El Evangelio de los Doce
Traducido y publicado por primera vez por
El Rev. Gideon Jasper Richard Ouseley
1902
El evangelio "Esta es Mi Palabra, alfa
y omega" (El Evangelio de Jesús. La manifestación de
Cristo que el mundo no conoce.) Este es el nuevo evangelio que tomando como base “El Evangelio de los Doce” es rectificado
ampliado y profundizado por revelación profética a través de la profetisa
alemana Gabriele. Si “El Evangelio de los Doce” es
todo un reclamo de la verdad ocultada, “Esta es Mi Palabra” es un llamamiento
a formar una nueva humanidad donde el
hombre viva en armonía y en paz con los diferentes reinos, mineral, vegetal y
animal. La obra actual más importante
que será la de más proyección del futuro.
El Evangelio de los Doce:
Este evangelio también es llamado "El evangelio del Santo Doce ó El evangelio de la vida perfecta”
Fue editado por primera vez en el año 1902 por el reverendo G.J.R. Ouseley. En
su prólogo expone: "Este
evangelio de inspiración crística es uno de los documentos de los primeros
cristianos más antiguo y completo, y está conservado en un monasterio budista
del Tibet, donde fue escondido por unos miembros de la comunidad de los Eseos
para preservarlo de las manos de los falsificadores" G. J. Ouseley demanda haber descubierto y traducido el evangelio
original de el cual los actuales cuatro evangelios fueron derivados, y ,
también dice, "que es la primera
vez que han sido traducidos del arameo."
…"los padres cristianos tempranos mandaron destruir las fuentes y los expedientes de los
cuales recopilaron la información y los datos que pusieron ellos en la Biblia. Pero no pudieron destruirla toda. Algunos escapados, y como es descubierto aquí
y allí por los investigadores pacientes, es asombroso ver cómo el mundo ha sido
engañado por los padres cristianos…
“El evangelio original, representa las enseñanzas de Cristo,
el señor del amor y la compasión a todos los seres vivos, incluyendo animales y
seres humanos. Por razones sobre
indicado, los sacerdotes romanos en Nicea opusieron estas doctrinas y las
eliminaron del Evangelio, que cambiaron radicalmente para ser aceptables a
Constantino el Grande, que amó las carnes rojas y el vino que fluye de sus
banquetes nocturnos demasiado para aceptar una religión que prohibió estos
placeres, que eran una razón principal por la que él persiguió tan amargamente
a cristianos tempranos que abogaron estas doctrinas. Por esta razón los padres de la iglesia
cambiaron el evangelio de una manera tal que el amor y la compasión fueron
limitados solamente a los seres humanos pero todos los animales de la vida fueron excluidos de
recibir estas ventajas”.
Presentación de José Fuentes: El
motivo principal para presentar este evangelio apócrifo es de que llegue al
conocimiento del mayor número posible de personas que puedan leer y comprobar
por sí mismos cómo nos han ocultado episodios evangélicos donde Jesucristo se
nos muestra con un gran amor y protección hacia todos los animales.
¿JESUCRISTO ERA VEGETARIANO/VEGANO? ¿DEFENDIÓ EL AMOR Y EL RESPETO HACIA TODOS LOS ANIMALES? ¿TUVO ALGÚN ENCUENTRO CON PERSONAS QUE A SU PASO MALTRATARAN ANIMALES?
Muchas son las opiniones y controversias sobre este tema. Si sentamos como base que las Iglesias Cristianas ninguna son vegetarianas , y en sus doctrinas no hay ni una frase en defensa de la vida y derechos de los animales, es de suponer por el ejemplo de aquellos que se llaman "ministros y pastores" que tienen una dieta alimenticia omnívora, que Jesucristo también lo era. Pero la realidad es otra muy diferente. Este evangelio demuestra que era vegetariano/vegano, y con un amor infinito hacia todos los animales. .
La mayoría de nuestra sociedad actual que ya superamos el medio siglo fuimos instruidos y educados en una época donde reinaba la fuerza eclesiástica y por lo tanto en una alimentación también omnívora. Siempre partíamos como seguro, como base de nuestra enseñanza religiosa recibida, que matar animales para nuestra dieta alimenticia no era pecado y que no era necesario sentirse culpables y por lo tanto menos de confesión, pues Dios los había creado para la alimentación de todos los hombres.
¿Pero cómo en una sociedad de hombres, de una cultura
multidisciplinar tan elevada y durante
siglos, a ninguno le diera por pensar de cómo era posible que en la vida de
Jesucristo en sus cuatro evangelios, Mateo, Lucas, Marcos y Juan no hubiera ni
un solo versículo donde se reflejara
alguna vivencia relacionada con la
crueldad y el mal trato con los animales y que advirtiera a sus discípulos que
matar animales para los sacrificios y para la alimentación eran contrarios a la
ley divina?.
La respuesta es bien sencilla. La Iglesia se preocupó en diferentes épocas de su historia de quitar de los textos antiguos que hoy forman la Biblia todo lo relacionado con los temas que más le implicaban, como era matar y comer carne. Con sus equipos llamados correctores se preocuparon no solo de corregir sino hacer desaparecer todo vestigio de textos antiguos. Pues hoy no se encuentran prácticamente ningún texto de los cuatro evangelios.
¿Cómo se puede demostrar que esta teoría tiene algo de verdad? ¿Podría Dios permitir que la manipulación histórica del pasado quedara sellada en el silencio?
Lean ustedes el
evangelio apócrifo más importante preservado y encuentren la verdad por sí
mismos.
Como ayuda para encontrar los textos
referente a los animales los he cambiado a color rojo cadmio.
Si
lo deseas puedes primero leer el resumen donde relaciono las vivencias de Jesús
con los animales y los capítulos donde se encuentra en este evangelio:
Los animales en la
vida de Jesucristo
Aquí comienza el Evangelio de Jesús, el
Cristo, descendiente de David, a través de José y María, según la carne, e Hijo
de Dios, a través del amor y la sabiduría divinos, según el Espíritu.
De eternidad a eternidad
es el pensamiento eterno,
y el pensamiento eterno es la Palabra,
y la Palabra es la acción,
y estos tres son uno en la ley eterna;
y la ley está en Dios,
y la ley surge de Dios.
Todo ha sido creado por la ley,
y de lo que existe
nada ha sido creado sin ella.
En la Palabra hay vida y
substancia,
están el fuego y la luz.
El Amor y la Sabiduría
son uno para la salvación de todos.
Y la luz brilla en las
tinieblas,
y las tinieblas no la ocultan.
La Palabra es el único fuego
dador de vida,
e, iluminando este mundo,
se convierte en el fuego y en la luz
en cada alma que entra en el mundo.
Yo estoy en el mundo,
y el mundo está en Mí;
y el mundo no lo sabe.
Vengo a Mi propia casa,
y Mis amigos no Me acogen.
Pero a todos los que acogen y
obedecen,
es dado el poder
de llegar a ser los hijos y las hijas de
Dios,
e igualmente a aquellos que creen en el
santo nombre,
que no han nacido de la voluntad de la carne
y la sangre,
sino de Dios.
Y la Palabra se ha hecho carne
y habita entre nosotros,
y hemos visto Su gloria, llena de gracia.
¡Mirad la bondad y la verdad
y la belleza de DIOS!
La promesa
del nacimiento de Juan
el Bautista
1. En tiempos de Herodes, rey
de Judea, vivía un sacerdote de nombre Zacarías, de la tribu de Abías, cuya
mujer, de las hijas de Aarón, se llamaba Isabel.
2. Ambos eran piadosos ante
Dios, y, sin mácula, vivían en todos los preceptos y leyes del Señor. Y no
tenían hijos, pues Isabel era estéril, y los dos eran de avanzada edad.
3. Y sucedió que él, según el orden
de su servicio, había de ejercer sus funciones sacerdotales. Conforme a la
costumbre de las funciones sacerdotales, le tocó ofrecer el incienso al entrar
en el templo de Jehová. Y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera
durante la hora de la ofrenda del incienso.
4. Y un ángel del Señor se le
apareció sobre el altar del incienso. Y al verle se asustó Zacarías y el temor
se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: "no temas, Zacarías, porque tu
plegaria ha sido escuchada, e Isabel, tu mujer, dará a luz a un hijo, al que
pondrás por nombre Juan.
5. "Y estarás lleno de
gozo y regocijo, y muchos se alegrarán de su nacimiento, pues será grande a los
ojos del Señor. No comerá carne ni beberá licores, y ya en el seno materno
estará lleno del Espíritu Santo.
6.
"Y a muchos de los hijos de Israel convertirá a Dios, su Señor. Y caminará
delante del Señor en el espíritu y con la fuerza de Elías, para convertir los
corazones de los padres en corazones de niños y transformar los ánimos de los
rebeldes en sabiduría de justos, a fin de preparar un pueblo bien dispuesto
para el Señor”.
7. Y Zacarías dijo al ángel:
"¿y en qué voy a reconocerlo? Pues yo soy viejo y mi mujer es de avanzada
edad”. El ángel contestó diciéndole: "yo soy Gabriel, el que está ante Dios,
y he sido enviado para hablarte y traerte esta buena nueva.
8.
"He aquí que estarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto
ocurra; entonces será desatada tu lengua, para que puedas creer en mis
palabras, que se cumplirán a su tiempo”.
9. Y el pueblo esperaba a
Zacarías y se extrañaba de que permaneciera tanto tiempo en el templo. Y cuando
salió no podía hablarles, por lo que comprendieron que había tenido una visión
en el templo, pues él les hacía señas y permaneció mudo.
10. Y sucedió que, cuando hubo
terminado el tiempo de su servicio, regresó a su casa. Y después de aquellos
días su mujer, Isabel, quedó embarazada y se ocultó cinco meses, y dijo:
"he aquí lo que ha hecho el Señor en mí en los días en que me ha mirado,
quitando mi oprobio de entre los hombres”.
El
engendramiento puro de Jesucristo
1. Y en el sexto mes el ángel
Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, de nombre Nazaret, a una
virgen que estaba prometida a un varón llamado José, de la casa de David; y la
virgen se llamaba María.
2. José era un hombre justo y
sensato, y era habilidoso en todo tipo de trabajos en madera y piedra. Y María
era de alma sensible y perspicaz, y tejía velos para el templo. Y ambos eran
puros ante Dios. Y de ellos dos fue Jesús María, que es llamado el Cristo.
3. Y el ángel fue a ella y le
dijo: "saludada seas, María, tú has hallado gracia, pues la maternidad de
Dios está contigo, eres bendita entre las mujeres y bendito es el fruto de tu
vientre”.
4. Y al verlo quedó desconcertada
por sus palabras, y discurría qué podría significar esa salutación. Y el ángel
le dijo: "no temas, María, tú has hallado gracia ante Dios. Concebirás en
tu seno y darás a luz a un hijo, que será grande y será llamado Hijo del
Altísimo.
5. "Y Dios, el Señor, Le
dará el trono de Su padre David, y reinará sobre la casa de Jacob por siempre,
y Su Reino no tendrá fin”.
6. Entonces dijo María al
ángel: "¿cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?”
...
Y el ángel contestó diciéndole: "el Espíritu Santo vendrá sobre José, tu
prometido, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con Su sombra, ¡oh María!; por
esto lo sagrado que nacerá de ti será llamado Cristo, Hijo de Dios, y Su nombre
en la Tierra será Jesús María, pues redimirá a los hombres de sus pecados, siempre
que muestren arrepentimiento y obedezcan Sus leyes.
7. "Por eso no comerás
carne ni beberás licores, pues el Hijo será consagrado a Dios desde el seno de
Su madre y no tomará carne ni licores, ni la navaja tocará jamás Su cabeza.
8. "Y he aquí que Isabel,
tu prima, a su edad está embarazada de un hijo; y es ya el sexto mes de la que
era llamada estéril, pues con Dios no hay nada imposible”. Y María dijo:
"he aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel
se fue de ella.
9. Y en ese mismo día, el ángel
Gabriel se apareció en sueños a José y le dijo: "sé saludado, José, tú has
sido escogido, pues la paternidad de Dios está contigo. Bendito eres entre los
varones y bendito es el fruto de tu semilla”.
10. Y al reflexionar José sobre
estas palabras, quedó desconcertado. Y el ángel del Señor le dijo: "no
temas, José, hijo de David; pues has hallado gracia ante Dios, y he aquí que
engendrarás a un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús María, pues redimirá a
Su pueblo de sus pecados”.
11. Todo esto sucedió para que
se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta que dice: "he
aquí que una virgen concebirá, quedará embarazada y dará a luz a un hijo, y Le
pondrán por nombre Enmanuel , que quiere decir Dios en
nosotros”.
12. Entonces José, al
despertarse del sueño, hizo tal como le había ordenado el ángel y fue a María,
su prometida, y ella concibió en su seno al Señor.
13. En aquellos días María se
levantó, y con presteza fue a las montañas, a una ciudad de Judea, y entró en
casa de Zacarías y saludó a Isabel.
14. Y ocurrió que al oír Isabel
el saludo de María, dio un brinco el niño en su seno, e Isabel se llenó de la
fuerza del Espíritu Santo y dijo con voz clara: "bendita eres tú entre las
mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.
15. "Y ¿cómo es que la
madre de mi Señor viene a verme? He aquí que al oír la voz de tu saludo, brincó
de alegría el niño en mi vientre. Y bendita es la que ha creído, pues se
consumará lo que le ha sido dicho por el Uno Santo”.
16. Y María dijo: "mi alma
Te glorifica a Ti, el Eterno, y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador,
porque El ha mirado la humildad de Su sierva; he aquí, pues, que desde ahora
todas las generaciones me llamarán bienaventurada.
17. "Porque Tú, que eres
poderoso, has hecho en mí cosas grandes, y santo es Tu nombre. Y Tu
misericordia está por siempre con aquellos que Te temen.
18. "Has utilizado el
poder de Tu brazo y has dispersado a los que se ensoberbecen en la arrogancia
de sus corazones.
19. "Has derribado a los
poderosos de sus tronos y has ensalzado a los que son humildes y mansos. A los
hambrientos los llenas de bienes y a los ricos los despides vacíos.
20. "Ayudas a Tu siervo
Israel, acordándote de Tu misericordia, como siempre hablaste a nuestros
padres, a Abraham y a su descendencia”. Y María permaneció tres meses con ella,
tras los que se volvió a su casa.
21. Estas son las palabras que
José dijo: "bendito seas, Dios de nuestros padres y de nuestras madres en
Israel, pues me has escuchado en el tiempo oportuno y has venido en mi auxilio
en el día de la salvación.
22. "Porque dijiste:
quiero preservarte y contigo hacer una alianza con el pueblo, para renovar la
faz de la Tierra y liberar los lugares desolados de las manos de los
destructores.
23. "Para que puedas decir
a los cautivos: salid y sed libres; y a aquellos que caminan en tinieblas,
venid a la luz. Y pastarán en los senderos de la alegría y no cazarán ni
matarán nunca más a las criaturas que he creado para que se alegren en Mi
presencia.
24. "No padecerán más
hambre y sed, ni perecerán por el calor, ni el frío los aniquilará. Y abriré un
camino para el caminante en todos Mis montes; y Mis alturas serán alabadas.
25.
"¡Cantad, Cielos! ¡Tierra, exulta de gozo! ¡Desiertos, que resuenen
vuestros cánticos! Porque Tú, oh Dios, ayudas a Tu pueblo y consuelas a
aquellos que han sufrido agravios”.
El
nacimiento y la elección de nombre
de Juan el Bautista
1. Cuando hubo llegado a Isabel
el tiempo de dar a luz, dio a luz a un hijo. Y sus vecinos y parientes oyeron
que el Señor había obrado gran misericordia en ella, y se congratulaban con
ella.
2. Y sucedió que, al octavo
día, fueron para circuncidar al niño, y llamaban al varón con el nombre de su
padre, Zacarías. Pero la madre respondió diciendo: "así no, pues él se
llamará Juan”. Y ellos le dijeron: "¡si no hay nadie en tu parentela que
así se llame!”
3. Y preguntaron por señas a su
padre cómo quería que se llamase. Y pidiendo una tablilla escribió y dijo a la
vez: se llama Juan. Y todos se maravillaron de que su
boca se abriera de repente y su lengua se soltase, y él habló y alabó a Dios.
4. Y un profundo respeto
sobrevino a todos los que estaban en las cercanías, y este suceso se dio a
conocer en toda la región montañosa de Judea. Y cuantos lo oían, se conmovían y
decían: "¿qué vendrá a ser este niño?” Y la mano de Jehová estaba con él.
5. Y su padre, Zacarías, se
llenó del Espíritu Santo y profetizó diciendo: "alabado seas, oh Dios de Israel,
pues has aceptado y salvado a Tu pueblo, y para nosotros has levantado un
cuerno de salvación en la casa de Tu siervo David, como habías dicho por boca
de Tus santos profetas, que ha habido desde que el mundo empezó.
6. "A fin de que fuéramos
salvados de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian. A fin de
mostrarnos la misericordia que prometiste a nuestros padres y de que Te
acordaras de Tu sagrada alianza,
7. "del juramento que
hiciste a nuestro padre Abraham, para permitirnos que, liberados de la mano de
nuestros enemigos, Te podamos servir sin temor, en santidad y justicia, todos
los días de nuestra vida.
8. "Y este niño será
llamado profeta del Altísimo, pues irá delante de Tu faz, oh Dios, para
preparar Tus caminos y llevar a Tu pueblo el reconocimiento de la salvación por
el perdón de sus pecados.
9. "Por la misericordia
amorosa de nuestro Dios, por la que el alba desde lo alto nos ha visitado, para
que El dé luz a aquellos que están sentados en las tinieblas y en las sombras
de la muerte y dirija nuestros pies al camino de la paz”.
10.
Y el niño crecía y se hizo fuerte en espíritu, y su misión permaneció oculta
hasta el día de su aparición ante el pueblo de Israel.
El
nacimiento de Jesucristo
1. El nacimiento de Jesús, del
Cristo, aconteció de esta forma: sucedió, en aquel tiempo, que salió una orden
del César Augusto para que se empadronara todo el mundo. E iban todos los de
Siria a empadronarse, cada uno a su ciudad, y era en pleno invierno.
2. Y también José -con María- partió de Galilea, de
la ciudad de Nazaret, a la tierra de Judea, a la
ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y de la estirpe de
David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta del Niño.
3. Mientras estaban allí, llegó
el tiempo en que ella debía dar a luz, y dio a luz a su primer hijo en una
cueva, y Lo envolvió en pañales y Lo acostó en un pesebre que había en la
cueva, por no haber sitio para ellos en el albergue. Y he aquí que la cueva se
llenó de luz, e irradiaba como el sol en su esplendor.
4. Y había en la cueva un
buey, un caballo, un asno y una oveja, y junto al pesebre yacía una gata con
sus crías; y también había palomas sobre ellos, y cada animal tenía su
compañero, un macho o una hembra.
5.
Aconteció, pues, que El nació en medio de los animales, porque vino para
liberarlos también a ellos de sus sufrimientos. El vino a liberar a los hombres
de su ignorancia y egoísmo, y a manifestarles que son hijos e hijas de Dios.
6. Y había pastores en la misma
región, en el campo, que guardaban por la noche su rebaño. Y he aquí que el
ángel de Dios se apareció sobre ellos, y el resplandor del Altísimo los
envolvió con Su luz, y se atemorizaron grandemente.
7. Y el ángel les dijo:
"no temáis; he aquí que os anuncio una gran alegría, que es para todo
pueblo, pues hoy, en la ciudad de David, os ha nacido el Redentor, que es
Cristo, el Uno santo de Dios. Y esto tendréis por señal: encontraréis al Niño
envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
8. Y de pronto se juntó con el
ángel una multitud de legiones celestiales, que alababa a Dios diciendo:
"gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a todos los hombres de
buena voluntad”.
9. Y cuando los ángeles los dejaron
y se fueron al Cielo, se dijeron los pastores unos a otros: "vayamos a
Belén a ver qué ha ocurrido allí, lo que nuestro Dios nos ha anunciado”.
10. Y fueron presurosos,
hallando a María y José en la cueva y al Niño acostado en el pesebre. Y, cuando
hubieron visto esto, difundieron las palabras que les habían dicho acerca del
Niño.
11. Y, cuantos les escuchaban,
se maravillaban de lo que les decían los pastores. María guardaba todo esto y
lo conservaba en su corazón. Y los pastores se volvieron glorificando y
alabando a Dios, por todo lo que habían oído y visto.
12.
Y cuando pasaron ocho días y el Niño fue circuncidado, Le dieron Su nombre,
Jesús María, que había sido dicho por el ángel antes de que el Niño fuera
concebido en el vientre materno. Y cuando, conforme a la Ley de Moisés, se
cumplieron los días de Su purificación, Lo llevaron a Jerusalén para ofrecerlo
a Dios. (Como está escrito en la Ley de Moisés: todo varón que abra el seno de
la madre, será consagrado al Señor).
13. Y he aquí que había en
Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la
consolación de Israel, y el Espíritu Santo vino sobre él. Y le había sido
prometido que no vería la muerte antes de que hubiera visto al Cristo de Dios.
14. Y movido del Espíritu fue al
templo. Y, al llevar los padres al Niño Jesús adentro, para cumplir lo que
prescribía la Ley, percibió al Niño como si fuera un pilar de luz. Al tomarlo
en sus brazos glorificó a Dios, diciendo:
15. "Ahora dejas partir a
Tu siervo en paz, como dijiste; pues mis ojos han visto a Tu Salvador, que has
preparado para ser una luz ante la faz de todos los pueblos, para iluminar a
los paganos y para gloria de Tu pueblo Israel”. Y Sus padres estaban
maravillados de todo que se dijo de El.
16. Y Simeón los bendijo y dijo
a María, Su madre: "he aquí que este Niño está puesto para caída y
levantamiento de muchos en Israel, y como signo de contradicción (y, en verdad,
una espada atravesará también tu alma), a fin de que se descubran los
pensamientos de muchos corazones”.
17. Y estaba allí una
profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la estirpe de Aser, muy avanzada en años, que nunca abandonaba el templo,
sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día.
18. Ella se
acercó también en aquella hora, y glorificó al Señor y hablaba de El a cuantos
esperaban la liberación en Jerusalén. Y cumplidas todas las cosas según la Ley
del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
Herodes y la
adoración de los sabios
1. Habiendo nacido Jesús en
Belén, en la tierra de Judá, en los días del rey
Herodes, he aquí que unos sabios de Oriente fueron a Jerusalén. Ellos se habían
purificado, y no tomaban carne ni licores, para poder encontrar al Cristo, al
que buscaban. Y dijeron: "¿dónde está el Rey de los judíos, que acaba de
nacer? Pues hemos visto Su estrella en Oriente, y hemos venido a adorarlo”.
2. Al oír esto, el rey Herodes
se atemorizó, y con él toda Jerusalén, e hizo reunir a todos los sumos
sacerdotes y escribas del pueblo, y quiso saber por ellos dónde había de nacer
el Cristo.
3. Y ellos le dijeron: "en
Belén, en la tierra de Judá, pues así está escrito en
el profeta: y tú, Belén, en la tierra de Judá, no
eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; pues
de ti vendrá el Soberano que regirá Mi pueblo, Israel”.
4. Entonces Herodes, llamando
en secreto a los sabios, les interrogó sobre el tiempo exacto en que la
estrella habría aparecido; y les envió a Belén, diciendo: "id y buscad diligentes al Niño; y, cuando Lo hayáis
encontrado, comunicádmelo para que también vaya yo y Lo adore”.
5.
Habiendo escuchado al rey, se fueron; y he aquí que la estrella que los sabios
de Oriente habían visto, y el ángel de la estrella, les precedían, hasta que
él, al llegar, se detuvo encima del lugar en que estaba el Niño. Y la estrella
resplandecía con seis rayos de luz.
6. Ellos siguieron su camino,
con sus camellos y asnos, que iban cargados con sus dones. Y, en busca del
Niño, miraban con tanto anhelo hacia la estrella del cielo, que se olvidaron
por un tiempo de sus animales cansados, que habían aguantado el peso y el calor
del día y estaban sedientos y agotados. Y la estrella desapareció de su vista.
7. De pie, miraron en vano
fijamente, y en su consternación mirábanse luego unos
a otros. Entonces se acordaron de sus camellos y asnos, y se apresuraron a
quitarles su carga, para que pudieran descansar.
8. Había allí, cerca de Belén,
un pozo junto al camino. Y, al inclinarse para sacar agua para sus animales, he
aquí que la estrella que habían perdido se reflejó en la tranquila superficie
del agua.
9. Y al ver esto, se llenaron
de gran alegría.
10. Y glorificaron a Dios, que
les había mostrado misericordia precisamente cuando se compadecieron de sus
animales sedientos.
11. Y habiendo entrado en la casa,
hallaron al Niño con María, Su madre, y postrándose Lo adoraron; y abrieron sus
tesoros y extendieron sus dones ante El: oro, incienso y mirra.
12. Y por haber sido advertidos
en sueños por Dios de no volver a Herodes, regresaron a su tierra por otro
camino. Y, según su costumbre, encendieron una hoguera y adoraron a Dios en la
llama.
13. Cuando hubieron partido, he
aquí que el ángel del Señor se apareció en sueños a José y dijo:
"levántate, toma al Niño y a Su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta
que yo te avise, porque Herodes trata de matarlo”.
14. Levantándose de noche, tomó
al Niño y a Su madre y huyó a la tierra de Egipto, permaneciendo allí unos
siete años hasta la muerte de Herodes, a fin de que se cumpliera lo que el
Señor había dicho a través del profeta que dice: "de Egipto llamé a Mi
Hijo”.
15. Y también Isabel, cuando
oyó esto, tomó a su hijo y se marchó a las montañas, y allí lo escondió. Y
Herodes envió a sus hombres a Zacarías al templo para preguntarle: "¿dónde
está tu hijo?” Y él respondió: "soy un servidor de Dios y constantemente
estoy en el templo. No sé dónde está”.
16. Y de nuevo les envió a él
para preguntarle: "dime sinceramente dónde está tu hijo, pues ¿no sabes
que tu vida está en mis manos?” Zacarías respondió diciendo: "Dios es
testigo: si derramas mi sangre, Dios acogerá a mi alma, pues derramarás la
sangre de un inocente”.
17. Y Zacarías fue muerto en el
templo entre el lugar más santo y el altar. El pueblo se enteró de ello por una
voz que gritó: "Zacarías ha sido muerto, y su sangre no será lavada hasta
que no haya venido el vengador”. Y después de un cierto tiempo, los sacerdotes
echaron suertes, y la suerte recayó sobre Simeón, que ocupó su puesto.
18. Al ver Herodes que había
sido burlado por los sabios, se encolerizó sobremanera, y mandó a su gente e
hizo matar a todos los niños que había en Belén y en sus alrededores, de dos
años para abajo, correspondientemente al tiempo de que tuvo noticia por los
sabios.
19. Así se cumplió lo que dijo
el profeta Jeremías: "una voz se oye en Rama, llantos, lamentación y gran
duelo. Raquel llora por sus hijos, y rehúsa ser consolada, porque ya no
existen”.
20. Cuando hubo muerto Herodes,
he aquí que el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y dijo:
"levántate, toma al Niño y a Su madre y regresa a la tierra de Israel,
porque ya han muerto los que atentaban contra la vida del Niño”.
21. Y levantándose, tomó al
Niño y a Su madre, y regresó a la tierra de Israel. Y vivían en una ciudad
llamada Nazaret, y a El se Le llamó el Nazareno.
Infancia y
juventud de Jesús
1.
Sus padres, José y María, subían todos los años a Jerusalén para la fiesta de
la Pascua. Celebraban
la fiesta según la costumbre de sus hermanos, que se abstenían de derramar sangre,
de comer carne y de licores. Y al cumplir Jesús los doce años, subió a Jerusalén con ellos,
según la costumbre de la fiesta.
2. Y cuando se terminaron los
días y ellos regresaron, el Niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo Sus
padres. Pensaron que estaría en la caravana y recorrieron el trecho de un día
de camino. Entonces Lo buscaron entre amigos y conocidos, y al no hallarlo se volvieron a Jerusalén y Lo buscaron allí.
3. Sucedió que al cabo de tres
días Lo hallaron en el templo, en medio de los letrados; sentado les escuchaba
y les hacía preguntas. Y cuantos Le escuchaban se asombraban de Su
entendimiento y Sus respuestas.
4.
Cuando Sus padres Lo vieron, quedaron consternados y Su madre Le dijo:
"Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, Tu padre y yo, llenos de
preocupación, andábamos buscándote”. Y El les dijo: "¿por qué Me
buscabais? ¿No sabíais que tengo que estar en la casa de Mi Padre?”
... Y ellos no entendieron las
palabras que El les dijo; pero Su madre conservaba todas estas palabras en su
corazón.
5.
Y un profeta, que Lo vio, Le dijo: "he aquí que el amor y la sabiduría de
Dios se han unido en Ti, y por eso en la época venidera serás llamado Jesús,
pues por medio del Cristo redimirá Dios a la humanidad, que hoy día es
verdaderamente como la mar amarga; sin embargo, este amargor será transformado
en dulzor, pero a esta generación aún no le aparecerá la novia, como aún
tampoco en la época venidera”.
6. Y bajó con ellos, fue a Nazaret y les era obediente. Y construía ruedas y yugos y también
mesas con gran habilidad. Y Jesús crecía en estatura, y también en gracia ante
Dios y los hombres.
7. Y un día el Niño Jesús fue a un lugar
donde estaba colocada una trampa para pájaros, y algunos muchachos se
encontraban allí. Y Jesús les dijo: "¿quiénes han puesto aquí esta red a
las inocentes criaturas de Dios? He aquí que ellos serán de igual modo
atrapados en una red”. Y vio doce gorriones, que estaban como muertos.
8. Y movió Sus manos sobre
ellos y les dijo: "id y volad y, mientras
viváis, acordaos de Mí”. Se levantaron y alzaron el vuelo ruidosamente. Los
judíos que vieron esto, quedaron maravillados y lo contaron a los sacerdotes.
9. Y el Niño hizo otros
milagros, y se veía cómo brotaban flores bajo Sus pies, allí donde el suelo
antes había sido estéril. Y Sus compañeros Le cogieron un gran respeto.
10.
A los dieciocho años Jesús fue casado con Miriam, una virgen de la estirpe de Judá, y vivió con ella siete años. Y ella murió; pues Dios
se la llevó para que El pudiera dar los pasos hacia las tareas más elevadas que
había de llevar a cabo y sufriera por todos los hijos e hijas de los hombres.
11. Y cuando Jesús hubo
terminado su estudio de la Ley, bajó de nuevo a Egipto para aprender la
sabiduría de los egipcios, tal como había hecho Moisés. ...
... Y fue al desierto, meditó,
ayunó y oró, y obtuvo el poder del santo nombre, mediante el cual obró muchos
milagros.
12. Y a lo largo de siete años
habló con Dios cara a cara, aprendiendo el lenguaje de los pájaros y de los
animales, las fuerzas curativas de árboles, hierbas y flores, y las fuerzas
ocultas de las piedras preciosas; y aprendió también los movimientos del sol,
de la luna y de las estrellas, y el poder de los signos de escritura, los
misterios de la escuadra y del círculo y la transmutación de las cosas y
formas, de los números y signos. De ahí retornó a Nazaret
a visitar a Sus padres, enseñando allí y en Jerusalén como un rabí reconocido,
en el templo mismo, y nadie se lo impidió.
13. Pasado un tiempo se fue a Asiria, a la India y a Persia y a la tierra de los caldeos.
Y visitó sus templos y habló con sus sacerdotes y sus sabios durante muchos
años, realizando muchas obras maravillosas y curando a los enfermos a su paso
por los países.
14. Y los animales del campo sentían
profundo respeto hacia El, y los pájaros no Le tenían miedo, pues no les
asustaba, e incluso las bestias salvajes del desierto sentían el poder de Dios
en El y Le servían voluntariamente, llevándolo de unos sitios a otros.
15. Pues el espíritu de hombre divino Le
llenaba, llenando así todas las cosas a Su alrededor y haciendo que todo Le
estuviera sometido. Y así se cumplieron las palabras de los profetas: "el
león yacerá con el becerro y el leopardo con el cabrito, el lobo con el
cordero, el oso con el asno y el búho con la paloma; y un niño los conducirá.
16. "Y nadie herirá o matará en Mi
nombre sagrado, pues la Tierra será llenada por el conocimiento del Santo, del
mismo modo que las aguas cubren el lecho del mar. Y en esos días quiero hacer
nuevamente una alianza con los animales de la tierra y las aves del aire, con
los peces del mar y con todas las criaturas de la Tierra. Y romperé el arco y
también la espada y expulsaré de la Tierra todos los útiles de guerra,
apartándolos a lugar seguro, para que todos vivan sin temor.
17.
"Y Me prometeré a ti para siempre en la honradez y en la paz y en la
bondad del corazón, y tú conocerás a tu Dios y la tierra producirá el trigo, el
vino y el aceite, y diré a los que no sean de Mi pueblo: tú eres Mi pueblo. Y
ellos Me dirán: Tú eres nuestro Dios”.
18. Y un día en que iba a lo largo de una
senda de monte, al borde del desierto, se encontró con un león al que perseguía
una multitud de hombres con piedras y lanzas, queriendo matarlo.
19. Pero Jesús les reprendió
con las palabras: "¿por qué cazáis a las criaturas de Dios, que son más
nobles que vosotros? Por la crueldad de muchas generaciones han sido hechas
enemigas de los hombres, que en realidad deberían ser sus amigos.
20.
"Tal como en ellas se hace visible el poder de Dios, también se muestra Su
paciencia y Su compasión. ¡Cesad de perseguir a esta criatura! Ella no desea
dañaros. ¿No veis cómo huye de vosotros aterrorizada por vuestra violencia?”
21. Y el león se acercó y se
tendió a los pies de Jesús y Le mostró su amor. Y el pueblo se maravilló
grandemente y decía: "ved, este hombre ama a todas las criaturas, tiene
poder incluso sobre los animales del desierto, y ellos Le obedecen”.
La
predicación de Juan sobre penitencia
1. En el decimoquinto año del
imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea -Caifás,
pontífice, y Anás, jefe del Sanedrín-, le fue
dada en el desierto la palabra de Dios a Juan, el hijo de Zacarías.
2. Y Juan fue por toda la
región del Jordán predicando el bautismo de penitencia en remisión de los
pecados, según está escrito en los libros proféticos: "he aquí que envío a
Mi mensajero delante de Ti para preparar Tu camino. Es una voz de uno que grita
en el desierto: ¡preparad el camino del Santo y allanad los senderos para el
Ungido!
3. "Todo barranco debe ser
rellenado, y todo monte y colina deben ser allanados; lo que está torcido debe
enderezarse, y los caminos abruptos deben igualarse. Y toda carne verá la
Redención hecha por Dios”.
4. Juan iba vestido con una túnica hecha
de pelo de camello y llevaba un cinturón del mismo material en torno a la
cintura, y se alimentaba de los frutos del guisantal y miel silvestre. E iban a él de Jerusalén y de toda Judea y
todos los de la región a lo largo del Jordán, y eran por él bautizados en el
río Jordán, y confesaban sus pecados.
5. Entonces habló, diciendo a
las muchedumbres que acudían para ser bautizadas por él: "¡oh tú, generación desobediente! ¿Quién os ha advertido,
para que huyáis de la ira que vendrá? Haced pues dignos frutos de penitencia y
no empecéis a deciros: tenemos por padre a Abraham.
6. "Porque yo os digo que
Dios puede despertar hijos para Abraham de estas piedras. Y ya está puesta el
hacha a la raíz del árbol, y todo árbol que no dé buenos frutos será cortado y
arrojado al fuego”.
7. Y los ricos le preguntaron y
dijeron: "¿qué hemos de hacer entonces”? El respondó
y les dijo:"el que tenga dos túnicas, que dé al que no tiene, y el que
tenga alimentos, que haga lo mismo”.
8. Fueron también publicanos a bautizarse y le dijeron: "maestro, ¿qué
hemos de hacer?” Y él les contestó: "no exijáis más allá de lo que se os
ha prescrito, y sed indulgentes de acuerdo con vuestro criterio”.
9. Le preguntaron también los
hombres de armas: "¿qué hemos de hacer?” Y él les respondió: "no
hagáis violencia o injusticia a nadie y contentaos con vuestra soldada”.
10. Y él se dirigió a todos diciéndoles:
"absteneos de la sangre de los estrangulados, de los cuerpos muertos de
las aves y otros animales, y guardaos de toda acción cruel y de toda
injusticia. Pues ¿creéis que la sangre de pájaros y otros animales puede lavar
pecados? ¡Os digo que no! Decid la verdad. Sed justos, sed misericordiosos con
vuestro prójimo y con todas las criaturas que aquí viven, y andad humildemente
con vuestro Dios”.
11. Hallábase
el pueblo expectante y todos pensaban en sus corazones si Juan sería o no el
Cristo. Juan respondió diciéndoles a todos: "yo os bautizo con agua, pero
tras de mí viene otro más fuerte que yo, a quien no soy digno de desatar las
correas de las sandalias.
12. "El os bautizará con agua y con fuego. En Su mano tiene el
bieldo para aventar la era y almacenar el trigo en Su granero, mientras la paja
la quemará con fuego inextinguible”. Y muchas otras cosas dijo al pueblo en su
predicación sobre penitencia.
El bautismo
de Jesús, el Cristo
1. Y era pleno verano, el
décimo mes. Vino entonces Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan
para ser bautizado por él, pero Juan se oponía, diciendo: "soy yo quien
necesita ser bautizado por Ti, y ¿vienes Tú a mí?” Jesús respondió diciéndole:
"acéptalo ahora así, pues nos corresponde cumplir toda justicia”. Entonces
Juan accedió.
2.
Bautizado Jesús, salió en seguida del agua. Y he aquí que los cielos se
abrieron sobre El, y sobre El había una nube luminosa, y tras la nube doce
rayos de luz, y de ahí descendió sobre El el Espíritu
de Dios como una paloma y Le envolvió en luz. Y he aquí que una voz del Cielo
dijo: "Este es Mi Hijo amado, en quien Me complazco; y en este día Lo he
engendrado”.
3.
Y Juan dio testimonio de El diciendo: "Este es de quien os he dicho que ha
de venir después de mí y que está delante de mí, porque era primero que yo. Y
de Su plenitud hemos recibido todos, gracia sobre gracia. Porque sólo una parte
de la ley fue dada por Moisés, mientras que la gracia y la verdad vino por
Jesucristo, en plenitud”.
4. "A Dios nadie Lo ha
visto nunca; sólo en el Unigénito, que viene del seno del Eterno, está Dios
manifestado”. Y este es el testimonio de Juan cuando los judíos, desde
Jerusalén, le enviaron sacerdotes y levitas para preguntarle: "¿quién eres
tú”? Y él no negó, sino reconoció: "no soy Cristo”.
5. Y le preguntaron:
"entonces, ¿quién? ¿Eres Elías?” El dijo: "no lo soy”. "¿Eres el
profeta del que habló Moisés?” Y contestó: "no”. Entonces le dijeron:
"¿quién eres, pues, para que podamos dar respuesta a los que nos han
enviado? ¿Qué dices de ti mismo?” Y él dijo: "soy la voz de uno que clama
en el desierto; preparad el camino del Santo, según dijo el profeta Isaías”.
6. Y, los que habían sido
enviados, eran de los fariseos y le preguntaron: "entonces, ¿por qué
bautizas, si no eres Cristo, ni Elías, ni el profeta del que habló Moisés?”
7. Juan les contestó diciendo:
"yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros se halla Uno a quien
vosotros no conocéis. El bautizará con agua y con fuego. El es quien vendrá
después de mí y, sin embargo, caminará delante de mí. Y no soy digno de desatar
la correa de Sus sandalias”.
8. Esto sucedió en Betabara, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba. Y
Jesús tenía en esta época treinta años, siendo según la carne realmente el hijo
de José y María, pero, según el espíritu, Cristo, el Hijo de Dios, del Padre
eterno, tal como con poder estaba anunciado por el Espíritu de santidad.
9. Y José era el hijo de Jacob y de Eliseba,
y María era la hija de Elí (llamado Joaquín) y de
Ana, que eran los hijos de David y Batseba, de Judá y Shela, de Jacob y Lea, de
Isaac y Rebeca, de Abraham y Sara, de Set y Mat, de Adán y Eva, que eran los hijos de Dios.
Las cuatro
tentaciones
1.
Jesús
fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y los animales
salvajes del desierto estaban a Su alrededor y Le servían. Y por haber ayunado cuarenta días y
cuarenta noches, tuvo hambre.
2. Y el tentador se acercó y
dijo: "si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan;
pues está escrito: Te alimentaré con el mejor trigo y con miel, y de la roca
quiero saciarte”.
3. Pero El respondió
diciéndole: "está escrito que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda
palabra que viene de la boca de Dios”.
4. Entonces el diablo Le puso
delante una mujer de extraordinaria belleza y gran atractivo, de inteligencia
sutil y rápida comprensión y Le dijo: "tómala si quieres, pues ella Te
desea y difrutarás de amor y felicidad toda tu vida y
verás a los hijos de Tus hijos; pues ¿no está escrito que no es bueno que el
hombre esté solo?”
5. Y Jesús dijo:
"¡apártate de Mí!, porque está escrito: no te dejes seducir por la belleza
de la mujer, ya que toda carne es como hierba y como las flores del campo; la
hierba se seca y las flores se marchitan, pero la palabra del Eterno perdura
por siempre. Mi misión es enseñar y sanar a los hijos humanos, y el que ha
nacido de Dios guarda su semilla dentro de sí”.
6. Y el diablo Le condujo a la
ciudad santa, Le puso sobre el pináculo del templo y Le dijo: "si eres
Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues escrito está: a Sus ángeles ordenará
que Te protejan y Te tomen en sus manos, para que ni siquiera tropiece Tu pie
contra una piedra”.
7. Y Jesús contestó diciéndole:
"también está escrito: no tentarás al Señor tu Dios”.
8. Luego Le condujo el diablo a
un monte muy elevado en medio de una gran llanura, rodeada de doce ciudades con
sus habitantes, y desde allí Le mostró en un instante todos los reinos del
mundo. Y el diablo Le dijo: "Te daré todo ese poder y la gloria de ellos;
pues me han sido entregados y los daré a quien quiera, ya que está escrito:
dominarás de un lado a otro de los mares, gobernarás a Tu pueblo con justicia y
a los pobres con misericordia y terminarás con toda opresión. Todo esto será
Tuyo si me adoras”.
9. Y Jesús respondió
diciéndole: "apártate de Mí, Satanás, porque está escrito que a Dios
adorarás y a El sólo servirás. Sin el poder de Dios, el mal no puede llegar a
su fin”.
10. Y como el
diablo había probado todas las tentaciones, se fue de El por un tiempo. Y he
aquí que vinieron ángeles de Dios y Le servían.
José y María
preparan
una fiesta para Jesús.
Andrés y Pedro encuentran a Jesús
1. El mismo día que Jesús
regresó del desierto, Sus padres Le prepararon una fiesta y Le entregaron los
dones que los sabios Le habían traído en Su infancia. Y María dijo: "hemos
guardado para Ti estos dones hasta el día de hoy”. Y Le dieron el oro, el
incienso y la mirra. Y tomó parte del incienso, pero regaló el oro a Sus padres
y a los pobres, y de la mirra dio a María, llamada Magdalena.
2. Esta María era de la ciudad
de Magdala en Galilea. Y era una gran pecadora, y
había seducido a muchos con su hermosura y encanto. Y fue de noche a Jesús y Le
confesó sus pecados, y Jesús, extendiendo Su mano, la sanó y expulsó de ella
siete demonios y le dijo: "ve en paz, pues tus pecados te son perdonados”.
Y ella se levantó, lo dejó todo y Le siguió y Le sirvió con sus bienes mientras
El obró en Israel.
3. Al día siguiente Juan vio
venir a Jesús hacia él y dijo: "he aquí el Cordero de Dios, que con la
justicia quita los pecados del mundo. Este es Aquel del que dije: El era antes
que yo. Y yo no Lo conocía; mas para que El fuese manifiesto ante Israel, para
eso he venido a bautizar con agua”.
4. Y Juan dio testimonio
diciendo: "yo he visto al Espíritu descender del cielo, semejante a una
paloma y quedarse sobre El. Y yo no Lo conocía, pero Aquel que me envió a
bautizar con agua, me dijo: sobre quien veas descender y quedarse el Espíritu,
Este es el que bautizará con agua y con fuego y con el espíritu. Y yo vi esto y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.
5. Al día siguiente, estaba
Juan junto al Jordán con dos de sus discípulos, y al ver pasar a Jesús dijo:
"he aquí el Cristo, el Cordero de Dios”. Y los dos discípulos le oyeron
decirlo y siguieron a Jesús.
6. Jesús se volvió, vio que Lo
seguían y les dijo: "¿qué buscáis?” Y ellos Le dijeron: "Rabbí (que quiere decir Maestro), ¿dónde Te albergas”? El
les dijo: "venid y ved”. Fueron y vieron donde vivía, y permanecieron con
El aquel día; y era sobre la hora décima.
7. Uno de los dos que oyeron a
Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Hallando a su
hermano Simón, le dijo: "hemos encontrado al Mesías (lo que quiere decir,
el Cristo)”. Y lo condujo a Jesús, que al verlo dijo: "tú eres Simón Bar Jona; tú serás llamado Cefas (es decir, una roca)”.
8. Al día siguiente, Jesús fue
a Galilea, encontró a Felipe y le dijo: "sígueme”. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Hallando Felipe a Natanael, llamado Bartolomé, le dijo: "hemos
encontrado a Aquel de quien escribió Moisés en la Ley y de quien escribieron
los profetas, a Jesús de Nazaret, hijo de José y
María”. Y Natanael le dijo: "¿de Nazaret puede salir algo bueno?” Felipe le dijo: "ven
y verás”.
9. Viendo Jesús a Natanael, que venía hacia El, dijo de él: "he aquí un
verdadero israelita, en quien no hay engaño”. Natanael
Le dijo: "¿de dónde me conoces?” Jesús respondió diciéndole: "antes
de que Felipe te llamase, cuando estabas bajo la higuera, te vi”. Natanael respondió
diciéndole: "Rabbí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú
eres el Rey de Israel. Sí, bajo la higuera Te encontré”.
10. Jesús respondió diciéndole:
"Natanael Bartolomé: crees porque te he dicho
que te vi bajo la higuera. Verás aún cosas más
grandes que ésta”. Y le dijo: "en verdad, en verdad os digo, que desde
ahora veréis el Cielo abierto y a los ángeles de Dios, subiendo y bajando,
sobre el Hijo del hombre”.
Jesús,
ungido por María Magdalena
1. Y uno de los fariseos Le
pidió que comiera con él, y entrando en su casa se sentó a la mesa.
2. Y he aquí que estaba en la
ciudad una mujer de Magdala, que era conocida como
pecadora. Al enterarse de que Jesús estaba sentado a la mesa en casa del fariseo,
llevó una vasija de alabastro con ungüento y se puso detrás de El. Llorando
humedeció Sus pies con lágrimas, los secó con los cabellos de su cabeza, besó
Sus pies y los ungió con ungüento.
3. Sin embargo, cuando el
fariseo que Le había invitado vio esto, pensó para sí: "si éste fuera un
profeta, sabría quién y qué clase de mujer es ésta que Le toca; pues es una
pecadora”.
4. Jesús le dijo: "Simón,
tengo algo que decirte”. El dijo: "Maestro, habla”.
5. "Un acreedor tenía dos
deudores: uno debía quinientas monedas; el otro, cincuenta. Y como no podían
pagar, condonó a ambos su deuda. ¿Quién de los dos le amará más?”
6. Simón contestó: "pienso
que aquel a quien regaló más”. Y El le dijo: "has juzgado bien”.
7. Y dijo a Simón: "¿ves a
esta mujer? Entré en tu casa y no Me diste agua para Mis pies; mas ella ha
humedecido Mis pies con lágrimas y los ha secado con los cabellos de su cabeza.
No Me besaste; pero esta mujer, desde que entré, no ha cesado de besar Mis
pies. No ungiste Mi cabeza con óleo, mas ella ha ungido Mis pies con ungüento.
8. "Por eso te digo que le
son perdonados muchos pecados, porque amó mucho, no sólo a los hombres sino
también a los animales, a los pájaros del aire e incluso a los peces del mar.
Mas a quien poco se le perdone, amará poco”.
9. Y a ella le dijo: "a ti
te son perdonados tus pecados”. Y los que estaban sentados con El a la mesa
comenzaron a decir para sí: "¿quién es éste, que incluso perdona pecados?
10.
"Aunque El no dijo: te perdono; sino, tus pecados te son perdonados,
porque se dio cuenta de que en su corazón había realmente fe y
arrepentimiento”. Jesús no necesitaba que alguien diera testimonio de otro,
pues El mismo sabía lo que había en el hombre.
Las bodas de
Caná. La sanación en Cafarnaúm
1. Y al día siguiente hubo una
boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba
presente. Y Jesús y María Magdalena estaban allí, y Sus discípulos.
2. Y al faltar vino, dijo Su
madre a Jesús: "no tienen vino”. Jesús le dijo: "mujer, ¿qué nos
incumbe esto a ti y a Mí? Aún no ha llegado Mi hora”. Y Su madre dijo a los
servidores: "haced todo aquello que El os diga”.
3. Había allí seis tinajas de
piedra, según la costumbre de la purificación judía, en cada una de las cuales
cabían de dos a tres medidas. Y Jesús les dijo: "llenad de agua las
tinajas”. Y las llenaron hasta el borde, y El les dijo: "sacad ahora y
llevadlo al jefe de cocina”. Y se lo llevaron.
4. Cuando el jefe de cocina
probó esa agua, se había convertido en vino. El no sabía de dónde venía, y
llamó al novio y le dijo: "todos dan al comienzo buen vino, y cuando los
invitados han bebido abundantemente, el de menor calidad; pero tú has guardado
el buen vino hasta el final”.
5. Este inicio de los milagros
lo realizó Jesús en Caná de Galilea, manifestando Su
gloria; y muchos de Sus discípulos creyeron en El.
6. Después de esto bajó a Cafarnaúm: El, Su madre y María Magdalena, Sus hermanos y
Sus discípulos, y permanecieron allí muchos días.
7. Y se suscitó una discusión
entre algunos discípulos de Juan y los judíos, acerca de la purificación. Y
fueron a Juan y le dijeron: "maestro, he aquí que el que estaba contigo al
otro lado del Jordán, del que diste testimonio, está bautizando, y todos van a
El”.
8. Juan respondió: "un
hombre no podría recibir nada, si no le fuera dado del Cielo. Vosotros mismos
sois testigos de que dije que no soy el Cristo, sino que he sido enviado antes
que El.
9.
"Quien tiene la novia, es el novio; pero el amigo del novio está con él,
le escucha y se alegra mucho de la voz del novio. O sea que este, mi gozo, se
ha cumplido. El ha de crecer, mas yo he de menguar. El que es de la Tierra es
terrenal y habla de cosas terrenales, pero el que viene del Cielo está por
encima de todo”.
10. Y se acercaron algunos de
los fariseos y preguntaron a Jesús, diciendo: "¿cómo dijiste Tú que Dios
condenaría al mundo?” Y Jesús respondió diciendo: "de tal modo ha amado
Dios al mundo, que le ha dado a Su Hijo unigénito, enviándolo al mundo para que
todos los que crean en El no perezcan, sino tengan la vida eterna; pues Dios no
ha enviado a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo
sea salvado por El.
11."Aquellos
que crean en El no se condenarán, pero aquellos que no crean ya están
condenados, porque no han creído en el nombre del Hijo de Dios unigénito. Y
esta es la condenación: que la luz haya venido al mundo, y los hombres hayan
amado más a las tinieblas que a la luz, porque sus obras eran malas.
12.
"Todos los que hagan el mal odiarán a la luz, y no irán a la luz, para que
sus actos no sean condenados; pero los que actúen correctamente irán a la luz,
para que sus obras sean manifiestas, pues están hechas en Dios”.
13. Y había allí un noble, cuyo
hijo yacía enfermo en Cafarnaúm. Cuando oyó que Jesús
había llegado a Galilea, fue a El y Le rogó que bajase y curara a su hijo, pues
yacía a punto de morir.
14. Y Jesús le dijo: "si
no vierais señales y milagros, no creeríais”. El noble Le dijo: "Señor,
baja antes de que mi hijo muera”.
15. Jesús le dijo: "ve, tu
hijo vive”. Y el hombre creyó en la palabra que Jesús le dijo y se puso en
camino. Y, mientras bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, diciéndole:
"tu hijo vive”.
16.
Les preguntó por la hora en que se había puesto mejor, y le dijeron:
"ayer, hacia la hora séptima, le dejó la fiebre”. Entonces supo el padre
que eso había sido a la misma hora en que Jesús le había dicho: "tu hijo
vive”. Y entonces creyó, y con él toda su casa.
El primer
sermón en la sinagoga
1. Y Jesús fue a Nazaret, donde Se había criado y, según Su costumbre, entró
el día de sábado en la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. Le
entregaron el pergamino del profeta Isaías.
2.
Cuando abrió el pergamino dio con el lugar donde está escrito: "el
Espíritu del Señor está conmigo, porque me ungió para anunciar el evangelio a
los pobres; me envió a sanar los corazones desgarrados, a predicar a los
cautivos que serán libres, a devolver la vista a los ciegos y a liberar a los
que están atados, para anunciar el año de gracia del Señor”.
3. Y enrollando el pergamino se
lo devolvió al servidor y se sentó. Y los ojos de cuantos había en la sinagoga
estaban fijos en El, y comenzó a decirles: "hoy se cumple esta escritura
que acabáis de oír”. Y asentían a ello, y se maravillaban de las palabras
llenas de amor que salían de Su boca, y decían: "¿no es éste el hijo de
José?”
4. Y algunos Le trajeron a un
ciego para probar Su poder y Le dijeron: "Maestro, aquí hay un hijo de
Abraham, ciego de nacimiento: sánalo, como sanaste a los paganos en Egipto”. Y
El, mirándolo, notó su incredulidad y la de los que le habían traído, y su
intención de tenderle una trampa. Y no pudo en este lugar realizar ninguna obra
poderosa a causa de su incredulidad.
5. Y Le dijeron: "lo que
hemos oído de Tus obras en Egipto, hazlo también en Tu propia tierra”. Y El les
dijo: "en verdad os digo que ningún profeta es reconocido en su casa o en
su propia tierra; tan poco como puede curar un médico a los que le conocen.
6. "Sin embargo, os voy a
narrar una historia verdadera: había muchas viudas en Israel en los días de
Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y reinaba una gran
hambre en todo el país; mas Elías fue enviado sólo a Sarepta,
una ciudad de Sidón, a una mujer que era viuda.
7. "Y había muchos
leprosos en Israel en el tiempo en que vivía Eliseo, el profeta, y ningún otro
fue limpiado, sino sólo Naimán, el sirio”.
8. Y cuando ellos escucharon
esto, en la sinagoga todos se llenaron de cólera. Levantándose, Lo arrojaron
fuera de la ciudad y Lo llevaron a un precipicio del monte sobre el que estaba
edificada su ciudad, para precipitarle; pero El, atravesando por medio de
ellos, siguió su camino, escapándoseles.
Llamamiento
de Andrés y Pedro.
El hombre
adiestrador de perros. Los ricos
1. Herodes, el tetrarca, a
todas las demás maldades que ya había cometido añadió ésta: hizo encarcelar a
Juan el Bautista, tras haberle éste reprendido a causa de Herodías,
la mujer de su hermano Filipo.
2. Jesús comenzó a predicar; y
decía: "haced penitencia, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Y
mientras caminaba junto al mar de Galilea, vio a Simón, llamado Pedro, y a
Andrés, su hermano, mientras echaban la red en el mar, pues eran pescadores. Y
les dijo: "seguidme y os haré pescadores de hombres”. Ellos dejaron sus
redes y Lo siguieron.
3. Continuando Su camino, encontró a otros dos hermanos -Jacobo, el hijo de Zebedeo,
y Juan, su hermano-, y en un barco a Zebedeo,
su padre, reparando redes. Y los llamó. Y dejaron inmediatamente sus redes y el
barco y a su padre, y Lo siguieron.
4.
Y Jesús andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas, predicando el
evangelio del Reino de Dios y sanando en el pueblo toda clase de mal epidémico
y muchas enfermedades. Y la fama de Sus milagros se expandió por toda Siria, y
Le traían muchos enfermos, atacados por enfermedades, dolencias y dolores de
todo tipo; y había lunáticos y paralíticos, y a todos los curaba.
5. Y Le seguían grandes
multitudes de Galilea, de la Decápolis y de
Jerusalén, de Judea y de la tierra del Jordán.
6. Mientras Jesús caminaba con algunos
discípulos, se encontró con un hombre que adiestraba perros para la caza de
otros animales. Y dijo al hombre: "¿por qué haces esto?” Y el hombre
contestó: "porque vivo de ello; pues, ¿qué utilidad tienen estos animales?
Estos animales son débiles, en cambio los perros son fuertes”. Y Jesús le dijo:
"te falta sabiduría y amor. He aquí que cada criatura que Dios ha creado
tiene su sentido y finalidad. Y ¿quién puede decir qué hay de bueno en ellas y
qué utilidad tienen para ti o para la humanidad?
7. "Y para tu sustento:
¡contempla los campos, cómo crecen y son fértiles, y los árboles que dan fruto
y las hierbas! ¿Qué más quieres que lo que te da el honesto
trabajo de tus manos? ¡Ay de los fuertes que hagan mal uso de su fuerza! ¡Ay
del astuto que dañe a las criaturas de Dios! ¡Ay de los cazadores!, pues ellos
mismos serán cazados”.
8. Y el hombre quedó muy
admirado y abandonó el adiestramiento de los perros para la caza y les enseñó a
salvar la vida, mas no a destruirla. Y aceptó las
enseñanzas de Jesús y se convirtió en discípulo Suyo.
9. Y he aquí que fueron a El
dos ricos, y uno Le dijo: "¡buen Maestro!” Pero El le dijo: "no Me
llames bueno, pues sólo Uno es todo bondad, y ése es Dios”.
10. Y el otro Le dijo:
"Maestro, ¿qué obra buena he de hacer para que yo viva?” Jesús dijo:
"cumple la Ley y los Profetas”. El respondió: "los he cumplido”.
Jesús respondió diciendo: "ve y vende cuanto tienes, compártelo con los
pobres y sígueme”. Mas estas palabras no le gustaron.
11. Y el Señor le dijo:
"¿por qué has dicho que has cumplido la Ley y los Profetas? Mira cuántos
de tus hermanos van vestidos con sucios harapos; se mueren de hambre, mientras tu
casa está llena de abundancia, sin que ellos reciban nada de ésta”.
12. Y dijo a
Simón: "es difícil para los ricos entrar en el Reino de los Cielos; pues
los ricos sólo se preocupan de ellos mismos y desprecian a aquellos otros que
nada tienen”.
Sanación de un leproso, de un paralítico
y de un sordo
1. Sucedió que, estando Jesús
en una ciudad, un leproso se arrojó ante El y Le dijo: "¡Señor, si
quieres, puedes limpiarme!” Y Jesús, extendiendo Su mano, le tocó y dijo:
"bendito eres tú, que crees; quiero, sé limpio”. E inmediatamente le
abandonó la lepra.
2. Y Jesús le recomendó
encarecidamente, diciendo: "no se lo digas a nadie, sino ve y muéstrate al
sacerdote y ofrece por tu limpieza lo que prescribió Moisés, para que le sirva
de testimonio”. No obstante, Su fama se extendía cada vez más y acudían
muchedumbres para oírle y ser curados de sus dolencias. El se retiraba al
desierto y oraba.
3. Sucedió un día que, mientras
enseñaba, los fariseos y escribas estaban allí sentados para verlo. Habían venido
de todas las ciudades de Galilea, de Judea y de Jerusalén, y la fuerza de Dios
estaba presente y los sanaba.
4. Y he aquí que trajeron a un
hombre que era paralítico, en una camilla, e intentaban entrarlo y tenderlo
ante El. Y no pudiendo abrirse paso a causa de la muchedumbre del pueblo,
subieron a la azotea y bajándolo por el techo lo dejaron en medio con la
camilla, delante de Jesús. Y viendo la fe de ellos, le dijo: "hombre, tus
pecados te son perdonados”.
5. Y los escribas y fariseos
comenzaron a reflexionar, diciendo: "¿quién es éste, que dice tales
blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?” Al percibir
Jesús sus pensamientos, respondió diciéndoles: "¿qué pensáis en vuestros
corazones? ¿Acaso puede Dios perdonar pecados si el hombre no se arrepiente de
ellos? ¿Quién ha dicho: te perdono tus pecados? ¿No he dicho más bien: tus
pecados te son perdonados?
6. "¿Qué es más fácil,
decir: tus pecados te son perdonados; o decir: levántate y anda? Pues para que
sepáis que el Hijo del hombre tiene poder en la Tierra para discernir y
proclamar el perdón de los pecados: "a ti te digo -dijo al paralítico-, levántate,
toma tu camilla y vete a casa”.
7. E inmediatamente él se
levantó ante ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a casa alabando a
Dios. Y todos se maravillaban y alababan a Dios, y llenos de profundo respeto
decían: "hoy hemos visto maravillas”.
8. Y al entrar Jesús en un
pueblo, se encontró con un hombre que era sordo de nacimiento. Y no creía en el
murmullo del viento, o en el trueno, o en los gritos de los animales o en el
piar de los pájaros cuando se quejan hambrientos o porque están heridos, o en
que otros oyeran esto.
9. Y Jesús sopló en sus oídos,
y se abrieron y oyó. Y se regocijó con infinita alegría en los sonidos que
antes negaba. Y dijo: "¡ahora lo oigo todo!”.
10. Pero Jesús
le dijo: "¿por qué dices que lo oyes todo? ¿Puedes acaso oír el suspiro
del prisionero o el lenguaje de los pájaros o de los animales cuando hablan
unos con otros, o las voces de los ángeles y de los espíritus? Piensa cuánto no
puedes oír y sé humilde en tu falta de saber”.
CAPITULO 16
Llamamiento
de Mateo.
Vino nuevo
en odres viejos
1. Y después siguió Su camino y
vio a un publicano, de nombre Leví, sentado al
telonio. Y le dijo: "sígueme”. Y él, dejándolo todo, se levantó y Lo
siguió.
2. Y Leví
Le dio un gran banquete festivo en su casa. Había gran número de publicanos y de otros invitados, sentados a la mesa con El.
Pero los escribas y fariseos murmuraban, y dijeron a Sus discípulos: "¿por
qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?”
3. Y Jesús respondió
diciéndoles: "los sanos no necesitan al médico, sino los enfermos. No he
venido a llamar a penitencia a los justos, sino a los pecadores”.
4. Y ellos Le dijeron:
"¿por qué los discípulos de Juan ayunan con tanta frecuencia y oran tanto,
y asimismo los discípulos de los fariseos, pero Tus discípulos comen y beben?”
5. El les dijo: "¿con qué
compararé a los hombres de esta generación, y a quién se parecen? ¿No son como
niños sentados en la plaza del mercado, llamándose unos a otros y diciendo:
hemos tocado la flauta para vosotros y no habéis danzado, nos hemos afligido
ante vosotros y no os habéis lamentado?
6. "Porque Juan el Bautista vino, y no
comía ni bebía, y dijisteis: ¡está poseído por el diablo! El Hijo del hombre
come y bebe los frutos de la tierra y la leche de los rebaños y el fruto de la
vid y decís: ¡he aquí un glotón y bebedor, un amigo de los publicanos
y los pecadores!
7.
"¿Podéis hacer ayunar a los convidados a la boda mientras el novio está
con ellos? Vendrá no obstante el tiempo en que el novio les será arrebatado.
Entonces ayunarán, en esos días”.
8. Y les dijo esta parábola:
"nadie pone un remiendo de paño nuevo en un vestido viejo; pues el nuevo
no viene bien con el viejo, y el vestido ha quedado con ello peor que antes.
9. "Y nadie echa vino
nuevo en odres viejos, pues el vino nuevo romperá los odres, se derramará y los
odres se habrán echado a perder; sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos
y así ambos se conservan.
10. "Y no hay nadie que
haya bebido del vino añejo y desee luego el nuevo, porque dirá que el añejo es
mejor. Pero llegará el día en que el nuevo se habrá vuelto añejo, y entonces se
pedirá el vino nuevo; pues del mismo modo que se cambian los vestidos viejos
por los nuevos, así también se cambiará el cuerpo muerto por el cuerpo vivo, y
lo pasado por lo venidero”.
CAPITULO 17
Jesús envía
a los Doce
1. Y Jesús fue a una montaña para
orar. Y tras haber llamado a sí a Sus doce discípulos, les dio el poder de
expulsar a espíritus impuros y de sanar toda clase de enfermedades y plagas. Y
los nombres de los doce apóstoles que representan a las doce tribus de Israel
son:
2. Pedro, llamado Cefas, por la tribu de Rubén; Santiago, por la tribu de Neftalí; Tomás, llamado Dídimo, por la tribu de Zabulón; Mateo, llamado Leví, por
la tribu de Gad; Juan, por la tribu de Efraín; Simón,
por la tribu de Isacar.
3.
Andrés, por la tribu de José; Natanael, por la tribu
de Simeón; Tadeo, por la tribu de Zabulón*; Santiago, por la tribu de Benjamín;
Judas, por la tribu de Dan; Felipe, por la tribu de Aser.
Y Judas Iscariote, un levita, que Lo traicionó,
también estaba entre ellos (pero no era uno de ellos), y Mateo y Barsabás también estaban presentes.
4. Y llamó a otros doce, del
mismo modo, para ser profetas, para ser hombres de la luz junto a los
apóstoles, y les mostró los misterios de Dios. Y sus nombres eran: Hermes,
Aristóbulo, Selenio, Nerco, Apolo y Barsabás; Andrónico, Lucio,
Apeles, Zaqueo, Urbano y Clementos.
Y luego escogió a otros doce como evangelistas y a doce más como pastores.
Llamó a cuatro veces doce, enviando cuatro a cada una de las doce tribus de
Israel.
5.
Y, en pie alrededor del Maestro, vestían blancas túnicas de lino, llamados para
formar un sagrado sacerdocio de Dios al servicio de las doce tribus, a las que
serían enviados.
6.
A estos cuatro veces doce, Jesús los envió y les confió la misión, diciéndoles:
"quiero que seáis Mis doce apóstoles, junto con vuestros compañeros, para
dar testimonio a Israel. Id a las ciudades de Israel
y a las ovejas perdidas de Israel. Y cuando allí vayáis, predicad diciendo: el
Reino de los Cielos está cerca. Así como os he bautizado con agua, bautizad a
todos los que crean.
7.
"Ungid y sanad a
los enfermos, limpiad a los leprosos, resucitad a los muertos, expulsad a los
diablos. Lo habéis recibido gratuitamente; dadlo, pues, gratuitamente. No
llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestra bolsa; tampoco toméis alforja para
el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; pues el obrero es merecedor
de su sustento. Comed lo que os pongan delante, pero no toquéis lo que haya
costado vidas, porque esto no es legítimo para vosotros.
8."Y en cualquier ciudad
en que entréis, informaos de quién hay en ella que lo merezca, y quedaos ahí
hasta que partáis. Y donde entréis en una casa, saludadla. Y si la casa fuera
digna, que venga sobre ella vuestra paz; mas si no
fuese digna, que vuestra paz vuelva a vosotros.
9. "Sed astutos como
serpientes y sin doblez como palomas. Sed inocentes y puros. El Hijo del hombre
no ha venido para destruir sino para salvar, no para quitar la vida sino para
darla, tanto al cuerpo como al alma.
10.
"Y no temáis a aquellos que matan el cuerpo pero que no pueden matar al
alma; temed más bien al que puede echar a perder cuerpo y alma en el infierno
11. "¿No se compran dos
gorriones por un céntimo? Sin embargo, ni uno de ellos cae en la tierra sin la
voluntad del Altísimo. Incluso todos los cabellos de vuestra cabeza están
contados. Por eso no temáis, pues si Dios cuida de los gorriones, ¿no cuidará
también de vosotros?
12. "Bástale al discípulo
ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al cabeza de familia le
llamaron Belcebú, ¡cuánto más llamarán así a los miembros de la casa! No los
temáis, pues; nada hay oculto que no llegue a ser manifiesto, y nada secreto
que no llegue a saberse.
13. "Lo que os digo en
secreto, habladlo a la luz cuando llegue el tiempo para ello; y, lo que oís al
oído, predicadlo sobre los terrados. Por eso, a quien atestigüe la verdad ante
los hombres, también lo atestiguaré ante Mi Padre, que está en los Cielos. A
quien, en cambio, niegue la verdad ante los hombres, también lo negaré ante Mi
Padre, que está en los Cielos.
14.
"En verdad he venido a transmitir la paz a la Tierra, pero he aquí que a
Mi hablar sigue una espada. He venido a unir, pero he aquí que el hijo estará
contra su padre y la hija contra su madre y la nuera contra su suegra. Y los
enemigos del hombre serán los miembros de su casa, pues los injustos no pueden
estar con los justos.
15. "Y los
que no cargan con su cruz y Me siguen, no son dignos de Mí. El que halle su
vida, la perderá, y el que la pierda por amor a Mí, la hallará”.
CAPITULO 18
Los Setenta
y dos son enviados
1. Después de esto, el Señor
llamó aún a sí a setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos,
precediéndole, a todas aquellas ciudades y lugares de las tribus a los que El
mismo quería ir.
2. Por eso les dijo: "la
mies es en verdad abundante, y, los obreros, pocos; rogad, por eso, al dueño de
la mies que mande obreros a Su mies.
3. "Poneos en camino; he
aquí que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa ni alforja
ni sandalias, y a nadie saludéis por el camino.
4.
"Y en cualquier casa que entréis, decid primero: ¡la paz sea con esta
casa! Y si allí hay paz de espíritu, descansará sobre ella vuestra paz; si no,
se volverá a vosotros.
5. "Y en cualquier ciudad que entréis
y os acojan, comed lo que os pongan delante, que no haya sido muerto, y cuidad
a los enfermos que en ella haya, y decidles: el Reino de Dios se ha acercado.
6. "Y permaneced en esa casa y comed y bebed lo que os sirvan, que no implique derramamiento de sangre, pues el obrero es merecedor de su sustento. No vayáis de casa en casa.