero Yo os digo que los que odian y desean matar, son culpables ante la ley. Sí, si ocasionan dolor o torturas a criaturas inocentes, son culpables. Sin embargo, si matan tan sólo para dar fin a sufrimientos que no se pueden remediar, no son culpables, si hacen esto de manera rápida y con amor.

6. "Y os digo de nuevo: todo aquel que trata de poseer el cuerpo de cualquier criatura para alimento, diversión o beneficio, se mancha con ello.

7. "Y cuando un hombre dice la verdad a su prójimo con intención de dañarle, es culpable aunque eso sea literalmente verdad.

8. "Andad en el espíritu y así cumpliréis la ley y maduraréis para el Reino de Dios. Dejad mejor que la ley esté en vuestros corazones, en vez de ponerla en placas conmemorativas, cosa que, no obstante, tenéis que hacer, y no dejar pendiente; pues la ley que os he dado es santa, justa y buena, y benditos sean todos los que la obedezcan y caminen en la ley.

9. "Dios es espíritu, y los que adoran a Dios deben adorarlo en espíritu y en verdad, en todo tiempo y en todo lugar”.

10. Y a los ricos les dijo esta parábola: "había un hombre rico que se vestía con púrpura y lino fino y se regalaba todos los días espléndidamente.

11. "Había también un pobre, de nombre Lázaro, que estaba echado en su portal, cubierto de úlceras, y deseaba hartarse de las migas que caían de la mesa del rico. Pero los perros venían a lamerle las úlceras.

12. "Sucedió, pues, que murió el pobre, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico, y fue sepultado con gran pompa. En el infierno, en medio de sus tormentos, al levantar sus ojos vio a Abraham desde lejos y a Lázaro en su seno.

13. "Y gritando, dijo: padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que, con la punta del dedo mojada en agua, refresque mi lengua; pues sufro penas en este lugar.

14. "Pero Abraham dijo: hijo, acuérdate de que recibiste ya tus bienes en tu vida y, Lázaro, por el contrario, recibió males. Ahora, en cambio, él es consolado, y tú eres atormentado. Y así, los cambios en la vida son para purificar el alma. Además, entre nosotros y vosotros hay un gran abismo, de manera que los que quieren bajar de aquí a vosotros no pueden, e igualmente pocos de vosotros pasan de vosotros a nosotros, hasta que su tiempo sea cumplido.

15. "Y dijo: te ruego, padre, que siquiera le envíes a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, a fin de que no vengan también ellos a este lugar de tormento.

16. "Abraham le dijo: tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen. Pero él dijo: no, padre Abraham; pero si uno de los muertos fuese a ellos, harían penitencia.

17. "Abraham le dijo: si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco creerán si alguien resucita de entre los muertos”.

 

CAPITULO 48

Jesús alimenta a mil personas

y sana en sábado

1. Y mientras Jesús enseñaba a las muchedumbres, que tenían hambre y sufrían el calor del día, sucedió que pasó por allí una mujer con un camello cargado de melones y otras frutas.

2. Y Jesús alzó Su voz exclamando: "oh vosotros, que tenéis sed, buscad el agua viva que viene del Cielo; pues ésta es el agua de la vida, y quien la beba nunca más tendrá sed”.

3. Y tomó cinco melones y los repartió entre el pueblo, y comieron y su sed se apagó. Y les dijo: "si Dios hace brillar el sol y que el agua llene estos frutos de la tierra, ¿no será El mismo el sol de vuestras almas y os llenará con el agua de la vida?

4. "Buscad la verdad y contentad a vuestras almas. La verdad de Dios es el agua que viene del Cielo, sin dinero y sin precio, y los que la beban serán saciados”. Y los que sació eran mil personas -hombres, mujeres y niños-, y nadie se marchó a casa hambriento o sediento. Y muchos que tenían fiebre fueron sanados.

5. Por aquel tiempo iba Jesús un sábado por los campos de trigo -y Sus discípulos estaban hambrientos y comenzaron a arrancar espigas y comerlas.

6. Pero al ver esto los fariseos Le dijeron: "mira que Tus discípulos hacen algo que según la Ley no es lícito hacer en sábado”.

7. Y Jesús respondió diciéndoles: "¿no habéis leído lo que hizo David cuando tuvieron hambre él y los que le acompañaban? ¿Que él entró en la casa de Dios y comió los panes de la proposición, que sólo debían comer los sacerdotes, pero no David y los que estaban con él?

8. "¿Ni habéis leído en la Ley, que en los días de sábado los sacerdotes trabajan impunemente en el templo? Pero Yo os digo que aquí hay uno que es más grande que el templo.

9. "Mas si comprendierais lo que esto significa: quiero compasión y no sacrificio, no habríais condenado a los inocentes. El Hijo del hombre es también Señor del sábado”.

10. Continuando Su camino, entró en su sinagoga; y allí había un hombre que tenía una mano seca. Y los escribas y fariseos Le preguntaron para poder acusarle. "¿es lícito sanar en sábado?”

11. Y El les dijo: "¿hay uno entre vosotros que, teniendo una sola oveja, si cae en un pozo en día de sábado, la deje ahí tirada y no la saque? Y si ayudáis a una oveja, ¿por qué no ayudaréis a un hombre que está necesitado?

12. "Por eso está en la ley hacer el bien en sábado”. Entonces dijo a aquel hombre: "extiende tu mano”; y él la extendió, y volvió a estar como la otra.

13. Y los fariseos, saliendo, se reunieron en consejo contra El para ver cómo aniquilarle. Sin embargo, dándose cuenta Jesús, siguió Su camino, con Sus discípulos; y una gran muchedumbre Le seguía, y sanó a sus enfermos y tullidos, encargándoles que no dieran a conocer esto.

14. Y se cumplió lo que había dicho Isaías: "he aquí a Mi siervo, a quien elegí; Mi amado, en quien Mi alma* se complace. Derramaré Mi espíritu sobre El, y llevará la justicia a los infieles.

15. "No llamará ni gritará, ni habrá nadie que oiga Su voz en las calles. No quebrará una caña doblada y no apagará el lino ardiente, hasta haber difundido la justicia y la victoria. Y los paganos confiarán en Su nombre”.

 

CAPITULO 49

El verdadero templo de Dios

1. La fiesta de la Pascua estaba cerca. Y sucedió que algunos de los discípulos, que eran albañiles, repararon las salas del templo. Jesús pasó por allí, y Le dijeron: "Maestro, ¿ves estas grandes construcciones, y qué clases de piedras hay aquí, y qué maravillosa es la obra de nuestros antepasados?”

2. Y Jesús dijo: "sí, es hermoso, y bien colocadas están las piedras, pero vendrá el tiempo en que no quedará piedra sobre piedra; pues el enemigo avasallará la ciudad y el templo.

3. "Pero el verdadero templo es el cuerpo del hombre, en el que habita Dios por el Espíritu; y cuando este templo sea destruido, Dios construirá en tres días un templo aún más hermoso, que el ojo del hombre natural no podrá percibir.

4. "¿Acaso no sabéis que sois templos del Espítitu Santo? Y quien destruya uno de esos templos, será él mismo destruido”.

5. Y algunos de los escribas, oyéndole, buscaban tenderle una trampa sirviéndose de lo que decía, y dijeron: "si repruebas los sacrificios de ovejas y bueyes, y de pájaros, ¿con qué finalidad fue pues construido por Salomón, para Dios, este templo que se está reformando desde hace cuarenta y seis años?”

6. Y Jesús respondió diciendo: "está escrito en los Profetas: Mi casa debe ser casa de oración para todos los pueblos, para el sacrificio de alabanza y acción de gracias; pero vosotros la habéis convertido en casa de matanza, llenándola de atrocidad.

7. "Y también está escrito: desde la salida del sol hasta su ocaso, Mi nombre será grande entre los paganos y se Me ofrecerá incienso junto con una ofrenda pura. Pero vosotros lo habéis convertido en un lugar de desolación con vuestros sacrificios de sangre y utilizando el dulce incienso sólo para tapar el mal olor de la sangre. He venido a cumplir la Ley, y no para abolirla.

8. "¿No sabéis lo que está escrito? Mejor es la obediencia que los sacrificios, y, escuchar, mejor que la grasa de los carneros. Yo, el Señor, estoy cansado de vuestros holocaustos y vanas ofrendas, pues vuestras manos están llenas de sangre.

9. "¿Y no está escrito: cuál es el verdadero sacrificio? Lavaos y limpiaos y alejad el mal de delante de Mis ojos; cesad de hacer el mal y aprended a hacer el bien. Practicad la justicia con los huérfanos y las viudas y con todos los que son oprimidos. De este modo cumpliréis la ley.

10. "Llegará el día en que todo lo que se encuentra en el patio exterior y pertenece a los sacrificios de sangre será abolido, y los adoradores puros adorarán al Eterno, en pureza y verdad”.

11. Y ellos replicaron: "¿quién eres Tú, que quieres abolir los sacrificios y desprecias la simiente de Abraham? ¿Has aprendido esta blasfemia de los griegos y de los egipcios?”

12. Y Jesús dijo: "antes de que Abraham fuera, Soy Yo”. Y rehusaban escucharle, y algunos decían: "está lleno del demonio”; y otros decían: "está loco”. Y siguieron su camino y contaron todo a los sacerdotes y ancianos, que se enfurecieron y dijeron: "ha blasfemado contra Dios”.

 

CAPITULO 50

Cristo, la luz del mundo

1. Otra vez les habló Jesús, diciendo: "Yo Soy la Luz del mundo; el que Me siga no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

2. Pero los fariseos Le dijeron: "Tú das testimonio de Ti mismo; Tu testimonio no es válido”.

3. Jesús respondió diciéndoles: "aunque Yo dé testimonio de Mí mismo, Mi testimonio es válido; pues sé de dónde he venido y a dónde voy, pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy.

4. "Vosotros juzgáis según la carne; Yo no juzgo a nadie. Y si juzgo, Mi juicio es válido, pues no estoy solo, sino vengo de Mi Padre, que Me ha enviado.

5. "También está escrito en vuestra ley que el testimonio de dos hombres es válido. Yo Soy el que doy testimonio de Mí mismo. Juan dio testimonio de Mí, y es un profeta. Y el Espíritu de la verdad, que Me ha enviado, da testimonio de Mí”.

6. Entonces Le dijeron: "¿dónde está Tu Padre?” Jesús respondió: "ni a Mí Me conocéis ni a Mi Padre; si Me conocierais a Mí, conoceríais también a Mi Padre”.

7. Y uno dijo: "muéstranos a Tu Padre, y Te creeremos”. Y El respondió diciendo: "si has reconocido a tu hermano y sentido su amor, has visto al Padre, e igualmente si has reconocido a tu hermana y has sentido su amor.

8. "El Santísimo conoce a los Suyos, cercanos y lejanos; sí, en cada uno de vosotros puede reconocerse la Paternidad, pues el Padre es el único Dios”.

9. Estas palabras las dijo Jesús en la cámara del tesoro, cuando enseñaba en el templo; y nadie Le echó mano, pues aún no había llegado Su hora. Una vez más les habló Jesús, diciendo: "sigo Mi camino, y Me buscaréis y moriréis en vuestros pecados. A donde Yo voy no podéis ir vosotros”.

10. Los judíos decían: "¿acaso va a darse muerte, que dice: a donde Yo voy no podéis ir vosotros?” Y El les dijo: "vosotros sois de abajo, Yo Soy de arriba; vosotros sois de este mundo, Yo no Soy de este mundo.

11. "Por eso os he dicho que moriríais en vuestros pecados, pues si no creéis que Yo Soy de Dios, moriréis en vuestros pecados”.

12. Entonces Le dijeron: "pues ¿quién eres Tú”? Y Jesús les dijo: "el mismo que os dije desde el principio.

13. "Mucho tengo que deciros, que os juzgará: el Uno santo, que Me ha enviado, es veraz, y Yo hablo al mundo lo que he oído de arriba”.

14. Entonces Jesús les dijo: "cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, conoceréis que Soy enviado por Dios y que no hago nada por Mí mismo, sino que según Me enseñó el Santísimo, así hablo. Y el que Me envió está conmigo: el Santísimo no Me ha dejado solo; pues hago siempre lo que agrada al Eterno”.

15. Hablando El tales cosas, muchos creyeron en El, y decían: "es un profeta que Dios ha enviado. Escuchémosle”.

CAPITULO 51

La verdad hace libre.

Acerca del correcto entendimiento de

los mandamientos

1. Jesús dijo a los judíos que creyeron en El: "si permanecéis en Mi palabra, seréis verdaderos discípulos Míos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

2. Ellos Le respondieron: "somos semilla de Abraham y de nadie hemos sido jamás siervos. ¿Por qué dices: seréis libres?” Jesús les contestó: "en verdad, en verdad os digo que quien peca es siervo del pecado. El siervo no permanece eternamente en la casa: pero el hijo y la hija permanecen eternamente.

3. "Si el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres. Sé que sois semilla de Abraham según la carne, pero buscáis matarme, porque Mi palabra no halla lugar en vosotros.

4. "Yo hablo lo que he visto de Mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis visto de vuestro padre”. Respondieron diciéndole: "Abraham es nuestro padre”. Jesús les dijo: "si fuerais hijos de Abraham, haríais las obras de Abraham.

5. "Pero ahora buscáis matarme, a un hombre que os ha dicho la verdad, que Yo he oído de Dios. Eso Abraham no lo hizo. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre”. Entonces Le dijeron: "nosotros no somos hijos de ramera; tenemos un Padre, es decir, Dios”.

6. Jesús les dijo: "si Dios fuera vuestro padre, Me amaríais: pues Yo he salido y vengo de Dios. No he venido de Mí mismo, sino que el Santísimo Me envió. ¿Por qué no podéis, pues, entender Mi lenguaje? Porque no podéis soportar Mi palabra.

7. "Vosotros tenéis por padre al diablo, y queréis hacer lo que desea vuestro padre. El es homicida desde el principio y no estaba en la verdad; pues la verdad no está en él.

8. "Cuando él habla la mentira, habla de lo que es de él: pues es un mentiroso, y padre de la mentira. Y porque os digo la verdad, no Me creéis.

9. "Como Moisés elevó a la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todos los que, creyendo, fijen su mirada en El, no se pierdan, sino tengan la vida eterna.

10. "¿Quién de vosotros Me puede condenar a causa de un pecado? Si os digo la verdad, ¿por qué no Me creéis? El que es de Dios oye las palabras de Dios; vosotros no las oís, porque no sois de Dios”.

11. Respondieron los judíos y Le dijeron: "¿no decimos con razón que Tú eres samaritano y tienes el diablo?” Jesús respondió: "Yo no tengo diablo alguno, sino que honro al Santísimo, y vosotros Me deshonráis a Mí. Yo no busco Mi gloria, sino la gloria de Dios, pero aquí hay Uno que juzga”.

12. Y algunos de los ancianos y escribas del templo se Le acercaron, diciéndole: "¿por qué Tus discípulos enseñan a los hombres que es contrario a la ley comer la carne de animales, siendo así que son ofrecidos como sacrificio tal como mandó Moisés?

13. "Pues está escrito que Dios dijo a Noé: temor y espanto ante vosotros sobrevendrán a cada animal del campo y a cada pájaro del aire y a cada pez del agua, cuando caigan en vuestras manos”.

14. Y Jesús les dijo: "hipócritas, bien habló Isaías de vosotros y de vuestros antepasados: este pueblo está cerca de Mí con su boca y Me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de Mí, pues en vano Me adoran, enseñando en Mi nombre, como enseñanzas divinas, lo que son mandamientos de los hombres, para satisfacer sus propios apetitos.

15. "E igualmente Jeremías da testimonio cuando acerca de los sacrificios de sangre dice: Yo, vuestro Dios, no os ordené nada de ello en los días en que vinisteis de Egipto, sino que sólo os mandé ser honestos, ateneros a las antiguas tradiciones, cuidar la justicia y andar humildemente ante vuestro Dios.

16. "Pero vosotros no Me escuchasteis a Mí, que desde el principio os di toda suerte de semillas, y frutos de los árboles y granos, para el alimento y sanación del hombre y del animal”. Y ellos replicaron: "Tú hablas contra la Ley”.

17. Y El habló una vez más sobre Moisés: "en verdad, no hablo contra la Ley, sino contra los que han corrompido su Ley, que él os permitió a causa de la dureza de vuestros corazones.

18. "Pero ved: ¡uno más grande que Moisés hay aquí!” Y se enfurecieron y tomaron piedras para arrojárselas; pero Jesús, atravesando por en medio de ellos, quedó oculto a su violencia.

 

CAPITULO 52

Jesús explica Su pre-existencia.

Creer significa entender

1. En otra ocasión dijo Jesús: "en verdad, en verdad os digo: si alguno guarda Mis palabras, jamás verá la muerte”. Entonces Le dijeron los judíos: "ahora nos damos cuenta de que tienes un diablo.

2. "Abraham murió y también los profetas, y Tú dices: si alguno guarda Mi palabra, no conocerá nunca la muerte. ¿Acaso eres Tú más grande que nuestro padre Abraham, que murió? Y los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser?”

3. Jesús respondió: "si Me honro a Mí mismo, Mi honra no es nada; es Mi Padre quien Me honra, Aquel de quien decís que es vuestro Dios. Y no Le conocéis, pero Yo Le conozco; y si dijera que no Le conozco, sería un mentiroso, como vosotros. Mas Yo conozco al Santísimo y Soy conocido por el Eterno.

4." Abraham, vuestro padre, se regocijó por ver Mi día. Y lo vio y se alegró”. Entonces los judíos Le dijeron: "¿no tienes aún cuarenta y cinco años y has visto a Abraham?”

5. Jesús les dijo: "en verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham fuera, SOY YO”.

6. Y les dijo: "el Santísimo os ha enviado muchos profetas, pero os levantasteis contra ellos, porque eran contrarios a vuestras avideces, e insultasteis a unos y matasteis a otros”.

7. Entonces tomaron piedras para arrojárselas; pero Jesús fue ocultado, y salió del templo atraversando por en medio de ellos, y se alejó sin ser visto por ellos.

8. Encontrándose de nuevo Sus discípulos con El en un lugar solitario, uno de ellos Le preguntó sobre el Reino de Dios, y Jesús les dijo:

9. "Tal como es arriba, así es abajo. Tal como es dentro, así es fuera. Tal como a la derecha, así a la izquierda. Tal como es delante, así es detrás. Tal como en lo grande, así en lo pequeño. Tal como en el varón, así en la mujer. Cuando esto se comprenda, veréis el Reino de Dios.

10. "Pues en Mí no hay masculino ni femenino, sino que ambos son Uno perfecto en el Universo. La mujer no es sin el hombre, ni el hombre es sin la mujer.

11. "La sabiduría no es sin el amor, ni el amor es sin la sabiduría. La cabeza no es sin el corazón, ni el corazón es sin la cabeza, en el Cristo, que reconcilia todo; pues Dios ha creado todas las cosas conforme al número, peso y medida, concordando unas con otras.

12. "Estas cosas pueden creerlas aquellos que las captan. Si no las entienden, no son para ellos; pues creer significa entender y no-creer es no-entender”.

 

CAPITULO 53

La sanación del ciego de nacimiento.

La pregunta de los saduceos acerca

de la resurrección

1. Otro día encontró Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Y Sus discípulos Le preguntaron diciendo: "Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?”

2. Jesús contestó: "¿qué importa que haya pecado éste o sus padres, si las obras de Dios se hacen manifiestas en él? Es preciso que Yo haga las obras de Mi Padre, que Me envió, mientras sea de día; venida la noche ya nadie puede obrar. Mientras estoy en el mundo, Soy la luz del mundo”.

3. Cuando hubo dicho esto, escupió en el suelo y mezcló barro con la saliva y untó con esto los ojos del ciego. Y le dijo: "ve y lávate en el estanque de Siloé” (que quiere decir enviado). Fue pues, se lavó y volvió con vista.

4. Los vecinos y los que antes habían visto que era ciego, decían: "¿no es éste el que estaba sentado pidiendo limosna?” Unos decían: "es él”; pero otros: "se le parece”. Pero él mismo dijo: "soy yo”.

5. Por eso le preguntaron: "¿cómo se te han abierto los ojos?” El contestó: "un hombre, llamado Jesús, hizo una pasta y untó mis ojos y dijo: ve y lávate en el estanque de Siloé. Fui y me lavé y obtuve la vista”.

6. Entonces le preguntaron: "¿dónde está El?” El dijo: "no sé dónde está el que me ha curado”.

7. Luego se acercaron a Jesús algunos saduceos, que negaban que haya una resurrección, y Le dijeron: "Maestro, Moisés ha escrito que si el hermano de uno muere teniendo mujer y sin dejar hijos, su hermano tomará a esta su mujer y despertará la simiente de su hermano.

8. "Había seis hermanos, y el primero tomó una mujer y murió sin tener hijos. Y el segundo tomó a ésta por mujer y también murió sin tener hijos. Y del tercero al resto todos la tomaron, sin dejar hijos. Por último, murió también la mujer.

9. "¿A quién pertenecerá ella entonces en la resurrección? Pues seis la tuvieron por mujer”.

10. Jesús contestó diciéndoles: "los hijos de este siglo, tomaron mujeres y maridos. Que una mujer tenga seis maridos o un hombre seis mujeres, lo mismo da; pues los hijos de este mundo se casan y son dados en casamiento.

11. "Pero los que serán dignos de vivir la resurrección de los muertos, no se casarán ni dejarán que se les case, ni pueden morir jamás, sino que son como los ángeles y son los hijos de Dios, hijos de la resurrección.

12. "Sin embargo, que los muertos resucitarán, el mismo Moisés lo testimonió junto a la zarza, cuando llamó a Dios y Dios le dijo: Yo Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos; pues por El todos viven”.

 

CAPITULO 54

El interrogatorio del ciego de nacimiento.

Los discípulos como cuerpo espiritual del Cristo

1. Entonces condujeron ante los fariseos al que antes era ciego. Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos.

2. También le preguntaron los fariseos cómo había obtenido la vista. Y les dijo: "El untó la pasta sobre mis ojos, me lavé y ahora veo”.

3. Algunos fariseos dijeron: "este hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado”. Y otros decían: "¿cómo puede un hombre pecador hacer tales milagros?” Y había desacuerdo entre ellos.

4. Dijeron al ciego: "¿qué dices tú del que te abrió los ojos?” El dijo: "es un profeta”.

5. Los judíos no creían que hubiera sido ciego y obtenido la vista, y llamaron a los padres del que había llegado a ver.

6. Y les preguntaron, diciendo: "¿es éste vuestro hijo, de quien decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?” Sus padres les contestaron diciendo: "sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; por qué ve ahora, no lo sabemos; y quién le abrió los ojos, tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que edad tiene; que hable él por sí mismo”.

7. Esto dijeron sus padres, pues temían a los judíos; pues los judíos habían convenido en que si alguno confesaba que El era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga. Por esto sus padres dijeron: "es mayor de edad, preguntadle a él”.

8. Llamaron, pues, otra vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: "honra a Dios: sabemos que ese hombre es pecador”. El contestó diciendo: "si es o no pecador, no lo sé; una cosa sé, que yo era ciego, y ahora veo”.

9. Entonces volvieron a preguntarle: "¿qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?” El les respondió: "os lo he dicho ya y no habéis escuchado. ¿Para qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que también queréis haceros discípulos Suyos?”.

10. E insultándole, dijeron: "tú eres discípulo Suyo; pero nosotros somos discípulos de Moisés. Sabemos que Dios habló con Moisés; pero de dónde es Este, no lo sabemos”.

11. El hombre respondió diciéndoles: "eso es pues de maravillar, que vosotros no sepáis de dónde viene, habiéndome abierto a mí los ojos. Sabido es, sin embargo, que Dios no escucha a los pecadores.

12. "Pero si uno es temeroso de Dios y hace Su voluntad, a éste le escucha. Desde el principio del mundo no se ha oído que se haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si este hombre no fuera de Dios, no podría hacer nada”.

13. Respondieron diciéndole: "¿naciste del todo en pecado y quieres enseñarnos?” Y le echaron fuera.

14. Jesús oyó que le habían echado fuera y, encontrándole, le dijo: "¿crees en el Hijo de Dios?”. El respondió diciendo: "Señor, ¿quién es, para que crea en El?”

15. Jesús le dijo: "Le has visto dos veces, y es el que habla contigo”. Y Le dijo: "Señor, creo”. Y Le adoró.

16. Y Jesús dijo: "Yo he venido al mundo para el juicio, para que los que no ven vean, y los que ven se vuelvan ciegos”. Y algunos fariseos, que estaban con El, oyeron estas palabras y Le dijeron: "¿conque nosotros también somos ciegos?”

17. Jesús llegó a un lugar donde crecían siete palmeras, y reunió a Sus discípulos a Su alrededor y asignó a cada uno de ellos un número y un nombre, que sólo conocía el que los recibía. Y les dijo: "sed como pilares en la casa de Dios y ejecutad el orden según las cifras que habéis recibido”.

18. Y estaban en pie en torno a El, y formaron un cuadrado, y contaban las cifras; pero no lo conseguían, y dijeron: "Señor, no lo conseguimos”. Y Jesús dijo: "haced que el más grande de entre vosotros sea igual al más pequeño y que el signo del primero iguale al signo del último”.

19. Y así lo hicieron, y de todas las maneras había igualdad, aunque cada uno tenía un número diferente, y un lado era como el otro, el superior era como el inferior y el interior era como el exterior. Y el Señor dijo: "es suficiente. Así es la casa del constructor sabio. Es cuadrada y perfecta. Hay muchas salas, pero sólo una casa.

20."Considerad también el cuerpo del hombre, que es templo del Espíritu; pues el cuerpo es uno con la cabeza, formando un solo cuerpo. Y tiene muchos miembros, pero todos juntos son un cuerpo, y el Espíritu domina y gobierna sobre todo. Así también es el Reino de Dios.

21. "Y la cabeza no dice al pecho: no te necesito; ni la mano derecha a la izquierda: no te necesito; ni el pie izquierdo al pie derecho: no te necesito; ni dicen los ojos a las orejas: no os necesitamos; ni la boca a la nariz: no te necesito; pues Dios ha puesto a cada miembro allí donde es más útil.

22. "Si todo fuera cabeza, ¿dónde estaría el pecho? Si los intestinos fueran lo más importante, ¿dónde estarían los pies? Sí, a aquellos miembros que algunos consideran menos dignos, Dios les ha otorgado más honor.

23. "Y a aquellas partes que algunos no consideran bellas, se les ha dado tanta más gracia, para que cuiden unas de otras, de manera que todos los miembros sufren aunque sólo sufra uno de ellos, y si un miembro es honrado, todos los otros miembros se regocijan por ello.

24. "Bien, vosotros sois Mi cuerpo, y cada uno de vosotros es un miembro específico de Mí, y a cada uno de vosotros le asigno el lugar a él adecuado, con una cabeza por encima de todos y un corazón como centro de todos, para que en ninguna parte haya un vacío, de modo que igual que vuestros cuerpos, vuestra alma y vuestro espíritu, también vosotros loéis al Padre universal a través del Espíritu Santo, que obra en todo y a través de todo”.

 

CAPITULO 55

Cristo, el Buen Pastor. Uno con el Padre

1. Un día pasó por allí un pastor que conducía su rebaño al redil. Jesús tomó a uno de los corderitos en Sus brazos y le habló lleno de amor, abrazándole contra Su pecho. Y dijo a Sus discípulos:

2. "Yo Soy el buen Pastor y conozco a Mis ovejas y ellas Me conocen. Tal como el Padre de todos Me conoce, de igual modo conozco Yo a Mis ovejas y doy Mi vida por las ovejas. Y tengo otras ovejas que no son de este aprisco; y a ésas tengo también que traerlas, y oirán Mi voz, y habrá un rebaño y un Pastor.

3. "Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo. Nadie Me la quita, sino que Yo mismo la doy. Tengo el poder para desprenderme de Mi cuerpo y tengo el poder para volver a tomarlo.

4. "Yo Soy el buen Pastor; el buen Pastor apacienta a Su rebaño, toma a los corderos en Sus brazos y los lleva en Su pecho y tiernamente conduce a las que están preñadas. Sí, el buen Pastor da Su vida por las ovejas.

5. "Pero el asalariado -que no es el pastor-, al que no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo y deja a las ovejas y huye. Y el lobo arrebata y dispersa a las ovejas. El asalariado huye, pues es asalariado y no se preocupa por las ovejas.

6. "Yo Soy la puerta: todos los que entren a través de Mí estarán seguros y entrarán y saldrán y hallarán pasto. El malo no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y tengan abundancia.

7. "El que entra por la puerta, es Pastor de las ovejas, a quien el portero abre, y las ovejas oyen Su voz, y El llama a Sus ovejas por su nombre y las conduce fuera, y conoce su número.

8. "Y cuando las ha hecho salir a todas, va delante de ellas y las ovejas Le siguen, pues conocen Su voz. Pero no seguirán a un extraño, antes huirán de él, pues no conocen la voz de los extraños”.

9. Les dijo Jesús esta parábola, pero no entendieron qué era lo que les hablaba. De nuevo les dijo Jesús: "Mis ovejas oyen Mi voz, y Yo las conozco y ellas Me siguen. Y les doy la vida eterna, y nunca más perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano.

10. "Mi Padre, que Me las ha dado, es más grande que todo; y nadie podrá arrebatarlas de la mano de Mi Padre. Yo y Mi Padre somos uno”.

11. Una vez más los judíos cogieron piedras para apedrearle. Jesús les preguntó: "muchas buenas obras os he hecho de parte de Mi Padre; ¿por cuál de estas obras Me apedreáis?”

12. Los judíos Le respondieron: "por ninguna obra buena Te apedreamos, sino por la blasfemia. Y porque Tú, siendo hombre, Te haces igual a Dios”. Jesús les contestó: "¿he dicho que Soy igual a Dios? No, pero Soy uno con Dios. ¿No está escrito en la escritura: Yo he dicho, dioses sois?

13. "Si El llama dioses a aquellos a quienes fue dirigida la palabra de Dios, y la escritura no puede ser quebrantada, ¿cómo decís pues vosotros a Aquel a quien el Padre santificó y envió al mundo: 'blasfemas', porque digo: Soy Hijo de Dios y por lo tanto uno con el Padre universal?

14. "Si no hago las obras de Mi Padre, no Me creáis; pero si las hago, creed por lo menos a las obras, ya que a Mí no queréis creerme, para que comprendáis y creáis que el Espíritu del gran Padre está en Mí, y Yo en Mi Padre”.

15. Por eso trataban otra vez de cogerle, pero El se escapó de entre sus manos y partió de nuevo al otro lado del Jordán, al sitio en que Juan había bautizado la primera vez, y permaneció allí.

16. Y muchos venían a El, y decían: "Juan no hizo milagros, pero todo cuanto dijo Juan de este hombre es verdad. El es el profeta que ha de venir”. Y muchos creyeron en El.

 

CAPITULO 56

La resurrección de Lázaro

1. En Betania, la aldea de María y de su hermana Marta, yacía un enfermo, de nombre Lázaro. María era aquella que ungió al Señor con ungüento y Le enjugó los pies con sus cabellos.

2. Por eso enviaron las hermanas a decir a Jesús: "Señor, el que amas yace enfermo”. Oyendo esto Jesús, dijo: "esta enfermedad no es de muerte, sino para que la gloria de Dios se haga visible en él”. Jesús amaba a María, a su hermana y a Lázaro.

3. Aunque oyó que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar en que se hallaba. Luego dijo a Sus discípulos: "vamos otra vez a Judea”.

4. Sus discípulos Le dijeron: "Maestro, la última vez los judíos querían apedrearte, y ¿de nuevo quieres ir allá?” Jesús respondió: "¿no son doce las horas del día? Quien camina durante el día no tropieza, porque ve la luz de este mundo.

5. "Pero si camina de noche, tropieza, pues no hay luz en él”. Dijo esto y después añadió: "nuestro amigo Lázaro está dormido, pero Yo voy a despertarle de su sueño”.

6. Entonces dijeron Sus discípulos: "Señor, si él duerme, estará bien”. Pero llegó un mensajero diciendo: "Lázaro ha muerto”.

7. Y cuando Jesús llegó, se enteró de que llevaba ya cuatro días en el sepulcro (Betania estaba cerca de Jerusalén, aproximadamente a una hora de camino). Y muchos judíos habían venido a Marta y a María para consolarlas por su hermano.

8. En cuanto oyó Marta que Jesús llegaba, Le salió al encuentro; pero María se quedó sentada en casa. Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano; pero sé que cuanto pidas a Dios, Dios Te lo dará”.

9. Jesús le dice: "tu hermano duerme y resucitará”. Marta Le dice: "sé bien que resucitará en la resurrección, en el último día”.

10. Jesús le dice: "Yo Soy la Resurrección y la Vida; el que crea en Mí, aunque muera, vivirá; Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida, y quien viva y crea en Mí jamás morirá”.

11. Ella Le dice: "sí, Señor, creo que Tú eres Cristo, el Hijo de Dios, que ha venido al mundo”. Habiendo dicho esto, se fue y llamó a María, su hermana, diciéndole en secreto: "el Maestro está aquí y te llama”. Cuando ella oyó esto, se levantó presurosa y fue a El.

12. Pues Jesús aún no había entrado en la aldea, sino que se hallaba en el sitio en que Marta Le había encontrado. Los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, viendo que María se levantaba con prisa y salía, la siguieron y dijeron: "va al sepulcro a llorar”.

13. Al ver María a Jesús y llegar a El, se echó a Sus pies, diciéndole: "Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano”. Viéndola Jesús llorar a ella y a los judíos que venían con ella, suspiró en espíritu y se entristeció. Y dijo: "¿dónde lo habéis puesto?” Le dijeron: "Señor, ven y ve”. Y Jesús lloró.

14. Los judíos decían: "¡mirad cómo lo amaba!”. Pero algunos de ellos dijeron: "¿no pudo El, que abrió los ojos del ciego, hacer que este hombre no tuviera que morir?” Jesús suspiró otra vez y fue al sepulcro. Era una cueva tapada con una piedra.

15. Jesús dijo: "quitad la piedra”. Marta, la hermana, lo creía muerto y dijo: "Señor, ya hiede, pues lleva cuatro días muerto”. Jesús le dice: "¿no te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?” Quitaron, pues, la piedra, de donde Lázaro yacía.

16. Y Jesús alzó los ojos al Cielo e invocó en alta voz al gran nombre diciendo: "Padre Mío, Te doy gracias porque Me has escuchado; Yo sé que siempre Me escuchas, pero por la gente que Me rodea Te llamo, para que crean que Tú Me has enviado”. Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: "¡Lázaro, sal fuera!”

17. Y el muerto salió, ligados con fajas pies y manos y el rostro envuelto en un sudario.

18. Jesús les dijo: "soltadle y dejadle ir. Cuando el hilo de la vida se ha cortado, la vida no vuelve; pero cuando está entero hay todavía esperanza”. Muchos de los judíos que habían venido a María y vieron lo que Jesús había hecho, creyeron en El.

 

CAPITULO 57

Acerca de los niños pequeños.

La parábola de los peces. Perdón de los pecados

1. Durante ese mismo tiempo se acercaron los discípulos a Jesús y Le preguntaron: "¿quién es el más grande en el Reino de Dios?”. Y Jesús, llamando a Sí a un niño pequeño, lo puso en medio de ellos y dijo: "en verdad os digo, si no cambiáis y os volvéis tan inocentes y dóciles como este niño pequeño, no entraréis en el Reino de los Cielos.

2. "Quien se haga ingenuo como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. Y el que en Mi nombre acoge a un niño como éste, a Mí Me acoge.

3. "¡Ay del mundo, por los disgustos! Es imposible que no haya disgustos, pero ¡ay de aquel por quien ocurra el disgusto! Por eso si tus avideces o tus placeres ocasionan disgusto a otros, échalos de ti; pues mejor te es entrar en la vida sin ellos, que ser arrojado al fuego eterno con ellos.

4. "Cuidad de no descuidar a uno de estos pequeños; pues os digo que sus ángeles ven de continuo en los Cielos la faz de Dios. Porque el Hijo del hombre ha venido a salvar lo perdido.

5. "Igualmente, no es la voluntad de vuestro Padre en el Cielo que uno de estos pequeños sea dañado”.

6. Vinieron algunos, llenos de dudas, a Jesús y dijeron: "Tú nos dices que nuestra vida y nuestro ser son de Dios, pero nunca hemos visto a Dios, ni conocemos a Dios alguno. ¿Nos Lo puedes mostrar, al que Tú llamas el Padre y el único Dios? No sabemos si hay un Dios”.

7. Jesús les respondió diciendo: "escuchad esta parábola de los peces. Los peces de un río hablaron unos con otros, diciendo: nos dicen que nuestra vida y nuestro ser provienen del agua, pero nunca hemos visto agua, no sabemos qué es. Entonces algunos de ellos, más sabios que los otros, dijeron: hemos oído que en el mar habita un pez sabio y docto que conoce todas las cosas. Vayamos a verle y pidámosle que nos muestre el agua.

8. "Varios de ellos emprendieron viaje para buscar a este sabio pez, hasta que llegaron finalmente al mar donde habitaba el pez sabio, y se lo preguntaron.

9. "Tras haberlos escuchado, les dijo: '¡oh, peces tontos, que no pensáis! Sabios sois vosotros, los pocos que buscáis. En el agua vivís y os movéis y tenéis vuestra existencia; venís del agua y volveréis al agua. Vivís en el agua, pero no lo sabéis'. Del mismo modo, vosotros vivís en Dios, y, sin embargo, Me pedís que os muestre a Dios. Dios está en todo, y todo está en Dios”.

10. Jesús habló otra vez a los discípulos: "si tu hermano o tu hermana pecan contra ti, llama la atención a solas a tu hermano o a tu hermana. Si te escuchan, les habrás recobrado; pero si no te escuchan, toma contigo a uno o más para que por boca de dos o tres testigos sea confirmada cada palabra.

11. "Y si no quieren escucharlos, dilo a la Comunidad, y si tampoco quieren escuchar a la Comunidad, considéralos como a quienes están fuera de la Comunidad. En verdad os digo, todo cuanto atéis con rectitud en la Tierra, será atado en el Cielo, y todo cuanto con rectitud desatéis en la Tierra, será desatado en el Cielo.

12. "Y de nuevo os digo: si siete de vosotros, o con que sólo tres de vosotros se aúnen sobre la Tierra en lo que piden, ya está hecho por Mi Padre, que está en el Cielo; pues aunque sólo estén tres unidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos, y aunque sólo hubiera uno, Yo estoy en el corazón de ese uno”.

13. Entonces se Le acercó Pedro y preguntó: "Señor, ¿cuántas veces puede pecar mi hermano contra mí y yo perdonarle? ¿Siete veces?” Jesús le dijo: "te digo, no siete veces, sino setenta veces siete; pues también en los profetas había injusticia, incluso después de que fueran ungidos por el Espíritu Santo”.

14. Y les contó esta parábola: "había un rey que quería pasar cuentas a sus siervos. Y al comenzar a pasar cuentas se le presentó uno que le debía diez mil talentos. Como no podía pagar, su señor mandó que fuese vendido él, y su mujer y sus hijos y todo lo que poseía, para que se pagara la deuda.

15. "Entonces el siervo, cayendo de hinojos, le pidió, diciendo: ¡señor, ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo! El señor se compadeció y le dejó libre y le condonó la deuda.

16. "Pero el mismo siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios, y sujetándole le agarró por el cuello, gritando: ¡págame la deuda!

17. "Y su compañero cayó de rodillas y le suplicaba, diciendo: ¡ten paciencia conmigo y te pagaré todo! Pero él se negó, y marchándose lo hizo encerrar en la prisión hasta que pagara la deuda.

18. "Viendo sus compañeros lo que había hecho, se entristecieron mucho y contaron a su señor todo lo que había sucedido.

19. "Entonces el señor le hizo llamar y le dijo: ¡oh siervo malo, te condoné tu deuda, porque me lo pediste! ¿No tendrías que tener también tú compasión de tu compañero, igual que yo tuve compasión de ti? Y su señor se irritó y lo entregó a los torturadores hasta que pagase todo lo que debía.

20. "Igual os juzgará el Padre celestial, si no perdonáis de corazón a cada uno su deuda, sea hermano o hermana. No obstante, procurad que cada uno pague lo que debe, pues Dios ama a los honestos”.

 

CAPITULO 58

Alegría por el pecador arrepentido.

Parábola del hijo pródigo

1. Jesús dijo a Sus discípulos y a la gente reunida en torno a El: "¿quién es hijo de Dios? ¿Quién es hija de Dios? Son los hombres que se alejan de todo mal y hacen lo justo, que aman la misericordia y llenos de respeto caminan con su Dios. Esos son los hijos y las hijas de los hombres que vinieron de Egipto, a los que les es dado llamarse hijos e hijas de Dios.

2. "Y serán reunidos de todas las tribus, naciones, pueblos y lenguas, y vendrán del este y del oeste, del norte y del sur, y habitarán en el Monte de Sión y comerán pan y beberán la fruta de la vid en la mesa de Dios, y verán a Dios cara a cara”.

3. Se Le acercaron entonces los publicanos y pecadores para oírle. Los fariseos y escribas murmuraban, diciendo: "este hombre acoge a los pecadores y come con ellos”.

4. Y les dijo esta parábola: "¿quién hay entre vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deje las noventa y nueve en el desierto y vaya en busca de la perdida hasta que la halle? Y una vez hallada, la pone sobre sus hombros y se alegra.

5. "Y al volver a casa, convoca a sus vecinos y amigos y les dice: 'alegraos conmigo, pues he hallado a la oveja que había perdido'. Os digo que de igual modo en el Cielo reinará mayor alegría por un pecador arrepentido que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.

6. "O ¿qué mujer que tenga diez monedas de plata, si pierde una, no encenderá la luz, y buscará cuidadosamente hasta hallarla? Y una vez hallada, ¿no convocará a sus amigos y vecinos, diciendo: 'alegraos conmigo, porque he hallado la moneda de plata que había perdido?' Os digo que igualmente reinará la alegría entre los ángeles de Dios por un pecador arrepentido”.

7. Y añadió esta parábola: "un hombre tenía dos hijos, y el más joven de ellos dijo a sus padres: 'dadme la parte de los bienes que me corresponde'. Y repartieron con él su patrimonio. Y pocos días más tarde el hijo más joven empaquetó todos sus haberes y partió a una tierra lejana y allí derrochó todo su patrimonio viviendo disolutamente.

8. "Y después de haberlo gastado todo, sobrevino una gran hambre en aquel país y él cayó en la miseria. Y fue y se puso a servir a un ciudadano de aquella tierra, que le mandó a sus pastos a apacentar cerdos. Y deseaba calmar su hambre con la granza que comían los cerdos, pero nadie se la daba.

9. "Y, reflexionando sobre sí mismo, dijo: ¿cuántos siervos de mi padre tienen suficiente pan, y de reserva, y yo aquí me muero de hambre? Me pondré en camino e iré a mi padre y mi madre y les diré: padre mío y madre mía, he pecado contra el Cielo y contra vosotros y no soy digno de ser llamado hijo vuestro. ¡Tomadme con vosotros, como a un siervo vuestro!

10. "Y partiendo fue a sus padres. Cuando aún estaba lejos le vieron sus padres y, compadeciéndose de él, salieron a su encuentro y se arrojaron a su cuello y le besaron. Y el hijo les dijo: padre mío y madre mía, he pecado contra el Cielo y a vuestros ojos, y ya no soy digno de ser llamado hijo vuestro.

11. "Pero el padre dijo a sus criados: traed la mejor túnica y vestídsela y poned un anillo en su mano y unas sandalias a sus pies, y traed los más bellos frutos, y pan y aceite y vino, y comamos y alegrémonos; pues este mi hijo, que había muerto, ha vuelto a la vida; se había perdido, y ha sido hallado. Y todos empezaron a sentir alegría.

12. "El hijo mayor se hallaba en el campo, y cuando de vuelta se acercaba a la casa, oyó música y bailes. Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué significaba aquello. Y éste le dijo: tu hermano, que estaba perdido, ha vuelto a casa, y tu padre y tu madre le han traído pan y aceite y vino y los más bellos frutos, porque lo han recobrado sano y salvo.

13. "Y él se enojó y no quería entrar en la casa. Y su padre salió y se lo rogó encarecidamente. Y él dijo a su padre: mira, durante muchos años te he servido sin jamás haber traspasado tus mandamientos, y nunca me has preparado una fiesta espléndida tal, para que me regocijara con mis amigos.

14. "Pero tan pronto como este hijo tuyo, que ha consumido su parte de herencia con prostitutas, ha regresado, le preparas una fiesta con lo mejor que tienes.

15. "Y el padre le dijo: hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo que poseo es tuyo; mas era conveniente ahora estar alegres y contentos, porque tu hermano estaba muerto, y ha vuelto a la vida, estaba perdido, y ha sido hallado”.

CAPITULO 59

Acerca del estar alerta. El publicano Zaqueo

1. Jesús subió a un monte y se sentó con Sus discípulos y les enseñaba. Y les dijo: "no temáis, pequeña tropa, pues es la voluntad bondadosa de vuestro Padre daros el Reino.

2. "Vended todo lo que tengáis y haced el bien a los que nada tienen. Proveeos de una bolsa imperecedera, de un tesoro en el Cielo, que no mengüe, donde ningún ladrón lo alcance, ni la polilla devore; pues donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

3. "Tened el cinturón ajustado a la cintura, y encendidas las lámparas, y sed como los hombres que esperan a su señor de vuelta de las bodas, para que, al llegar él y llamar, al instante le abran.

4. "Bienaventurados los siervos que el señor halle despiertos cuando venga. En verdad os digo que se recogerá los vestidos y los invitará a la mesa, y vendrá y les servirá.

5. "Y si llega en la segunda vigilia o en la tercera vigilia, y si los encuentra así: benditos son estos siervos.

6. "Mas debéis saber: si el guardián de la casa supiera a qué hora viene el ladrón, velaría y no dejaría robar su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, ya que el Hijo del hombre vendrá a una hora no esperada”.

7. Entonces Pedro Le dijo: "Señor, ¿nos das esta parábola a nosotros, o también a todos los demás?” Y el Señor dijo: "¿quién es, pues, aquel administrador fiel y prudente al que pondrá el señor sobre su servidumbre para darle a cada uno su parte en el momento oportuno?

8. "Bendito sea el siervo al que el amo encuentre despierto al llegar. En verdad os digo que le pondrá a cargo de todos sus bienes.

9. "Pero si este siervo se dijera: mi señor tarda en venir, y comenzase a golpear a siervos y a siervas, a comer, a beber y a embriagarse, llegará el señor de ese siervo un día en que él no le espere y a la hora que no sabe; y le dará la parte que tiene con los infieles.

10. "Y el siervo que conociendo la voluntad de su amo no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, tendrá que sufrir muchos azotes. Pero el que, no conociéndola, haya hecho cosas dignas de azotes, recibirá pocos azotes; pues a quien mucho se le haya dado, mucho se le exigirá; y a quien poco se le haya dado, poco se le exigirá.

11. "Por esto, los que conocen a la divinidad y han encontrado el camino de la vida y los misterios de la luz y no obstante han caído en el pecado, serán castigados con castigos más duros que aquellos que no han conocido el camino de la vida.

12. "Estos últimos retornarán cuando se complete su rueda, y se les dará el tiempo para reflexionar y mejorar sus vidas, y aprender los misterios y entrar en el reino de la luz”.

13. Jesús pasó por Jericó. Y he aquí que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y muy rico.

14. Y, entre la muchedumbre, quería ver quién era Jesús, y no podía, porque era de poca estatura. Y se adelantó corriendo, y se subió a un sicomoro para verle, pues El había de pasar por allí.

15. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, miró hacia arriba y, viéndole, le dijo: "Zaqueo, baja pronto, pues hoy Me hospedaré en tu casa”. Y él bajó a toda prisa y Le recibió con alegría.

16. Viéndolo, todos murmuraban de que hubiera entrado a alojarse en casa de un pecador.

17. Pero Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: "mira, Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si a alguien he estafado en algo, le devolveré el cuádruplo”.

18. Y Jesús le dijo: "hoy ha venido la salud a tu casa. Si eres un hombre justo, también eres hijo de Abraham; pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”.

 

CAPITULO 60

Jesús acusa de ser hipócritas

a escribas y fariseos

1. Entonces habló Jesús a la gente y a Sus discípulos: "los escribas y fariseos están sentados en la silla de Moisés. Todo lo que os pidan que respetéis, respetadlo y hacedlo, mas no hagáis sus obras; pues ellos dicen, pero no hacen; pues atan cargas pesadas e insoportables y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ellos mismos no quieren moverlas ni siquiera con un dedo.

2. "Todas sus obras las hacen para ser vistos por las gentes. Ensanchan sus filacterias y alargan los bordados de sus vestiduras; gustan de los lugares de honor en los banquetes y de la presidencia en las sinagogas. Les gusta ser saludados en las plazas y ser llamados Rabbí, Rabbí, por las gentes.

3. "Pero vosotros no os hagáis llamar Rabbí, pues Uno es vuestro Rabbí, Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre a nadie en la Tierra, pues en la Tierra los padres solamente son padres según la carne; pero en el Cielo está el Uno, que es vuestro Padre, que tiene el Espíritu de la verdad que el mundo no puede recibir.

4. "Y no os hagáis llamar maestro, porque Uno es vuestro Maestro, Cristo. Y los más grandes de entre vosotros serán vuestros servidores; pues el que se ensalce será humillado, y los que sean humildes dentro de sí, serán ensalzados.

5. "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, pues cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! No podéis entrar vosotros, y a los que quieren entrar no les dejáis entrar.

6. "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que devoráis las casas de las viudas y decís largas oraciones para aparentar! Por esto recibiréis una condena aún mayor.

7. "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que recorréis mar y tierra para ganar un solo prosélito judío; y cuando llega a serlo le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros!

8. "¡Ay de vosotros, guías ciegos que decís: 'quienquiera que jure por el templo, eso no es nada; pero quien jure por el oro del templo, queda obligado!' ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más grande, el oro o el templo que santifica el oro?

9. "Y: 'quienquiera que jure por el altar, eso no es nada; pero quien jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado'. Necios y ciegos, ¿qué es más grande, la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda?

10. "Por esto, quien jura por el altar, jura por él y por todo lo que se relaciona con él. Y quien jura por el templo, jura por él y por quien lo habita. Y quien jura por el Cielo, jura por el trono de Dios y por el Uno que sobre él se sienta.

11. "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, el anís y el comino y no hacéis lo más importante de la Ley, es decir justicia, misericordia y tener fe! Esto se debería hacer y aquello no habría que dejarlo de hacer. ¡Guías ciegos, que coláis mosquitos y os tragáis camellos!

12. "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, que por dentro están llenos de extorsión y excesos! ¡Fariseo ciego, limpia primero por dentro la copa y el plato, de manera que también el exterior quede limpio!

13. "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que os parecéis a sepulcros blanqueados, hermosos por fuera, más por dentro llenos de huesos de muertos y de toda clase de inmundicia! De modo que también vosotros externamente parecéis honestos a los hombres, mas por dentro estáis llenos de hipocresía y simulación.

14. "¡Ay de vosotros, fariseos y escribas, que edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos y decís: si hubiéramos vivido nosotros en los días de nuestros padres, no nos habríamos hecho culpables con ellos de la sangre de los profetas!

15. "Así dais testimonio sobre vosotros mismos, de que actuáis como hijos de los que mataron a los profetas. ¡Así colmáis también vosotros la medida de vuestros padres!

16. "Por eso dice la santa sabiduría: he aquí que os envío profetas y sabios y escribas; y a unos los mataréis y crucificaréis, a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad. Y venga sobre vosotros toda la sangre justa derramada sobre la Tierra desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quien matasteis entre el templo y el altar. En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

17. "¡Oh Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no quisisteis!

18. "He aquí que vuestra casa quedará desierta; pues en verdad os digo que no Me veréis más hasta que digáis: ¡santo, santo, santo, alabado sea el que viene en el nombre del Uno Justo!”

 

CAPITULO 61

Jesús profetiza el fin de la era

1. Y estando Jesús sentado en el monte de los Olivos, vinieron a El los discípulos solos y dijeron: "dinos cuándo sucederá esto y cuál será la señal de Tu venida y cuál la del fin del mundo”. Jesús respondió diciéndoles: "cuidad que nadie os seduzca, pues vendrán muchos en Mi nombre y dirán: yo soy Cristo; y seducirán a muchos.

2. "Y oiréis hablar de guerras y rumores de guerra, pero no os turbéis, pues todo esto tiene que suceder, mas no es aún el fin; pues se sublevará pueblo contra pueblo y reino contra reino, y habrá hambres y epidemias y terremotos en diversos lugares. Y esto será sólo el comienzo de las necesidades.

3. "Y en esos días los poderosos se apropiarán de todas las tierras y riquezas de la Tierra para su propio disfrute, y subyugarán a los muchos que sufran necesidades y los encadenarán, utilizándolos para aumentar sus riquezas e incluso subyugarán a los animales del campo, erigiendo lo horroroso. Pero Dios les enviará a Sus mensajeros, y éstos proclamarán Sus leyes, que los hombres han ocultado con sus tradiciones, y, los que las infrinjan, morirán.

4. "Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán; y seréis odiados por todos los pueblos a causa de Mi nombre. Y entonces muchos serán atacados y se traicionarán unos a otros y se odiarán. Y se levantarán muchos falsos profetas y seducirán a muchos.

5. "Y como la injusticia predominará, se enfriará el amor en muchos; mas el que persevere hasta el fin, será salvo. Y será predicado este evangelio del Reino de Dios en todo el mundo, como testimonio para todos los pueblos, y entonces vendrá el fin.

6. "Cuando veáis la atrocidad de la devastación, predicha por el profeta Daniel, en los santos lugares (el que esto lea, que lo entienda), que quien esté en Judea huya a los montes, y el que esté en el terrado no baje a tomar nada de su casa, y el que esté en el campo no vuelva atrás en busca del manto.

7. "¡Ay de las embarazadas y de las madres que críen en esos días! Rogad para que vuestra huida no tenga lugar en invierno ni en sábado; pues habrá entonces una tan gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá; y, si no se acortasen esos días, ninguna carne se salvaría. Mas por amor de los elegidos se acortarán esos días.

8. "Si entonces alguno os dijera: aquí o allá está Cristo, no os precipitéis en creerle; pues se levantarán falsos Cristos y falsos profetas y obrarán grandes señales y prodigios para que, si fuera posible, aun los mismos elegidos sean engañados. Mirad que os lo he dicho de antemano.

9. "Por eso, si os dicen: mirad, está en el desierto, no salgáis; mirad, está en una habitación secreta, no os precipitéis en creerlo; pues igual que la luz, que sale del este y brilla hasta el oeste, será el futuro del Hijo del hombre. Pues dondequiera que hay un cadáver, allí se reúnen los buitres.

10. "Inmediatamente después del sufrimiento de aquellos días, se eclipsará el sol, y la luna perderá su luz y las estrellas caerán del cielo y las fuerzas de los Cielos se sacudirán.

11. "Y entonces aparecerá el signo del Hijo del hombre en el cielo, y se entristecerán todos los pueblos de la Tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, con poder y gloria grandes. Y enviará a Sus ángeles, que, con fuerte voz como de clarín, reunirán desde los cuatro vientos a los elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

12. "De la higuera, aprended una parábola: cuando sus ramas están tiernas y con savia y brotan las hojas, sabéis que el verano se acerca. Igualmente, cuando veáis todo esto, sabed que está próximo, a las puertas. En verdad os digo que no pasará esta generación antes de que todo esto se cumpla. Cielo y Tierra pasarán, pero Mis palabras no pasarán.

13. "De aquel día y de aquella hora, nadie sabe, ni los ángeles del Cielo, sino sólo el Padre universal. Tal como fue en los días de Noé, así será también la venida del Hijo del hombre.

14. "Pues igual como eran antes del diluvio: comían, bebían, e inducían o se dejaban inducir a relaciones amorosas, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos. Así será también la venida del Hijo del hombre.

15. "Entonces estarán dos en el campo; uno será tomado y otro dejado. Dos mujeres molerán en la muela; una será tomada y otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis la hora en que vendrá vuestro Señor.

16. "Debéis saber que si el administrador de la casa supiera a qué hora vendrá el ladrón, velaría y no permitiría que se robara en su casa. Por eso estad también vosotros preparados; pues el Hijo del hombre vendrá a una hora no esperada.

17. "¿Quién es pues un siervo fiel y prudente al que el señor ha puesto sobre la servidumbre para que les dé alimentos a su debido tiempo? Bendito sea el siervo, si su señor viene y le halla haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.

18. "Si el mal siervo dijera para sus adentros: mi señor tardará, y comenzara a golpear a sus compañeros y a comer con glotones y a beber con borrachos,

19. "vendrá el amo de este siervo un día en que no lo espera y a una hora inesperada, y le dará su recompensa junto a los hipócritas, en las tinieblas exteriores, y junto a los que son crueles y los que no tienen ni amor ni compasión: y allí habrá llanto y crujir de dientes.

 

CAPITULO 62

La parábola de las diez vírgenes

1. "Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron al encuentro del Novio. Y cinco de ellas eran prudentes, y cinco necias.

2. "Las necias, al tomar las lámparas, no tomaron consigo aceite, mientras que las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.

3. "Como el Novio se hacía esperar, se adormilaron y durmieron. A media noche se oyó un clamoreo: '¡mirad, viene el Novio, salid a Su encuentro!' Se levantaron todas las vírgenes y prepararon sus lámparas.

4. "Las necias dijeron a las prudentes: 'dadnos aceite del vuestro, pues nuestras lámparas se han apagado'. Pero las prudentes respondieron diciendo: 'no, pues no bastará para nosotras y vosotras; id más bien a la tienda y compradlo para vosotras'.

5. "Y mientras iban a comprarlo, llegó el Novio, y las que estaban listas fueron con él a las bodas, y la puerta fue cerrada.

6. "Después llegaron las otras vírgenes, diciendo: '¡Señor, Señor, ábrenos!' El respondió diciendo: 'en verdad os digo: no os conozco'.

7. "Por eso velad, pues no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre vendrá. Mantened vuestras lámparas encendidas”.

 

CAPITULO 63

Parábola de los talentos

1. Y dijo también: "el Reino de los Cielos se asemeja a un hombre que, partiendo a un país lejano, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. Y a uno le dio cinco talentos, a otro dos y al tercero uno, a cada cual según su capacidad, y seguidamente se fue.

2. "Luego, el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos y ganó otros cinco. Asimismo, el que había recibido dos talentos ganó otros dos. Pero el que había recibido uno fue, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

3. "Pasado mucho tiempo, volvió el señor de aquellos siervos y les pasó cuentas. Llegando el que había recibido cinco talentos, trajo además los otros, diciendo: 'señor, tú me has dado cinco talentos; mira, pues, con ellos otros cinco que he ganado'. Y el señor le dijo: 'muy bien, siervo bueno y fiel: has sido fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho; entra en el gozo de tu señor'.

4. "Llegó el que había recibido dos talentos y dijo: 'señor, me has dado dos talentos; mira, con ellos otros dos he ganado'. Su señor le dijo: 'muy bien, siervo bueno y fiel: has sido fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho; entra en el gozo de tu señor'.

5. "Se acercó también el que había recibido un solo talento y dijo: 'señor, sabía que eres hombre duro; tú cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Y temiendo, fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo'.

6. "Pero su señor le contestó diciendo: 'siervo malo y perezoso, ¿conque sabías que yo cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? Deberías haber entregado mi dinero a los cambistas, para que produjera interés y a mi vuelta recibiese lo mío con intereses'.

7. "Por eso, quitadle el talento y dádselo al que tiene dos; pues al que haya multiplicado se le dará y tendrá abundancia; pero a quien no haya multiplicado, también lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas exteriores; pues es la parte que ha elegido”.

8. Jesús dijo también a Sus discípulos: "sed verdaderos cambistas del Reino de Dios, rechazando lo malo y lo falso y guardando lo bueno y lo auténtico”.

9. Estando sentado Jesús en frente de la caja de ofrendas, observaba cómo la gente iba echando dinero en la caja de ofrendas, y algunos ricos echaban mucho.

10. Y llegando una viuda pobre, echó dos óbolos que apenas tenían valor.

11. Y llamando a Sí a Sus discípulos, dijo: "en verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más en la caja de ofrendas que todos los otros.

12. "Pues todos los otros han dado de lo que les sobra, pero ésta de su miseria ha dado cuanto tenía, es decir todo su sustento”.

 

CAPITULO 64

Acerca de la esencia de Dios

 

1. Jesús llegó a una fuente, cerca de Betania, en torno a la cual crecían doce palmeras, adonde a menudo iba con Sus discípulos para enseñarles los misterios del Reino de Dios. Se sentó allí con Sus discípulos, a la sombra de los árboles.

2. Y uno de ellos dijo: "Señor, desde antiguo está escrito que Elohim creó al hombre según Su propia imagen, creando hombre y mujer. ¿Cómo, pues, has dicho que Dios es Uno?” Y Jesús les dijo: "en verdad os digo que en Dios no hay ni hombre ni mujer, y sin embargo ambos son uno y Dios es ambos en uno. El es Ella, y Ella es El. Elohim -nuestro Dios- es perfecto, infinito y uno.

3. "De modo que en el hombre está personificado el padre y oculta la madre; así, en la mujer está personificada la madre y oculto el padre. Por eso el nombre del padre y de la madre serán igualmente santificados, porque ellos son las grandes fuerzas de Dios, y el uno no es sin el otro, en el Dios Uno.

4. "Adorad a Dios, que está por encima de vosotros, debajo de vosotros, a vuestra derecha y a vuestra izquierda, delante de vosotros, bajo y detrás de vosotros, dentro de vosotros y alrededor de vosotros. En verdad, sólo hay un Dios. El es todo en todo, y en El existen todas las cosas, el manantial de toda vida y de toda sustancia, sin principio y sin fin.

5. "Las cosas que son visibles y que pasan son materializaciones de lo invisible, que es eterno, para que por las cosas visibles de la naturaleza lleguéis a las cosas invisibles de la divinidad; y para que por las cosas naturales lleguéis a las sobrenaturales.

6. "En verdad Elohim creó al hombre a imagen y semejanza de Dios, masculino y femenino, y toda la naturaleza es una imagen de Dios; por eso Dios es ambos, masculino y femenino, no divididos, sino ambos en uno no dividido y eterno, en el que son todas las cosas, las visibles y las invisibles.

7. "Del Eterno han partido y al Eterno retornarán. El espíritu al espíritu, el alma al alma, la mente a la mente, el sentimiento al sentimiento, la vida a la vida, la forma a la forma, el polvo al polvo.

8. "En el principio es la Voluntad de Dios, y luego surgieron Su hijo amado, el Amor divino, y la hija amada, la santa Sabiduría, igualmente del manantial eterno y Uno; y de ellos provienen las estirpes de los seres espirituales de Dios, los hijos e hijas del Eterno.

9. "Y éstos bajan a la Tierra y habitan entre los hombres, enseñándoles los caminos de Dios, a amar las leyes del Eterno, a obedecerlas para que encuentren salvación en ellas.

10. "Muchos pueblos han visto su día. Bajo diversos nombres se les han manifestado, y los pueblos se han regocijado en su luz; y precisamente ahora vuelven a vosotros, pero Israel no los recibe.

11. "En verdad os digo a vosotros, Mis Doce, a los cuales Yo he elegido: todo lo que fue dicho por ellos en tiempos pasados, es verdad -aunque desfigurado por las ideas y conceptos equivocados de los hombres”.

12. Y entonces dijo Jesús a María Magdalena: "está escrito en la Ley que quien abandone al padre y a la madre morirá. Pero la Ley no habla de los padres de esta vida, sino de la luz que habita en nosotros, que está en nosotros hasta el día de hoy.

13. "A quienes, pues, se separen de Cristo, el Redentor, de la ley santa y de la colectividad de los elegidos, dejadles morir. Sí, dejad que se pierdan en las tinieblas exteriores; pues así lo han querido y nadie puede impedírselo”.

 

CAPITULO 65

La última unción, hecha por María Magdalena.

La preparación de la traición

Acerca del verdadero dar y de la ayuda a los pobres.

Las sombras del yo humano impiden ver la luz de Dios; el hombre habla entonces de "los secretos de Dios” (1-10)

1. Y la vigilia del sábado antes de la fiesta de la Pascua, hallándose Jesús en Betania, fue a casa de Simón, el leproso, donde Le habían preparado una cena; y Marta servía, mientras que Lázaro era de los que estaban sentados a la mesa con El.

2. Y llegó María, llamada Magdalena, con un frasco de alabastro de ungüento muy preciado y caro de aceite de nardo. Abrió el frasco y lo derramó sobre la cabeza de Jesús y ungió Sus pies y los enjugó con sus cabellos.

3. Entonces uno de Sus discípulos, Judas Iscariote, el que Lo había de traicionar, dijo: "¿a qué este derroche de aceite de ungir? Podría haberse vendido a buen precio y dado el dinero a los pobres”. Esto decía, no por preocuparse de los pobres, sino porque estaba lleno de celos y codicia y, llevando él la bolsa, administraba el dinero. Y murmuraban sobre Magdalena.

4. Pero Jesús les dijo: "dejadla en paz, ¿por qué la molestáis? Ha hecho todo lo que ha podido; ha hecho una obra buena conmigo. Pobres, en todo tiempo los tendréis con vosotros, pero a Mí no Me tendréis en todo tiempo. Ha ungido Mi cuerpo para Mi sepultura.

5. "En verdad os digo, dondequiera que sea predicado este evangelio en todo el mundo, se hablará también de lo que ha hecho ella, para memoria suya”.

6. Entró luego Satanás en el corazón de Judas Iscariote, y éste se encaminó para tratar en secreto con los sumos sacerdotes y ancianos sobre cómo podría traicionarlo. Y ellos se alegraron y convinieron con él en treinta piezas de plata, el precio de un esclavo. Les prometió hacerlo, y buscaba ocasión para traicionarle.

7. Y por aquel tiempo dijo Jesús a Sus discípulos: "predicad a todos en el mundo, diciendo: aspirad a recibir los secretos de la luz, y a entrar en el reino de la luz, pues ahora ha llegado el tiempo para ello y ahora es el día de la Redención.

8. "No lo pospongáis de día en día, de una vuelta a otra (de la rueda del renacimiento), de eón a eón, creyendo que cuando retornéis a este mundo conseguiréis acceder a los secretos y entrar en el reino de la luz.

9. "Pues no sabéis cuándo el número de las almas perfectas estará completo; pues entonces se cerrarán los portales del reino de luz y en adelante nadie más podrá entrar ni nadie saldrá.

10. "Esforzaos por entrar mientras se esté haciendo la llamada, antes de que el número de los perfectos esté sellado y completo y el portal se cierre”.

 

CAPITULO 66

Enseñanzas acerca de la perfección

1. De nuevo les enseñó Jesús, diciendo: "Dios ha despertado en todo pueblo y en toda época testigos de la verdad, para que todos oigan la voluntad del Eterno y la hagan, a fin de entrar después en el Reino de Dios como regentes y colaboradores.

2. "Dios es poder, amor y sabiduría, y estos tres son uno. Dios es verdad, bondad y belleza, y estas tres son una.

3. "Dios es justicia, saber y pureza, y estas tres son una. Dios es esplendor, compasión y santidad, y estas tres son una.

4. "Y estas cuatro Trinidades son una en la Divinidad oculta, lo Perfecto, lo Infinito, el Unico.

5. "Así como en todo hombre completo hay tres personas; el hijo, el esposo y el padre, y estas tres son una.

6. "Así en toda mujer completa hay estas tres personas; la hija, la esposa y la madre, y estas tres son una. Y el hombre y la mujer son uno, tal como Dios es uno.

7. "Así también es con Dios, el Padre, en quien no hay masculino ni femenino y en quien ambos son, y cada uno triple, y todos son uno en la unidad oculta.

8. "No os maravilléis de ello, pues tal como es arriba, así es abajo, y como es abajo, así es arriba, y lo que es en la Tierra, es así porque en el Cielo es así.

9. "Y una vez más os digo: Yo y Mi esposa somos uno, así como María Magdalena, a quien he escogido y santificado en Mí como imagen ejemplar, es una conmigo. Yo y Mi Comunidad somos uno. Y la Comunidad son los seleccionados de la humanidad para la Redención de todos.

10. "La Comunidad del Primogénito es la María de Dios; así habla el Eterno. Ella es Mi madre y desde el principio Me ha concebido y engendrado como hijo suyo en todo tiempo y región del Cielo. Ella es Mi esposa, eternamente unida en santa comunión conmigo, su esposo. Es Mi hija, pues eternamente ha nacido y surgido de Mí, su padre, y en Mí se regocija.

11. "Y estas dos trinidades son una en el Eterno y se hacen patentes en todo hombre y toda mujer que se han vuelto perfectos y nacen de Dios eternamente y se regocijan en la luz, por siempre ensalzados y hechos uno con Dios, y que por siempre conciben y hacen nacer a Dios para la Redención de muchos.

12. "Este es el misterio de la trinidad en la humanidad, a través del que se ha de cumplir en cada hijo humano el misterio de Dios de contemplar la luz, soportar sufrimientos por la verdad, ascender al Cielo y enviar el Espíritu de la verdad. Este es el sendero de la Redención, pues el Reino de Dios está en el interior”.

13. Entonces uno Le dijo: "¿cuándo llegará el Reino de Dios?” Y El contestó diciendo: "cuando lo que está en el exterior llegue a ser como lo que está en el interior, y lo que está en el interior como lo que está en el exterior, y lo masculino y lo femenino ni masculino ni femenino, sino ambos uno. Los que tengan oídos para oír, que oigan”.

CAPITULO 67

La entrada en Jerusalén. El juicio final

1. Y en el primer día de la semana, cuando llegaban a las cercanías de Jerusalén, a Betfage y Betania, junto al monte de olivos, envió a dos de Sus discípulos y les dijo: "id a la aldea que está frente a vosotros, y al entrar encontraréis a un potro atado, sobre el que nadie montó aún: soltadlo y traedlo.

2. "Y si alguien os dice: ¿por qué hacéis eso?, decidle que el Señor tiene necesidad de él. Y os lo dejarán traer”.

3. Y fueron y encontraron al potro atado en un lugar donde dos caminos se cruzaban, y le soltaron. Y algunos de los que allí estaban les dijeron: "¿qué hacéis pues, desatando el potro?” Y ellos les dijeron lo que Jesús les había mandado, y aquéllos les dejaron marchar.

4. Y Le llevaron el potro a Jesús y pusieron sus vestiduras sobre el animal, y El se sentó en él. Y muchos extendían sus vestiduras sobre el camino, y otros tomaban ramas de los árboles y las esparcían sobre el camino.

5. Y los que Le precedían y Le seguían gritaban: "¡hosanna, bendito seas Tú, que vienes en nombre de Jehová! Bendito sea el reino de nuestro padre David, y bendito seas Tú, que vienes en nombre del Altísimo! ¡Hosanna en las alturas!”

6. Y Jesús entró en Jerusalén y en el templo, y habiéndolo mirado todo a Su alrededor, les enseñó esta parábola, diciendo:

7. "Cuando el Hijo del hombre venga en Su gloria, y con El todos los santos ángeles, estará sentado en el trono de Su gloria. Y ante El estarán reunidos todos los pueblos, y El separará a unos de otros, como el pastor separa a las ovejas de los cabritos. Y pondrá a las ovejas a Su derecha y a los cabritos a Su izquierda.

8. "Entonces dirá el Rey a los que están a su derecha: venid, benditos de Mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde el principio del mundo. Pues tuve hambre, y Me disteis de comer; tuve sed, y Me disteis de beber; fui forastero y Me acogisteis; estuve desnudo, y Me vestisteis; estuve enfermo, y Me visitasteis; estuve preso, y vinisteis a verme.

9. "Entonces los justos Le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo Te vimos hambriento y Te dimos de comer, o sediento y Te dimos de beber? ¿Cuándo Te vimos como forastero y Te acogimos, o desnudo y Te vestimos? ¿Cuándo Te vimos enfermo o preso y fuimos a verte?

10. "Y el Rey contestará diciéndoles: ved, Yo Me manifiesto en todas las formas creadas, y en verdad os digo: lo que habéis hecho a uno de los más humildes de estos Mis hermanos, Me lo habéis hecho a Mí.

11. "Y dirá a los de la izquierda: marchaos de Mí, malas almas, al fuego que dura eones, que habéis preparado para vosotros, hasta que quedéis purificados siete veces y liberados de vuestros pecados.

12. "Pues tuve hambre y no Me disteis de comer; tuve sed y no Me disteis de beber; fui forastero y no Me hospedasteis; estuve desnudo y no Me vestisteis; enfermo y preso, y no Me visitasteis.

13. "Entonces también ellos Le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo Te vimos hambriento, o sediento, o forastero o desnudo o enfermo, y no Te servimos?

14. "El les contestará diciendo: he aquí que Yo Me muestro a vosotros en todas las formas creadas, y en verdad os digo que lo que no habéis hecho a uno de los más humildes de estos Mis hermanos, tampoco Me lo habéis hecho a Mí.

15. "Y los crueles y duros de corazón irán a un castigo severo durante eones y, si no se arrepienten, serán totalmente aniquilados: mas los justos y misericordiosos entrarán en la vida eterna y en la paz eterna”.

 

CAPITULO 68

Parábolas del juicio divino

1. Y Jesús dijo otra parábola: "había un padre de familia que plantó una viña, y la cercó con una valla y cavó un lagar y edificó una torre, entregándola a unos viñadores, y viajó a un país lejano.

2. "Y cuando se acercó la vendimia, envió a sus siervos a los viñadores, para percibir de los viñadores los frutos; pero los viñadores, cogiendo a los siervos, a uno lo golpearon, al segundo lo apedrearon y al tercero lo mataron.

3. "De nuevo les envió a otros siervos más honorables que los primeros, e hicieron con ellos lo mismo. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: a mi hijo lo respetarán.

4. "Pero cuando los viñadores vieron al hijo, se dijeron unos a otros: es el heredero; vamos, matémosle y tomemos su herencia. Y cogiéndole, le sacaron fuera de la viña y le mataron a golpes.

5. "Cuando venga el señor de la viña, ¿qué hará con estos viñadores?” Le dijeron: "hará perecer de mala muerte a los malvados y dará la viña a otros viñadores que le lleven los frutos cuando estén maduros”.

6. Jesús les dijo: "¿no habéis leído en las Escrituras: la piedra que los edificadores habían rechazado, se ha vuelto piedra de coronamiento de la pirámide? Esto es obra del Señor y es admirable a nuestros ojos.

7. "Por eso os digo: el Reino de Dios os será quitado y será dado a un pueblo que traiga sus frutos. Y el que caiga sobre esta piedra se quebrantará, y aquel sobre quien ella caiga será pulverizado”.

8. Y cuando los sumos sacerdotes y los fariseos hubieron escuchado esta parábola, entendieron que hablaba de ellos. Pero temieron al pueblo cuando quisieron apoderarse de El; pues Lo tenía por profeta.

9. Los discípulos Le preguntaron luego por el significado de la parábola y El les dijo: "la viña es el mundo, los viñadores son vuestros sacerdotes, y los siervos son los seguidores de la buena ley, y los profetas.

10. "Cuando se les pide a los sacerdotes el fruto de su trabajo, no lo dan, sino maltratan a los enviados que enseñan la verdad de Dios, tal como lo han hecho desde el principio.

11. "Y cuando llega el Hijo del hombre, el propio Cristo de Dios, se juntan contra el Santo y Le golpean y Le echan de la viña; pues no han obrado las cosas del espíritu, sino buscado su propio placer y beneficio, rechazando la santa ley.

12. "Si hubieran aceptado al Uno Ungido, que es la piedra angular y la cúspide, les habría ido bien y el edificio se habría sostenido, como templo de Dios habitado por el Espíritu.

13. "Y vendrá el día en que la ley que rechazan llegue a ser piedra de coronación, vista por todos, y los que tropiecen con ella se quebrantarán y los que persistan en la desobediencia serán hechos pedazos.

14. "Pues Dios ha dado a algunos ángeles la soberanía sobre el curso del mundo, encargándoles gobernar en sabiduría, justicia y amor. Pero ellos no han respetado los mandamientos del Todopoderoso y han actuado contra las buenas órdenes de Dios. Así llegaron la crueldad y el sufrimiento y las preocupaciones, hasta que retorne el Maestro y tome posesión de todas las cosas y llame a Sus servidores para pasarles cuentas”.

15. Y les dijo otra parábola: "un hombre tenía dos hijos y, llegándose al mayor, dijo: hijo mío, ve hoy a trabajar en la viña, y éste respondió diciendo: no quiero. Pero después se arrepintió y fue. Y llegándose al segundo, habló de igual modo. Y éste le respondió diciendo: voy, padre. Pero no fue. ¿Cuál de ambos hizo la voluntad del padre?”

16. Le dijeron: "el primero”. Y Jesús les dijo: "en verdad os digo que los publicanos y las rameras entrarán en el Reino de Dios antes que vosotros. Pues vino Juan a vosotros por el camino de la justicia, y no habéis creído en él; pero los publicanos y las rameras creyeron en él, y vosotros, aun viendo esto, no os habéis arrepentido, creyendo en él”.

17. Y el Señor reunió en un lugar a todos Sus discípulos en torno a El y les dijo: "¿podéis dar perfección a lo que es imperfecto? ¿Podéis poner orden desde el desorden?” Y contestaron: "no, Señor”.

18. Y los dispuso según la cifra que cada uno tenía asignada, en un cuadrilátero, habiendo uno menos de doce en cada lado; hizo esto porque sabía quién Le traicionaría (que habría de ser contado por los hombres como uno de los Suyos, pero que no lo era).

19. El primero de la séptima línea de arriba, en el medio, y el último en la séptima fila de abajo, y al que no era ni el primero ni el último lo puso en el punto central, y a los restantes los colocó según un orden divino, cada uno hallando su lugar, de modo que los que estaban arriba quedaban igual que los de abajo y los de abajo igual que los de arriba, y el lado izquierdo era igual al derecho, y el lado derecho era igual al izquierdo, conforme a la suma de sus números.

20. Y El dijo: "¿veis cómo estáis colocados? Os digo que de igual modo es el orden del Reino de Dios, y el Uno que todo lo gobierna está en medio vuestro, y El es el punto central y con El están los ciento veinte, los elegidos de Israel, y después de El siguen los ciento cuarenta y cuatro mil, los elegidos de los paganos, los cuales son sus hermanos”.

 

CAPITULO 69

Acerca de la muerte, el renacimiento y la vida

1. Estando sentado Jesús en el lado oeste del templo con Sus discípulos, he aquí que la gente llevaba a un muerto en un féretro, para enterrarlo, y uno Le dijo: "Maestro, ¿si un hombre ha muerto, vivirá de nuevo?”

2. Y El respondió diciendo: "Yo Soy la resurrección y la vida, Yo Soy lo bueno, lo bello, lo verdadero, y si alguien cree en Mí, no morirá jamás, sino vivirá eternamente. Así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a vivir. Benditos los que en Mí mueren y se han vuelto perfectamente iguales a Mí; pues reposarán de su trabajo y sus obras les seguirán. Habrán vencido el mal y habrán sido hechos pilares del templo de Mi Dios, y ya no saldrán de él, pues permanecerán en la eternidad.

3. "Pero para los que hayan hecho el mal no habrá reposo; pues saldrán y entrarán y tendrán que soportar sufrimientos por muchas eras para enmendarse, hasta que lleguen a ser perfectos. En cambio, los que hayan hecho el bien y alcanzado la perfección, tendrán reposo eterno y entrarán en la vida eterna. Reposarán en la eternidad.

4. "Sobre ellos ya no tendrá poder el repetirse de la muerte y del nacimiento, para ellos la rueda del Eterno no girará más, pues habrán alcanzado el punto central, donde reina el reposo eterno, y el punto central de todas las cosas es Dios”.

5. Y uno de Sus discípulos Le preguntó: "¿cómo entrará uno en el Reino de Dios?” Y El respondió diciendo: "si no hacéis que lo de abajo sea como lo de arriba, y la izquierda como la derecha y lo que hay detrás como lo de delante, si no entráis en el punto central y en el Espíritu, no entraréis en el Reino de Dios”.

6. Y El dijo: "no creáis que haya alguien sin error, pues hasta entre los profetas y los que han sido iniciados en el ser cristianos, se encuentra la palabra del error. Pero hay muchos errores que el amor cubre”.

7. Y llegada la tarde, se fue con los Doce a Betania; pues allí habitaban Lázaro, María y Marta, a quienes amaba.

8. Y Salomé se Le acercó y Le preguntó: "Señor, ¿hasta cuándo tendrá poder la muerte?” Y El respondió diciendo: "mientras vosotros, hombres, pongáis cargas, y vosotras, mujeres, concibáis. Y por esta razón he venido, para poner fin a las obras de los imprudentes”.

9. Y Salomé Le dijo: "entonces he hecho bien en no haber dado a luz”. Y el Señor respondió diciendo: "come de todo pasto que sea bueno; pero de aquel que tiene la amargura de la muerte, no comas”.

10. Y cuando Salomé preguntó cuándo se comprenderían estas cosas que Le acababa de preguntar, dijo el Señor: "cuando hayáis gastado las vestiduras de la vergüenza y os elevéis por encima del deseo; cuando ambos sean uno, y lo masculino junto a lo femenino no sean ni masculino ni femenino”.

11. Y una vez más a otro discípulo, que Le peguntó: "¿cuándo será que todos obedezcan la Ley?” "Cuando el Espíritu de Dios colme toda la Tierra y el corazón de todo hombre y de toda mujer.

12. "Yo esparcí la ley en la Tierra, echó raíz y a su debido tiempo produjo doce frutos para alimento de todos. Eché la ley en el agua, y ésta se limpió de todo mal. Eché la ley en el fuego y el oro quedó purificado de toda escoria. Eché la ley en el aire y se hizo viva por el Espíritu del Uno viviente, que colma todas las cosas y habita en cada corazón”.

13. Y aún dijo muchas otras parábolas parecidas, a aquellos que tenían oídos para oír y un alma que podía comprender. Pero a la muchedumbre estas palabras le eran oscuras.

 

CAPITULO 70

Jesús reprende a Pedro por su impetuosidad

1. Y en la mañana del día en que llegaron de Betania, Pedro tenía hambre y descubrió a lo lejos una higuera con hojas. Se acercó contento, esperando encontrar fruto, pero no halló más que hojas, pues todavía no era el tiempo de los higos.

2. Y Pedro se irritó y dijo: "¡maldito árbol, que nunca más coma hombre alguno de tu fruto!” Y algunos discípulos oyeron esto.

3. Y al día siguiente, al pasar Jesús con Sus discípulos por allí cerca, dijo Pedro a Jesús: "Maestro, mira la higuera que maldije, cómo florece y verdea. ¿Por qué mi palabra no se cumplió?”

4. Jesús dijo a Pedro: "no sabes de qué espíritu vienes. ¿Por qué maldijiste lo que Dios no ha maldecido?” Y Pedro dijo: "mira, Señor, yo estaba hambriento y, al encontrar sólo hojas sin fruto, me irrité y maldije el árbol”.

5. Y Jesús dijo: "hijo de Jonás, ¿no sabías que todavía no ha llegado el tiempo de los higos? Mira el trigo de los campos que crece según su naturaleza -primero el retoño verde, luego el tallo y luego la espiga-; ¿también te enfadarías si llegaras en el tiempo de los tiernos retoños y no encontraras grano en la espiga? ¿Maldecirías el árbol que, lleno de brotes y en flor, todavía no da frutos maduros?

6. "En verdad te digo, Pedro, que uno de Mis Doce Me negará tres veces, en su miedo y temor, maldiciendo y jurando que no Me conoce, y el resto Me abandonará por un tiempo.

7. "Pero os arrepentiréis y os doleréis amargamente; pues en vuestros corazones Me amáis, y seréis como un altar de doce piedras labradas y testimonio de Mi nombre, y seréis los servidores de los servidores, y os daré las llaves de la Comunidad y apacentaréis a Mis ovejas y a Mis corderos, y seréis Mis representantes en la Tierra.

8. "Y entre los que os sucedan se levantarán hombres, de los que algunos ciertamente Me amarán igual que tú, y los irascibles, los imprudentes y los impacientes maldecirán a los que Dios no ha maldecido y los perseguirán en su ignorancia, porque todavía no podrán hallar en ellos los frutos que exigen.

9. "Y otros, que se aman a sí mismos, se aliarán con los reyes y los que rigen el mundo y buscarán poder terrenal, riqueza y dominio, y matarán por el fuego y la espada a los que buscan la verdad y que por ello son verdaderamente Mis discípulos.

10. "Y en aquellos días Yo, Jesús, seré crucificado de nuevo y escarnecido públicamente; pues ellos declararán hacer todo esto en Mi nombre”. Y Pedro dijo: "que esto esté lejos de Ti, Señor”.

11. Y Jesús respondió: "al igual que Yo seré clavado en la cruz, así también lo será Mi Comunidad en aquellos días; pues ella es Mi esposa y una conmigo. Pero vendrá el día en que las tinieblas retrocederán y alumbrará la verdadera luz.

12. "Y se sentará en Mi trono uno que será hombre de verdad, bondad y poder, que estará más lleno de amor y sabiduría que cualquier otro, y guiará a Mi Comunidad por medio de cuatro veces doce y de setenta y dos, como antaño. Sólo enseñará lo que es verdad.

13. "Y Mi Comunidad se llenará de luz y alumbrará a todos los pueblos de la Tierra; y habrá un sumo sacerdote sentado en su trono, como rey y sacerdote.

14. "Y Mi espíritu estará en él y su trono perdurará y no será sacudido, pues estará fundado sobre el amor y la verdad y la justicia; y la luz vendrá a él y de él irradiará a todos los pueblos de la Tierra, y la verdad los hará libres”

.

CAPITULO 71

La purificación del templo

1. La fiesta de la Pascua de los judíos estaba próxima, y Jesús subió de nuevo a Jerusalén, desde Betania. Y encontró sentados en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y también a los cambistas.

2. Hizo un látigo de siete cuerdas y los arrojó a todos del templo. Dejó libres a las ovejas, bueyes y palomas, y tiró el dinero de los cambistas y derribó las mesas.

3. Y les dijo: "sacad todo esto de aquí, y no convirtáis la casa de Mi Padre en un mercado. ¿No está escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones y llenado con toda suerte de abominaciones”.

4. Y no permitía que nadie transportara una vasija llena de sangre por el templo, o que se matara animales. Y Sus discípulos recordaron que está escrito: "el celo de Tu casa me ha consumido”.

5. Entonces los judíos Le replicaron: "¿qué señal nos muestras para que veamos por qué haces estas cosas?” Jesús respondió diciéndoles: "os digo de nuevo: derribad este templo, y Yo lo levantaré en tres días”.

6. Los judíos replicaron: "¿cuarenta y seis años tardó este templo en ser edificado y Tú lo levantarás en tres días?” Pero El hablaba del templo de Su cuerpo.

7. Cuando resucitó de entre los muertos, Sus discípulos recordaron que les había dicho esto y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho.

8. Pero los escribas y sacerdotes vieron y escucharon esto y se espantaron y buscaban cómo acabar con El; pues Le temían, viendo que todo el pueblo escuchaba Sus enseñanzas.

9. Al llegar la tarde, salió de la ciudad; pues durante el día enseñaba en el templo y por la noche se iba al monte de Olivos. El pueblo iba temprano, para escucharle en los patios del templo.

10. Encontrándose en Jerusalén, en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en El, porque vieron los milagros que hacía.

11. Pero Jesús no se confiaba, pues los conocía a todos. Y no necesitaba que nadie diera testimonio de otro; pues bien sabía lo que había en cada hombre.

12. Ya que se aproximaba la fiesta de la Pascua, envió a dos de Sus discípulos para que preparasen la sala superior, donde deseaba comer con Sus Doce y para que compraran todas las cosas necesarias para la fiesta que quería celebrar con ellos

 

CAPITULO 72

Palabras de despedida de Jesús

1. Estando Jesús sentado con Sus discípulos en el Jardín de Getsemaní, les dijo: "no dejéis que se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed entonces también en Mí. En la casa de Mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo habría dicho. Voy a prepararos un lugar. Y cuando Me vaya y os prepare un lugar, volveré y os recibiré donde Yo estoy, para que, donde estoy, estéis también vosotros. Y sabéis adonde voy, y también conocéis el camino”.

2. Tomás Le dijo: "Señor, no sabemos adónde vas; ¿cómo pues, podemos saber el camino?” Y Jesús les dijo: "Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por Mí. Si Me hubieseis reconocido, habríais reconocido también a Mi Padre. Pero ahora sabéis, y habéis visto a Mi Padre”.

3. Felipe Le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y nos basta”. Jesús le dijo: "tanto tiempo hace que estoy contigo, y ¿aún no Me conoces, Felipe? El que Me ha visto a Mí, ha visto al Padre; ¿por qué, pues, dices: muéstranos al Padre? ¿No crees que estoy en el Padre y el Padre en Mí? Las palabras que os digo, no las hablo por Mí mismo; pues el Padre, que habita en Mí, hace todas las obras.

4. "Creedme, creed que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí; por lo menos, creedme por las obras verdaderas. En verdad, en verdad os digo que, los que creen en Mí, harán las mismas obras que Yo hago; y harán obras más grandes que éstas, porque Yo voy a Mi Padre.

5. "Y todo cuanto pidáis en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo del hombre. Lo que pidáis en Mi nombre, lo haré.

6. "Si Me amáis, guardad Mis mandamientos; y Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, que se quedará con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, que el mundo no puede recibir, porque no Lo ve ni Lo conoce; pero vosotros Lo conocéis, pues el Espíritu habita en vosotros y estará en vosotros.

7. "No os dejaré sin consuelo; vendré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no Me verá, pero vosotros Me veréis. Dado que Yo vivo, también vosotros viviréis. En ese día sabréis que Yo estoy en Mi Padre y vosotros en Mí y Yo en vosotros.

8. "Los que tienen Mis mandamientos y los guardan, Me aman; y los que Me amen, serán amados por Mi Padre, y Yo les amaré y Me manifestaré a ellos”.

9. Y Judas (no el Iscariote), Le preguntó: "Señor, ¿cómo es eso de que quieres mostrarte a nosotros y no al mundo?” Jesús respondió diciéndoles: "los que Me amen, guardarán Mis palabras: y el Uno santo les amará, y vendremos a ellos y permaneceremos en ellos.

10. ”Los que no Me amen, no oirán Mis palabras; y las palabras que oís no son Mis palabras, sino las palabras de Mi Padre, que Me ha enviado. Os he dicho estas cosas mientras aún estoy entre vosotros; pero el Consolador, que es el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, os lo enseñará todo y os traerá a la memoria todo lo que os he dicho.

11. "Paz os dejo, Mi paz os doy: no como el mundo da, os doy Yo. No dejéis que se turbe o asuste vuestro corazón. Habéis oído, como os he dicho, que Me voy, y volveré a vosotros. Y si Me amáis, os alegraréis; pues os he dicho que voy al Padre; pues el Padre es más grande que Yo.

12. "Y os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no os hablaré mucho más a vosotros; pues vendrá el príncipe de este mundo, que en Mí no halla nada.

13. "Para que el mundo sepa que amo al Padre, y que hago tal como el Padre Me ha mandado. Incluso hasta el fin”.

 

CAPITULO 73

La vid verdadera

1. Y entonces Jesús les dijo: "Yo Soy la vid verdadera y Mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en Mí no lleve fruto, será quitado, y todo el que dé fruto, será podado, para que aún dé más fruto.

2. "Permaneced en Mí, y Yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto de sí mismo si no permanece en la vid, tampoco, pues, vosotros, si no permanecéis en Mí. Yo Soy la vid y vosotros sois los sarmientos: el que permanece en Mí, y Yo en él, da mucho fruto; pues sin Mí no podéis hacer nada.

3. "Los que no permanecen en Mí, son echados fuera, como sarmientos infructuosos, y se secan; son amontonados y arrojados al fuego, y son quemados. Pero si permanecéis en Mí y Mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que queráis y se os dará.

4. "En verdad, Yo Soy el pan verdadero que viene del Cielo, la substancia de Dios, la cual es una con la vida de Dios. Y así como en vuestros panes hay muchos granos de cereal, así también vosotros, los que creéis y que hacéis la voluntad de Mi Padre, sois uno en Mí. No como vuestros antepasados, que comieron el maná y murieron; pues quien coma de este pan, vivirá eternamente.

5. "Tal como el trigo es separado de la paja, así tenéis también vosotros que separaros de los errores de este mundo; no obstante, no necesitáis iros de este mundo, sino que tenéis que vivir en el mundo -distanciándoos del mundo- por la vida del mundo.

6. "En verdad, en verdad, el trigo se seca al fuego, y así también vosotros, Mis discípulos, tenéis que atravesar tribulaciones. Pero alegraos: pues igual que como un solo cuerpo habéis sufrido conmigo, reinaréis conmigo en un solo cuerpo y brindaréis vida al mundo.

7. "En eso Mi Padre es glorificado, en que deis mucho fruto; así seréis Mis discípulos. Como el Padre Me amó, también Yo os he amado: permaneced en Mi amor. Si guardáis Mis mandamientos, permaneceréis en Mi amor, igual que Yo guardé los mandamientos de Mi Padre y permanezco en el espíritu del amor.

8. "Todo esto os lo he dicho para que Mi gozo permanezca en vosotros y vuestro gozo sea perfecto. Este es Mi mandamiento: que os améis unos a otros, como Yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este amor del que da la vida por un amigo. Vosotros sois Mis amigos, si hacéis todo lo que os mando.

9. "En adelante ya no os llamaré servidores, pues el servidor no sabe lo que hace su señor; os he llamado amigos, pues todo lo que oí de Mi Padre os lo he enseñado. No Me habéis elegido vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros y os he puesto para que vayáis y déis fruto y vuestro fruto perdure. Cualquier petición que en Mi nombre hagáis al Padre, os será cumplida.

10. "Esto os mando: que os améis unos a otros, e igualmente a todas las criaturas de Dios. Si el mundo os odia, sabed que Me odió a Mí antes de odiaros a vosotros. Si fueseis del mundo, el mundo os amaría como suyos; pero como no sois de este mundo, ya que Yo os escogí y saqué del mundo, el mundo os odia.

11. "Acordaos de la palabra que ya os dije: no es el siervo mayor que su señor. Tal como Me persiguieron a Mí, os perseguirán también a vosotros; tal como hayan seguido Mis palabras, seguirán también vuestras palabras. Pero todo os lo harán a causa de Mi nombre, pues no conocen al que Me ha enviado.

12. "Si no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen pretexto para sus pecados. El que Me odia a Mí, odia también a Mi Padre. Si no hubiera hecho entre ellos aquellas obras que nadie más hizo, no tendrían pecado; pero ahora tienen, y Nos han visto y odiado a Mí y a Mi Padre. Mas todo esto tiene que acontecer para que se cumpla la palabra que en la Ley de ellos está escrita: Me odiaron sin motivo

13. "Pero vendrá el Consolador, que os enviaré desde el Padre, es decir el Espíritu de la verdad, que saldrá del Padre y dará testimonio de Mí: y todos daréis testimonio de Mí, pues desde el principio estáis conmigo.

 

CAPITULO 74

Jesús prepara a Sus discípulos para lo que se avecina

1. "Todo esto os lo he dicho para preveniros. Os expulsarán de las sinagogas; sí, llegará el tiempo en que todo el que os quite la vida pensará que lo hace para honrar a Dios. Y tales cosas harán, porque no han reconocido ni al Padre ni a Mí.

2. "Todo esto os lo he dicho para que, cuando llegue el tiempo, os acordéis de lo que he dicho sobre ello. Y esto no os lo dije al principio, porque estaba con vosotros. Mas ahora sigo Mi camino a Mi Padre, que Me ha enviado, y ninguno de vosotros Me pregunta: ¿adónde vas? Sin embargo, como os he dicho todo esto, estáis tristes.

3. "A pesar de ello os digo la verdad: para vosotros es necesario que Yo Me vaya, pues si no Me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si Me voy, os enviaré a Mi Espíritu. Y cuando haya llegado, llamará la atención al mundo sobre pecado, justicia y juicio.

4. "Sobre pecado, porque no creen en Mí; sobre justicia, porque voy al Padre y en adelante no Me veréis más; sobre juicio, porque el príncipe de este mundo está juzgado.

5. "Aún tengo mucho que deciros, mas ahora aún no lo podéis captar; pero cuando venga Aquél, el Espíritu de la Verdad, os conducirá a toda la verdad; pues no hablará desde sí mismo, sino hablará lo que oirá. Y os mostrará lo que vendrá; y Me glorificará, pues lo recibirá de Mí y os lo revelará.

6. "Todo cuanto tiene Mi Padre es Mío; por esto os he dicho que el Consolador lo tomará de Mí y os lo revelará. Por algún tiempo no Me veréis y por algún tiempo volveréis a verme, pues Me voy al Padre”. Entonces algunos de Sus discípulos se dijeron unos a otros: "¿qué significa eso que nos dice: por algún tiempo no Me veréis y por algún tiempo volveréis a verme, y: pues Me voy al Padre?”

7. Notó Jesús que querían preguntarle y les dijo: "os preguntáis unos a otros a causa de Mis palabras: algún tiempo no Me veréis, y: por algún tiempo Me volveréis a ver. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, pero el mundo se alegrará: vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se tornará dicha.

8. "Una mujer, en los dolores del parto, siente tristeza, pues ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al hijo, ya no piensa en el miedo, por la dicha que tiene de que haya venido un hombre al mundo. Y vosotros estáis ahora igualmente llenos de tristeza, pero de nuevo os veré y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra dicha.

9. "Y en aquel día no Me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis en Mi nombre al Padre, lo recibiréis. Hasta ahora no habéis pedido nada en Mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestra dicha sea perfecta. Todo esto os lo he dicho en parábolas; pero llegará el tiempo en que ya no os hablaré de modo secreto, sino os anunciaré abiertamente sobre Mi Padre.

10. "En aquel día pediréis en Mi nombre: y no os digo que rogaré a Mi Padre por vosotros; pues El mismo os ama, porque vosotros Me amáis y creéis que he salido de Dios. Salí de Dios y vine al mundo; y dejo el mundo y voy a Mi Dios”.

11. Entonces Sus discípulos Le dijeron: "ahora hablas abiertamente y no dices enigma alguno. Ahora sabemos que sabes todas las cosas y que no es necesario que nadie Te pregunte; pues creemos que has salido de Dios”.

12. Jesús les respondió: "¿ahora creéis? He aquí que llega la hora, sí, y ya es llegada, en que seréis dispersados y cada uno irá a su casa y a Mí Me dejaréis solo; pero no estoy solo, pues el Padre está conmigo.

13. "Esto os lo he dicho para que tengáis paz en Mí. En el mundo tendréis tribulación; pero consolaos, pues he vencido al mundo. Levantaos, marchémonos”.

CAPITULO 75

La última cena pascual

1. Por la tarde vino El a la casa donde se hallaban reunidos los Doce y los que les acompañaban, Pedro, Santiago, Tomás, Juan, Simón, Mateo, Andrés, Natanael, Santiago, Tadeo, Judas y Felipe y sus compañeros (y estaba también Judas Iscariote, contado por las gentes entre los Doce, hasta el tiempo en que se desenmascaró).

2. E iban todos vestidos con túnicas de puro lino blanco, pues el lino es la justicia de los santos. Y cada uno llevaba el color de su tribu; pero el Maestro llevaba Su túnica de blanco puro, sin costura ni mácula.

3. Y empezaron a disputar sobre quién había de ser considerado como el más grande. El les dijo al respecto: "los reyes de los paganos ejercen dominio sobre ellos, y los que dominan son llamados benefactores. Pero vosotros no debéis ser así. Quien de vosotros sea el más grande, debe ser como el menor, y, quien sea el primero, debe servir”.

4. Y Jesús dijo: "con anhelo he deseado celebrar esta cena pascual con vosotros antes de sufrir, a fin de instituir el memorial de Mi sacrificio para servicio y para la Redención de todos los hombres; pues he aquí que llega la hora en que el Hijo del hombre será entregado en manos de los pecadores”.

5. Y uno de los Doce Le preguntó: "¿soy yo, Señor? Y El contestó: "aquel a quien dé el bocado, ése es”.

6. Y Judas Iscariote Le dijo: "mira, hay pan sin levadura, vino mezclado, aceite y hierbas, pero ¿dónde está el cordero que ordenó Moisés?” (Pues Judas había comprado el cordero, pero Jesús había prohibido que fuera degollado).

7. Y Juan predijo desde el Espíritu: "ved al cordero de Dios, el buen Pastor, que da la vida por Sus ovejas”. Judas se turbó al oír estas palabras, pues sabía que Lo traicionaría. Pero una vez más preguntó Judas: "Maestro, ¿no está escrito en la Ley que debe degollarse un cordero para la fiesta de la Pascua, dentro de los portales?”

8. Y Jesús respondió: "cuando Yo sea levantado en la cruz, será en verdad degollado el cordero; pero ¡ay de aquel por quien sea entregado en manos de los matarifes! Mejor le fuera no haber nacido.

9. "En verdad os digo que he venido para eso al mundo, para abolir todo sacrificio de sangre y el comer carne de animales y pájaros, sacrificados por hombres.

10. "En el principio Dios dio a todos, como alimento, los frutos de los árboles, los granos y las hierbas; pero los que se amaban más a sí mismos que a Dios o a su prójimo, corrompieron sus costumbres y trajeron enfermedades a sus cuerpos y llenaron la Tierra de avideces y crueldad.

11. "No derramando sangre inocente, sino mediante una vida honesta encontraréis la paz de Dios. Me llamáis el Cristo de Dios, y decís bien; pues Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida.

12. "Recorred este Camino, y encontraréis a Dios. Buscad la Verdad, y la Verdad os hará libres. Vivid en la Vida, y no veréis la muerte. Todas las cosas viven en Dios, y el Espíritu de Dios llena todas las cosas.

13. "Guardad los mandamientos. Ama a tu Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo. De esto penden toda la Ley y los Profetas. Y el compendio de la Ley es esto: no hagáis a nadie lo que no queréis que otros os hagan a vosotros. Haced a otros lo que queréis que otros os hagan.

14. "Benditos sois los que cumplís este mandamiento; pues Dios es manifiesto en todas las criaturas. Todas las criaturas viven en Dios, y Dios está oculto en ellas”.

15. Y luego Jesús mojó un bocado y lo dio a Judas Iscariote, diciendo: "lo que vas a hacer, hazlo pronto”. Pero éste, tras haber recibido el bocado, salió inmediatamente. Y era de noche.

16. Tras haber salido Judas Iscariote, dijo Jesús: "ahora es glorificado el Hijo del hombre entre Sus Doce, y Dios es glorificado en El. Y en verdad os digo que los que os acojan, Me estarán acogiendo a Mí, y los que a Mí Me acojan, estarán acogiendo al Padre, que Me ha enviado. Y a vosotros, que Me seguís en la renovación espiritual como elegidos Míos, os erigiré un reino, como a Mí Me ha sido erigido uno; y vosotros, que habéis permanecido fieles a la verdad, os sentaréis sobre doce tronos y juzgaréis a las doce tribus de Israel”.

17. Y uno Le preguntó: "Señor, ¿volverás a erigir el reino de Israel?” Pero Jesús respondió: "Mi Reino no es de este mundo, ni son Israel todos los que se llaman Israel. (Cap. 75, 17)

18. "Aquellos de cada pueblo que no se manchan con crueldad, que practican la justicia, que aman la misericordia y honran las obras de Dios, que prestan ayuda a los débiles y oprimidos -ésos son el Israel de Dios”.

 

CAPITULO 76

El lavatorio de los pies. La última Comida con el Señor

 

1. Y terminada la cena pascual, encendieron las luces, pues era tarde. Y Jesús se levantó de la mesa, se quitó las vestiduras exteriores y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en la jofaina, lavó los pies de los cuatro veces doce, y se los enjugó con la toalla que tenía ceñida.

2. Y uno de ellos dijo: "Señor, no deberías lavarme a mí los pies”. Y Jesús respondió: "si no te lavo, no tendrás parte conmigo”. Y él contestó: "Señor, no sólo los pies, sino también la cabeza y las manos”.

3. Y Jesús le dijo: "el que viene del baño no necesita lavarse, tiene que lavarse tan sólo los pies, pues está completamente limpio”.

4. Habiéndose puesto de nuevo Su túnica del más puro lino blanco, sin mancha ni costura, se sentó de nuevo a la mesa, y les dijo: "¿sabéis qué he hecho con vosotros? Vosotros Me llamáis Señor y Maestro, y decís bien, pues lo Soy. Y así como ahora he lavado vuestros pies, también debéis lavaros los pies unos a otros; pues os he dado ejemplo, para que vosotros hagáis lo que Yo he hecho con vosotros.

5. "Un nuevo mandamiento os doy: que os améis unos a otros, y a todas las criaturas de Dios. El amor es la consumación de la Ley. El amor procede de Dios, y Dios es amor. Quien no ama, no conoce a Dios.

6. "Ahora estáis purificados por la palabra que os he hablado. En esto todos conocerán que sois Mis discípulos; en que os amáis unos a otros y mostráis amor y misericordia para con todas las criaturas de Dios, especialmente para con las que son débiles y oprimidas, y que sufren, siendo inocentes; pues la Tierra entera está llena de lugares oscuros de crueldad, de pena y miedo, a causa del egoísmo y de la ignorancia de los hombres.

7. "Os digo que améis a vuestros enemigos, que bendigáis a quienes os maldigan y les déis luz que alumbre sus tinieblas, y que el espíritu del amor habite en vuestros corazones y se derrame sobre todos. Y una vez más os digo: amaos unos a otros, y a todas las criaturas de Dios”. Y al terminar El, dijeron todos: "alabado sea Dios”.

8. Y entonces alzó la voz, y todos se juntaron y dijeron: "como el ciervo desea el riachuelo, así mi alma Te desea a Ti, ¡oh Dios!” Y al terminar, uno trajo un incensario lleno de brasas encendidas, en el cual El echó incienso, el mismo incienso que Su madre Le había dado el día de Su revelación,* y la dulzura del perfume llenó la sala.

9. Colocando entonces Jesús delante Suyo una fuente y tras ella el cáliz, levantó los ojos al cielo, dio gracias a Dios por Su bondad en todas las cosas y con todos, y tomó en Sus manos el pan ázimo y lo bendijo. Entonces mezcló el vino con agua y lo bendijo. Entonó la invocación del siete veces santo nombre, llamando a la Trinidad para que hiciera descender al Espíritu Santo y convirtiera el pan en Su cuerpo, es decir en el cuerpo de Cristo, y el vino en Su sangre, es decir en la sangre de Cristo, para obtener el perdón de los pecados y la vida eterna para todos los que obedecen el Evangelio.

10. Y levantando las ofrendas hacia el cielo, dijo: "el Hijo del hombre será elevado de la Tierra, y atraeré hacia Mí a todos los hombres. Entonces todos sabrán que he sido enviado por Dios”.

11. Y habiendo acabado esto, Jesús pronunció las siguientes palabras, levantando los ojos al cielo: "Abba, ha llegado la hora. Glorifica a Tu Hijo, para que Tu Hijo sea glorificado en Ti.

12. "Sí, Tú Me has glorificado, Tú has llenado de fuego Mi corazón, Tú has puesto luces a Mi derecha y a Mi izquierda, para que ninguna parte de Mí esté sin luz. Tu amor brilla a Mi derecha, y Tu sabiduría a Mi izquierda. Tu amor, Tu sabiduría y Tu poder son en Mí manifiestos.

13. "Yo Te he glorificado en la Tierra, he consumado la obra que Me encomendaste; Santo Uno, guarda por Tu nombre a los Doce y a sus compañeros, que Me diste para que lleguen a ser uno, igual que nosotros somos uno. Mientras estaba con ellos en el mundo, los conduje en Tu nombre, y ninguno se ha perdido; pues el que nos dejó no era uno de nosotros, pero oro por él, para que sea salvado. Padre, perdónale, pues no sabe lo que hace.

14. "Y ahora voy a Ti, y digo estas cosas al mundo para que Mi gozo se cumpla en ellos. Les doy Tu palabra y el mundo les odia, pues no son de este mundo, igual que Yo no Soy del mundo.

15. "No pido que los saques del mundo, sino que los guardes del mal mientras estén en el mundo. No son de este mundo, igual que Yo no Soy del mundo. Bendícelos por Tu verdad. Tu palabra es verdad. Como Tú Me enviaste al mundo, así también les envío Yo al mundo, y Me santifico por ellos, para que también ellos sean santificados por la verdad.

16. "No oro sólo por ellos, sino por todos los que se unirán a ellos y por los Setenta y dos que también envié, y por todos los que creerán en la verdad a través de Tu palabra, para que también ellos lleguen a ser uno, como Tú, Santísimo, eres en Mí y Yo en Ti; para que también lleguen a ser uno en Ti, a fin de que el mundo comprenda que Tú Me enviaste.

17. "Padre Santo, quiero también que todos los que Me has dado, sí, todos los que viven, estén conmigo donde Yo estoy, para que participen de la gloria que Tú Me das, ya que Tú Me amas en todos, y a todos en Mí, desde antes de haber sido creado el mundo.

18. "El mundo no Te ha reconocido en Tu justicia, pero Yo Te reconozco, y éstos saben que Tú Me has enviado.

19. "Y les he anunciado Tu nombre, para que el amor con que Tú Me has amado esté en ellos, y para que de ellos se derrame sobre todas Tus criaturas, sí, sobre todas”. Y habiendo pronunciado estas palabras, todos levantaron con El sus voces y oraron tal como les había enseñado:

20. "Padre nuestro, que estás sobre nosotros y en nosotros, santificado sea Tu nombre, en trinidad. Venga Tu Reino, en sabiduría, amor y justicia. Hágase por siempre Tu santa voluntad, en la Tierra como en el Cielo. Danos diariamente el participar de Tu santo pan y el fruto de Tu vid viva. Que así como Tú perdonas nuestra culpa, perdonemos a los que pequen contra nosotros. Mientras intentamos conducir a otros al perfeccionamiento, haznos perfectos en Tu Cristo. Regálanos Tu bondad, para que podamos hacer lo mismo con los demás. En la hora de la tentación, líbranos del mal.

21. "Pues Tuyos son el Reino, el poder y la gloria; en el principio, ahora y por siempre. Amén”.

22. Entonces nuestro Maestro tomó el santo pan y lo partió, e igualmente el fruto de la vid, y lo mezcló, y los bendijo. Y echó un trocito del pan en el cáliz, y bendijo la santa unión.

23. Y entonces dio a Sus discípulos el pan que había bendecido, diciendo: "comed, este es Mi cuerpo, el cuerpo del Cristo, que se da por vosotros para la Redención del cuerpo y del alma”.

24. Del mismo modo les dio el fruto de la vid bendecida por El, diciéndoles: "bebed, pues esta es Mi sangre, la sangre del Cristo, que se derrama por vosotros y por muchos, para la redención del alma y del cuerpo”.

25. Y habiendo participado todos, les dijo: "cuantas veces os reunáis en Mi nombre, haced esta ofrenda en memoria Mía, preparad el pan de vida eterna y el vino de eterna redención y comed y bebed de ellos con el corazón puro, y recibiréis la Substancia, y la vida de Dios, que habita en Mí”.

26. Y habiendo cantado un canto de alabanza, Jesús se puso en pie en medio de Sus apóstoles, y caminando éstos alrededor de El, que era su punto central, como en una danza solemne, se regocijaron en El. Y entonces salió camino del monte de los Olivos, y Sus discípulos Le siguieron.

27. Judas Iscariote había ido a la casa de Caifás y le dijo: "acaba de celebrar la cena pascual, dentro de la ciudad, con el pan ázimo en lugar del cordero. Yo había comprado el cordero, pero prohibió que fuera matado. He aquí que el hombre al que lo compré, es testigo.

28. Y Caifás desgarró sus vestiduras y dijo: "en verdad, esta no es la fiesta pascual, conforme a la Ley de Moisés. Ha cometido un delito merecedor de muerte, pues es una grave transgresión de la Ley. ¿Para qué necesitamos más testigos? Incluso han entrado ahora dos ladrones en el templo y han hurtado el libro de la Ley, y esto es el resultado de Sus enseñanzas. Digamos esto a las gentes que Le siguen, pues temen al poder de la Ley”.

29. Y uno que se hallaba cerca, al salir Judas, le preguntó: "¿crees que Lo matarán?”

30. Y Judas dijo: "no, pues hará algún milagro para librarse de sus manos. Cuando en la sinagoga de Cafarnaúm ellos se levantaron contra El y Lo llevaron a la cima de un monte para precipitarle abajo, ¿no pasó El incólume por en medio de ellos? Seguro que volverá a escapar de ellos y se proclamará abiertamente, estableciendo el Reino del que habla”.

 

CAPITULO 77

El sufrimiento en el huerto de Getsemaní

1. Mientras iban hacia el monte de los Olivos, Jesús les dijo: "esta noche seré una contrariedad para todos vosotros, pues escrito está: 'golpearé al Pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño'; pero después de haber resucitado, os precederé a Galilea”.

2. Simón respondió diciéndole: "aun cuando todos se escandalicen, en ningún caso me escandalizaré yo”. Y Jesús le dijo: "Simón, Simón, mira que Satanás quería poseerte y hacerte pasar por el tamiz como al trigo. Pero Yo he orado para que tu fe no desfallezca. Y cuando hayas llegado a estar firme, fortalece a tus hermanos”.

3. Y él Le dijo: "Señor, estoy dispuesto a ir contigo a prisión y a la muerte”. Y Jesús dijo: "te digo, Simón, que esta noche no cantará el gallo antes de que por tres veces hayas negado conocerme”.

4. Habiendo cruzado el riachuelo Cedrón, fue Jesús con ellos al huerto de Getsemaní. Y El dijo a Sus discípulos: "sentaos aquí mientras Yo voy allí a orar”. (También Judas, que Le traicionó, conocía el lugar, pues Jesús a menudo permanecía allí con Sus discípulos).

5. Entonces les dijo: "Mi alma está desde ahora triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo”.

6. Y adelantándose un poco, se postró sobre Su rostro, y oró diciendo: "oh Padre Mío, si es posible, haz que pase de Mí este cáliz; pero no se haga como Yo quiero, sino como quieras Tú”.

7. Y se Le apareció entonces un ángel del Cielo, que Le confortó. Y viniendo a Sus discípulos, al encontrarlos dormidos dijo a Pedro: "¿no habéis podido, pues, velar conmigo una hora?

8. "Velad y orad, para no caer en la tentación: cierto que el espíritu tiene buena disposición, pero la carne es débil”.

9. De nuevo, por segunda vez, se fue y oró: "oh Padre Mío, si no es posible, si este cáliz no puede pasar de Mí, hágase Tu voluntad”.

10. Y lleno de angustia, oró con más fervor; y Su sudor caía sobre la tierra, como si fueran gruesas gotas de sangre.

11. Y volvió y los encontró dormidos; pues les pesaban los ojos.

12. Y los dejó y se alejó de nuevo y oró por tercera vez, diciendo: "oh Padre Mío, no se haga Mi voluntad sino la Tuya, en la Tierra como en el Cielo”.

13. Entonces volvió a Sus discípulos y les dijo: "dormid ya y descansad, he aquí que está cerca la hora en que el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos: mirad, está aquí el que Me traiciona”.

 

CAPITULO 78

La traición de Judas. La negación de Pedro

1. Mientras aún hablaba, he aquí que vino un grupo, y Judas, llamado Iscariote, le precedía; pues Judas había recibido de los sumos sacerdotes y fariseos un grupo de soldados y oficiales. Habían ido allí con linternas, antorchas y armas.

2. Jesús sabía todo lo que tenía que sucederle. Salió y les dijo: "¿a quién buscáis?” Le respondieron: "a Jesús de Nazaret”. Jesús les dijo: "Soy Yo”.

3. Cuando les hubo dicho, “Soy Yo”, retrocedieron y cayeron al suelo. Cuando se hubieron levantado, les preguntó otra vez: "¿a quién buscáis?” Y dijeron: "a Jesús de Nazaret”. Jesús respondió: "Soy Yo”. Y al oír esto, retrocedieron de nuevo y cayeron al suelo. Y cuando se hubieron levantado, preguntó de nuevo: "¿a quién buscáis?” Y dijeron: "a Jesús de Nazaret”. Y Jesús respondió: "os he dicho que Soy Yo; si Me buscáis a Mí, dejad ir a éstos”.

4. Entonces el traidor les dio una señal, diciendo: "aquel a quien yo bese, ése es, prendedle”.

5. Y acercándose a Jesús, dijo: "salve, Maestro”, y Le besó. Y Jesús le dijo: "amigo, ¿por qué has venido? ¿Con un beso traicionas al Hijo del hombre?”

6. Entonces dijo Jesús a los sumos sacerdotes y superiores del templo y ancianos que habían venido: "habéis salido como cuando hay un ladrón, con espadas y con garrotes. Cuando cada día estaba en el templo, no extendisteis las manos hacia Mí; pero esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas”.

7. Entonces se acercaron y le sujetaron con sus manos. Y Simón Pedro extendió la mano, sacó la espada y alcanzó a un siervo del pontífice, cortándole una oreja.

8. Entonces Jesús le dijo: "envaina tu espada en su lugar, pues los que tomen la espada, perecerán por la espada”. Y Jesús tocó su oreja y le curó.

9. Y a Pedro le dijo: "¿crees que no puedo ahora rogar a Mi Padre que Me envíe inmediatamente a más de doce legiones de ángeles? Pero ¿cómo se podrá entonces cumplir la escritura según la cual esto tiene que suceder?”

10. Entonces Le abandonaron todos los discípulos, y huyeron. Los que prendieron a Jesús Le llevaron a Caifás, el pontífice; pero primero Le condujeron a Anás, el suegro de Caifás, este último pontífice aquel año.

11. Era Caifás el que había dado a los judíos el consejo de que sería beneficioso que un hombre muriera por los pecados del pueblo.

12. Estaban reunidos los escribas y los ancianos, y Pedro, Juan, y Judas siguieron de lejos hasta el palacio del pontífice. Entrando, se sentaron con los siervos para ver en qué terminaría aquello.

13. Y éstos habían encendido fuego en medio del atrio; y sentándose ellos, Pedro se sentó también entre ellos y se calentaba.

14. Viéndole una sierva sentado junto al fuego, lo observó atentamente y dijo: "este hombre también estaba con El”. El Le negó diciendo: "no Le conozco, mujer”.

15. Y al poco rato, le vio otro y dijo: "tú también eres uno de ellos”. Y Simón Pedro dijo: "hombre, yo no soy”.

16. Y antes de transcurrir una hora, otro aseguró, de modo convincente: "en verdad que éste estaba con Jesús de Nazaret; su hablar le delata”.

17. Y Simón negó por tercera vez, con un juramento, dicendo: "no conozco a ese hombre”. Y al instante, mientras aún hablaba, cantó el gallo.

18. Y el Señor se volvió y miró a Simón. Y Simón se acordó de la palabra del Señor, de que le había dicho: "antes de que ese día cante el gallo, Me habrás negado tres veces”. Y Simón salió fuera y lloró amargamente.

 

CAPITULO 79

El interrogatorio ante el potífice Caifás

1. El pontífice preguntó a Jesús acerca de Sus discípulos y de Sus enseñanzas, diciendo: "¿qué edad tienes? ¿Eres Tú el que dijo haber visto a nuestro padre Abraham en su tiempo?”

2. Y Jesús respondió: "en verdad, antes que Abraham fuera, Soy Yo”. Dijo el pontífice: "aún no tienes cincuenta años; ¿por qué dices que has visto a Abraham? ¿Quién eres, pues? ¿Qué pretendes ser? ¿Qué enseñas?”

3. Y Jesús le respondió: "he hablado públicamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el templo, adonde concurren todos los judíos, y nada he dicho en secreto. ¿Por qué Me preguntas? Pregunta a los que Me han oído, lo que les he hablado; mira, ellos saben lo que he dicho”.

4. Habiendo dicho El esto, uno de los oficiales que estaba a Su lado, Le golpeó con la palma de la mano, diciendo: "¿así respondes al pontífice?” Jesús le contestó: "si he dicho algo malo, demuéstrame que es malo; y si lo que he dicho está bien, ¿por qué Me pegas?”

5. Entonces los sumos sacerdotes, los ancianos y todo el Sanedrín, buscaban falsos testimonios contra Jesús, para poder matarle, pero ninguno hallaban, pues aunque se habían presentado muchos falsos testigos, no coincidían entre ellos.

6. Al fin se presentaron dos falsos testigos, y uno de ellos dijo: "Este ha dicho: Yo puedo destruir el Templo de Dios y en tres días reedificarlo”. Y el otro dijo: "este hombre ha dicho: destruiré este templo y construiré otro”.

7. Levantándose el pontífice, Le dijo: "¿nada respondes? ¿Qué hay de lo que estos testigos presentan contra Ti?” Pero Jesús callaba; pues iba contra la ley de los judíos interrogar a un hombre de noche.

8. Y Le preguntaron: "¿eres Tú el Cristo? Dínoslo”. Y les contestó: "si os lo dijera, no Me creeríais; y si, al igual que hacéis vosotros, os preguntara, no Me responderíais, ni Me dejaríais ir”.

9. Continuaron preguntándole, diciendo: "¿niegas las leyes y prohíbes el comer carne, que Moisés ordenó?” El respondió: "mirad, aquí hay uno más grande que Moisés”.

10. Y el pontífice contestó, diciéndole: "Te conjuro por Dios vivo: di si eres Tú el Mesías, el Hijo de Dios”. Jesús le dijo: "tú lo has dicho; pero Yo os digo que pronto veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder y venir sobre las nubes del Cielo”.

11. Entonces el pontífice rasgó sus vestiduras, diciendo: "ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? Vosotros habéis oído Su blasfemia; ¿qué pensáis?” Respondieron diciendo: "es culpable de muerte”.

12. Entonces escupieron en Su rostro y Le golpearon con las manos, diciendo: "profetízanos, Cristo, ¿quién Te golpeó?”

13. Y llegada la mañana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, y todo el Sanedrín, tuvieron consejo sobre Jesús, para poder ejecutarle.

14. Y pronunciaron la sentencia contra Jesús; que era culpable de muerte y que fuera atado y llevado preso, y Lo entregaron a Pilato.

 

CAPITULO 80

El arrepentimiento de Judas

1. Viendo entonces Judas que Jesús era condenado a muerte, se arrepintió de haberle traicionado. Fue a devolver las treinta piezas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo: "he pecado traicionando a sangre inocente”.

2. Ellos dijeron: "¿a nosotros qué? Allá tú”. Y arrojando las piezas de plata en el templo, se fue y se ahorcó.

3. Los sumos sacerdotes tomaron las piezas de plata y dijeron: "no es conforme a la Ley que las echemos en la caja del tesoro, pues son precio de sangre”.

4. Y resolvieron en consejo comprar con ellas el campo del Alfarero, para sepultura de forasteros. Por eso hasta el día de hoy ese campo se llama Aceldama, es decir, Campo de Sangre.

5. Con esto se cumplió lo dicho por el profeta Zacarías: "han pesado treinta piezas de plata como Mi precio. Y tomaron las treinta piezas de plata, la suma con que fue tasado por los hijos de Israel, y las dieron por el campo del Alfarero, echándolo al alfarero en la casa del Señor”.

6. He aquí que Jesús había dicho a Sus discípulos: "¡ay del que recibe la iniciación y cae después en el pecado!

7. "Pues para tal no hay lugar para la penitencia en este ciclo, al comprender que han crucificado de nuevo al Hijo celestial de Dios y del hombre, llevando al Cristo a profunda ignominia también en sí mismos.

8. "Pues tales hombres son peores que los animales que vosotros en la ignorancia destináis a la perdición; ya que en vuestras Escrituras está escrito: lo que le ocurre al animal, también les ocurre a los hijos de los hombres.

9. "Todos tienen el mismo aliento; igual que uno muere, muere el otro, de modo que ningún hombre tiene ventaja sobre el animal; pues todos van al mismo lugar -todos surgen del polvo y vuelven al polvo”.

10. Tales cosas dijo Jesús para aquellos que aún no habían renacido, que aún no habían recibido el Espíritu de Dios en sus almas, el Espíritu del amor divino, los cuales, aun habiendo recibido la luz, crucifican otra vez al Hijo de Dios y Lo llevan a profunda ignominia.

 

CAPITULO 81

El interrogatorio ante Pilato

 

1. Entonces llevaron a Jesús de Caifás al pretorio, a Poncio Pilato, el gobernador. Era muy de mañana, y no entraron en el pretorio, por no contaminarse, para poder celebrar la Pascua.

2. Por eso Pilato, saliendo fue a ellos y dijo: "¿qué acusación traéis contra este hombre?” Ellos respondieron diciéndole: "si no fuera malhechor, no te lo habríamos traído. Tenemos una Ley, y según nuestra Ley debe morir; pues quiere abolir las costumbres y tradiciones que nos ordenó seguir Moisés, y además se hace a sí mismo Hijo de Dios”.

3. Pilato les dijo: "tomadle y juzgadle según vuestra Ley”; pues sabía que se lo habían entregado por envidia.

4. Entonces le dijeron los judíos: "el derecho no nos permite condenar a alguien a muerte”. Así se cumplió la palabra de Jesús, que había dicho de qué muerte moriría.

5. Y siguieron inculpándole, diciendo: "hemos encontrado a este hombre sublevando al pueblo y prohibiendo pagar tributo al César, y diciendo de sí mismo que es Cristo, un Rey”.

6. Entró Pilato de nuevo en el pretorio, y, llamando a Jesús, Le preguntó: "¿eres Tú el Rey de los judíos?” Respondió Jesús: "¿por tu cuenta dices eso, o te lo han dicho otros de Mí?”

7. Pilato contestó: "¿soy yo judío? Tu propio pueblo y los sumos sacerdotes Te han entregado a mí; ¿qué has hecho?” Jesús respondió: "Mi Reino no es de este mundo; si Mi Reino fuera de este mundo, Mis seguidores lucharían para que no fuese entregado a los judíos; pero Mi Reino no es de aquí”.

8. Entonces preguntó Pilato: "luego, ¿Tú eres Rey?” Jesús respondió: "tú dices que Yo Soy Rey. Y he nacido y venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que procede de la verdad, oye Mi voz”.

9. Pilato Le dijo: "¿qué es la verdad?” Jesús dijo: "la verdad viene del Cielo”. Pilato dijo: "luego la verdad no está en la Tierra”. Jesús dijo a Pilato: "créelo, la verdad está en la Tierra entre los que la aceptan y la obedecen. Están en la verdad los que juzgan de modo justo”.

10. Y habiendo oído esto, de nuevo salió y les dijo a los judíos: "no hallo culpa en El”. Y siendo El inculpado por los sumos sacerdotes y ancianos, no les respondía.

11. Entonces Pilato Le dijo: "¿no oyes cuántas cosas dicen contra Ti?”

12. Y no le respondía a palabra alguna, de modo que el gobernador se maravilló sobremanera. Y de nuevo les dijo: "no hallo culpa en este hombre”.

13. Entonces se encolerizaron más y gritaron: "subleva al pueblo enseñando por toda la Judea, desde Galilea hasta aquí”. Al oír Pilato el nombre de Galilea, preguntó si aquel hombre era galileo.

14. Y al enterarse de que pertenecía a la jurisdicción de Herodes, Lo envió a Herodes, que en este tiempo también estaba en Jerusalén.

15. Viendo Herodes a Jesús, se puso muy contento; pues desde hacía bastante tiempo deseaba verle, porque había oído hablar mucho de El y esperaba verle hacer algún milagro.

16. Y Le hizo bastantes preguntas, pero El no le contestó. Los sumos sacerdotes y escribas estaban presentes, e insistentemente Le acusaban, y una multitud de testigos falsos se levantó contra El y Le inculpó de muchas cosas que El no conocía.

17. Y Herodes con sus soldados Le despreció y se burló de El, vistiéndole una vestidura suntuosa, y Lo envió otra vez a Pilato. Y ese mismo día Pilato y Herodes se hicieron amigos, pues antes eran enemigos.

18. Y Pilato entró otra vez en el pretorio y preguntó a Jesús: "¿de dónde eres Tú?” Pero Jesús no le dio respuesta alguna. Entonces Pilato Le dijo: "¿no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para crucificarte y poder para soltarte?”

19. Jesús respondió: "no tendrías ningún poder sobre Mí, si no te hubiera sido dado de lo alto; por eso tiene la mayor culpa el que Me ha entregado a ti”.

20. Desde entonces, Pilato buscaba cómo librarle; pero los judíos exclamaron: "si sueltas a ése no eres amigo del César, pues quien se hace rey habla contra el César”.

21. Y Pilato llamó a reunirse a los sumos sacerdotes y a los responsables del pueblo. Cuando se sentó en la silla de juez, su mujer envió a decirle: "no tengas nada que ver con ese hombre justo, pues esta noche he sufrido mucho en sueños, a causa de El”.

22. Y Pilato les dijo: "me habéis traído a este hombre como a uno que subleva al pueblo, y he aquí que habiéndole interrogado ante vosotros no he hallado culpa en El, en base a las cosas de las que Le acusáis. Tampoco Herodes, al que lo he enviado, ha encontrado algo digno de muerte.

23. "Hay entre vosotros la costumbre de que os suelte a uno en la Pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?”

24. Entonces de nuevo gritaron todos: "¡no a éste, sino a Barrabás!” Barrabás era un bandolero, que había sido encarcelado por una sublevación ocurrida en la ciudad y por un homicidio.

25. Pilato quería poner en libertad a Jesús, y les preguntó de nuevo: "¿a quién de los dos queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, que es llamado el Cristo?” Y ellos gritaron: "¡a Barrabás!”

26. Pilato les dijo: "entonces, ¿qué queréis que haga con Jesús, del que se dice que es el Cristo?” Todos le gritaron: "¡hazlo crucificar!”

27. Y el gobernador preguntó: "¿y qué mal ha hecho?” Ellos gritaron cada vez más fuerte: "¡crucifícale, crucifícale!”

28. Y Pilato se aproximó y les dijo: "mirad, de nuevo os Lo traigo y os digo que no hallo culpa en El”. Pero ellos gritaron otra vez: "¡crucifícale, crucifícale!”

29. Y Pilato les preguntó por tercera vez: "¿por qué? ¿Qué mal ha hecho? No he encontrado en El culpa de muerte: en lugar de eso Le haré azotar y Le soltaré”.

30. Pero ellos a grandes voces gritaban sin parar, pidiendo que fuese crucificado. Y sus voces, y las de los sumos sacerdotes, dominaban por encima de todos.

31. Viendo pues Pilato que no se imponía, sino que surgía un tumulto considerable, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: "yo soy inocente de la sangre de este Justo: vosotros veréis”.

32. Y todo el pueblo contestó gritando: "¡caiga Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” Y Pilato dio la orden de que todo ocurriera como ellos exigían. Y les entregó a Jesús, conforme a su voluntad.

CAPITULO 82

La crucifixión de Jesús



1. Entonces les soltó Pilato a Barrabás. Después de haber hecho azotar a Jesús, Lo entregó para que fuese crucificado. Y los soldados del gobernador se Lo llevaron al pretorio y reunieron a toda la tropa de soldados.

2. Y Lo desnudaron y Le vistieron un manto púrpura. Y tejiendo una corona de espinas la pusieron sobre Su cabeza, y en la mano derecha una caña; y doblando ante El la rodilla se burlaban de El diciendo: "¡salve, Rey de los judíos!”

3. Salió entonces Jesús, llevando la corona de espinas y el manto púrpura. Y Pilato les dijo: "¡he aquí al hombre!”

4. Cuando los sumos sacerdotes y los responsables del pueblo Le vieron así, gritaron: "¡crucifícale, crucifícale!” Y Pilato les dijo: "tomadle vosotros y crucificadle, pues yo no hallo culpa en El”.

5. Y escupiéndole, tomaban la caña y Le golpeaban con ella en la cabeza. Y después de haberse burlado de El, Le quitaron el manto, Le pusieron Sus propias vestiduras y Le llevaron a crucificar.

6. Y mientras Le llevaban, pararon a un hombre de Cirene, de nombre Simón, que justamente iba al campo. Le obligaron a llevar la cruz, tras Jesús. A El Le seguía una gran muchedumbre del pueblo, y muchas mujeres que se lamentaban y lloraban por El.

7. Pero Jesús se volvió hacia ellas y dijo: "vosotras, hijas de Jerusalén, no lloréis por Mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos; pues he aquí que vendrán días en que se dirá: ¡bienaventuradas las estériles y los vientres que no engendraron y los pechos que no amamantaron!

8. "Entonces empezarán a decir a los montes: ¡caed sobre nosotros!; y a las colinas: ¡ocultadnos!; pues si esto se hace en el leño verde, en el seco, ¿qué será?”

9. También fueron llevados otros dos, que eran malhechores, para ser ejecutados con El. Y cuando llegaron al lugar llamado Calvario y Gólgota, lo que significa lugar de la calavera, Le crucificaron; e igualmente a los malhechores, a uno a la derecha y al otro a la izquierda.

10. Y era la hora tercia cuando Le crucificaron y Le dieron a beber vinagre mezclado con hiel. Y cuando lo probó, no quiso beberlo. Y Jesús dijo: "Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen”.

11. Después que los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron Sus vestiduras, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida de una pieza. Se dijeron unos a otros: no la rasguemos, sino echemos suertes sobre ella para ver a quién toca.

12. A fin de que se cumpliese la Escritura, que dice: "se han repartido Mis vestiduras y han echado suertes sobre Mi túnica”. Eso hicieron, pues, los soldados; y se sentaron y hacían guardia.

13. Y una inscripción fue puesta sobre El, en letras griegas, latinas y hebreas, que decía: "este es el Rey de los judíos”.

14. Este título lo leyeron muchos judíos, pues el sitio en que fue crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: "no escribas, el Rey de los judíos, sino que El ha dicho: Soy el Rey de los judíos”. Pilato respondió: "lo que he escrito, escrito está”.

15. Uno de los malhechores que estaban colgados, se burlaba de El diciendo: "si Tú eres Cristo, ayúdate a Ti mismo y a nosotros”. El otro le reprendió diciendo: "¿no temes a Dios tú que estás en la misma condena? Es justo que nosotros estemos en ella, pues recibimos la justa recompensa por nuestras obras; pero éste nada malo ha hecho”.

16. Y dijo a Jesús: "Señor, acuérdate de mí cuando llegues a Tu Reino. Y Jesús le dijo: "en verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”.

17. Y pasaban por delante de la cruz y se burlaban de El, moviendo la cabeza y diciendo: "Tú querías destruir el templo de Dios y reedificarlo en tres días. ¡Ayúdate ahora a Ti mismo! Si eres el Hijo de Dios, ¡baja de la cruz!”

18. Y también los sumos sacerdotes se burlaban de El, con los escribas y ancianos, diciendo: "ayudó a un cordero, pero a sí mismo no puede ayudarse. Si es el Rey de Israel, que baje ahora de la cruz, y creeremos en El. Confiaba en Dios, dejádselo a El, a ver si quiere tenerle; pues El ha dicho: Soy el Hijo de Dios”.

19. Los usureros y los tratantes de animales se explayaban de modo similar, diciendo: "Tú has arrojado del templo a los comerciantes de bueyes, ovejas y palomas, pero Tú mismo eres una oveja que ha sido sacrificada”.

20. Y desde la hora sexta, hubo oscuridad sobre todo el país, hasta la hora novena. Y algunos que se hallaban alrededor, encendieron sus antorchas, por la gran oscuridad que había. Y hacia la hora sexta, Jesús gritó con voz fuerte: "Eli, Eli, ¿lama sabachtani?”, que quiere decir: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué Me has abandonado?”

21. Algunos de los presentes, que oyeron esto, dijeron: "este hombre llama a Elías”. Otros decían: "llama al sol”. Los restantes decían: "quedémonos y veamos si viene Elías a salvarlo”.

22. Estaban junto a la cruz de Jesús Su madre y la hermana de Su madre; María, la mujer de Cleofás, y María Magdalena.

23. Jesús, viendo a Su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo a Su madre: "mujer, he aquí a tu hijo”. Y dijo al discípulo: "he aquí a tu madre”. Y desde aquella hora, el discípulo la acogió en su casa.

24. Jesús supo entonces que todo había sucedido, y que la Escritura se había cumplido. Dijo: "tengo sed”. Y de un recipiente lleno de vinagre empaparon una esponja, la pusieron en un hisopo y se la acercaron a la boca.

25. Y Jesús clamó con fuerte voz: "¡Padre, en Tus manos encomiendo Mi Espíritu!”

26 Después de haber tomado el vinagre, Jesús clamó en alta voz: "¡está consumado!” E inclinando la cabeza, expiró. Era la hora novena.

27. Y he aquí que hubo un gran trueno y relámpagos, y la pared que separaba el santuario, ante la que colgaba el velo, cayó y se rompió en dos partes. La tierra tembló y las rocas se partieron.

28. El centurión y los que con él vigilaban a Jesús, viendo el terremoto y cuanto había sucedido, temieron sobremanera y dijeron: "verdaderamente era Hijo de Dios”.

 

29. Y había allí muchas mujeres, que desde Galilea Le habían seguido y servido. Entre ellas estaba María, la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo, y lloraban y se lamentaban, diciendo: "¡la Luz del mundo está oculta a nuestros ojos, el Señor de nuestro amor ha sido crucificado!”

30. Como era la víspera del sábado, los judíos pidieron a Pilato que se rompieran las piernas a los cadáveres y fueran retirados, para que no se quedaran en la cruz durante el sábado (pues era sábado de Pascuas).

31. Vinieron los soldados y rompieron las piernas de los dos que habían sido crucificados con El. Al llegar a Jesús y ver que ya estaba muerto, no Le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados Le atravesó con su lanza el corazón, y al instante salió sangre y agua.

32. Y el que vio esto, lo ha atestiguado, y su testimonio es verdadero. El sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis; pues eso sucedió para que se cumpliese la Escritura: no romperéis ni uno de sus huesos; y también: mirarán al que atravesaron.

 

CAPITULO 83

Sepultura de Jesús

1. Llegada ya la tarde, vino José de Arimatea, un honrado miembro del Sanedrín, el cual también esperaba el Reino de Dios, que se atrevió a ir a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. (Era un hombre bueno y justo, que no había aprobado la resolución del Sanedrín).

2. Y Pilato se maravilló de que ya hubiera muerto, y llamando al centurión, le preguntó si hacía mucho que había muerto. E informado por el centurión, cedió el cadáver a José, que fue y descolgó el cadáver de Jesús.

3. También vino Nicodemo, que en otro tiempo había venido a Jesús de noche. Trajo una mezcla de mirra y áloe, como unas cien libras. Tomaron el cadáver de Jesús y Lo envolvieron en paños de lino, con las hierbas, según la costumbre judía al dar sepultura.

4. En el lugar en que fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que aún no había nadie. Allí pusieron a Jesús, y era el comienzo de la segunda vigilia cuando Le sepultaron, a causa del día de la Preparación de los judíos, y por estar cerca el sepulcro.

5. Y María Magdalena y la otra María, y María, la madre de José, vieron el sepulcro en que fue depositado.

6. Y también las mujeres que habían venido con El de Galilea les siguieron, llevando lámparas en sus manos, vieron el sepulcro y cómo fue depositado Su cuerpo, y empezaron a llorar y lamentarse.

7. Y se volvieron y prepararon aromas y bálsamos, y esperaron a que el sábado terminara.

8. Al día siguiente al de la Preparación, los sumos sacerdotes y fariseos fueron a Pilato y dijeron: "señor, recordamos que ese corruptor, cuando aún vivía, dijo: 'después de tres días, resucitaré' .

9. "Manda, pues, que se proteja el sepulcro hasta que pase el tercer día, para que no vengan de noche Sus discípulos, Lo roben y digan al pueblo: 'ha resucitado de la muerte', y sea el último engaño peor que el primero”.

10. Pilato les dijo: "ahí tenéis una guardia, id y protegedlo tanto como podáis”. De modo que fueron y protegieron el sepulcro, sellaron la piedra y pusieron una guardia delante, hasta que pasara el tercer día.

CAPITULO 84

Resurrección de Jesús

1. Terminado el sábado, cuando comenzó a amanecer el día primero de la semana, temprano en la mañana, vino María Magdalena al sepulcro, trayendo los aromas que había preparado, y con ella también vinieron otras.

2. Y mientras iban se decían entre sí: "¿quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?”; pues era grande. Y cuando llegaron al lugar y miraron, vieron que la piedra estaba removida.

3. Pues he aquí que hubo un gran terremoto. El ángel del Señor descendió del Cielo, removió la piedra de la entrada y se sentó sobre ella. Su figura era como un relámpago y su vestidura blanca como la nieve. Los guardias se asustaron tanto que cayeron como muertos al suelo.

4. Y el ángel dijo a las mujeres: "¡no temáis! Sé que buscáis a Jesús, que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como El había dicho.

5. "¡Venid, ved el sitio donde el Señor yacía! Y apresuraos y decid a Sus discípulos que ha resucitado de la muerte. Y he aquí que os precede a Galilea; allí Le veréis. He aquí que os lo he dicho”.

6. Y entraron y no encontraron el cadáver de Jesús. Entonces corrieron y fueron a Simón Pedro y al otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijeron: "han tomado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde Lo han puesto”.

7. Y corrieron y fueron al sepulcro, miraron adentro y vieron los paños de lino allí colocados y el sudario que había envuelto Su cabeza, no junto a los paños de lino, sino doblado en un lugar aparte.

8. Y sucedió que se desconcertaron sobremanera, pues he aquí que dos ángeles se pusieron junto a ellos, llevando vestiduras blancas resplandecientes, y les dijeron: "¿por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado, y ved, os precede a Galilea, donde Le veréis

9. "¿No os acordáis de que os dijo, estando aún en Galilea, que El, el Hijo del hombre, sería crucificado y resucitaría pasado el tercer día?” Y se acordaron de Sus palabras. Salieron deprisa y huyeron del sepulcro, pues estaban temblando y espantados. Tampoco hablaron a nadie de ello, pues tenían miedo.

10. María se quedó llorando ante el sepulcro. Y mientras lloraba se inclinó y miró dentro del sepulcro, y vio a dos ángeles de blancas vestiduras, uno a la cabecera y otro a los pies de donde había yacido el cadáver de Jesús. Y le dijeron: "mujer, ¿por qué lloras?”

11. Ella les dijo: "porque han tomado a mi Señor y no sé dónde Lo han puesto”. Y mientras decía esto se volvió y vio a Jesús allí de pie, y no reconoció que era Jesús.

12. Jesús le dijo: "mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?” Ella, creyendo que era el hortelano, Le dijo: "Señor, si Tú Te Lo has llevado, dime dónde Lo has puesto, que yo Lo iré a buscar”. Jesús le dijo: "¡María!” Entonces ella se volvió y Le dijo: "¡Rabboni!”, que quiere decir Maestro.

13. Jesús le dijo: "no Me toques, pues aún no he subido a Mi Padre; pero ve a Mis hermanos y diles: subo a Mi Padre y a vuestro Padre, a Mi Dios y a vuestro Dios”.

14. María Magdalena fue y contó a los discípulos que había visto al Señor y que El le había dicho estas cosas a ella y encargado de comunicar Su resurrección de entre los muertos.

 

CAPITULO 85

Jesús resucitado se aparece a dos discípulos

en Emaús

1. El mismo día, dos discípulos iban a la aldea de Emaús, que está a tres horas de Jerusalén. Y hablaban entre sí de todo lo que había sucedido.

2. Y mientras iban hablando sucedió que Jesús mismo se les acercó e iba con ellos; pero sus ojos estaban retenidos, de modo que no podían reconocerle.

3. Y les dijo: "¿de qué habláis entre vosotros, que vais tan tristes?”

4. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, contestó: "¿eres Tú el único forastero en Jerusalén que aún no se ha enterado de lo que aquí ha sucedido en estos días?” y El les dijo: "¿qué?”

5. Y Le contaron acerca de Jesús de Nazaret, que había sido profeta, poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo, y acerca de cómo Lo entregaron los sumos sacerdotes y sus autoridades, para que fuese condenado a muerte, y acerca de cómo Lo crucificaron. "Sin embargo, nosotros esperábamos que sería El quien liberaría a la tierra de Israel; y, a pesar de todo, en estos últimos tres días han sucedido aquí todas estas cosas.

6. "Sí, y varias mujeres de las nuestras nos sorprendieron. Fueron de madrugada al sepulcro y no encontraron el cadáver. Y vinieron diciendo que se les habían aparecido ángeles, que les dijeron que ha resucitado.

7. "Y algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron todo como las mujeres habían dicho; pero a El no Lo vieron”.

8. Entonces El les dijo: "¡oh, sois necios y perezosos de corazón y no creéis lo que dijeron los profetas! ¿No tenía Cristo que sufrir todo esto para entrar en Su gloria?”

9. Y comenzando por Moisés y por todos los profetas, les enseñó acerca de todas las Escrituras que a El se referían.

10. Y se acercaron a la aldea a la que iban. Y El hizo como si quisiera seguir adelante, pero Le insistieron diciendo: "quédate con nosotros, pues está atardeciendo y el día casi ha terminado”. Y entró, para quedarse con ellos.

11. Y sucedió que, mientras estaba sentado a la mesa con ellos, tomó pan y el fruto de la vid, dio gracias y lo bendijo, partió el pan y se lo dio. Y se les abrieron los ojos y Lo reconocieron; y desapareció de su vista.

12. Y se dijeron el uno al otro: "¿no ardían nuestros corazones mientras en el camino nos hablaba y nos explicaba las Escrituras?” Y en seguida se levantaron y volvieron a Jerusalén, y allí encontraron reunidos a los once con sus seguidores. Y éstos dijeron: "el Señor en verdad ha resucitado, y se ha aparecido a Simón”.

13. Y ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo Lo reconocieron al partir el pan.

14. Mientras ellos iban hacia Emaús, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a Caifás lo que había sucedido.

15. Y se reunieron con los ancianos, deliberaron y dijeron: "he aquí que, mientras los soldados dormían, vinieron algunos de Sus discípulos y se llevaron Su cadáver. ¿Y no es José de Arimatea uno de Sus discípulos?

16. "Por eso pidió el cadáver a Pilato, para poder sepultarlo en su jardín, en su propia sepultura. Demos pues dinero a los soldados, para que digan que Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron el cadáver mientras ellos dormían. Y si llegase la cosa a oídos del procurador, nosotros le persuadiremos y os protegeremos”.

CAPITULO 86

Jesús se aparece en el templo y se acaban los

sacrificios de sangre

1. Sucedió el mismo día, a la hora del sacrificio en el templo. Se apareció entre los tratantes de animales y aves, Uno vestido de blanco, resplandeciente como la luz, llevando en su mano un látigo de siete cuerdas.

2. Al verlo, los comerciantes y compradores huyeron aterrorizados, y algunos cayeron como muertos al suelo, pues se acordaron de que antes de Su muerte Jesús les había arrojado del recinto del templo de la misma manera.

3. Y algunos contaron que habían visto a un fantasma, y otros que habían visto al crucificado, y que había resucitado de la muerte.

4. Y cesaron los sacrificios en el templo aquel día, pues todos tenían miedo de vender o de comprar; y dejaron libres a sus presas.

5. Y los sacerdotes y ancianos propagaron el rumor de que los que habían contado esto estaban borrachos y no habían visto nada. Pero muchos aseguraron que Le habían visto con sus propios ojos y que habían sentido en sus espaldas los azotes, pero que fueron incapaces de defenderse; pues al intentar algunos más valientes alargar sus brazos, no pudieron agarrar la figura que ellos veían, ni coger el látigo que les golpeaba.

6. Y desde aquel día éstos creyeron en Jesús, en que había sido enviado por Dios para liberar a los oprimidos y rescatar a los cautivos. Y cambiaron y no pecaron más.

7. Se apareció también a otros en amor y compasión, y les curaba tocándoles y les liberaba de las manos del perseguidor. Y muchas y parecidas cosas se contaron de El, y muchos decían : "en verdad el Reino de Dios ha venido”.

8. Y algunos de los que estaban muertos y que se levantaron cuando Jesús resucitó de entre los muertos, se aparecieron y fueron vistos por muchos en la ciudad santa, y un gran temor se apoderó de los malos, mientras que la luz y la alegría llenó el corazón de los justos.

 

CAPITULO 87

Jesús se aparece a Sus discípulos

1. La tarde de ese día, del primer día de la semana, los discípulos estaban reunidos, y tenían cerradas las puertas por temor a los judíos. Entonces vino Jesús y, puesto en medio de ellos, les dijo: "la paz sea con vosotros”. Se aterrorizaron, creyendo ver a un espíritu.

2. Y El les dijo: "ved que Soy Yo mismo, tal como Me habíais visto antes. Un espíritu puede verdaderamente aparecerse en carne y hueso, tal como veis que tengo. Ved Mis manos y pies; tocad y ved”.

3. Y habiendo dicho esto, les mostró las manos y los pies. Entonces los discípulos se alegraron, al ver al Señor.

4. Tomás, llamado Dídimo, uno de los discípulos, les dijo: "si no veo en Sus manos las marcas de los clavos y pongo mi dedo en las marcas de los clavos, y meto mi mano en Su corazón, no lo creeré”. El dijo a Tomás: "mira Mis manos, Mi corazón y Mis pies; extiende tu mano y pon tu dedo en la marca de los clavos y pon tu mano en Mi corazón, y no seas incrédulo, sino creyente”.

5. Y Tomás Le dijo: "¡Señor mío y Dios mío!” Y Jesús le dijo: "Tomás, porque Me has visto, has creído: bienaventurados los que no ven pero creen.

6. Entonces Jesús les dijo de nuevo: "la paz sea con vosotros. Igual que a Mí Me envió Mi Padre, así os envío Yo”. Y habiendo dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: "recibid el Espíritu Santo; predicad el evangelio y anunciad a todos los pueblos la resurrección del Hijo de Dios.

7. "Enseñadles la santa ley del amor, que os he dado. A los que renuncien a sus pecados, les sean perdonados, y a los que sigan pecando, les sean mantenidos.

8. "Bautizad a los que crean y se arrepientan, bendecidles y ungidles y haced la ofrenda pura de los frutos de la tierra, que he dispuesto para memoria Mía.

9. "He aquí que he sacrificado Mi cuerpo y Mi sangre en la cruz, para redimir al mundo de los pecados contra el amor y de los sacrificios de sangre y fiestas del pasado.

10. "Y ofreceréis el pan de la vida y el vino de la Redención en una ofrenda pura con incienso, tal como está escrito de Mí, y comeréis y beberéis de ellos en memoria de que he liberado a todos los que creen en Mí de la antigua servidumbre de vuestros antepasados.

11. "Pues éstos habían hecho un dios de su vientre, y sacrificaban a este dios a las inocentes criaturas de la Tierra, en vez de la naturaleza carnal de ellos mismos.

12. "Y comían la carne y bebían la sangre, para su propia corrupción, destruían sus cuerpos y acortaban su vida, al igual que los paganos, que no conocen la verdad, o que, conociéndola, la han transformado en mentira.

13. "Como Yo os envío, enviaréis vosotros también a otros, para que hagan estas cosas en Mi nombre”; y les impuso Sus manos.

14. Y del mismo modo que con los apóstoles, también nombró profetas y evangelistas y pastores, un sacerdocio santo, e impuso Sus manos a todos los que habían elegido como diáconos, a cada uno de los cuatro veces doce.

15. Y a éstos corresponde la dirección y la conducción de la Comunidad universal, a fin de que todos sean irreprochables, cada uno en su puesto, en la unidad del cuerpo de Cristo.

CAPITULO 88

El octavo día después de la resurrección

1. Y pasados siete días, otra vez estaban los discípulos en la sala superior. Las puertas estaban cerradas. Entonces vino Jesús y, estando en medio de ellos, dijo: "la paz sea con vosotros”. Y Le reconocieron en la cena sagrada conmemorativa.

2. Y les dijo: "amaos unos a otros, y a todas las criaturas de Dios. Sin embargo, os digo que no son hombres todos los que tienen forma humana. ¿Son a imagen y semejanza de Dios los hombres o las mujeres que practican la violencia, la opresión y la injusticia, que más pronto hablan la mentira que la verdad?

3. "No, en verdad, hasta que no hayan renacido y acogido el espíritu del amor y de la sabiduría en sus corazones; pues sólo entonces serán hijos e hijas de Israel, y cuando sean de Israel serán, como tales, hijos de Dios. Y por eso vine al mundo, y por eso he sufrido en manos de los pecadores”.

4. Y Jesús dijo: "estuve en medio del mundo, y fui visto y oído estando en la carne, y hallé a todos los hombres más que saciados de sus propias avideces y embriagados de sus propias necedades, y a nadie encontré hambriento o sediento de la sabiduría de Dios. Mi alma está de duelo por los hijos humanos; pues sus corazones son ciegos y su alma sorda, y no oyen Mi voz.

5. "Estas son las palabras que os he dicho mientras todavía estaba con vosotros, para que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, los Profetas y los Salmos, referente a Mí”.

6. Y les abrió el entendimiento para que pudiesen captar la Escritura, y les dijo: "así está escrito, y así correspondía a Cristo, que sufriera y resucitara de entre los muertos al tercer día. Y debían ser predicados la penitencia y el perdón de los pecados en Mi nombre a todos los pueblos, empezando por Jerusalén. Y vosotros sois testigos de ello.

7. "Y os envío la promesa de Mi Padre, al que no habéis visto en la Tierra; pues en verdad os digo que así como el mundo entero ha sido destruido por el pecado y la vanidad de una mujer, así será salvado por la ingenuidad y la verdad de una mujer, y por vosotros será salvado.

8. "Alegraos por tanto y regocijaos, pues vosotros sois más benditos que nadie en la Tierra; pues vosotros, Mis doce mil, sois los que redimiréis el mundo entero.

9. "Y de nuevo os digo que cuando el gran tirano y los siete tiranos comenzaron a luchar en vano contra la luz, no sabían con quién o contra quién luchaban.

10. "Pues no vieron más que una luz deslumbrante, y cuando lucharon desperdiciaron su energía, uno contra otro, y así es.

11. "Y por eso tomé una cuarta parte de su fuerza, para que no tuvieran tanta fuerza ni persistieran en sus malos actos.

12. "Pues mediante involución y evolución se consumará la Redención del mundo: mediante el descenso del Espíritu a la materia y la ascensión de la materia al Espíritu, a través de todos los tiempos”.

 

CAPITULO 89

Jesús se aparece en el lago de Genesaret

1. Después de esto, se apareció Jesús de nuevo a los discípulos junto al lago de Tiberíades, del siguiente modo: estaban juntos Simón Pedro y Tomás, llamado Dídimo; y Natanael, el de Caná de Galilea, y Santiago y Juan y otros dos de Sus discípulos.

2. Pedro les dice: "voy a pescar”. Le dicen: "vamos contigo”. Salieron y subieron en seguida a una barca, y en aquella noche no cogieron nada. Y llegada la mañana, se hallaba Jesús en la playa; pero los discípulos no sabían que era Jesús.

3. Entonces Jesús les dijo: "hijos, ¿tenéis algo de comer?” Ellos Le respondieron: "no lo suficiente para todos; sólo un pan pequeño, un poco de aceite y unos cuantos frutos secos”. Y El les dijo: "esto será suficiente: venid y comed”.

4. Y los bendijo y comieron hasta saciarse. Y había también allí una jarra llena de agua, y la bendijo igualmente, y he aquí que se convirtió en fruto de la vid.

5. Y ellos se maravillaron y dijeron: "es el Señor”. Y ningún discípulo se atrevió a preguntarle: "¿quién eres?”; pues sabían que era el Señor.

6. Esta era la sexta vez que Jesús se mostraba a Sus discípulos, después de haber resucitado de entre los muertos. Cuando hubieron comido, Jesús dice a Pedro: "hijo de Jonás, ¿Me amas más que a éstos?” El Le dice: "sí, Señor, Tú sabes que Te amo”. Le dice: "apacienta a Mis corderos”. Por segunda vez le dice: "Pedro, hijo de Jonás, ¿Me amas?” El Le dice: "sí, Señor, Tú sabes que Te amo”. El le dice: "apacienta a Mis ovejas”.

7. Le dice por tercera vez: "Pedro, hijo de Jonás, ¿Me amas?” A Pedro le entristeció que por tercera vez le dijera: ¿Me amas? Y Le dijo: "Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que Te amo”.

8. Jesús le dice: "apacienta a Mi rebaño. En verdad, en verdad te digo: tú eres una roca de la gran roca, y sobre esta roca edificaré Mi Comunidad y te levantaré por encima de Mis Doce, para que seas Mi administrador en la Tierra, el punto central de unidad de los Doce, y otro será llamado y elegido para ocupar tu lugar entre los Doce, y tú serás el servidor de los servidores y apacentarás a Mis carneros, a Mis ovejas y a Mis corderos.

9. "Y otro se levantará y enseñará muchas cosas que Yo ya os he enseñado y difundirá el evangelio entre los paganos, con gran celo. Pero las llaves del Reino de los Cielos se las daré a aquellos que te sigan en Mi espíritu y obedezcan Mi ley.

10. "Y otra vez te digo: cuando eras joven, te ceñías el cinturón e ibas adonde querías; pero cuando envejezcas, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde no quieres”. Esto lo dijo indicando con qué muerte había de glorificar a Dios.

11. Y cuando había dicho esto, le dijo: "sígueme”. Pedro se volvió y vio al discípulo al que Jesús amaba. Y al verle, dijo a Jesús: "Señor, y éste ¿qué hará?”. Jesús le dijo: "si Yo quisiera que éste permaneciese hasta que Yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme”.

12. Corrió entre los hermanos la voz de que aquel discípulo no moriría; mas Jesús no dijo, "no morirá”, sino: "si Yo quisiera que éste permaneciese hasta que Yo venga, ¿a ti qué?”

 

CAPITULO 90

¿Qué es la verdad?

1. Y otra vez estaban los Doce reunidos en el círculo de las palmeras, y uno de ellos, Tomás, dijo a los otros: "¿qué es la verdad?; pues las mismas cosas parecen diferentes a diferentes hombres, y hasta al mismo hombre, en diferentes momentos. ¿Qué es pues la verdad?”

2. Y mientras así hablaban, se apareció Jesús en medio de ellos y dijo: "la verdad, una y absoluta, está sólo en Dios; pues nadie, ni un único hombre, sabe lo que sólo Dios -que está en todo- sabe. A los hombres se les puede revelar la verdad, de acuerdo con su capacidad de entender y captar.

3. "La única verdad tiene muchas caras, y uno ve sólo una cara, otro, otra, y algunos ven más que otros, según les ha sido dado.

4. "Mirad este cristal: aunque haya una sola luz manifiesta en doce facetas, en cuatro veces doce, y cada faceta refleje un rayo de luz, y uno contemple una faceta y otro otra faceta, no obstante sólo hay un cristal, y una luz que brilla en todas ellas.

5. "Y ved que cuando uno sube a un monte y ha alcanzado cierta altura, dice: allí está la cima del monte, alcancémosla; y he aquí que cuando ha alcanzado esa altura, hay otra más alta, hasta que llega a la cima desde la que ya no se ve ninguna otra, si es que ha podido alcanzarla.

6. "Así sucede también con la verdad. Yo Soy la Verdad, el Camino y la Vida, y a vosotros os he dado la verdad que he recibido de arriba. Y lo que es visto y recibido por uno, no es visto ni recibido por otro. Lo que a uno le parece verdad, a otro no le parece verdad. Los que están abajo en el valle no ven lo que ven los que están en la cima del monte.

7. "Pero para cada uno la verdad es según la ve su mente, hasta que una verdad más elevada le sea revelada. Al alma que pueda recibir más luz, se le dará más luz. Por consiguiente no condenéis a los otros, para no ser condenados vosotros.

8. "Cuando guardéis la sagrada ley del amor, la cual Yo os he dado, la verdad os será revelada más y más, y el Espíritu de la verdad, que viene de arriba, os guiará a toda la verdad, aunque sea a través de muchos caminos errados, al igual que la nube de fuego guió a los hijos de Israel a través del desierto.

9. "Confiad en la luz que tenéis, hasta que una luz más elevada os sea dada. Buscad más luz y tendréis abundancia. No descanséis hasta que encontréis.

10. "Dios os da toda la verdad, para la liberación y perfeccionamiento del alma, como escalera de muchos peldaños. La verdad de hoy la dejaréis por la verdad más elevada de mañana. Esforzaos por alcanzar la perfección.

11. "Los que guarden la santa ley que he dado salvarán sus almas, da igual cuán diferentemente vean la verdad que les he dado.

12. "Muchos Me dirán: Señor, Señor, éramos celosos para con Tu Verdad. Pero Yo les diré: no, vuestro celo era sólo para que otros la vieran tal como vosotros la veíais, y ninguna otra verdad aparte de ésa. La fe sin amor al prójimo está muerta. El amor es el cumplimiento de la ley.

13. "¿De qué les aprovechará la fe que han adoptado, si no la ejercen en justicia? Los que tienen amor lo tienen todo, y sin amor nada tiene valor. Que cada uno guarde lo que reconoce como la verdad, por amor y sabiendo que donde no hay amor la verdad es letra muerta y no sirve de nada.

14. "Restan la bondad, la verdad y la belleza; pero la mayor de ellas es la bondad. Si algunos han odiado a sus hermanos y endurecido su corazón para con las criaturas que vienen de las manos de Dios, ¿cómo pueden ver la verdad de su salvación, si sus ojos están ciegos y su corazón endurecido para con la Creación de Dios?

15. "Tal como he recibido la verdad, así os la he dado. Que cada uno la reciba según su luz y capacidad de entenderla, y no persigáis a los que la reciben conforme a una interpretación diferente;

16. "pues la verdad es el poder de Dios, y al final reinará por encima de todos los errores. No obstante, la ley sagrada que he dado es comprensible para todos, y justa y buena. ¡Que todos la cumplan, para la redención de sus almas!”.

 

CAPITULO 91

Los reglamentos para la Comunidad (1ª parte)

1. Después de Su resurrección de la muerte, Jesús estuvo aún noventa días con María, Su madre, y María Magdalena, que había ungido Su cuerpo, y María Cleofás y los Doce y sus seguidores, enseñándoles y contestando sus preguntas acerca del Reino de Dios.

2. Y cuando estaban sentados, durante la Comida con el Señor, María Magdalena Le preguntó: "Maestro, ¿quieres explicarnos ahora el orden del Reino de Dios?”.

3. Y Jesús respondió diciendo: "en verdad te digo a ti, María, y a cada uno de Mis discípulos, que el Reino de los Cielos está dentro de vosotros. Pero viene el tiempo en que lo de dentro se hará manifiesto en el exterior, para salvación del mundo.

4. "El orden es en verdad bueno y provechoso, pero por encima de todo está el amor. Amaos unos a otros y amad a todas las criaturas de Dios, y en esto todos los hombres verán que sois Mis discípulos”.

5. Entonces, uno Le pregunto: "Maestro, ¿quieres que los hijos sean admitidos en la Comunidad por la circuncisión, así como lo ordenó Moisés?” Y Jesús contestó: "para los que están en Cristo, no hay ni circuncisión ni derramamiento de sangre.

6. "Llevad al hijo, después de ocho días, dando gracias y orando, al Padre, que está en el Cielo. Que los padres le den nombre y un Anciano derrame agua pura sobre su coronilla, como está escrito en los Profetas. Que los padres velen para que sea educado en la honestidad, para que no coma carne ni beba bebidas fuertes, ni hiera a las criaturas que Dios ha puesto al hombre en sus manos para que las proteja”.

7. Y otro Le preguntó: "¿Maestro, cómo quieres que ellos vayan creciendo?” Y Jesús dijo: "a partir de los siete años, o cuando empiecen a diferenciar el mal del bien y aprendan a buscar el bien, que vengan a Mí: que, dando gracias y orando, reciban la bendición de manos del Anciano o del Angel de la Comunidad, y exhortadles a abstenerse de comer carne, de las bebidas fuertes o de cazar criaturas inocentes de Dios; pues ¿acaso están ellos en un nivel inferior al de los caballos o las ovejas, para los que tales cosas son contra natura?”

8. Y siguió preguntando: "cuando venga a nosotros alguien que coma carne y beba bebidas fuertes, ¿debemos admitirlo?” Y Jesús le dijo: "que tales hombres se queden en el antepatio hasta que hayan purificado los errores más graves; pues hasta que no los capten y se arrepientan no serán capaces de recibir las instrucciones más elevadas”.

9. Y otro Le preguntó: "¿cuándo quieres que reciba el bautismo?” Y Jesús contestó: "después de otros siete años, o cuando conozcan las enseñanzas y hagan lo que es bueno, y hayan aprendido un trabajo artesanal del que puedan vivir y den pasos firmes por el camino correcto. Que pidan entonces la iniciación y que sean examinados por el Angel o el Anciano de la Comunidad, y que éstos vean si son dignos, y que agradezcan y oren y se sumerjan en el agua purificadora, para que emerjan a una nueva vida y reconozcan a Dios como Padre y prometan respetar la ley sagrada y mantenerse alejados del mal de este mundo”.

10. Y a su vez otro Le preguntó: "Maestro, ¿cuándo deben recibir la unción?” Y Jesús contestó: "cuando hayan alcanzado la edad de la madurez y se hayan manifestado en ellos los siete diferentes dones del Espíritu; que entonces el Angel rece por ellos y dé gracias y les dé el sello de la unción. Es bueno que todos sean puestos a prueba en cada grado durante 7 años. Pero dejad que esto ocurra en cada uno según su crecimiento en el amor y en la sabiduría de Dios”.

CAPITULO 92

Los reglamentos para la Comunidad (2ª parte)

1. Y otro Le preguntó: "Maestro, ¿quieres que entre nosotros se casen las parejas como entre los pueblos de la Tierra?” Y Jesús respondió diciendo: "entre algunos es usual que una mujer se case con varios hombres que le dicen: sé tú nuestra mujer y quita nuestra ignominia. Entre otros es usual que un hombre se case con varias mujeres que le dicen: sé tú nuestro esposo y quita nuestra ignominia; pues los que aman sienten que es una mancha el no ser amados.

2. "Pero a vosotros, Mis discípulos, os quiero mostrar un camino mejor y más perfecto: un matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer que están unidos a través del amor y afecto perfectos, en completa libertad, y esto durante el tiempo que duren el amor y la vida. No obstante, que cuiden que los dos estén perfectamente sanos y se amen verdaderamente en toda pureza, y no sólo a causa de ventajas mundanas. Y luego que se prometan fidelidad recíproca ante testigos.

3. "Después, cuando haya llegado el momento, que el Angel -o el Anciano- ore y dé gracias y los ciña con el lazo escarlata, si queréis, y los corone. Llevadlos tres veces alrededor del altar y que coman del mismo pan y beban de la misma copa. Luego, sujetando sus manos unidas, que él diga lo siguiente: sed dos en uno, bendita sea la unión sagrada. Vosotros, a los que Dios ha unido, no os dejéis separar por nadie, mientras duren la vida y el amor.

4. "Y cuando engendren hijos, que lo hagan con prudencia y juicio, según sus posibilidades de alimentarlos. Pero a los que quieran ser perfectos y a los que esto sea dado, digo: que sean como los ángeles de Dios en el Cielo, que ni se casan ni son casados, ni tienen hijos ni se preocupan por el mañana, sino están libres de toda atadura, así como Yo lo estoy, y mantienen en sí la fuerza de Dios y la guardan para sus servicios y para las obras de sanación, como Yo lo he hecho. Pero la mayoría no puede captar estas palabras, sólo aquellos a los que esto sea dado”.

5. Y otro Le preguntó: "¿Maestro, de qué modo debemos presentar el sacrificio sagrado?” Y Jesús respondió diciendo: "el sacrificio que Dios ama en lo oculto, es un corazón puro. Pero en memoria y como acto de devoción, sacrificad pan ácido, vino mezclado, aceite e incienso. Cuando os reunáis en un lugar para ofrecer el sacrificio sagrado y las lámparas ardan, que el que ofrece el sacrificio -el Angel de la Comunidad o el Anciano- tenga las manos limpias y el corazón puro, y tome de los dones sacrificados: del pan ácido, del vino mezclado y del incienso.

6. "Y que dé gracias por todo, que los bendiga e invoque al Padre en el Cielo, a fin de que envíe a Su Espíritu Santo para que los cubra y los convierta en el cuerpo y la sangre, en la sustancia y la vida del Eterno, que es partida y vertida por siempre y para todos.

7. "Y que los alce hacia el cielo y ore por todos, por los que os han precedido, por los que aún viven y por los que aún vendrán. Tal como os he enseñado, orad vosotros, y que parta el pan e introduzca un trocito en la copa y que bendiga la santa unión y luego la dé a los fieles hablando de la siguiente manera: este es el cuerpo de Cristo, la sustancia de Dios. Esta es la sangre de Cristo, la vida de Dios, por siempre partida y vertida, por vosotros y por todos, para la vida eterna. E igual como Me habéis visto hacer a Mí, haced también vosotros, en el espíritu del amor; pues las palabras que Yo os digo, son espíritu y vida”.

 

CAPITULO 93

Los reglamentos para la Comunidad (3ª parte)

1. Y otro preguntó: "Maestro, ¿cuando uno ha cometido un pecado, puede un hombre perdonarle su pecado o no?” Y Jesús dijo: "Dios perdona todos los pecados a los que se arrepienten; pero lo que habéis sembrado, también tenéis que cosecharlo. Ni Dios ni el hombre pueden perdonar los pecados a aquellos que no se arrepienten ni renuncian a ellos, de la misma forma que no pueden retener los pecados de los que renuncian a ellos. Pero si uno está en el espíritu y se da cuenta claramente de que el otro se arrepiente de sus pecados y renuncia a ellos, en verdad podrá decirle al pecador arrepentido: tus pecados te son perdonados; pues todos los pecados son perdonados mediante el arrepentimiento y su reparación, y los que renuncien a ellos serán liberados de los mismos, mas los que sigan pecando se quedarán atados a ellos.

2. "No obstante, los frutos de los pecados durarán un tiempo; sembramos, y por tanto tenemos que cosechar; pues Dios no deja que se burlen de El, y los que siembren en la carne, cosecharán perdición, pero los que siembren en el espíritu, cosecharán la vida eterna. A quien, pues, renuncie a sus pecados y los confiese, el Anciano le dirá lo siguiente, de la forma siguiente: que Dios te perdone tus pecados y te conduzca a la vida eterna. Todos los pecados contra Dios serán perdonados por Dios, y todos los pecados contra hombres, por hombres”.

3. Y otro Le preguntó: "cuando uno de nosotros esté enfermo, ¿tendremos la fuerza para sanarle como Tú?” Y Jesús contestó: "esa fuerza viene de la pureza perfecta y de la fe. Los nacidos de Dios, guardan su semilla en sí.

4. "Sin embargo, si uno de vosotros está enfermo, llamad al Anciano de la Comunidad para que le unja con aceite de oliva en nombre del Señor. La oración de fe, el fluir de la fuerza unido a una oración de agradecimiento, le harán recobrar la salud, si no es sujeto por pecados de esta o de una vida anterior”.

5. Y otro Le preguntó: "Maestro, ¿cómo, ha de estar organizada la Comunidad sagrada, y quién ha de servir en ella?” Y Jesús contestó: "cuando Mis discípulos estén reunidos en Mi nombre, que de entre sus filas elijan a hombres y mujeres fieles y creyentes, y que en las cosas del mundo asuman tareas y aconsejen, que se ocupen de las necesidades de los pobres y de los que no pueden trabajar, y que administren los bienes de la Comunidad y ayuden durante las ofrendas, y que mediante su ayuda sean vuestros diáconos.

6. "Y cuando éstos hayan mostrado su valer en sus servicios, que elijan de entre sus filas a los que poseen dones espirituales: ya sea de dirección o de profecía o de predicador, de enseñanza o de sanación, para que edifiquen al rebaño espiritualmente, presenten la ofrenda sagrada y celebren los misterios de Dios; y que ellos sean vuestros Ancianos y sus ayudantes.

7. "Y de entre los que sirvieron bien en sus puestos, elegid a uno que parezca ser el más digno, y que encabece a todos, y que sea vuestro Angel. Y que el Angel nombre a los diáconos y consagre a los Ancianos, los unja y les imponga las manos y sople sobre ellos, a fin de que reciban el Espíritu Santo para el servicio al que han sido llamados. Y el Angel sea ungido y consagrado por uno de los dirigentes superiores, del más alto consejo.

8. "Del mismo modo que he enviado a los apóstoles y profetas, envío también a evangelistas y pastores -los cuarenta y ocho pilares del templo-, para que a través de los cuatro servicios Yo vaya edificando y perfeccionando a Mi Comunidad. Ellos se han de reunir en Jerusalén, en una asamblea sagrada, cada uno con su ayudante y su diácono, y han de ser informados por las otras asambleas exteriores sobre todas las cosas que son para mantener la Comunidad. Y tal como la luz venga, así han de guiar y conducir, edificar y enseñar a Mi Comunidad Sagrada. Ellos han de recibir luz de todos, y a todos han de dar más luz.

9. "Y no olvidéis el sacrificio del incienso en vuestras oraciones e invocaciones, peticiones y acciones de gracias, tal como está escrito en el último de vuestros profetas: desde la salida del sol hasta su puesta ha de ser ofrecido incienso en Mi nombre, como ofrenda pura, en todos los lugares; pues Mi nombre ha de ser grande entre los paganos;

10. "pues en verdad os digo que el incienso es el recuerdo de la intercesión secreta de los santos con palabras que no pueden ser pronunciadas”.

 

CAPITULO 94

Los reglamentos para la Comunidad (4ª parte)

1. Y otro Le preguntó: "Maestro, ¿cómo quieres que enterremos a nuestros muertos?” Y Jesús contestó: "buscad el consejo de los diáconos en este asunto, pues sólo concierne al cuerpo. En verdad os digo que no existe la muerte para los que creen en la vida venidera. Lo que consideráis muerte, es el portal a la vida, y la sepultura es la puerta de la resurrección, para los que creen y obedecen. No os aflijáis ni lloréis por los que os han abandonado, sino más bien alegraos por su entrada en la vida.

2. "Así como todas las criaturas vienen de lo invisible a este mundo, así regresan a lo invisible, y así volverán hasta que estén purificadas. Que sus cuerpos sean entregados a los elementos, y el Padre, que renueva todas las cosas, encargará a los ángeles para que cuiden de ellos. Que el Anciano ore, para que sus cuerpos descansen en paz y sus almas despierten a una resurrección dichosa.

3. "Hay una resurrección al salir del cuerpo y una resurrección al entrar en el cuerpo. Hay un salir de la vida de la carne y un descender a la vida de la carne. Que se digan oraciones por los que ya partieron, y por los que todavía viven y por los que vendrán; pues todos son una familia en Dios. En Dios viven, se mueven y tienen su existencia.

4. "El cuerpo que colocáis en la sepultura o que es consumido por el fuego, no es el cuerpo que será; pues los que vendrán recibirán otros cuerpos, y no obstante suyos; y lo que sembraron en una vida, lo recogerán en otra. Bienaventurados los que padecen injusticias en esta vida; pues tendrán más alegría en la vida venidera. Bienaventurados los que han practicado en esta vida la honradez; pues recibirán la corona de la vida”.

5. Y de nuevo uno Le preguntó: "Maestro, según la Ley, Moisés vestía a los sacerdotes con vestiduras ostentosas para su servicio en el templo. ¿Debemos nosotros, a los que confiamos los servicios sagrados que nos has enseñado, vestirlos también así?” Y Jesús contestó: "lino blanco es la justicia de los santos; pero en verdad vendrá el tiempo en que Sión será devastada, y cuando haya pasado el tiempo de su duelo, resucitará y se pondrá sus bellas vestiduras, como está escrito.

6. "No obstante, buscad primero que gobierne la justicia, y todo eso os será dado por añadidura. Buscad en todas las cosas la sencillez, y no deis posibilidad alguna a la ostentación vanidosa. Buscad primero el estar vestidos con misericordia y con los vestidos de la Redención y el manto de la justicia.

7. "¿Qué provecho habría, si no tuvieseis éstos? Sois como el sonido del metal y el sonar del címbalo, cuando no tenéis amor. Buscad la justicia, el amor y la paz, y todas las cosas de la belleza os serán dadas por añadidura”.

8. Y todavía otro Le preguntó: "Maestro, ¿cuántos ricos y poderosos entrarán en la vida y se unirán a nosotros, que somos pobres y despreciados? ¿Cómo hemos de llevar a cabo la Obra de Dios en la renovación espiritual de la humanidad?” Y Jesús dijo: "esto también es asunto de los diáconos y de la Comunidad, en los consejos de los Ancianos.

9. "Pero cuando se reúnan Mis discípulos en la tarde del sábado o en la mañana del primer día de la semana, que cada uno sacrifique una moneda, aunque sea la más pequeña moneda de lo que tenga, así como Dios se la ha dado, y la deposite en el cepillo para el mantenimiento de la Comunidad y el servicio y sus obras; pues Yo os digo que dar es mejor que tomar.

10. "Así han de ser hechas todas las cosas, adecuadamente y en orden. Y lo demás lo ordenará el Espíritu, que viene del Padre en el Cielo. Ahora os he instruido acerca de las reglas básicas, y he aquí que estaré con vosotros por siempre, hasta el final de los tiempos”.

 

CAPITULO 95

La ascensión

 

1. Después de Su resurrección Jesús se mostró, vivo, a Sus discípulos, y pasó con ellos noventa días. Enseñó y habló acerca del Reino de Dios y de las cosas relacionadas con éste, y llevó hasta su término todo lo que tenía que hacer. Luego hizo ir a los Doce, junto con María Magdalena, José -Su padre- y María -Su madre- y las otras mujeres fieles, a Betania, al monte de olivos que les había mencionado.

2. Y Jesús les dijo: "he aquí que os he elegido entre los hombres y os he dado la ley y la palabra de la verdad.

3. "Os he puesto como luz del mundo y como ciudad que no puede ser ocultada. Pero viene el tiempo en que tinieblas cubrirán a la Tierra, y gran oscuridad a los pueblos. Los enemigos de la verdad y de la justicia reinarán en Mi nombre y establecerán un reinado de este mundo. Subyugarán a los pueblos y harán que el enemigo blasfeme, sustituyendo Mis enseñanzas por las opiniones de los hombres, enseñando en Mi nombre lo que no he enseñado, y con sus tradiciones oscurecerán lo que he enseñado.

4. "Pero alegraos en vuestro ánimo; pues también vendrá el tiempo en que la verdad que han escondido se hará manifiesta; y brillará la luz, y desaparecerá la tiniebla y se erigirá en el mundo el verdadero reino, que estará en el mundo, pero no será del mundo. La palabra de la justicia y del amor surgirá desde el centro, la santa ciudad sobre el monte Sión, y el monte, que se halla en la tierra de Egipto, será conocido como altar de testimonio para el Señor.

5. "Ahora voy a Mi y vuestro Padre, Mi y vuestro Dios. Pero vosotros quedaos en Jerusalén y permaneced en oración, y después de siete días recibiréis el poder de arriba, y la promesa del Espíritu Santo será cumplida en vosotros, y desde Jerusalén iréis a todas las tribus de Israel y a las partes más lejanas de la Tierra”.

6. Habiendo dicho esto, levantó Sus puras y santas manos y les bendijo. Y sucedió que, mientras les bendecía, fue separado de ellos, y una nube resplandeciente como el sol Lo apartó de su vista. Y mientras ascendía algunos Lo cogían de los pies y otros oraban postrados sobre sus rostros. (Cap. 95, 6)

7. Mientras Le seguían con la vista al cielo, dos varones con blancas vestiduras estaban junto a ellos y les dijeron: "varones de Israel, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este Jesús que ha sido llevado de entre vosotros en una nube, regresará de la misma forma en una nube. Y así como Le habéis visto ir al Cielo, así regresará a la Tierra”.

8. Entonces se volvieron a Jerusalén desde el monte de olivos que dista de la ciudad el camino de un sábado. Y cuando volvían echaron de menos a María Magdalena, la buscaron y no la encontraron. Y algunos de los discípulos dijeron: "el Maestro se la ha llevado con El”; y todos se maravillaron y se llenaron de gran respeto.

9. Y era pleno verano cuando Jesús ascendió al Cielo, y no había cumplido aún los cincuenta años; pues era necesario que se cumpliesen siete veces siete años en su vida.

10. Sí, para que llegara a la perfección mediante el sufrimiento en todas las experiencias, y para que llegara a ser un ejemplo para todos, hijos y padres, casados y célibes, jóvenes y adultos, sí, en todas las edades y en toda condición de la vida terrenal.

 

CAPITULO 96

El descenso del Espíritu Santo

1. Cuando los discípulos hubieron bajado del monte, se reunieron en la sala superior y todos se unieron en la oración y el ruego; y su número era de unos ciento veinte.

2. Y en ese día se levantó Santiago y dijo: "varones y hermanos, sabéis que el Señor antes de dejarnos eligió a Pedro para que nos presidiera y velara por nosotros en Su nombre, y dijo que sería necesario elegir y poner en Su lugar a uno que haya estado entre nosotros y sido testigo de Su resurrección”.

3. Y escogieron a dos, Barsabás y Matías y, orando, dijeron: "oh Dios, que conoces los corazones de todos los hombres, muéstranos cuál de ambos has elegido para formar parte de este apostolado del que has alzado a Tu servidor Pedro para presidirnos”.

4. Y votaron, y la suerte recayó sobre Matías, y los Doce le acogieron, y fue contado entre los apóstoles.

5. Luego Juan y Santiago separaron a Pedro del grupo, imponiéndole las manos para que les presidiera en el nombre del Señor, diciendo: "hermano, seas como piedra labrada, de seis lados; tú, Pedro, eres piedra, y llevas el testimonio de la verdad en cada uno de los lados”.

6. Y a los apóstoles se les dieron bastones, para conducir sus pasos por los caminos de la verdad, y a la vez coronas de gloria; a los profetas, lámparas encendidas, para que iluminaran el camino, e incensarios ardientes; a los evangelistas, el libro de la santa ley, para que recordaran al pueblo los principios básicos; y a los pastores, el cáliz y el plato, para que alimentaran y nutrieran al rebaño.

7. Pero a ninguno le fue dado algo que no fuera dado a todos los demás, pues todos eran un solo sacerdocio, bajo Cristo como Maestro y Sumo Sacerdote en el Templo de Dios. Y a los diáconos les fueron dadas cestas, para que en ellas pusieran las cosas necesarias para la ofrenda sagrada. Y su número era de unos ciento veinte, y Pedro los presidía.

8. Y llegado el séptimo día, estando todos juntos, unánimes, en la misma casa, mientras oraban se produjo un sonido del cielo como el bramar de un viento impetuoso, y la sala en que estaban reunidos fue sacudida, y llenó toda la casa.

9. Y aparecieron lenguas bífidas como llamas de fuego, que flotaron sobre la cabeza de cada uno. Y todos fueron llenados por el Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en lenguas, según el Espíritu les daba hablar. Entonces se levantó Pedro y predicó la ley de Cristo a la muchedumbre de todas las naciones y lenguas allí reunida. Según las informaciones de los que esto han visto y oído, cada persona escuchó la palabra en su propia lengua nativa.

10. Y de los que escuchaban, aquel día habían sido reunidas tres mil almas en la Comunidad, y recibieron la santa ley, se arrepintieron de sus pecados, recibieron el bautismo y siguieron su vida en la hermandad de los Apóstoles, en constante ofrenda y oración.

11. Y los que creyeron, dejaron todo lo que poseían, lo tenían todo en común, y habitaban juntos en un mismo sitio, dando prueba del amor y la bondad de Dios a sus hermanos y hermanas y a todas las criaturas. Trabajaban con sus manos para el bienestar de todos.

12. Y de éstos fueron llamados doce, para ser profetas con los doce evangelistas, y doce pastores con sus ayudantes, y diáconos de la Comunidad universal, y eran en número de ciento veinte. Y así se erigió el templo de David, hecho de hombres vivientes llenos de bondad, tal como el Maestro les había mostrado.

13. Y a la Comunidad de Jerusalén le fue dado Santiago, el hermano del Señor, como Angel para que la presidiera, y además veinticuatro sacerdotes en un ministerio cuádruple, y también diáconos con sus ayudantes. Y después de seis días muchos se juntaron, añadiéndose seis mil hombres y mujeres, que recibieron la ley sagrada del amor, y recibieron con gozo la palabra.

14. Y hallándose reunidos en el día del Señor, después de transcurrido el sábado, presentando la santa ofrenda, echaron en falta a María y José, los padres de Jesús. Y les buscaron, pero no les encontraron.

15. Y algunos de entre ellos dijeron: "seguramente el Señor se los ha llevado, como a Magdalena”. Y se llenaron de respeto y cantaron alabando a Dios.

16. Y el Espíritu de Dios vino sobre los apóstoles y los profetas que había entre ellos; y acordándose de lo que el Señor les había enseñado, confesaron y loaron a Dios al unísono, diciendo.

17. "Creemos en Dios Uno: el Infinito, el Origen secreto, el Padre eterno del que provienen todas las cosas, visibles e invisibles -el Universo en todo, a través de todo y alrededor de todo: el Uno santo, en quien existen todas las cosas, lo que ha sido, lo que es y lo que será.

18. "Creemos en un Señor, nuestra Señora, el Cristo perfecto y santo: Dios de Dios, Luz engendrada de la Luz. Nuestro Señor, el Padre, el Esposo y el Hijo. Nuestra Señora, la Madre, la Esposa y la Hija. Tres aspectos en una Esencia indivisa: una doble trinidad. Para que Dios llegue a ser manifiesto como Padre, Esposo e Hijo de toda alma; y para que toda alma llegue a ser perfecta como Madre, Esposa e Hija de Dios.

19. "Y esto, mediante el ascenso del alma al Espíritu y el descenso del Espíritu al alma. El Espíritu viene del Cielo y se ha hecho carne de la virgen eternamente bendita, Cristo de Dios en Jesús y en todos*, y nació y enseñó el camino de vida y sufrió bajo los que dominan el mundo, y fue crucificado, sepultado y descendió al infierno. Y que resucita y asciende en gloria, desde donde da la luz y la vida a todos.

20. "Creemos en el séptuple Espíritu de Dios, el Dador de vida, que procede de los Dos sagrados, que viene a través de Jesús y a través de todos los que son fieles a la luz interior; que habita en la Comunidad, en el Israel elegido por Dios; que habita en el mundo por siempre e ilumina a toda alma que busca; que da la ley que juzga a los vivos y a los muertos; que habla a través de los profetas de todos los tiempos y países.

21. "Creemos en una santa Comunidad universal y apostólica: testigo de toda verdad, conservadora y dadora de la misma. Creada del Espíritu y del fuego de Dios; alimentada de las aguas, semillas y frutos de la Tierra. La cual, por el Espíritu de la vida, sus doce libros y sacramentos, sus palabras y obras sagradas, une a los elegidos en una comunión mística y une a la humanidad con Dios, y nos hace partícipes de la vida y la esencia divinas, atestiguando esto en los símbolos sagrados.

22. "Y esperamos el retorno del Cristo omniabarcante y del Reino de Dios, en el que habita la justicia. Y la ciudad sagrada, que tiene doce portales, en la que se hallan el templo y el altar de Dios. De donde salen tres reglamentos de cuádruple ministerio, para enseñar toda verdad y presentar la ofrenda cotidiana de alabanza.

23. "Y en el interior, igual que en el exterior; en lo grande, igual que en lo pequeño. Arriba, igual que abajo; como en el Cielo, así en la Tierra. Creemos en la purificación del alma a través de muchos nacimientos y experiencias, en la resurrección de entre los muertos, en la vida eterna de todos los justos, de eternidad a eternidad, y en el reposo en Dios por siempre. -Amén”.

24. Y mientras las nubes de incienso se elevaban, se oyó el sonido de muchas campanas, y una multitud de las legiones celestiales loaba a Dios, diciendo:

25. "Gloria, honor, alabanza y loa a Dios, Padre, Esposo e Hijo, uno con la Madre, Esposa e Hija, del que procede el Espíritu Eterno, por quien son creados todos los seres. Desde toda la eternidad, ahora y en toda la eternidad - Amén - Aleluya, Aleluya, Aleluya.

26. "Y si alguno quita o añade palabras de este Evangelio, o esconde su luz como bajo un taburete, la luz que nos es dada a través del Espíritu Santo a nosotros, los doce testigos elegidos por Dios para la iluminación del mundo, para su Redención: que sea Anathema Maranatha hasta la llegada del Cristo Jesús, nuestro Redentor, con todos los santos. Amén”.

Aquí termina el Santo Evangelio de la vida perfecta de Jesús, el Cristo, el hijo de David según la carne, el Hijo de Dios según el Espíritu.

Aquí termina igualmente el Evangelio de los doce santos, que fue originariamente conservado por los apóstoles y, más tarde, entregado a los verdaderos seguidores del Maestro, en los primeros tiempos de la Comunidad de Jerusalén.

¡Honra a Dios, por cuyo poder ha sido escrito!

PAGINA DE INICIO

El evangelio "Esta es mi Palabra, alfa y omega"

Si deseas más información o darme tu opinión, escríbeme.

 

 

::: Recomienda esta página :::

Servicio gratuito de Galeon.com